Divagando ando

12 uvas

jueves, diciembre 31, 2009


Faltan 5 pa' las 12

A la salud de todos -pero especialmente de Aniuxa porque me dio la idea-, comparto mis deseos para el 2010:


  1. Una mejor salud: un mejor estado físico/mental, una mejor condición aeróbica y cardiovascular y un mejor sistema inmunológico para que me dé menos gripe.
  2. Suficiente trabajo para ganar dinero y poder correr con mis propios gastos, hacer pequeñas inversiones y seguir ahorrando (para qué, todavía no sé, pero seguir ahorrando).
  3. Más amor: para dar y recibir a mis familiares y amigos.
  4. Preferiblemente, una plaza fija en comunicaciones en un organismo internacional u organización no gubernamental (especificando: no outsource).
  5. Experiencias laborales que sigan enriqueciendo -y engrosando- mi currículum y mi perspectiva de ver los casos, las cosas y las personas.
  6. Oportunidades de incurrir en otras áreas de la comunicación social o en otros sectores del ámbito laboral.
  7. Una maestría en comunicación organizacional (es la idea du jour, a ver si no cambio de opinión) o un diplomado en otra cosa o un idioma... pero algo, ya me hace falta estudiar.
  8. Un viaje a casi cualquier parte, solo quiero ver el mundo y cambiar de ambiente aunque sea por unos días.
  9. Una cámara digital profesional y un par de clasecitas con alguien que me enseñe a capturar todo lo que se me ocurra.
  10. Que Dios siempre guarde de todo mal a mis seres queridos y les vaya poniendo las oportunidades en el camino para que puedan cumplir también sus proyectos y alcanzar sus metas.
  11. Que ustedes sigan escribiendo porque me gusta leerlos y "estar" en la blogósfera ha significado un cambio significativo en mi cosmovisión ya que he aprendido y disfrutado con ustedes -aparte que son muy entretenidos-.
  12. Que los salvadoreños no sigan matándose los unos a los otros, ni robándose, ultrajándose, extorsionándose o violentándose.
... 3

... 2

... 1

... ¡Feliz año nuevo!

Solo en El Salvador

Amazing Race El Salvador

jueves, diciembre 31, 2009

Una carrera por San Salvador


Si tan solo el Discovery Channel se decidiera a mandar a los concursantes de The Amazing Race Latin America a El Salvador, este podría ser el itinerario:

Pista #1. Acaban de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Comalapa. Diríjanse al parqueo y ubiquen los vehículos señalizados. Una vez lo hayan encontrado, conduzcan hasta "Los Planes de Renderos". En la entrada del "Parque Balboa" encontrarán su siguiente pista.

Desvío: Este es un desvío en el que tendrán que elegir entre dos actividades que los salvadoreños acostumbran a realizar cuando visitan esta área turística: ¿Hasta ver a Dios o hasta ver al Diablo? Si eligen la opción A, tendrán que movilizarse en bicicleta hacia la "Pupusería Paty", famosa entre los lugareños por su vista de la ciudad, donde cada miembro deberá comer 20 pupusas revueltas. Los equipos que elijan la opción B continuarán en su vehículo hasta el "Parque Puerta del Diablo" donde harán un recorrido por la zona que incluye senderismo, rappel y ciclismo de montaña. Una vez terminen el desvío, les entregarán su siguiente pista.

(Lo que no saben los concursantes es que 20 pupusas caen pesadas en el estómago y te dejan cansado... tanto o más que el esfuerzo físico de la opción B).

Pista #2. En sus vehículos, diríjanse al monumento del Hermano Lejano, dedicado a todos los salvadoreños que viven en el exterior. Ahí encontrarán su siguiente pista.


(Lo que no saben los concursantes es que tendrán que atravesarse a pie todo el tráfico que viene de la 49 Av. Sur, del Blvd. Los Próceres y la Monserrat).



Obstáculo #3. Desplácense hacia el centro comercial Metrocentro, donde solo uno de los miembros del equipo tendrá que recorrer todo el lugar -sin ayuda de su compañero- en busca de alguien usando una camisa estampada con la caricatura "Como Toi". Atención: tendrán que encontrar a la persona en cuya camisa aparezcan en el orden correcto las siguientes imágenes adjuntas. Ella o él, adulto o niño, les dará su siguiente pista.

(Lo que no saben los concursantes es que eso les tomará mucho, mucho tiempo)

Pista #3. Pregúntenle a los lugareños qué unidad del transporte colectivo deberán abordar para llegar al Monumento del Salvador del Mundo, ícono de El Salvador. Ahí encontrarán la siguiente parada de su carrera por Latinoamérica. El último equipo en llegar podría ser eliminado.

(Esta pista con tarea podría resultar complicada para los equipos, considerando todas las rutas y los peligros en el camino).

Parada. Harris Withbeck los espera a los pies del Salvador del Mundo y lamenta informarle que, después de su extenuante paso por San Salvador, este tramo de la carrera aún no finaliza y les entrega su siguiente pista. ¿Adónde los mandará? ¿Será a la Ruta de las Flores? ¿A la Playa El Majahual? ¿A la cima de El Pital?

No te despegues...
... En instantes...
... Un adelanto de lo que verás...
... la próxima semana...
... en un nuevo episodio de...
... The Amazing Race...
... Latin America...
... por Discovery Channel


Harris: le hacés falta a la pantalla de mi televisor los domingos por la noche.
Señores de Discovery Networks: sigo disponible. Contrátenme.
Karla: Ahí vete si aplicamos para la segunda temporada.

Mente femenina

Percheros andantes

jueves, diciembre 31, 2009

You wanna be on top?

Siempre tarareo la musiquita de America's Next Top Model cuando va a empezar el programa. Es pegajosa. El programa en sí es pegajoso porque solo sirve para pasar el rato y siempre termino sintonizándolo cuando no hay nada que ver.

Seguramente por ese motivo he visto, además de la versión "americana" (detesto que los gringos no tengan otro gentilicio, ¿qué tal "United Staters"?) he visto la franquicia brasilera y recientemente la mexicana.

De las conductoras he de decir que Tyra Banks es mejor para hablar y, aunque a veces sobreactúa, tiene más chispa que la sosa Fernanda Motta (la carioca), y que Elsa Benítez, quien suena tan, pero tan ensayada cuando trata de enfatizar lo que está diciendo.

Y de las aspirantes a top model he de decir que entre las participantes habían mujeres muy bonitas -aunque yo pensé que ganaría Noemí (la de la foto del vestido negro) y no Mariana-, lo que me puso a pensar en qué se necesita para ser modelo. Alguna cualificación se ha de tener, considerando que es toda una carrera profesional.

Se necesita más que una linda cara, bonitas facciones, cutis sano, piel lozana, buen cuerpo, aquello del 90-60-90, curvas y largas piernas. Fotogenia y creatividad para posar; seguridad, porte, estilo y gracia para desfilar; y algo de ingenio para cuando le toque hablar frente a las cámaras para un anuncio o entrevista.

Ha de ser hasta cansado eso de ser top model, por lo extenuante de las sesiones de maquillaje y los fittings para los photo shoots, el jet lag de los viajes de París a Roma y de Roma a New York, la deprivación de alimentos para mantener la línea y los ejercicios para tonificar las escasas carnes que cubren sus escuálidos pero hermosos esqueletos.

Pero más cansado ha de ser sentirse como un perchero andante, un bonito manequí donde los diseñadores cuelgan sus últimas obras de arte para imponerse en una sociedad que está hambrienta por estar a la moda y delira tanto como para gastar miles de dólares en lo que al fin y al cabo no son más que trapos.


El precio de la fama... supongo.

Amor

Morir por amor

jueves, diciembre 31, 2009

¿O morir de amor?


Algunas cosas no me cuadran por más que las pienso. Creo que, como todas las cosas que no me cuadran, es porque no las entiendo. Una de esas cosas es el concepto de "morir por amor". El pensamiento me asaltó durante una presentación de "Romeo y Julieta" por la Fundación Ballet El Salvador de Alcira Alonso. Pero el ballet poco tuvo que ver porque mi contradicción era con Shakespeare.

"¿Qué tan -palabra que no voy a insertar aquí por respeto a los lectores- tendría que ser Julieta para clavarse una daga en el pecho por Romeo?". Apenas y lo conocía. ¿Cuántas veces se habrán frecuentado antes de casarse? A lo sumo unas cinco. Y sin embargo, Julieta decidió morir por amor en lugar de seguir con su vida al ver a Romeo vencido por el más vil veneno del apotecario.

