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Twitter ocasional

sábado, junio 27, 2009


En 140 caracteres exactos


Es hablar con todos y con nadie. Es meterse en una conversación ajena. Es pretender que alguien está pendiente de lo que digo. Es cuestión de costumbre y no me acostumbro.

Motivación

De las causalidades de la vida

miércoles, junio 17, 2009

Quiero que alguien me diga

¿Por qué nos pasan las cosas que nos pasan?
¿Por qué ocurren en ese preciso momento?

¿Por qué conocemos a las personas que conocemos?
¿Por qué nos cruzamos con ellos ahora y no antes? ¿o después?


¿Cómo sería nuestra vida en un universo paralelo en el que,
en lugar de decir que "no", hubiéramos dicho que "sí"?
¿O si en lugar de agarrar para la izquierda, nos hubiéramos ido por la derecha?
¿O si hubiéramos llegado 5 minutos antes? ¿o 5 horas después?

¿Por qué malgastamos tanto tiempo pensando en los "hubiera" y los "what-ifs"?
¿Por qué pensamos tanto en los porqués, las razones, objetivos, propósitos...?

Quizá las cosas pasan y conocemos a las personas simplemente porque sí.
Because it's meant to be.
Dicen que no hay casualidades de la vida, solo causalidades.
Everything happens for a reason.

Y si hay una causa para que las cosas pasen,
para que nos crucemos en el camino,
¿de verdad importa conocer la causa?

Yo solo pregunto. Espero sus respuestas.

Con dedicatoria

She's a maniac

miércoles, junio 17, 2009

Genio y figura...

No puede levantarse después de las 5:30 a.m. Ni cuando es domingo. Ni cuando está enferma. Ni cuando llueve, ni cuando amanece nublado. No puede pasar un día en la cama, ni pasar de las 8:00 a.m. sin bañarse. Ni por mucho frío que haga, ni simplemente porque sí.

A buena mañana, pone en orden todos sus cosméticos, cremas, ungüentos, perfumes... todo lo que se echa, unta, embadurna, aplica... porque sí, a su edad se maquilla todos los días y aún cree en las cremas para las arrugas, para las manchas y para no sé qué tanto más.

Según ella, hay que levantarse y bañarse temprano "Para que se te quite la pereza". Hay que hacer la cama, no vaya a ser que alguien entre y vea "ese nido". Hay que arreglarse, porque "Uno debe andar bien presentable aunque no salga".

Todos los días desayuna lo mismo. Es un raro ritual de avena y jugo de naranja. La Coca-Cola no le puede faltar en el almuerzo, a pesar de todas las advertencias de que no le hace bien para la artritis. Su adicción la toma en broma y en la cena siempre toma café.

No puede ver ni un papelito de basura, ni un plato que se quedó en la mesa ni cualquier cosa fuera de lugar. Aprovecha cuando no estoy para meterse a ordenar mi cuarto a su gusto y cuando después no encuentro las cosas me dice "Yo no he tocado nada".

Ya no reza tanto como antes, pero tiene un santerío impresionante, solo comparable a la colección de juguetes del Burger King de mi hermana. Se presta para los Vía Crucis y Rosarios, pero la misa del domingo la ve por la tele y solo se asoma a la Iglesia para los novenarios del muerto de turno. Por eso, mi mamá siempre aprovecha para ponerle el dedo con su hermana monjita.

Aún se presenta con el apellido de casada, a pesar de tener años de divorciada y de que enterramos a mi abuelito hace cinco años. Le saca plática a cualquiera y habla por teléfono hasta por los codos. Se queja de todo en todos lados, es una revoltosa en las colas de los bancos y del supermercado y espera que todo el que se la encuentre la salude.

A veces no se acuerda de mi nombre y ya me ha pasado que me dice "Michellita", "Anita", "Aidita" o "Vos niña", pero tiene una memoria envidiable para llevarle el hilo a las novelas brasileñas que ve al mediodía -quizá por eso no le gustan los partidos de fútbol en el canal 4-.

Lee los dos periódicos todos los días, oye las noticias en la radio, ve cuatro noticieros y dos programas de entrevistas sin interrupción alguna. Me imagino que lo hace para poder recapitular todos los acontecimientos nacionales e internacionales en la plática del domingo, cuando la visita su hermano.

A todos sus contemporáneos ya los ve "viejitos", pero ella no se ve ninguna arruga en el espejo. Y en el pelo jamás se encontrará una cana porque asiste puntualmente a pintárselo una vez al mes. Basta decir que a mis 23 años jamás la he visto con su color de pelo natural.

