Viajes

Quiero ver el mundo

viernes, julio 31, 2009

Nada me pide el gusto


Quiero terminar de conocer El Salvador de pies a cabeza, de occidente a oriente, del litoral a la cadena montañosa. Quiero ver hasta el último detalle de la arquitectura colonial de Antigua Guatemala y sus edificios de fachadas barrocas. Quiero ver el Tikal e imaginarme lo que alguna vez leí en el Popol Vuh. Quiero echarme un juego de pelota en Copán y ver la barrera de arrecife de coral de Roatán. Quiero recorrer los pueblos de Nicaragua y caminar en la arena de Montelimar. Quiero regresar a Costa Rica y bañarme en las aguas termales del volcán Arenal. Quiero ir a gastar el dinero que no tengo en las tiendas duty free de Panamá. Y hasta quiero conocer los cayos de Belice, solo porque la palabra "cayos" me da risa. Quiero andar entre chilangos por México DF. Quiero comer tacos en el Zócalo, tomarme un par de tequilas y cantar con los mariachis en la Plaza Garibaldi. Quiero subirme a una chalupa llena de flores en Xochimilco. Quiero hacer la visita obligatoria a la Basílica de Guadalupe. Quiero sentirme insignificante a la par de la grandeza de los aztecas y su pirámide de Teotihuacán. Quiero hacerle homenaje a Walt Disney visitando todos sus parques en Orlando. Quiero entrar al Hard Rock Café que está en los Universal Studios y visitar el "Wizarding World of Harry Potter" en Islands of Adverture. Quiero volver a ir a saludar a Shamu. Quiero leer el letrero de Hollywood, pasar pateando a las estrellas en el Paseo de la Fama, poner mis manos en la acera del Teatro Chino, posar junto a David Beckham en el Museo de Cera de Madam Tusaud, ir a vitrinear a Rodeo Drive y pasear por Venice. Quiero ir a ganar el dinero que todavía no tengo a Las Vegas y contemplar la fuente del Bellagio como George Clooney en "Ocean's eleven". Quiero caminar por toda la Gran Manzana y tomarle fotos a cada marquesina que vea en Broadway y a las vallas en Time Square. Quiero ir a calcular si el Central Park es más grande que El Salvador. Quiero subirme a la Estatua de la Libertad y visitar los principales museos de Nueva York. Quiero volver a posar mis ojos sobre el agua color turquesa del mar caribe. Quiero bailar bachata y merengue en Santo Domingo. Quiero conocer el Viejo San Juan y, con algo de suerte, toparme con Ricky Martin. Quiero fumarme un puro en La Habana e ir de paseo a Varadero. Quiero pasear por las calles de Cartagena mientras invento en mi cabeza alguna historia parecida a las de García Márquez. Quiero conocer la Cordillera de los Andes. Quiero ver a una pareja bailar tango. Quiero ir a la Quinta Vergara y bañarme en Valparaíso. Quiero ser testigo del carnaval de Rio de Janeiro e ir a pararme como hormiga a la par del Cristo Redentor en Sao Paulo. Quiero quedarme sin oxígeno para ver el Machu Pichu. Quiero ir al otro lado del charco y al fin entrar al "teatro de los sueños" y ver un partido del Manchester United. Quiero cantar "el puente de Londres se va a caer" justo cuando pase enfrente. Quiero ir a hacer guardia al Palacio de Buckingham y acosar a David Beckham. Quiero hablar francés en Francia, comer crepas y papas francesas. Quiero atiborrarme de fromage, pain, vin et chocolat. Quiero visitar todo el Louvre aunque me tome una semana. Quiero subirme a la Torre Eiffel y al Arco del Triunfo. Quiero recorrer todos los puentes del Sena. Quiero sentirme como María Antonieta con cabeza en el Palacio de Versalles. Quiero hacer un tour de Francia que le haga justicia a las fotos de mi libro de francés. Quiero ver una corrida de toros en España para tratar de entender cuál es la gracia. Quiero pasar por la puerta de Alcalá e ir a celebrar a Cibeles. Quiero observar la grandeza arquitectónica de Gaudí en Barcelona. Quiero tomarme mi primera cerveza en Alemania y acompañarla de una frankfurt con sauerkraut y un pretzel. Quiero visitar el Coliseo y escuchar rugir a los leones. Quiero pedir muchos deseos en la fuente de Trevi. Quiero mangiare la vera pizza italiana y de postre un gelato di cioccolato. Quiero pasear por góndola en Venecia. Quiero inclinar la cabeza al ver la Torre de Pisa. Quiero ver el Mediterráneo y reconocer que no hay otro tono de azul que se le asemeje sobre la faz de la Tierra. Quiero visitar la cuna de la civilización y gritar "Opa!" cuando me eche mi par de tragos de ouzo. Quiero conocer las pirámides de Egipto y hacer cuentas de cuántos muertos y momias pueden haber ahí adentro, junto a sus gatos y demás posesiones. Quiero ver la Esfinge antes de que la nariz le quede igual a la de Michael Jackson. Quiero ir a algún Café Americano de Rick en Casablanca y decir, de la nada, "Here's to looking at you, kid". Quiero comer comida china en China y comprobar si la de aquí de verdad es china. Quiero sentirme tecnológicamente troglodita en Japón.