La misma falta de respeto tuve contra "Madame Bovary" por tragarse semejante cantidad de arsénico al verse abandonada por su amante Rodolfo (¿o León? Ya no me acuerdo) -aunque con el tiempo he llegado a la conclusión de que ese fue un suicidio por amor propio (o la falta de)-.

No vayamos tan lejos, la Reina Amidala desfallece aún con Leia y Luke en su vientre cuando se entera de que Anakin fue el que mató a todos los pequeños padawan en el templo y que sucumbió al lado oscuro de la fuerza para convertirse en Darth Vader. La enfermera robot sale de la sala de parto diciendo que "ha perdido la voluntad de vivir".


Hasta el ser inmortal más famoso del final de la década, Edward Cullen desafía a los Volturi esperando que lo maten cuando cree que Bella está muerta. (Para que vean que en este blog somos pop y clásicos, calles pero elegantes 😉).

Y seguramente como Julieta, Emma y Padmé hay más ejemplos de "morir por amor" en los libros y películas. Pero me sigue sin cuadrar la idea.

Para mí lo más cercano es "morir de amor": querer demasiado a alguien sin poder tenerlo a tu lado para siempre. Y el verbo "morir" es un término figurativo, porque es en vida, lo que lo hace una muerte lenta y dolorosa. De amor -y peor aún de desamor- sí podría morir.

Adultez

Entre quinceañeras

jueves, diciembre 31, 2009

No es lo mismo a los 15 que a los 23


Un viernes por la noche terminé en una fiesta de 15. Creo que ha calado mucho el programa "My Sweet 16" de MTV porque aquello no era ni remotamente parecido a las fiestas a las que yo asistí allá por el 2000 y 2001. No, nada que ver.

Esto era una mega producción que incluía un vestido "transformer" -la quinceañera se cambiaba su falda pomposa por una mini- en color magenta (digan que por lo menos entraba en la gama del rosado, porque ahora ya no se puede hablar de fiestas "rosa"), un pastel todo estrambótico, fuente de chocolate, karaoke, un video que le habían preparado, carnaval y hasta batucada.

Como recordarán de sus tiempos de quinceañeros, uno de bicho casi no se anda fijando en esas cosas. Yo recuerdo que hubo fiestas en las que ni comí por andar bailando. Esa era la gran emoción de que te invitaran: que iba a haber disco e ibas a bailar con tus amigas (no sé ustedes pero yo estudié en un colegio donde éramos 90% niñas y 10% niños). Quizá por eso me emocioné al ver la tarjeta unas semanas antes.

Ahora bien, se me pasó por alto qué música pondrían en la fiesta. Sí, para mi tormento fue reguetón y tuve que salir espantada de la pista de baile por miedo a salir "perreada" por algún adolescente calenturiento que se contoneaba al son de Don Omar y Daddy Yankee -que ni bonitos eran los bichos porque hoy andan con sus peinados de emo y con pantalones tan apretados que les ciñen todo lo que apenas tienen-. Y sí, me sentí vieja porque no pude bailar a gusto.

Cuántas cosas cambian con el tiempo y cómo cambia con el tiempo nuestra manera de ver las cosas.

Y lo que no cambian es que siguen poniendo esa canción de Thalía.

Divagando ando

Las relaciones públicas de Dios

jueves, diciembre 31, 2009


La cuenta que me gustaría llevar


No sé quién le hará las relaciones públicas a Dios o si Él prefiere la publicidad. En todo caso, no entiendo por qué dicho comunicador ha insistido por los siglos de los siglos en crearle una imagen de "Dios castigador" que nos dice que arderemos en las llamas del infierno y se tira una carcajada que suena a "mua-ja-ja-ja".

Y si bien no soy una consumidora 100% fiel a su marca, prefiero pensar en Él como alguien accesible, de mente abierta, que recibe con las puertas de par en par a quienes se habían desviado del camino y se habían dejado convencer por sus competidores y nos sonríe a todos, sin importar cómo seamos. Ese Dios hace más apariciones públicas en las cumbres de jefes de Estado, en las asambleas de la ONU o en cualquier espacio que se preste para abogar por los que más necesitan ser escuchados.

Recuerdo haber visto hace años una película sobre una niña a la que la visita Dios y él le pide que haga una campaña de publicidad para Él. Ella idea un concepto que no estaría demás que lo viéramos en las vallas publicitarias y los medios masivos, especialmente por la situación de violencia en que vivimos en la que ya nadie se toca el corazón para lanzar una granada a una clínica pediátrica.

El slogan es THINK GOD.

Piénsenlo señores de las agencias publicitarias y los medios de comunicación.

En el cine

Una caja de kleenex

jueves, diciembre 31, 2009

Películas para llorar a moco tendido


Conozco muchas mujeres que dicen que su película favorita es "The Notebook", pero conozco muy pocas que sepan que ésta está basada en una novela de Nicholas Sparks, y muchísimas menos que relacionen la anteriormente mencionada película con otras cintas, siempre basadas en las obras del autor estadounidense.

Lo digo porque yo tampoco lo sabía, hasta que finalmente até cabos y supe que "Message in a bottle", "Nights in Rodanthe" y "A walk to remember" también son del señor Sparks y han sido llevadas a la gran pantalla (más otra que se estrena el próximo año y supuestamente la escribió con la famosa Hannah Montana en mente).

"Son novelas baratas de pacotilla", me podrán decir. "No distan mucho de una obra de Danielle Steel o Nora Roberts -que siempre terminan convirtiéndose en películas de Hallmark-", me podrán argumentar. Y en ambos casos, sin necesidad de mucha persuasión o argumentación, les daría la razón.

Pero hay algo en las novelas/películas de Sparks que nos llega a la mayoría de las mujeres y nos hace chillar (como si eso nos costara), y ese algo creo que está en los personajes masculinos: son demasiado ideales y perfectos. Quizá esta es la fórmula mágica de Sparks para hacerse millonario a expensas de nuestras lágrimas. Eso, y diálogos como estos -que nadie diría en la vida real, pero que nos encanta ver-:







Si no han visto las otras películas, se las recomiendo para matar el rato. Solo asegúrense de acompañarse de una caja de kleenex.

10 cosas

10 cosas que no entiendo de los salvadoreños

jueves, diciembre 31, 2009

Si me hacen menos salvadoreña... ¡No lo sé!

El orden de los factores no altera el producto (o sea, la lista es en random order):


  1. Por qué comemos almidón con almidón: macarrones con tortilla, arroz con papas, tamales con pan, pupusas con yuca... ¡No lo sé!
  2. Por qué le echamos azúcar, ciruelas y pasas a los tamales si no saben bien... ¡No lo sé!
  3. Por qué insistimos en escuchar las mismas cumbias todos los años durante las fiestas navideñas... ¡No lo sé!
  4. Por qué agarramos para la playa en Navidad y Año Nuevo aunque vayamos bumper a bumper... ¡No lo sé!
  5. Por qué hay tres centros comerciales construidos uno junto al otro en un área que era de reserva natural... ¡No lo sé!
  6. Por qué llenamos los centros comerciales solo para ir a "vitrinear"... ¡No lo sé!
  7. Por qué les gusta tanto el Pollo Campero como para meterlo en el avión... ¡No lo sé!
  8. Por qué algunos hermanos lejanos lloran escuchando la famosa canción de Álvaro Torres pero no se pueden la letra del Himno Nacional... ¡No lo sé!
  9. Por qué hablamos con la jota si somos perfectamente capaces de articular la "ese"... ¡No lo jé!
  10. Por qué creen que solo existen dos equipos de fútbol sobre la faz de la tierra y solo ven una liga... ¡Esta es la que menos sé!

En el cine

El cine que ya tendrías que haber visto

miércoles, diciembre 30, 2009

¿Según quién? A saber.

De cuando en cuando a los de TCM (canal 38 si tienen AMNET) les da por hacer ciclos de cine o especiales temáticos cada mes. Y de cuando en cuando a mí me da ganas de ver las cintas que anuncian, aunque muy raras veces lo logro.

Si hay algo que me gusta de TCM es su slogan: "El cine que ya tendrías que haber visto". Creo que no podría ser más acertado para un canal dedicado exclusivamente a películas y series clásicas. Por lo mismo, el especial de diciembre: "Las 50 películas que deberías ver antes de morir" me llamaba mucho la atención -o probablemente porque soy fanática de las listas-.

Para mi mala suerte fueron pocas las ocasiones en que TCM y yo coincidimos en horarios, pero viéndolo del lado amable he visto 11 de esas 50 películas -y pedazos de otras tantas-, de lo que concluyo me queda mucho por ver en mi vida.