No te abraza seguido y si lo pienso, no recuerdo que alguna vez me haya dicho "Te quiero". Pero es buena para contar chistes rojos y anécdotas chistosas. De vez en cuando hasta se le sale la caja de lustre y mi mamá le dice "¡Mamá!", pero yo mejor le sigo el juego y me río.

Si mi vida fuera un musical, cuando ella saliera a escena sonaría "She's a maniacmaniac ♫", porque algunas cosas suyas ya rayan en el trastorno obsesivo-compulsivo. Por eso me asusto cuando veo que tengo un par de manías muy mías -como borrar siempre mis correos (ahorita me mata tener 132 en la papelera)- y me imagino que de viejita mis nietos podrían verme así:

Como genio y figura, mujer temática hasta la sepultura

Ah, y no, no lee este blog. Sería la de nunca acabar si leyera este retrato de su persona. Aunque debo admitir que cada vez se va haciendo más tecnológica y creo que con algo de paciencia en ambas partes, podría enseñarle a navegar más en la red.

Eso sí, el día que le pregunté "¿Abue, y usted qué se imagina que es la internet?" no pude contener la risa por su respuesta y, si mal no me acuerdo, eso me ganó un "¿De qué te ríes pilluela?". Bueno, es mejor que un "¡No jodás!".

En la TV

Contrátenme

miércoles, junio 17, 2009

No me importa empezar desde abajo

Estimados señores de Discovery Networks:

Reciban un cordial saludo, junto con los más sinceros deseos de éxito en sus labores profesionales. El motivo de la presente es para solicitarles una oportunidad de empleo en su empresa de comunicaciones, la cual considero es una de las más prestigiosas a nivel mundial, con el mérito de entretener y educar al público de distintas edades.

Me acabo de graduar, estoy consciente de que no tengo mayor experiencia en la producción de medios audiovisuales y que me he inclinado a otras áreas de mi carrera. Sin embargo, he sido televidente casi toda mi vida y tengo un amplio conocimiento del perfil de los canales que componen a Discovery, por lo que tengo la certeza de que mi insight sería de beneficio para su cadena y en poco tiempo me convertiría en un asset valioso para la compañía.

Cabe aclarar que a mi no me importa empezar desde abajo: le quitaría el sudor de la frente "Sin Reservas" a Anthony Bourdain si eso fuera un trabajo, con tal de seguirlo de arriba para abajo por todos los paralelos y meridianos del globo terráqueo. También me ofrezco para llevarle las maletas a Ian Wright, mi "Trotamundos" favorito; cargarle las bolsas del supermercado a Curtis (el de "Chef a domicilio"); o peinarle el bigote al señor de los "Cazadores de mitos".

El trabajo sucio tampoco me molesta. Si gustan mandarme a la selva, al desierto, a Siberia -¡adonde sea!- con Bear Grylls, lo hago "A prueba de todo" y con gusto, ya sea que me toque comer o beber cosas desagradables con tal de sobrevivir.



Eso sí, tengo mis reservas en cuanto a trabajar con Andrew Zimmern, el calvito de "Comidas exóticas", pero creo que después de negociar un razonable seguro médico que cubra cualquier enfermedad gastrointestinal, no habría mayor inconveniente. Claro, preferiría unirme al crew de algún programa como "Viajero 5 estrellas", pero entiendo que no estoy para pedir gustos.

Como muestra de mi versatilidad, sepan que estoy dispuesta a trabajar en el canal que ustedes me propongan, desde el Discovery Kids -arreglándole la peluca a la niña de "Lazy town"-; el Animal Planet -huyendo de una estampida de elefantes en la sabana africana-; People & Arts -sería fantástico que me mandaran al set de "The Tudors"-; en el Home & Health -podría ser la nueva "Niñera SOS", para llegar al público latino-; en el Discovery Channel -tan siquiera limpiando los desastres que pasan en "En cámara lenta"; y por supuesto, mi favorito, Travel & Living -preferiblemente con Tony, para terminar de convencerlo de que venga a comer a El Salvador-.

El salario poco me importa, porque considero que es una experiencia única en la vida, y mi disponibilidad es casi inmediata. Solo tendría que poner mis asuntos en orden, hacer mis maletas y me tienen en un abrir y cerrar de ojos allá por Silver Spring, Maryland.