Quiero vivir muchas cosas y ver muchos lugares. Dicen que "querer es poder", pero creo que cuando se trata del poder adquisitivo, con querer no basta. Pero, como dice mi mamá: "Hay más tiempo que vida". Tal vez las cosas que quiero lleguen a su tiempo.

Felices vacaciones estimados bloggers, twitters, facebookers, lectores, seguidores, amigos, gente que cayó aquí solo porque Google es una gran cosa, y más. Mañana me iré a ver una pequeña parte del mundo. Nos leeremos pronto en el post #100.

Mente femenina

Manfriends

viernes, julio 31, 2009

El domingo terminé en la comodidad del sofá de mi sala viendo la comedia "I love you, man" -de esas de a dólar adquiridas en mis visitas allá por el ministerio de salud y totalmente recomendable-. Mientras me reía, o quizá fue entre más y más me reía, caí en la cuenta de que nunca me había puesto a pensar en cómo son las amistades entre los hombres.

¿Pueden llorar sobre el hombro del otro? ¿Pedirse consejo de toda índole? ¿Necesitan hablar largo y tendido cada cierto tiempo? ¿Relatar confidencias y guardarlas casi con el secreto profesional de un cura o psiquiatra? ¿Pasan psicoanalizándose el uno al otro? ¿Son sinceros para decirse sus verdades? ¿O andan hablando mal a espaldas del otro? ¿Tienen detalles o gestos entre sí? ¿Recuerdan las fechas importantes? ¿Buscan la manera para expresar el cariño o aprecio que sienten por el otro? ¿Son capaces de manifestar sus sentimientos?

No tengo ni la más mínima idea. En parte, porque mis papás me hicieron con dos cromosomas X y porque vivo circundada de estrógeno y mi contacto cercano con la testosterona se reduce a unos cuantos homo sapiens. Pero por otro, creo que se debe a que las relaciones amistosas masculinas escapan mi nivel de comprensión. Es difícil saber qué sienten porque su trato se reduce a gruñidos neandertales e hilvanaciones monosilábicas.

Solo es de fijarse en cómo se saludan: "¿qué pasó cerot*?", "yo por aquí, pendej*; ¿y vos qué te has hecho cabr*n?", "nada más pasándola hij*eput*". Los "I love you man" son tácitos entre tanta palabra soez. Tal vez es algún código secreto que los antropólogos no han logrado descifrar.

Sus salidas -o man dates- también son particulares. Las mujeres salimos por un café, al cine o a cenar, pero ellos siempre van por "un par", al billar, a ver deportes o a algún otro centro de perdición donde puedan realizar sus actividades de macho.


Aún así, es obvio que ellos pueden comportarse de otra manera. Lo demuestran en sus relaciones de amistad con nosotras, cuando ya se ponen en contacto con su lado femenino. Entonces, ¿será que los instintos primitivos los traicionan cuando están entre ellos? ¿Sienten que salen de cacería vestidos con su taparrabos y armados con su lanza?

Mejor leámoslo de parte de los susodichos. Hombres: comenten.

En el cine

Animal

viernes, julio 31, 2009

La fábula continúa vigente en la gran pantalla

El cine se llena de hamsters, ardillas, mamuts, tigres dientes de sable, perezosos, zarigüeyas, leones, jirafas, hipopótamos, cebras, pingüinos, suricatas, pandas, tigres, culebras, tiburones, elefantes, venados, ratones y hormigas. El zoológico no se le compara.

De niña vi una película en la que a un niño le matan a su papá frente a sus ojos y después tiene que huir de su casa, sin regresar hasta que es un adulto joven. Tenía unos 7 u 8 años. No fue tan traumático porque el niño era Simba, el papá era Mufasa, la película era "El rey león" y todos los personajes eran animales.