Lo único que me sorprende es que 'Casablanca' esté en la posición #50 y 'Pretty Woman' en la #5. Vamos, es verdad que Richard Gere deja a más de una con ganas de ir callejear allá por el Hollywood Boulevard, pero no se compara con Bogart y su "Here's to looking at you kid" o la tonada de "At time goes by".




No sé según quién estas son películas que vale la pena ver, pero me imagino que sentarse a ver películas solo para sacar una lista ha de ser un trabajo harto placentero y envidiable, al cual con gusto me dedicaría (yo metería la "Chicago" del 2002 a esa lista, junto con otro par de musicales).

¿Cuál es la película que ustedes me recomiendan ver antes de morir?

Divagando ando

La utilidad de la hipotenusa

miércoles, diciembre 30, 2009

La retentiva del bachiller


Cuando uno va a bachillerato -al menos si se es buen estudiante o tan siquiera es dedicado-, trata de procesar toda la información que tratan de meterle los profesores de una sola cucharada pensando que le va a servir para la vida.

Que los alcanos, alquenos, alquinos; los reinos protista, fungi, vegetal, animal y el que se me olvida; los electrones, neutrones, protones; que si Newton tenía una ley o tres o no sé cuántas más; las fórmulas para sacar el área a una figura y volumen a un cuerpo geométrico; todos los ismos de la literatura... tanta cosa que aprender y tan poco tiempo para hacerlo.
Quizá por eso salen mal los bichos en la PAES: de tanto que tienen que aprender, no aprenden nada.

Seis años después de haberme graduado de bachiller nunca he tenido la necesidad de sacarle la hipotenusa a un triángulo rectángulo ni de calcular quién llega primero al punto C si A lleva una velocidad de 389 Km/h en dirección al noroeste y B va a 157 MPH. Probablemente sea esa la razón por la que era la única persona en no estresarse en mi casa en las fechas próximas a la PAES, prueba con la cual mi hermana sabría si sabía o no sabía un comino sobre las 4 materias básicas.


Será acaso porque me decanté por una carrera en la que fue poco lo que necesité saber de álgebra, logaritmos, ecuaciones, geometría, fórmulas químicas y todos los contenidos habidos y por haber.

O será porque lo que me entró por un oído me salió por el otro al ver la necesidad de ampliar la capacidad del disco duro de mi cabeza para albergar otra cantidad de datos no tan útiles que me metieron en la universidad.

O quizás lo aprendido en el colegio está ahí archivado en mi subconsciente, en una carpeta etiquetada como aquello que llamamos "cultura general" y que está disponible para cuando necesite salir de la ignorancia.

Como sea, he llegado a la conclusión de que desperdicié muchas horas de mi adolescencia preocupándome demasiado por cosas que nunca me han servido en la vida real, aunque admito me sirvieron para desarrollar la lógica y capacidad de análisis.

Y a usted, ¿le ha sido útil hallar la hipotenusa?

Solo en El Salvador

Doce campanadas

miércoles, diciembre 30, 2009

Din-don-din


Me bajé de la Torre y mi tía me preguntó: "¿Y contaste las gradas Ale? ". Con la cara pálida y el estómago revuelto, pero sobre todo avergonzada porque de la prisa (¿o sería alguna emoción oculta?) ni siquiera se me cruzó por la mente contar las mentadas gradas (y que eran un montón, sino no me habría mareado de subir tanta escalera de caracol), le respondí: "Ah, no se me ocurrió, pero se ve bien bonito desde allá arriba".

Pagué un dólar por encaramarme en la mentada Torre de San Vicente de Austria y Lorenzana -decir el nombre completo me causa algo de gracia, quizá por lo pomposo- y ¡no se me ocurrió contar las gradas! Hasta podría asegurar que una vez llegué al sexto piso y sentí desde las alturas como que se había movido todo el Valle de Jiboa, no se me ocurrió nada más que bajarme.

Pero todo valió la pena cuando el nuevo reloj marcó la hora: doce campanadas de un sonido dulce que mis oídos nunca habían escuchado antes, mucho menos sentada tranquilamente en la banca de un parque. El repique de las 9 p.m. se hizo acompañar de un villancico: "Noche de Paz" (a las 5 p.m. sonó "El niño del tambor"), que se perdió en la algarabía de un pueblo que esperaba con ansías las carrozas y la alborada de sus noches de Fiestas Patronales, de la noche de la Farsa y no sé qué tanto más.

Alejándome del centro de la ciudad que hace apenas un par de meses vio cómo la lluvia deslavaba a sus seres queridos y los despojaba de sus hogares, no podía dejar de pensar a quién se le habrá ocurrido poner la giralda blanca en medio del parque de un pueblo más en un país tan pequeñito como el nuestro.

Cómo dista el humanamente cálido San Vicente del gélido San Salvador, donde no podemos darnos el lujo de ir a sentarnos a un parque público sin sentir miedo por nuestra seguridad.


Empiezo a creer que la pequeñez geográfica de El Salvador es engañosa y no nos permite ver la grandeza de sus lugares.

PD. Vaya don Guayo y doña Cosita, esta entrada era para ustedes amigos vicentinos.

En la TV

5 Kg.

miércoles, diciembre 30, 2009

La tele aumenta 5 kilos


Lo he dicho en más de una ocasión: soy la niña de Poltergeist al frente de un televisor. Aún así, para alguien que ve más televisión de la cuenta, después de un tiempo todo se ve igual. Por más que maten personajes en las series, los casen, embaracen y luego los separen -porque sí, son bien predecibles-, la trama deja de cautivarme; tanto así, que ya calculé que mi límite son las 3 ó 4 temporadas y de ahí dejo de ver el programa en cuestión (pasó con E.R., C.S.I. y está pasando con "Grey's Anatomy").

Por eso mismo, la serie "Drop Dead Diva" se miraba prometedora desde un principio -si bien no le había puesto del todo atención al anuncio-, comenzando por el hecho de que la protagonista se aparta de los cánones de belleza televisivos (eso sí, la actriz es muy, muy bonita).

En resumen el programa se trata de una aspirante a modelo seso hueco (Deb) que se muere en un accidente y cuando llega al cielo le dan la oportunidad de regresar a la Tierra y habitar otro cuerpo: el de una inteligente abogada que vive cohibida por su sobrepreso (Jane).

¿Alguna vez han oído decir que las cámaras aumentan 5 kilos? Pues, considerando los esqueletos que salen en las revistas, me parece que las artistas viven más pendientes de estar siempre 5 kilos por debajo de su peso normal que de otra cosa.

Indudablemente "Drop Dead Diva" es una corriente de aire fresco en la anoréxica pantalla chica, poniendo de protagonista a una mujer que se ve como cualquiera de las televidentes, sobre todo en un país como Estados Unidos donde la mayoría de féminas no tiene el cuerpo de Deb, sino más bien de Jane.

Ya era tiempo para las Jane Doe's.

Cosas que pasan

La hoguera de las vanidades

miércoles, diciembre 30, 2009

Cosas que se escuchan en la sala de espera de la clínica del ginecólogo

Paciente 1: Ay no niña, mirá que fea sale la Letizia aquí. Como se le nota que es plebeya, si no tiene la elegancia de la doña Sofía.
Paciente 2: Ay sí vos, y tan chulo que es el príncipe Felipe con esos ojazos azules. Semejante papacito y con una divorciada se va a casar.

Paciente 1: Callate vos, decí que a saber si la Leonor va a poder ser reina, porque dicen que allá en España solo los hombres pueden reinar. Bien machistas, veá vos?
Paciente 2: No, pero eso lo tienen que arreglar con no sé qué ley. Con que el Juan Carlos ni debería ser Rey.

Paciente 1: Y eso vos?
Paciente 2: No, si ahí leí que él mató al hermano niña, que supuestamente le disparó accidentalmente cuando eran adolescentes, pero que lo hizo para quedarse con la corona.

Paciente 1: Uy, y tan correcto que se ve, veá?
Paciente 2: No, pero ahí donde lo ves, hasta le ponía los cuernos a la Sofía. Sí decía en la revista, que había tenido una amante por no sé cuántos años y que hasta un hijo bastardo había tenido.

Paciente 1: Ay no, qué barbaridad como es la realeza.
Paciente 2: Sí vos, y decí que los españoles no son tan locos como en Inglaterra, sino acordate de la pobre "Leydidí"...

¿Qué estaban leyendo? Una revista "Vanidades". Apuesto a que si en tiempos de Isabel la Católica hubiera existido semejante publicación todos se podrían la historia del descubrimiento de América porque habría sido ¡el acontecimiento del año 1492!.