En espera de su pronta respuesta, me suscribo de ustedes,

Atentamente,

Raquel

Fútbol

Si te vas

viernes, junio 12, 2009

Que te vaya bien


Shock absoluto. No es como que no lo hubiera visto venir. Como si me tomara de imprevisto la noticia, como que nunca me lo hubiera imaginado, como que nunca se me hubiera cruzado por la mente que algún día de verdad pasaría... si cuando el río suena es porque piedras trae. Y sin embargo, shock.

No hay otra palabra que pueda definir mi estado al leer las 6 escuetas líneas del comunicado oficial informando que el Manchester United aprobó las negociaciones con el Real Madrid para el traspaso de Cristiano Ronaldo -sí, tenía que ir directo a la fuente, considerando los culebrones de las temporadas pasadas-.

Los $130 millones de dólares ($22.63 para cada salvadoreño) fueron shocking en sí mismos. Quizá no al grado de sorpresa como cuando Kaká al inicio de la semana, pero me hizo imaginar a Florentino Pérez como Rico McPato en su bóveda, nadando en monedas de oro y lanzando billetes al aire. No puedo ni visualizar cómo se verán $222 millones de dólares, billete sobre billete. ¿O será en lingotes de oro?

Cuando alcancé a reaccionar, empecé automáticamente a buscar en mis archivos mentales quién podría ser el digno sustituto de Ronaldo y su dorsal número 7. La 7 que antes fue de Beckham, Cantona y Best. ¿Quién será el sucesor en esa línea al trono? ¿Será de la casa o foráneo? ¿Conocido o nuevecito de paquete? Cuando Beckham partió en el 2003 no recuerdo haber pensado en eso. Lo vi como el fin de una era, contrario a esta partida.

No diré que es el inicio de una nueva era, porque no lo es. Creo que las seis temporadas del luso coincidieron con una etapa de transición en la que el equipo se reinventó hasta tener una plantilla conformada por muchos jugadores muy buenos y canteranos de gran potencial. No, Ronaldo no los deja en desventaja, sino con más oportunidades de lucirse y demostrar de qué están hechos. Solo es cuestión de reajustarse un poquito por aquí y un poquito por allá.


Es curioso cómo los fanáticos del deporte más hermoso del mundo vamos coleccionando jugadores a través de las temporadas, como si fueran tarjetas de algún álbum de esos de Panini y que, cuando nos salen las tarjetas repetidas o ya no las queremos buscamos quién nos las cambie. Y cómo los recuerdos se asoman a nuestra memoria al hojear un álbum que llenamos hace años.

Cuando vea a Ronaldo vestido de blanco, no olvidaré al bichito de 18 años, de corte de pelo raro, con brackets y unas insaciables ganas de lucirse con su uniforme rojo. Cuando no era nadie, no ganaba premios, ni robaba portadas ni protagonizaba anuncios.

Ganó todo lo que podía ganar en Inglaterra en seis años: tres Premier League consecutivas, una Champions League (llegando a 3 semifinales y 2 finales al hilo), un Mundial de Clubes, dos copas Carling, una FA y dos Community Shields. Como expresaba alguien en las reacciones de los fans vía el sitio oficial del equipo: hay que agradecerle por sus servicios.

244 apariciones como titular, 48 como sustituto y 118 goles después, Ronaldo vuela del nido. Con apenas 24 años, tiene tiempo de sobra para intentar igualar -o superar- en España, el éxito de su paso por Inglaterra. Ahora que se va, que le vaya bien

¿Son mis ideas o esto parece obituario?


PD. Sé que escribo mucho sobre fútbol y siempre sobre el equipo de mis amores -y sé que en muy raras ocasiones me refiero a ustedes amigos lectores como si estuviéramos hablando de tú a tú-, así que de antemano, las disculpas del caso si los aburro, pero sobre todo, las disculpas por la carencia de entradas. Por regla, soy siempre constante en lo que hago, pero por excepción, en estos días no soy yo misma. Ya me pondré al día.

Fútbol

¿Quién dijo crisis?

lunes, junio 08, 2009

Más pareciera un préstamo del BID



Florentino Pérez, autor intelectual de numerosos crímenes como los fichajes de Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, acaba de desembolsar $92 millones de dólares por Kaká, el delantero brasileño del AC Milán, a una semana de su regreso a la presidencia del club merengue. ¡Vaya efectividad! No había terminado de calentar la silla cuando ya tenía bien armado el tamal.