Hace unas semanas, mientras hacía fila por mis entradas para Harry Potter, exclamé al divisar unos banners de "Fuerza G": "creo que ya me pasé de edad para ver películas protagonizadas por animales que hablan", lo que causó que el señor que estaba adelante de mí se riera no muy discretamente. Cuando vi el trailer, volví a pensar exactamente lo mismo, aunque preferí reservarme el comentario.

Sin embargo, por la boca muere el pez. Una semana antes había estado en el mismo cine riéndome a carcajadas de las aventuras de los amigos de la "Era del hielo 3" y me encantó (no tanto como la primera, pero definitivamente más que la segunda). Me puso a pensar en que en toda amistad hay un punto en que cada quien va agarrando su propio rumbo, pero eso no significa el final de la aventura que comparten juntos.

Es curioso como profundos mensajes se disfrazan en personajes de animales y se inmiscuyen en películas dirigidas a niños.

Una rata que quiere ser chef te recuerda que hay que luchar por tus sueños. Un tiburón que se hace pasar por delfín te demuestra que la manera en que nacemos no nos define por completo. Un pez payaso te enseña que, tarde o temprano, los hijos nadan de la anémona (o vuelan del nido) y hay que dejarlos vivir sus propias vidas. Un león, una cebra, una jirafa y un hipopótamo te ayudan a entender que la amistad supera todas las diferencias, seas herbívoro o carnívoro. Un suricato y un facóquero te dicen que Hakuna Matata, sin preocuparse es como hay que vivir.

Son como las fábulas de Esopo, La Fontaine y Samaniego. Una moraleja animada.

Ideas aleatorias

¿Por qué tuve que nacer muggle?

viernes, julio 31, 2009

Nunca recibí mi carta de aceptación a Hogwarts


Nací muggle y tengo que conformarme con leer las aventuras de Harry, Ron y Hermione. Tengo que aceptar el hecho de que nunca tendré que esperar el Hogwarts Express desde la plataforma 9 1/2, con mi túnica puesta y mi caldero en mano.

Ni llegaré al castillo flotando en una góndola a la luz de las velas en mi primer año, para luego ser ubicada en cualquiera de las casas de Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff o Ravenclaw por el sorting hat. No degustaré el banquete que aparece por arte de magia en el gran comedor de cielo encantado, mientras escucho el mensaje de bienvenida del director Dumbledore.

No me sacaré malas notas en la clase de defensa contra las artes oscuras, ni incendiaré el calabozo del profesor Snape durante la clase de pociones. No me sentaré alrededor de una bola de cristal a leer las hojas de mi té, ni aprenderé a cuidar hipogrifos, dragones o criaturas arácnidas gigantes. No me haré amiga de Hagrid ni me regenerará los huesos Madam Pomfrey.

No iré a los partidos de quidditch ni visitaré Hogsmeade. No me echaré un par o unos triquis de butterbeers en The Three Broomsticks, ni compraré dulces en Honey Dukes o artefactos para bromas en la tienda de los gemelos Weasley. No usaré el Marauder's map para escabullirme por los pasadizos secretos del castillo debajo de mi capa de invisibilidad.

No usaré mi varita mágica ni pronunciaré encantamientos y hechizos. No temeré a los dementors ni huiré de los death eaters de Lord Voldemort. No volaré en mi Nimbus 2000 ni usaré una bota vieja como portkey para transportarme o floo powder para viajar en el circuito de chimeneas. No leeré periódicos con fotos que se mueven ni enviaré cartas por lechuza.

Me tendré que sacar todas estas ideas de la cabeza, ¡y ni siquiera venden pensieves por TV Offer!

Opiniones

Concéntrense

viernes, julio 31, 2009

Elemental mi querido Watson


Al Ries dice: "Una marca se fortalece cuando se concentra su enfoque". Es la segunda de las 22 leyes inmutables de la marca: la de la concentración.

Si yo -que no estudié mercadeo más que en dos cátedras- puedo entender eso, ¿cómo es posible que algunas cadenas de comida rápida no lo capten?

Asumo que la decisión de salirse del guacal corresponde a una estrategia -no solo de ventas, sino de mercadeo y comunicación- muy bien pensada, a cargo de personas que, vuelvo a asumir, están altamente capacitadas para manejar marcas.