PD. Eso sí, #yoconfieso que cuando mi mamá todavía la compraba, para matar el tiempo leía las novelas de Corín Tellado... pero eso es materia prima para otro post.

Libros

Como poema de Alfredo Espino

miércoles, diciembre 30, 2009

A veces es inevitable sentirse así


Ayer mi estimado @soysalvadoreno me preguntó vía formspring.me quién era mi autor salvadoreño favorito.

He aquí mi respuesta textual:
Puesiesque definitivamente Salarrué y sus cuentos de barro y de cipotes. También me gustan los poemas de Alfredo Espino. A Claudia Lars, por más que intento no le hallo sabor a su "Tierra de Infancia", para ese tipo de relatos prefiero a Francisco Andrés Escobar (el que publica una columna sabatina en LPG). Y aunque fue de lo que más me hacían leer en el colegio, la Generación Comprometida no es mucho de mi agrado literario (históricamente me parece de gran valor). Triste pero cierto, hasta en el programa de educación de "Lenguaje y Literatura" somos malinchistas, porque de escritores salvadoreños apenas y me acuerdo haberlos visto en bachillerato.

Al nomás darle "Send" a mi respuesta me quedé pensando: "Alfredo Espino... qué básico... va a pensar que en el colegio solo aprendí a recitar a la carrera 'Es porque un pajarito de la montaña ha hecho en el hueco de un árbol su nido matinal', como cualquier niño de parvularia que declama más bien como que lo van persiguiendo o como que tiene hambre, comiéndose las pausas y una que otra palabra". Pero la verdad es que me gusta, aún para una lectora -cada vez menos ávida- que prefiere la prosa a la poesía.

Atesoro en mi pequeña biblioteca una copia ya un poco maltrecha de "Jícaras Tristes", de esas de Clásicos Roxsil en papel "de pupusa". El valor sentimental deriva de que fue de los primeros libros que me regaló mi mamá y que a los 8 ó 9 años pasaba hojéandolo todas las noches, marcando las páginas de los poemas que más me gustaban o haciendo un chequecito al lado del título.

Quizá así fueron grabándose en mi subconsciente algunos de sus versos -porque de memoria, como buen salvadoreña, solo me puedo "El Nido"-, a tal grado que un día de la semana pasada me sentí en mood de poema de Alfredo Espino:

Va llegando la noche. Ya no se mira el mar.
Y que asco y que tristeza comenzar a bajar
(¡Quién tuviera dos alas, dos alas para un vuelo!
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido,
con el loco deseo de haberlas extendido
¡Sobre aquél mar dormido que parecía un cielo!)
- "Ascensión", Alfredo Espino


Insisto: la mente humana es truquera y a veces hasta recitan versos, llena de recuerdos infantiles que vuelan en dos alas.

Viajes

Precisión matemática

miércoles, diciembre 30, 2009

... y sin usar la calculadora


Los 365 peldaños repartidos en 4 escaleras y la plataforma superior y los 365 días del año. ¿Coincidencia? No creo. Los 9 cuerpos de la pirámide una vez han sido divididos por la escalera suman 18 y los 18 meses que tenía su calendario. ¿Otra coincidencia? Tampoco creo. Los 52 tableros de cada y los 52 años que conformaban su siglo. ¿Una última coincidencia? Mmm, no lo termino de creer.

Pero le creo al guía cuando me dice todos esos datos, mientras recuerdo cómo en el colegio me dejaron una tarea de matemáticas sobre el calendario Maya cuando cursaba 4° grado.

Habría que tirarle una piedra al tarado que parado frente al Templo de Kukulkán en Chichen Itzá crea que ante sus ojos solo hay una pila de piedras, puestas al azar, sin qué ni para qué.



El guía continúa diciendo que la pirámide fue puesta ahí con un cálculo astronómico que hace que durante los equinoccios se vea la imagen de una serpiente bajando por las escaleras. Y ya no recuerdo el 4° grado, sino el primer ciclo universitario cuando escuchaba embobada el caudal de conocimiento sobre historia y arqueología mesoamericana de Carmen González Huguet en en la clase de "Historia Contemporánea de El Salvador" -aunque hoy que lo pienso, de contemporáneo no tenía mucho-.

Lástima que llegué un mes y medio demasiado temprano para constatar la sombra de la serpiente o para ver cómo entra la luz por la "ventana" del observatorio de El Caracol, o para ver a un grupo de actores representar el Juego de Pelota en el verdadero escenario por donde corrieron las cabezas de los vencedores del pok-ta-pok. Lástima que el grupo siguió su recorrido mientras yo intentaba contar si realmente habían mil columnas al lado del Templo de los Guerreros y que cuando salía del parque pensaba que difícilmente algún día regresaré.

Mientras todos hablan del 21 de diciembre de 2012 y Hollywood lo hace película con efectos especiales, sería bueno que fijáramos nuestros ojos en las grandezas de las antiguas civilizaciones... aquellas que movieron montañas de piedras sin grúas, se ubicaron espacialmente sin GPS, se comunicaron sin celular y tenían conocimientos sin buscarlos por internet. Todo con una gran precisión matemática.

No como la mía, que hizo que me tardara 148 lunas en escribir este post.

Mente femenina

De las carteras

miércoles, diciembre 30, 2009

Quiero que alguien me diga


¿Por qué las mujeres metemos hasta un rollo de papel higiénico en nuestras carteras?

¿Por qué, a pesar de andar absolutamente de todo, siempre se nos olvida algo?


¿Por qué llenamos la cartera de cosas -que cabe la aclaración, jamás sacamos-, si después no podemos encontrar nada?


¿Por qué, en lugar de andar menos cosas en la cartera, optamos por comprar una aún más grande donde nos quepan aún más cosas?


¿Por qué andamos cargando la cartera para arriba y para abajo, hasta cuando vamos al baño?


¿Por qué los diseñadores de carteras no hacen una ergonómica, que no nos deje con ese gran dolor en el hombro al día siguiente?


¿Por qué los hombres se sienten incómodos -por no decir "menos hombres"- sosteniéndole la cartera a una mujer?


¿Por qué los hombres no usan cartera? ¿Acaso no tienen cosas que andar cargando que no les caben en los bolsillos?


¿Por qué las mujeres no podemos andar con menos equipaje o sin cartera -¡como los hombres!-?



Yo solo pregunto. Espero sus respuestas.

Online

Un tweet a la vez

miércoles, diciembre 30, 2009




Del
dicho al hecho hay un tweet


Lo admito: es adictivo. No me di cuenta en q tuit pasé d 'ocasional' a 'asidua' hasta q fui a un twittdonas y sentí q ya los conocía a todos



... O hasta que vi mis abreviaturas en este post

Motivación

Ser uno mismo

miércoles, diciembre 30, 2009

Es bien difícil ser uno mismo cuando los demás insisten en decirte que deberías ser alguien más. Verte diferente, vestirte diferente, peinarte diferente, arreglarte diferente, comportarte diferente, pensar diferente, hablar diferente, actuar diferente. Quizás ellos deberían ser diferentes, o en todo caso, dejar de fingir quienes son para ser ellos mismos y dejar de pedirle a los demás que sean alguien más.

Demasiado personal

Cuando tenga tiempo

martes, diciembre 22, 2009

Un día de estos

... Voy a dormirme en el silencio de una noche fría, sin ruidos ni interrupciones, sin tener que repasar en mi cabeza algo que pasó este día ni preocuparme por lo que pasará mañana

... Voy a despertarme con una brisa fresca, sin escuchar alarmas, como si el tiempo se hubiera detenido para dejarme dormir y me voy a levantar sintiéndome descansada

... Voy a darme una ducha eterna, con doble acción de shampoo para sentir que me lavo hasta los pensamientos negativos y hasta tener una experiencia a lo Herbal Essences.

... Voy a meterme a la cocina y la voy a transformar en mi laboratorio secreto, desde donde invente 100 nuevas recetas.