Por hoy, y solo por hoy, quiero dejar a un lado lo deportivo. Que poco me importa el Real Madrid o Barcelona -o cualquier otro equipo de la Liga-; que ya les he dicho que solo veo la Premier League y al Manchester United; y si me dicen "el próximo es Cristiano Ronaldo", que me da lo mismo, si en el equipo juegan once, no solo el que sale en los anuncios.

Hoy quiero llamar su atención a esos $92 millones de dólares. Para los que todavía convierten la moneda gringa a la descontinuada salvadoreña, la calculadora y yo les informamos que la módica suma por los servicios futbolísticos de Kaká equivale a
-->¢805 millones de colones.

Para los que se preguntan qué podríamos hacer con $92 millones de dólares, la DIGESTYC y yo les hacemos la observación de que ese pisto, repartido en cada uno de los 5,744,113 salvadoreños supuestamente bien censados, nos aportaría $16.02 dólares per cápita.

Algunos estarán pensando que $16.02 dólares apenas y alcanzan para ir a comer e ir al cine, para un libro o para un par de zapatos. Pero si consideramos que hay familias enteras que sobreviven a diario con menos de $1 dólar, esos míseros $16.02 les abundan para pasar el mes, para variar su dieta de frijoles, tortilla y sal, y tal vez incluir alguna proteína.

Otros estarán pensando: "Kaká vale los $92 millones de dólares", y que en su momento pensaron lo mismo de Zidane y los $73 millones de su fichaje -siempre para el Real Madrid-. Está bien. Evidentemente Kaká es un gran jugador, el mejor del mundo en 2007 según la FIFA, escoltado por Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Repito: hoy quiero dejar a un lado lo deportivo.

Sin embargo, $92 millones de dólares no dejan de parecerme un insulto para el resto del mundo, aún más en estos tiempos de crisis económica cuando la cooperación internacional hacia los países "en vías de desarrollo" -un epíteto que la diplomacia tuvo que haberse inventado para no llamarnos "tercermundistas"-, disminuye a falta de fondos.

No hay pisto para los gobiernos, para los organismos internacionales, para las ONG, pero abunda para un jugador de fútbol y un club de lo más prepotente en el mercado de fichajes. Para eso hay $92 millones de dólares, y otros tantos más que Florentino "Big Spender" Pérez planea gastar en su segunda "era galáctica" (como si la primera hubiera sido buena).


Si no es el Madrid y Pérez, es el Chelsea y Abramovich, y quién sabe qué otro magnate ruso, conglomerado gringo o jeque árabe que anda invirtiendo sus petrodólares en equipos de fútbol.

Tampoco hay que creer que Kaká recibirá todo el pastel. Su tajada se estima en $56 millones por cinco temporadas. Ganará $30,668.13 dólares diarios. Si llegara a jugar los 90 minutos de los 38 partidos de la Liga durante las 5 temporadas de su contrato, cada minuto de Kaká costará $3,274.85 dólares -lo que es prácticamente imposible, porque el hombre no es de palo y eventualmente se lesionará, lo sustituirán o lo tendrán en la banca-.

Espero que el Real Madrid haya realizado un buen análisis del Retorno de la Inversión por los $92 millones de dólares que acaba de despilfarrar. Que tengan 92 millones de razones por las que creen que Kaká los pondrá de nuevo en la cúspide del fútbol europeo. Y que Kaká tenga 56 millones de buenas ideas acerca de cómo se gastará su dinero.

Porque yo estaré pensando en 92 millones de mejores maneras de cómo invertiría la astral cantidad que se ha pagado por el primer fichaje de la temporada.

En la TV

Voyeurista

miércoles, junio 03, 2009

Todos somos Big Brother


Las patrañas y artimañas que usan algunos artistas para alargar sus 15 minutos de fama son a veces sorprendentes. Si no golpean a un paparazzi, demandan a una revista. Si no se casan con el primero que encuentran -para divorciarse a los meses-, salen embarazadas de a saber quién (o en el caso masculino, les salen bichos por doquier). Si no salen del closet o se declaran bi, alguien difunde un video o fotos comprometedoras suyas.


Y si nada de lo anterior les funciona, hacen de su vida un reality show, que con seguridad terminará transmitiéndose en E! o MTV y que, con más seguridad aún, tarde o temprano terminaremos viendo como si estuviéramos en estado de trance. Le pasa hasta al mejor televidente, que un día está aburrido frente a la tele con el control en la mano, en pleno zapping compulsivo a través de setentitantos canales donde no hay nada que ver.