Dándoles el beneficio de la duda, me remitiré a sugerir (soy consumidora, estoy en la libertad de hacerlo) que:

Si ustedes son Subway y se caracterizan por sus sándwiches tipo submarino, ¿para qué hacen pizzas? Creo que hay suficiente oferta por parte de los que dominan la categoría "pizza" (llámese Hut, Papa John's, Sbarro, etc.); tanta que hasta otras truenan o se conforman con una pequeñísima porción del pastel del mercado (como la Nova y Bambino's, o la difunta Domino's que hoy se llama Planet Pizza). En todo caso, podrían ofrecer algo nuevo: pizzas custom made. Si tienen la barra de ingredientes, ¿por qué no dejar que el cliente elija qué quiere en su pizza y se invente su propia especialidad?

Por su parte, la Pizza Hut está estirando su concepto de "pizza" a "comida italiana" con los paninis y pastas. A estas últimas se les está haciendo muchos esfuerzos de promoción, aunque yo -no sé ustedes- cuando voy a la Hut es porque, en efecto, quiero comer pizza (y solo eso).

A Biggest, aparte de un muy necesitado rebranding que los saque de principios de los '90, tiene que ponerse en algo: o venden solo hamburguesas ("al carbón") o pónganse bien de acuerdo en qué van a vender porque, entre desayunos típicos, pitas, pollo empanizado (servido con arroz y tortillas), wraps y ahora tacos (estilo Taco Bell), están diluyendo la marca. Es como el Nash que, a estas alturas de la vida, si alguien me preguntara qué es, no sabría decir si es un lugar para comer pizza, hamburguesas o pollo empanizado... solo un lugar donde venden versiones mediocres de las 3 cosas.

Lo mismo va para Mr. Donut, donde las donas han quedado relegadas para dar paso a una cafetería muy cara (almuerzos "económicos" desde $3.50). Sándwiches, croissants, sopas, antojitos típicos (con pupusas de a dólar), entre otros tantos más que lo alejan de la palabra con la que se apropiaron de un lugar en la mente del consumidor: dona.

Kentucky y Pollo Campero, que parecen no dar un paso hasta que el otro lo da primero, les convendría no empeñarse en buscar otra comida que empanizar. Quédense con el pollo y los camarones. Después de todo, llevan la palabra "pollo" en el nombre de su marca...

A diferencia de Wendy's, que en los últimos días se lanzó a ofrecer su "asian chicken" (creo que son como nuggets o como las strips del KFC, pero no me consta). Con la niña Wendy tengo más de un conflicto mercadológico, comenzando porque sus hamburguesas son genéricas. McDonald's tiene la Big Mac y Burger King, la Whopper, pero el Wendy's, ¿qué tiene? Hamburguesas X, chili con carne, papas al horno y ensaladas (mi preferida: la de pollo mandarín). Aunque hay que aplaudirle que innovan sus recetas de hamburguesas y esas sí tienen su propia marca: la melt, la baconator, la guacamole burger; lo que me hace creer que no todo está perdido.

Y así podría seguir y seguir. Hasta se me cruzarían todas las leyes del ¡oh, sabio Al Ries! El punto es que no se necesitan más de dos dedos de frente mercadológica para saber que "un programa de branding potente siempre empieza concentrando la categoría, no expandiéndola".

A veces me hace tanta falta ir a la U y ser una eterna estudiante para aprender todos los días. Es el síndrome de Peter Pan versión nerd.

En la TV

Formatearse

jueves, julio 30, 2009

Hasta para ser copión hay que tener arte


Un domingo de estos -ya perdí la cuenta de hace cuánto-, terminó la segunda temporada de "Bailando por un sueño", una de las producciones más costosas que han desfilado por la televisión salvadoreña. ¿Quién ganó? Creo que el futbolista que sacaba la lengua -mi abuela ha de saber porque ella es quien lo veía en mi casa-, pero no viene al caso. Al menos no al caso del tema que quiero traer a colación: la oferta televisiva en el país.

Mi mamá es de las que paga el cable porque insiste en que en la televisión de señal abierta no hay nada que ver, y como mi estimada progenitora, hay muchos que piensan igual y tienen algo de razón. En el canal 6 pasan las mismas películas de siempre, en el 2 las mismas series viejas, en el 4 solo los partidos y la historia se repite en los canales 8, 12, 19, 21, 33 y 35, si dejamos aparte el sinfín de canales religiosos que se han proliferado en los últimos años. Al canal 10, por ser entidad estatal -y traerme buenos recuerdos-, no lo tomaremos en cuenta.