... Voy a agarrar uno de los libros que tengo empolvándose por ahí, me voy a encerrar en mi cuarto y lo voy a leer de pasta a pasta, saboreando cada palabra

... Voy a organizar un maratón de películas, de las que compro y no veo, y las veré en mi cine improvisado de "permanencia voluntaria", sin recurrir al "skip" ni al "fast forward"

... Voy a ir a tomarme un café con mi mamá, con la condición de que no hable de trabajo, ni de cosas de la casa, solo quiero que hablemos

... Voy a ir al cine acompañada de mí misma, me dejaré elegir la película y me voy a invitar a unas palomitas de maíz

... Voy a pegarme a la tele un fin de semana para ver la repetición de mis programas favoritos, a falta de TiVo, aunque sea la repetición de la repetición

... Voy a conectarme al messenger y voy a hablar por el tiempo que sea con la gente de quien me he desconectado, typeando sobre el pasado, presente y futuro en una ventana de chat

... Voy a hacer de mi sala mi spa personal, a embadurnarme menjurges en la cara, a exfoliarme de pies a cabeza, a pintarme las uñas y secarme el pelo

... Voy a agarrar mi vieja agenda telefónica y en orden alfabético llamaré a amigas cuya voz tengo años de no escuchar solo para decirles "Hola, ¿cómo has estado?"

... Voy a subirme al carro, me voy a poner el cinturón y voy manejar a ninguna parte, solo para ver la topografía salvadoreña en el horizonte y las nubes de reojo

... Voy a quitarle las telarañas a los viejos CD's y a dedicar toda una tarde a escuchar música, a balbucear, tararear, cantar y, si me da la gana, hasta bailar

Dicen que el tiempo se hace, pero por más que trate, a veces no consigo hacerlo.

PD. Se me olvidaba este: Cuando tenga tiempo, un día de estos voy a bloguear tanto, pero tanto, que hasta correré el riesgo de aburrirlos.

Online

Las disculpas del caso

lunes, diciembre 21, 2009


A quien corresponda


Si bien cuando inicié este blog no tenía ninguna expectativa, nunca me habría imaginado que escribir aquí me llevaría a leer a tanta gente, ni que darme a "conocer" -aunque sea a esbozos- adentro de una computadora, me llevaría a conocer a otras personas dentro y fuera de ella.

Eso entraría en las "lecciones aprendidas" de la sistematización mental de mis experiencias por estos lares cibernéticos. Una vida virtual que bien podría calificarse como un mundo paralelo lleno de relaciones interpersonales a veces más humanas que las de la misma vida "real".

Aún así, nueve meses después sigo sin comprender muchas cosas de la blogósfera -como por qué hostigan los trolls, de dónde salen los seguidores, qué motiva a los lectores a comentar (y qué los desmotiva), por qué algunos blogs parecen un tributo egolátra de sus autores a sí mismos, por qué unos bloggers se manejan en círculos bien cerrados, la fascinación que puede sentir la gente por saber de la vida de alguien igual de común y corriente que ellos.

Será acaso porque siento que no soy de aquí, ni soy de allá, pero en ocasiones pienso que la luz de este diminuto punto en la blogósfera se va extinguiendo de a poco. O será que me estoy quedando sin ocurrencias (o las cosas que se me ocurren no son tan ocurrentes).

Tal vez un día me levantaré con la determinación de apagar la luz, tercamente convencida de que la blogósfera no es lo mío, que es algo que nunca me terminará de cuadrar y algo a lo que nunca terminaré de sentirme perteneciente, sino un cuerpo orbitante. O tal vez no y por el contrario encuentre mis coordenadas, mi qué y para qué en esta constelación de minúsculos puntitos de luz.

Quiero darle tiempo al tiempo, aclimatarme a esta galaxia y optar por lo segundo y no por el hoyo negro por el cual iba este blog en abandono.


Me había desaparecido. Lo sé. No puedo prometer que no volveré a desaparecerme. También lo sé. No puedo garantizar que no volveré a desvariar. Eso sí no lo sé. Solo puedo ofrecerles las disculpas del caso por trasladarles mis dudas ciberespacio existencialistas.

Motivación

La diferencia entre oír y escuchar

viernes, noviembre 20, 2009

Se acabaron los consejos


Por aquello de las vueltas que da la vida terminé miércoles y jueves en un taller sobre "Coaching gerencial", aunque debo admitir que mi principal motivación era la comida de FUSAL (que dista años luz de la de mi casa). Lo curioso es que la palabra "coaching" me hacía pensar en la música de Rocky.

Sí, en una canción, pero se entiende el panorama que me imaginaba, ¿verdad? Entrenador, pep talks, cheers, quitarle el sudor de la frente al otro, etc. Ya estando en el taller me di cuenta de que andaba dando vía y, una vez más, me sorprendí por todas las cosas que se inventan (o descubren) quienes estudian el comportamiento humano.

No voy a ni siquiera intentar explicar a profundidad qué es coaching, porque apenas y lo voy entendiendo -un cambio de chip mental será requerido-. Solo me remitiré a ponerlo en mis palabras: aprender a escuchar a los demás, hacer las preguntas correctas, reforzar y valorar a la persona que lo recibe para que ella tenga confianza en sí misma y que sea ella -después de los ires y venires de las preguntas y respuestas-, quien encuentre la solución a su problema.


Nos quejamos de que andamos por la vida tratando de componerle la vida a los demás (y hasta de que no nos hacen caso), cuando lo que estamos haciendo es que ellos no desarrollen su potencial, poniéndoles en bandeja de plata lo que creemos es la mejor solución -que tal vez sea la mejor para nosotros, pero no para ellos-. Decimos que oímos los problemas ajenos y que somos los mejores consejeros, cuando no escuchamos nada de lo que está diciendo quien nos pide ayuda y solo hablamos, hablamos y hablamos.


Dice Goethe:
Lo mejor que puedes hacer por los demás no es enseñarles tus riquezas,
sino hacerles ver la suya propia

Yo digo que vale la pena hacer el esfuerzo de amordazarme la próxima vez que sienta la necesidad de interferir en la vida de alguien para "ayudarle". No más música de Rocky.

Cosas que pasan

Hacer amigos

jueves, noviembre 19, 2009

¿Por qué no?

En ocasiones, me considero socially awkward, como la niña nueva en el kínder que ve la gloria cuando llega otro niño a hablarle y le ahorra los gigantescos pasos de atravesarse el salón para ir a socializar con sus pares o que en el peor de los casos, se aferra a las enaguas de la mamá.

Es raro, porque puedo estar haciendo fila a la par de alguien y ponerme a platicar así como si nada. También puedo participar sin problema en una conversación social, de esas en las que te ponés a hablar de temas sacados del periódico o noticiero durante un almuerzo de trabajo.

Pero a la hora de conocer nuevas personas, me vuelvo a sentir la niña de kínder. A la primera, soy callada -al final, no tanto.- A la segunda, no hallo por dónde comenzar, me cuesta romper el hielo y hallarle el lado a la gente. Y a la tercera, generalmente, ya he entrado en confianza.

La semana pasada experimenté eso de "hacer amigos" -o al menos conocer gente nueva-, por primera vez en mucho tiempo.

Llegar, presentarse, saludar, conversar, reír. Todo, al mismo tiempo que se absorbe información, se perfila a los interlocutores y se trata de ser natural -aunque por aquello de dar una buena impresión, uno se limita un poco, como quien va "tanteando" el terreno-.

Lo curioso de la experiencia fue que, a pesar de nunca haber visto antes a este grupo de interesantes individuos, al cabo de pocos minutos ya me sentía como si los conociera de mucho antes: ¡las maravillas de amistarse vía online!

Lo mismo sucede cuando uno hace el salto de intercambiar comentarios de blog a blog, a tuitear por allá, feisbuquear por acullá y emeseniar de un país a otro a altas horas de la noche. Es cuestión de tiempo que terminés por conocer a la otra persona en vivo y en directo.

Si metemos a nuestros amigos de carne y hueso a una computadora, ¿por qué no trasladar nuestras amistades de bits y bytes al mundo offline? Al fin y al cabo, cada vez pasamos más horas frente a una computadora y uno nunca sabe quién está del otro lado de la conexión.

Un amigo tal vez.

PD. Un saludo a @oscarmartell, a @elsum y compañía.

En la TV

Todos somos losers

jueves, noviembre 19, 2009

O lo fuimos en algún momento


Con mi hermana nos ha dado por ver "Glee", el nuevo programa de FOX que convirtió mi fantasía de ver series musicales en realidad (¿se imaginan "CSI: The Musical" con Grisson cantando ópera?). Por un lado, la combinación de los arreglos de canciones populares y las performances de los actores, es tan buena que te dan hasta ganas de cantar con el sing-along, buscar los videos en YouTube o bajar las canciones.

Por otra, encuentro la propuesta bastante original, aunque por momentos me parece una versión anti Disney (o más realista) de "High School Musical" donde los geeks y los bullies no conviven pacíficamente, y la cheerleader y la nerd no se hacen amigas aún cuando las dos se disputan el afecto del capitán del equipo de la escuela, y claro, todos andan calenturientos y con las hormonas revueltas.