Deja ese programa que jamás pensó terminaría viendo -pero qué va, está aburrido-, y, como si de un placer culposo se tratara, se siente todo un voyeurista viendo la vida de Hugh Hefner y sus tres airheaded novias en la Mansión Playboy. Si le gustó una vez, existe la posibilidad de que la próxima que esté pasando los canales, lo deje solo para ver qué pasó esa semana con el viejito de pijama de seda roja y las conejitas en "The girls next door".

La primera vez que me pasó fue con "The Osbournes". No tenía ni la más mínima idea de quién era Ozzy ni Black Sabbath, pero tengo que admitir que era hilarious verlo tartamudear y gritar "Sharon!" cada vez que no podía hacer algo. Los hijos eran todas unas joyitas también... entre tanta mala palabra, a veces lo que más se escuchaba era el bleep de la censura.

El programa mostraba la vida cotidiana de gente que, de por sí, ya tiene una vida extraordinaria (as in, fuera del orden común), con la diferencia de que era captado por las cámaras mientras se desenvolvían en su hábitat natural.

Y la fórmula fue replicada, con mayor o menor éxito, tomando a otras celebridades que, en mi opinión, lo único que tenían en común era que: a) no eran famosos todavía, b) habían dejado de serlo, o c) eran famosos por todas las razones equivocadas o no tenían mérito para serlo.

Otros que se me vienen a la mente: "Newlyweds", donde Jessica Simpson demostró ser la mujer más estúpida sobre la faz de la Tierra (Chicken of the sea! seriously?). Comentario aparte, ¿cómo puede alguien hacer carrera de su estupidez? Hasta la razón le di al marido por divorciarse de ella... ya se veía venir que no era un "santo varón" y no le iba a durar para siempre la paciencia.

¿Quieren más? De los que yo me acuerdo, también tuvieron su reality: Carmen Electra y Dave Navarro (otro divorcio hecho en MTV); Ashlee Simpson (gran jugarreta para lanzarla como "cantante"); la difunta Anna Nicole Smith (otra rubia tonta); Gene Simmons y familia (con todo y lengua); Hulk Hogan y familia (again, ended in divorce); Denise Richards (pésimo programa); Pamela Anderson (aburrido); las Kardashians (sin comentarios); Snoop Dogg (drop it like it's hot)... Hay unos que no son de gente famosa, sino que terminan por hacerlos famosos, como "Laguna Beach" y sus spin-offs "The Hills" y "The City", que de real tienen poco porque son actuadísimos.


Seguramente muchos más se le escapan a mi memoria. Algunos los he visto por lo menos una vez para matar el tiempo. De otros solo he visto el comercial mientras pasaba los canales. Y otros más que no los vería aún si me pagaran por verlos.

Esa es la otra cuestión de este tipo de reality shows: te crea la falsa percepción de que conocés a las personas que viven en la pecera y claro, en el fondo, todos nos creemos Big Brother, nos gusta jugar a hacer juicios de carácter y hablar de lo que no sabemos solo porque ellos son "públicos".


Me recuerdan a las películas "The Truman Show" y "Ed TV" y me hacen preguntarme si, para estas personas, ¿valdrá la pena sacrificar su privacidad solo por 15 minutos de fama? y, ¿qué tan ético será de nuestra parte estar pegados a la pantalla viéndolos?


Como dice el nombre de un blog, "Esta vida, ¡es parte del show!", aunque no sé si venga del todo al caso de estos programas y sus protagonistas, obviamente necesitados -por no decir urgidos- de atención. ¿Qué queda de sus vidas cuando se acaba el show? Si bien hay que considerar que ellos se someten voluntariamente al escrutinio del televidente y que además, reciben buen billete por exponerse y saben en qué se están metiendo.


Ahora, ¿qué me gustaría ver a mí? En mi calidad de voyeurista, ansío ver el reality show de David Beckham LOL. Creo que es la única manera de saber si David habla como Ozzy Osbourne, si la Posh Spice come (at all!) y anda vestida así todo el día, o si los niños -Brooklyn, Romeo y Cruz- tienen talento para el fútbol y serán dignos herederos de su talentoso padre tiracentros. Podría llamarse "Soccer mom" y enfocarse en Victoria o "Bend it like Beckham" y seguir siempre a David.