Pero sobre todo, hace que uno se proyecte en los personajes. Tal vez no seás el "cuatro ojos" en silla de ruedas, o el niño gay, o la niña que tiene dos papás, o representés una minoría étnica, pero es innegable que por muy "normal" que seás, a esa edad nunca dejás de sentir que no encajás en ninguna parte (los que te agarran de pato no contribuyen a la causa tampoco), y más de una vez deseás hacer algo más con tu vida, ser parte de algo especial.

Si no tienen su agenda televisiva ocupada los jueves a las 9 p.m., no está demás volver a los tiempos de bachillerato con "Glee"... aunque, pensándolo bien, a veces pareciera que seguimos actuando como adolescentes, que nunca salimos de bachillerato ni dejamos de ser losers o de enfrentarnos a bullies.

Divagando ando

Si todavía no es navidad

miércoles, noviembre 18, 2009

Santa se adelantó demasiado



Puede que para ustedes la Navidad sea, como el almacén La Nueva Milagrosa, "una gran cosa", tan grande que de hecho anhelan que llegue hasta con 3 meses de antelación. Pero para mí, si bien no le hago la competencia al Grinch y a don Scrooge, la Navidad va comenzando allá por el 20 ó 21 de diciembre que ya se respira el ambiente de vacación en el aire.
Hacerlo más temprano -digamos, por poner un ejemplo, ¡desde finales de octubre!- me parece que solo contribuye a generar altas expectativas consumistas para los salvadoreños y las salvadoreñas (y por ende, propicia posibles frustraciones).
Sin embargo, aún hasta aquellos que todavía estamos conscientes de que apenas vamos por mediados de noviembre -por muy rápido que pase el tiempo-, o de que en estos dorados tiempos no estamos para gastar lo que no tenemos y encima de eso, enjaranarnos, en ocasiones nos cuesta resistirnos a la tentación de caer en las garras de los jingle-bells' y los we-wish-you's.

Como cuando entrás a un centro comercial o a un almacén y sos apabullado por las lucecitas, árboles, adornos y villancicos (¡especialmente los villancicos!), y luego te atarantás, pensando desde ya en el estreno, el makeover que hay que hacerle a los adornos del árbol, el paso que algunas figuras del nacimiento tendrán que hacer por el quirófano, la nueva receta para el pavo y un resto de cosas que no vienen al caso.

Bueno, al menos no todavía... si todavía no es Navidad... aunque falte muy poco joven.

Música

Tú cantas para mí

miércoles, noviembre 18, 2009

♪ Oh oh oh oh ♫


En una noche de soledad y desesperación, al son de "Si hay Dios", llegué a pensar que Alejandro Sanz describía en la letra de sus canciones lo que sentía en esos momentos, como si fuera el soundtrack de ese capítulo de la serie dramática que puede llegar a ser la vida. En otra noche de aburrimiento -y sí, de soledad, lo admito-, llegué a escuchar sus canciones una y otra vez tratando de encontrar un patrón en el contenido y en la discografía (y terminó en este post).

De mi análisis de contenido improvisado y sin oficio, llegué a la conclusión que, entre más joven, él escribía más optimista acerca del amor: "Si tú me miras" y "Los dos cogidos de la mano" son una muestra. Pero, al llegar "Al tren de los momentos" -aunque mi favorito-, era claro que algo andaba mal en la fuente de inspiración de Sanz -deletréese D-I-V-O-R-C-I-O, escúchese en "A la primera persona", "En la planta de tus pies" y "Se lo dices tú"-.



No sé que lo tendrá tan feliz estos días, o si de verdad habrá encontrado el paraíso, pero esta tarde, en uno de esos momentos de abstracción mientras uno va manejando, caí en la cuenta de que "Looking for Paradise" habla exactamente de lo que podemos llegar a sentir a través de una canción. There's something about you Sanz, that speaks to my heart, speaks to my soul. Y me animás el día y sonrío en medio del tráfico camino a la gasolinera.

Para ustedes puede ser Metallica, los Jonas Brothers, la Hannah Montana, los Beatles, Daddy Yankee, Vivaldi, Silvio Rodríguez. Para todos es música.

Así soy yo

(Des)orden obsesivo compulsivo

martes, noviembre 17, 2009

Cuando ando en mis días (no esos, otros)

Son lapsos que me dan. Dios sabe que no es todo el tiempo y que trato de contenerme, pero a veces no lo logro. Toqué fondo un día de la semana pasada, cuando cerca de las 2 de la madrugada, me levanté a revisar todo mi clóset buscando una camisa que no recordaba haber guardado. Dos semanas antes, en otro arranque, lo había organizado por colores, así que en la locura actual pensé no tendría por qué costarme encontrar la prenda. Pero no fue así. Y no me pude quedar quieta.

Fui sigilosamente al clóset de mi mamá y tampoco hubo resultados. In crescendo, la manía me llevó hasta el área de servicio, hurgando por todos lados si había señal de la dichosa camisa, otra vez sin resultados. Regresé, más que desilusionada, convencida de que me había vuelto loca, porque nadie en su sano juicio pasa 20 minutos en la madrugada buscando una pinche camisa. Hasta que se me encendió el foco y busqué en la ropa de mi hermana: ahí estaba. A escasos metros del punto de partida de la scavenger's hunt.

Si no busco como loca una camisa, me paso una mañana lustrando zapatos -y no soy ciempiés para pretender que me voy a poner de una vez semejante cantidad de zapatos (y eso que a veces también me pongo a lustrar ajeno)-. Si no lustro, me siento a ordenar alfabéticamente más de un centenar de libros -y no soy bibliotecaria (y eso que ya los tengo enumerados en un sistema no tan bueno como el Dewey, pero efectivo para mí). Y si no ordeno eso, ordeno lo otro, y lo otro, y lo otro, y así sucesivamente. He caído -paranoicamente- en la conclusión de que quizá presento una etapa temprana de desorden obsesivo compulsivo.

No encuentro mejor ejemplificación que el pequeño M-O. de Wall-E, aunque no voy detrás de contaminantes desconocidos -porque lo mío no es limpiar, sino ordenar y organizar-. Por muy disparatado que termine de sonar, creo que lo hago porque busco algo de orden en medio del caos y más que generarme ansiedad... me la quita.

La mente humana es truquera.




Empiezo a creer que mis manías vienen cifradas en el alelo de algún cromosoma en mi ADN, proveniente de las raíces maternas de mi árbol genealógico. ¿Se acuerdan de ella? Algún día les hablaré sobre el eslabón que nos une.

10 cosas

10 Falsedades sobre trabajar en casa

martes, noviembre 17, 2009

En el más puro tono de revista de mujeres*

Algunos disfrutan de freelancear. Otros -como yo-, lo hacen porque no hay de otra, ya sea porque la mayoría de las veces se tiene la oportunidad de generar más ingresos que en una plaza fija, porque están ganándose el derecho de piso en alguna empresa u organismo, o para ganar experiencia y engrosar de esa forma las páginas del currículum.

Por eso, ¡aquí les van las 10 falsedades sobre trabajar en casa!
  1. Eres tu propio jefe. Sí, eres tu propio jefe, pero eso también significa que eres tu propio patrono, por lo que tienes que hacerte cargo de tu propio ISSS y AFP, o resignarte a no cotizar por el momento.
  2. Eres un "empleado independiente". Sí, tal como dice mi conciencia en nuestras citas cada 3 semanas, no estás desempleado, pero técnicamente, tampoco estás empleado. Entonces, ¿en qué quedamos?
  3. Trabajar como outsourcing es el epítome de "cool". Sí, las palabras "consultor independiente" o "asesor externo" suenan elevadas a la hora de explicarle al vigilante del parqueo quién eres y para dónde vas, pero al final de cuentas el término "outsource" tiene en su haber el prefijo "out" (del inglés "afuera") por una buena razón: tú no perteneces a la empresa y en la cadena alimenticia de un organigrama propiamente visto, tú estás más abajo del plancton del que se alimenta el pececillo del vigilante (a menos que te incluyan en el organigrama con una línea punteada... hacia afuera).
  4. Trabajas solo unos días a la semana o al mes. Sí, a veces se llegan a ganar más de dos salarios mínimos por solo 2 semanas de trabajo, pero aquí aplica lo de "Hoy hay trabajo, mañana no sabemos".
  5. No hay hora de entrada. Sí, probablemente nunca andes en carreras por llegar a tiempo a "tu oficina", pero tampoco hay horarios de salida. Si se te acumula el trabajo, lo más seguro es que pases la noche en vela -sin percibir ingreso por esas horas extra-.
  6. Eres dueño de tu propio tiempo. Sí, tu agenda es flexible el 90% del tiempo y cuando lo desees, puedes tomarte la tarde para hacerte los pies o tomarte un almuerzo más largo de lo normal, pero de igual manera, tu tiempo deberá ajustarse al de tu contratante y si él te pregunta si puedes ir a una reunión dentro de 2 horas, la respuesta siempre terminará siendo "sí" porque en su mente, tú no tienes nada más qué hacer que trabajar para su empresa u organismo.
  7. Trabajas desde la comodidad de tu casa. Sí, generalmente no tienes que desplazarte hacia un lugar físico, pero con el correr de las horas, te llegas a sentir como un rehén encerrado entre 4 paredes, tus días son monótonos y, peor aún, si las condiciones ambientales de tu casa no son propicias para adueñarse de un buen lugar de oficina -por muy improvisado que sea-, el ruido, las interrupciones, distracciones y el desorden terminarán por hacerte sentir que estás preso en el mismísimo Guantánamo o, en su defecto, en Zacatraz.
  8. No hay código de vestimenta. Sí, la semana es un eterno casual Friday, pero en más de una ocasión, contrario a sentirte como en la playa porque pasarás todo el día en shorts y sandalias, pasarte todo el día en pijamas no contribuye a sentirte motivado para trabajar.
  9. Nadie te está controlando. Sí, nadie está encima de uno para ver si estás trabajando, si estás en Facebook o te la has pasado tuiteando toda la mañana o viendo televisión, pero esa pseudo libertad hace que, en caso de que no seas disciplinado, las tareas se acumulen y termines dejándolo todo a última hora. Por otro lado, nadie te está controlando físicamente, pero la cantidad de correos electrónicos que llegas a recibir en un día es ridícula, porque absolutamente todo se envía con copia a fulano, mengano, zutano y perencejo, quienes revisan un millón de veces las cosas antes de aprobarlas y, aún así, siempre se les escapa un error o no se logran poner de acuerdo entre ellos -es peor cuando son varias las manos que están metidas en el asunto-
  10. No tienes que trabajar en equipo. Sí, solo te toca lidiar contigo mismo, pero la falta de contacto humano con el mundo exterior y el constante ir y venir de los correos electrónicos -de los cuales te conviertes en esclavo-, hacen que tu relación laboral sea con Yahoo o Gmail. Además, a las horas de las horas, pasas desapercibido por tu trabajo, porque pareciera ser que para tu contratante, el trabajo se hizo mágicamente por sí solo, de la nada, en un dos por tres, de la noche a la mañana. Claro, como ellos no te ven sentado en una oficina o cubículo a su alcance, no tienen idea de todo por lo que pasaste para cumplirles sus caprichos.

Sea cual sea su perspectiva acerca de este tipo de empleo, estoy segura de que coincidirán conmigo en que no todo lo que brilla es oro y trabajar en casa tiene sus pros y sus contras. Lo importante es que, al final de la jornada, recordemos que tenemos trabajo.


*El tono de revista de belleza llega hasta usted gracias a este post de Gero que me inspiró estilísticamente, as read in Camino a la felicidad

Adultez

Otro lunes de desempleo

lunes, noviembre 16, 2009


Semana #46

En otra época, mi única expectativa al abrir los pediódicos del día lunes era leer los resultados del fútbol. En otra, pudo haber sido resolver el SUDOKU para matar el aburrimiento. Pero por las últimas 46 semanas, lo abro solo con la intención de leer la guía de empleos.

Creo que, como la mayoría de personas que la consultamos, ya lo hago por inercia. No sé qué espero hallar entre sus páginas, pero a estas alturas sí sé que las probabilidades de que en ella encuentre un anuncio para el trabajo de mis sueños son mínimas.

Y aunque apareciera el dichoso anuncio y el mentado empleo, mandado a hacer a Ilobasco especialmente para mí, por cada requisito que llenara, otro juega en mi contra. ¿Graduado? Sí, en mayo. ¿Mayor de 25 años? Hasta el 2011.

"Inglés avanzado". Sí. "Manejo de paquetes de software". Sí. "Licencia de conducir". Sí. "Sin compromisos". Sí. "Disponibilidad inmediata". Sí. "Experiencia comprobable de al menos 3 años en puestos similares". No.

¿Cómo esperan que alguien joven tenga 3 años de experiencia si no contratan a nadie de menos de 25 años? Para cumplir con los requisitos encajonados de algún gerente de RRHH, tendría que haber nacido en 1984. O haberme atrasado un par de años en la universidad.

Claro, los anuncios para plazas relacionadas con mi carrera escasean más que una gota de agua en pleno desierto, pero cuando aparecen los más comunes, las palabras "publicidad", "relaciones públicas" y "mercadeo", se convierten en sinónimo de atender llamadas.

Y en su ausencia, lo peor son los anuncios con complejo de grandeza, que confunden a los que aplican, de empresas donde todos los vendedores de libros se convierten en sus propios gerentes al cabo de 4 meses; o donde todos los vendedores son ejecutivos corporativos.

O los de las empresas anónimas, y no por su tipo de sociedad, sino porque nunca ponen el nombre de la institución en los anuncios, más que el genérico "Empresa multinacional" o "Compañía internacional", tanto así que ni en la entrevista se dignan a decirte.

Mientras, al mismo tiempo vas detrás de plazas que se rumoran se abrirán o llamando a aquel tío que te cae mal, pero que tiene conectes. Vas a todas las entrevistas que puedes, creas CV en todos los sitios habidos y por haber, vas a ferias de empleo.

Haces una pasantía o interinato, agarras todos los freelance humanamente posibles, ves a cada persona que te presentan como a alguien a quien impresionar. ¡Solo la búsqueda de trabajo es un trabajo en sí mismo! Y es desgastante. No solo los lunes. Sino de lunes a viernes.Y no es que uno pida gusto -con la excepción de las empresas anónimas, que podrían ser capos de la droga poniendo un call center-, pero al leer un anuncio, en el fondo de tu corazoncito no muere la esperanza de que los 5 años de paso por las aulas no hayan sido en vano.

Te mientes a ti mismo y te dices: "El otro lunes".
Y cuando ese otro lunes llega, te dices "el otro".
Y el que le sigue y el que va después.

Es el trabajoso desempleo del recién egresado/graduado.

Motivación

Suficiente

lunes, noviembre 16, 2009

El adjetivo de los inconformes

A veces nos parece que nada de lo que hacemos es suficiente. Otras, las más frustrantes, nos parece que aunque hacemos bastante para lo que se necesita (y hasta más de la cuenta), para los otros nunca es lo suficientemente bueno.

Y si bien podríamos decir que ya tuvimos suficiente de nunca hacer suficiente, ni hacerlo lo suficientemente bien; o que ya fue suficiente de querer complacer a los otros, uno decide que, en cambio, de hoy en adelante, solo hará lo justo.

Lo justo dentro de nuestras posibilidades y lo justo dentro de sus expectativas.

Opiniones

Agringados

sábado, octubre 31, 2009

Los holidays del tío Sam


Hoy es Halloween, las almas perdidas se encuentran para salir a asustar por una noche y ¿a mí qué? Alguna vez mi tía nos disfrazó a mi primo y a mí para la ocasión (a mis 3 años, yo era la Tía Bubu y él Superman), pero nunca pasó a convertirse en una tradición aquello del "trick or treat" -probablemente porque mis vecinos nunca compraban dulces-.

Obviando el análisis dizque sociocultural-religioso-esotérico-ocultista-paranormal que todos se lanzan a hacer sobre esta fecha, me limitaré a decir que salta a la vista que Halloween es una excusa de los restaurantes, bares y discotecas para hacer su agosto en octubre, pero sobre todo, que resulta evidente que es algo tan, pero tan mercadológicamente ¡gringo! Como las flores y chocolates en el Día de San Valentín y Santa Claus y Rodolfo el reno en Navidad.

Entiendo que a los niños les motiven las altas dosis de azúcar refinada bajo la máscara de dulces inofensivos que seguramente les causarán numerosas caries, o les ilusionen los trajes de princesas y superhéroes. Pero en el caso de los adultos, simplemente no capto la nueva fascinación que les ha dado en los últimos años por "celebrar" el dichoso Día de las Brujas con todas las pre, after, post, a, ante, bajo, cabe, con, contra, de... party y no sé qué tanto más.