Saber qué pasa en el vestuario del Manchester United no estaría de más. Podríamos designar cámaras para seguir a jugadores específicos: Ryan Giggs, Cristiano Ronaldo -of course!-, Wayne Rooney, Edwin van der Sar -dándole el spin de su evidente retiro-, Owen Hargreaves -para documentar su recuperación de aquí a enero del otro año-, y obviamente, una para Sir Alex -podríamos buscar un patrocinador de chicles-. Si bien no sería la primera vez que documentan a los Red Devils, it'd be damn good TV! (at least for me).

Más ideas: Ricky Martin y su paternidad, Rihanna y Chris Brown haciéndole de "Whitney y Bobby Brown: the sequel", los Jonas Brothers y sus anillos de castidad resistiendo las tentaciones de las groupies, la boda del padre Alberto... Si alguien está interesado en producir alguno, contácteme al Facebook.

O bien podemos hacer el primer celebriality salvadoreño: las cámaras documentando la vida del nuevo Excelentísimo Señor Presidente de la República y su familia en "Meet the Funes" (era eso o seguir a la Luciana Sandoval, hasta ver cómo se ve au naturel por las mañanas).

Admitámoslo, todos los vemos y pensamos que el propio sería plain boring. Ah, los guilty pleasures voyeuristas de la televisión de irrealidad. Si no puedes contra ellos, ¡úneteles!

Así soy yo

Qué tan bien conoces a...

lunes, junio 01, 2009

Cuando los porcentajes son inexactos

Desde hace unas semanas, el Facebook tiene una nueva sensación: la aplicación "¿Qué tan bien me conoces?". Sensación, digo yo, porque tiene saturado mi news feed, con veintitantos de mis agregados que, si no están haciendo el test propio, están tomando los ajenos.

La premisa básica de esta experiencia de networking -al menos yo la veo como tal-, es que el número de respuestas correctas obtenidas te permite CUANTIFICAR lo poco o mucho que te conocen tus amigos. Para mi, aún siendo tan devota de los porcentajes, me parece que esos resultados no dicen nada, porque no CUALIFICAN qué tan bien te conocen (a pesar de lo misleading del nombre de la susodicha aplicación).


Siendo la fanática del Facebook que soy, simplemente tenía que hacer mi "¿Qué tan bien conoces a Raquel?", con preguntas básicas como mi otro nombre, cuántos hermanos tengo, de qué colegio salí o mi equipo de fútbol favorito. Básicas, pensaba yo, pero que al final mi hermana fue la que mejor salió, con el 82% -pecado sería, si tiene casi 18 años de conocerme y vivimos bajo el mismo techo-.

Lo curioso del caso es que, una de las personas empatadas en el segundo lugar, ni siquiera me conocía en persona -tuvo 64%, porque presuntamente se le movió el cursor, sino tendría más-. ¿Seré tan obvia para que un desconocido me conozca? Can you read me that much even when I say so little sometimes? No sé. En todo caso yo me saqué 75% en el suyo -así que yo gano y sí, hasta me habría sacado más de no haber dudado en una-.

Claro, hay tests de tests. Algunos ponen preguntas a las que solo sus mamás pueden atinarle, como de qué árbol se cayó cuando era chiquito o el episodio que más les gusta de Los Simpsons (sí, de usted estoy hablando Gerardo y el 32% de lo poco que lo conozco). Es como si hubieran diseñado el test pensando en el profesor quebrador que tuvieron en el colegio o en la U, o como si quisieran comprobar que no los conoce nadie y son un enigma social.

De mis elucubraciones frente al monitor, caí en la cuenta de que, el insignificante test del Facebook era como cualquier otro examen. Están los que salen bien porque estudian, ponen atención y tienen una excelente memoria para recordar todo lo que uno dice; y están los que salen bien solo porque saben y que al final son los que te conocen! Ah, y los que responden jugando al tín marín de do pingüé, pueden hasta obtener una calificación pasable.

Al final, no sé si cuenta que sepan que me llamo Alejandra (y no me gusta), solo tengo una hermana (la reguetonera que ve MTV y sobre la que alguna vez leyeron aquí), salí de La Asunción y mi equipo favorito es el Manchester United FC, porque hay otros que me conocen tan bien que saben cuándo estoy enojada por cómo frunzo el ceño, o cuándo estoy triste solo por el tono de mi voz, o qué estoy pensando por el semblante de mi cara o cómo reacciono según the way I roll my eyes.

Eso no me lo puede decir un porcentaje.

En mente