¿Y en noviembre qué? ¿Vamos a correr a los supermercados para incrementar las ventas de chompipes por ser "Thanksgiving day"? ¿El ayote en miel (guácala) se transformará en pumpkin pie? ¿Antes de Miércoles de Ceniza celebraremos Mardi Gras? ¿Y Semana Santa la renombraremos "Spring Break"? ¿Domingo de Resurrección será Easter y por algún extraño motivo lo asociaremos con un conejo que va escondiendo huevos pintados de colores por los jardines? ¿Y el 4 de julio organizaremos barbacoas y decoraremos de rojo, blanco y azul?


A ver cuántos de los que se disfracen hoy van a ir a enflorar a los cementerios el lunes -o tan siquiera a comer hojuelas con miel (como lo hago descaradamente yo, ya que los cementerios más que resignación, me dan tristeza)-, antes de que nos terminemos de agringar con los holidays del tío Sam.

Demasiado personal

¿Cuándo me hice emo?

sábado, octubre 31, 2009

Emo mode off


Uno de estos días -no, la verdad es que no me acuerdo hace cuánto fue, por lo que no sería "uno de estos" sino "uno de aquellos"-, me dio por leer mis últimas entradas. Fue raro, primero porque, no sé ustedes, pero yo no ando abriendo mi blog para leerme a mí misma -la verdad es que solo me leo al momento de escribir-.

Fue más raro ya que por aquello de las carreras leo mis feeds en el Reader, entonces tenía un buen tiempo sin entrar a Blogger y llegué a sentirme atrofiada tecnológicamente hablando (como hace unos minutos que me puse a escribir esto), y ver a mi pobre Ocurrente Irreverente así de abandonado me dio un no sé qué en mi corazoncito pseudo-bloggero -quizá porque era una analogía de haberme abandonado a mí misma-.

Mientras leía tales entradas -claro, después del shock original de tener que ajustar debidamente mis ojos porque ya ni me acordaba de cómo se veía el mentado blog-, no pude evitar preguntarme sorprendida: ¿¡¿CUÁNDO ME HICE EMO?!?

No pude haberme hecho emo, me dije yo, porque no distingo entre 30 Seconds to Mars y Fallout Boy, y la verdad es que no estoy segura de que esa música sea emo, solo he visto que esos hombres abusan del delineador y del rímel más que el mismísimo Tutankamon en tiempos de los egipcios. Tampoco me veo emo porque solo tengo una camisa negra en mi haber y es imposible que use fleco porque a mi cabello le da por ondularse últimamente.

Aún así, lo que leía parecía digno de haber sido escrito por alguien que estaba a la orilla de un precipicio. O hecho un yagual humano, acurrucado en posición fetal en algún rincón de una casa vacía. Tal vez solo a mí me dio esa impresión. O quizá me puse demasiado a pensar en cómo lo habrá interpretado algún transeúnte, o peor aún, un lector recurrente, o doblemente peor aún, alguien que me conoce de mi vida offline -donde traté de disimular en la medida de lo posible lo que sentía-.



¿Podrían haberse preguntado ustedes cuándo me hice emo? No lo sé.

Y sin embargo, entre la disonancia y la incongruencia de lo negro de mis palabras con lo rosado de la plantilla, recordé los sentimientos que suscitaron semejantes relatos y de una extraña manera me sentí satisfecha de que esos bits y bytes los reflejaran.

Ahora entiendo que allá por agosto y septiembre estaba escribiendo solo para mí y por fin sé que si alguna vez lo vuelvo a releer no será por masoquismo, sino para no regresar al lado oscuro de la fuerza.

Por ahora estoy aquí, modo emo off.

Adultez

Bifurcación

jueves, septiembre 17, 2009

¿Y si el camino no lleva a ninguna parte?

Todos llegamos a un punto en nuestras vidas donde ya hicimos todo lo que teníamos que hacer. Cuando lo supuesto y lo planeado ya pasó, los objetivos ya se alcanzaron y las metas ya se superaron.

Vamos del vientre materno a la cuna, de la cuna a la guardería, de la guardería al kínder, del kínder al colegio, del colegio a la universidad (que bien podría llamarse "diversidad"). Y después de la universidad, ¿adónde?

Lo supuesto y lo planeado es que empecés a buscar tu primer trabajo, que seas económicamente productivo. El objetivo -especialmente para las mujeres- es que conozcás a alguien con quien querrás pasar el resto de tu vida y la meta es que te mudés de la casa familiar y formés tu propio hogar.

Pero, ¿qué pasa cuando no estás segura de querer lo supuesto y lo planeado? Tal vez sí sea lo que querés, pero no para ya, sino para más adelante en el camino. No es cuestión de darle largas al asunto, sino de valorar tus opciones. Sopesarlas.

Ahí, justo donde se acaba ese tramo predecible de nuestras vidas, contemplamos una bifurcación y todos los caminitos disponibles a nuestros pies. Posibilidades, oportunidades, opciones que podrían -o no- alterar el curso de nuestra existencia.

Agarrar el primer trabajo que salga, seguir de outsource, buscar una pasantía, tocar puertas intocables, continuar repartiendo CVs a diestra y siniestra, esperar que se abran las puertas o cuando menos alguna ventana, ofrecer tus servicios profesionales más seriamente y establecerte, unirte con un grupo de compañeros y rebuscarse entre todos, aprovechar este año sabático involuntario y aprender otro idioma, meterse otra vez a las aulas y sacar un técnico en otra cosa, poner un negocio en algo completamente diferente a lo que estudiaste, irse como au pair y cuidar hijos ajenos con tal de ver el mundo, aceptar la invitación de aquella tía para irse a su casa por un tiempo, desafiar la burocracia y meter papeles para irse becada a estudiar lo que sea adonde sea.

Sin importar cuál sea el caminito que contemple, antes de poner un pie en el sendero, el otro me tumba contra el suelo pensando en los peros, los pros y los contras.

Hay algo contradictorio en la angustia que me causa estar parada frente a la bifurcación del gran camino de mi vida. A veces, les seré honesta, me frustra sopesar tanta opción y martirizarme mentalmente con preguntas como "¿Y si ese camino no me lleva a ninguna parte?". Otras -muy, pero muy pocas veces-, respiro y me digo: "Tengo opciones. Aún si tomo esta ruta, más adelante habrán más opciones. Siempre hay desvíos y retornos".

Vicentico tiene razón: "Los caminos de la vida no son lo que yo esperaba, no son lo que yo creía, no son lo que imaginaba". No lo son, porque no quiero irme por lo supuesto y lo planeado.

Demasiado personal

Egoísta

martes, septiembre 15, 2009

Quisiera vivir en Yo-yo-landia

Me gustaría ser egoísta. Dormirme a la hora que se me venga en gana, levantarme a la hora que yo quiero o quedarme acostada hasta que mi cuerpo aguante. Que si un día decido que no quiero hacer nada, me pueda pasar toda la mañana viendo la tele en pijama, desayunar en mi cama un all you can eat de Choco Krispies y dejarla hecha un nido porque no tengo ganas de arreglarla. Sin sentirme culpable.

Me gustaría ser egoísta. Rehusarme a manejar, a hacer favores, a ir a pararme por media hora al banco, a acomodarme a los horarios de los demás. Que si me dicen: “Llevame al colegio ya porque ya estoy lista” o “vení traeme ya porque ya salí”, pueda responder: “No quiero”, “estoy cansada”, “estoy ocupada”, “esperame un rato”. Sin sentirme culpable.

Me gustaría ser egoísta. Imponer mi voluntad sobre los demás, mandar todo el tiempo, salirme siempre con la mía y jamás dar mi brazo a torcer ni someterme a los caprichos ajenos. Que si salimos a comer sea adonde yo quiero, a la hora que yo quiero, que ordenemos lo que yo quiero, que probemos lo que yo quiero. Sin sentirme culpable.

Me gustaría ser egoísta. Exigir que me dediquen tiempo, que me pongan atención cuando estoy hablando, que recuerden lo que digo. Que si nos reunimos a hablar, la conversación gire entorno a mí, que no me interrumpan mientras hablo, que mis interlocutores se muestren genuinamente interesados en lo que digo, como si importara. Sin sentirme culpable.

Yo, solo yo y yo. Yo, yo, yo.

Me gustaría ser egoísta y vivir en Yo-yo-landia, espacio geográfico donde el habitante principal es uno mismo, tirano soberano egocéntrico. “Yo” hace lo que quiere, cuando quiere, a la hora que quiere, adonde quiere y como quiere. Los demás no importan. Los demás no existen. Los demás son sumisos a los deseos de “yo”.

Yo, solo yo y yo. Yo, yo, yo.

Pero yo no puedo. Solo me gustaría. De vez en cuando. A veces. Algún día. Al menos por unas horas. Sin sentirme culpable.

En mente