Sin embargo, más allá de que las televisoras ofrezcan los mismos programas de siempre -importados, por supuesto, de las cadenas mexicanas, venezolanas, brasileñas o hispanas en Estados Unidos-, en mi opinión el problema recae en la carencia de producciones nacionales y las carencias que tienen las ya existentes.

Incluso en la televisión de señal abierta "made in El Salvador" no hay nada que no haya visto por cable. Nada. Ni la más vil tropicalización de los formatos que han copiado. Fíjense en "Viva la mañana", es el mismo concepto de "Despierta América" de Univisión y el resto de revistas matutinas se parecen entre sí.

Los que más mutaciones presentan son los noticieros -al menos en TCS se diferencian por el degradado del amarillismo- y todos los programas de entrevista siguen la misma fórmula -solo pretenden seguir distintas líneas-. Los juveniles son todos iguales y los infantiles también -ni siquiera tratan de dirigirse a otro segmento de edad-. Lo mismo aplica a los de deportes.

Y aparte de esos, ¿qué hay? No mucho. Siguen vigentes los clásicos "Fin de semana" y "Domingo para todos". La única serie de comedia es la de la Tenchis. Hay un solo programa dirigido específicamente a la mujer transmitido por el 33. El canal 12 y el 21 tienen programas de turismo. A la chilena ya le perdí la pista de dónde transmite su programa de cocina, pero Unilever mantiene su espacio en TCS justo antes del mediodía. En el 21 hay uno de moda y no sé qué otros tantos habrán que pasan desapercibidos en el zapping.

Con esa competencia, ¿cómo no iba a alcanzar una audiencia de más de 3 millones de televidentes "Bailando por un sueño"? Inflaran o no los números para que los anunciantes siguieran invirtiendo en que sus marcas se vieran bebidas por los jurados o el logo apareciera en el gráfico de las puntuaciones, mucha gente veía el programa solo porque era algo diferente -y para tener de qué hablar en la oficina a la mañana del lunes-.

No obstante, el programa que "puso a bailar a todo El Salvador" poco tiene de salvadoreño. Es un formato que TCS paga por utilizar a Televisa México (así como la Teletón), y que a su vez puede encontrar símiles en infinidad de producciones alrededor del mundo -"Dancing with the stars" por mencionar una de tantas-. En otras palabras, es una copia y copiar o utilizar formatos ajenos no es exclusivo de las pequeñas cadenas televisivas.

La NBC ha adaptado ya un par de sit-coms inglesas y australianas en años recientes. Televisa ha hecho millonaria a Cris Morena, la productora argentina detrás de las novelas "Rebelde Way" (alias "RBD") y "Floricienta" (alias "Lola érase una vez"). Hasta mi querida "Yo soy Betty la fea" hizo el crossover para convertirse en "Ugly Betty" y no sé cuántas más feas alrededor del mundo.

Entonces, ¿por qué no ser mejores copiones? Solo basta dar un vistazo a la televisión internacional para obtener ideas de formatos que no han llegado a las pantallas locales. Formatos que no requieren de inversiones multimillonarias. Aquí nadie está proponiendo que se grabe la primera telenovela guanaca -"María la de la Tutunichapa" o qué sé yo-, mucho menos una serie televisiva -"Cheros" en lugar de "Friends"-.

Pero, un talk show no caería mal. Consigámonos a nuestra propia Oprah Winfrey o Cristina Saralegui. Un late night show a lo Jay Leno, David Letterman o Conan O'Brien. Programas infantiles educativos (el español "Tírame de la lengua" me encanta) o de entretenimiento con otro enfoque o dirigido a pre-adolescentes. Alguno de concursos como "La rueda de la fortuna". Otro especializado en tecnología e internet (ese lo puede conducir @rokensa).

Más de una idea se les puede ocurrir. ¡Hasta un reality show se pueden inventar! Propongamos "The real world Soyapango" y que nos mande las cámaras MTV. Y cuando ya tengamos celebrities salvadoreñas, pueden hacer uno de esos de chambres del espectáculo.

Señores de las cadenas de televisión de El Salvador: es tiempo de formatearse.

Foodie

Pornografía para mujeres

jueves, julio 30, 2009

No todas las mujeres somos iguales, ¡pero no puedo ser la única!

Yo confieso (aparte de que el Twitter me está afectando), que me estoy volviendo adicta a un par de canales de televisión por cable a los que antes no les había prestado mayor atención. Veo hombres y mujeres hacer cosas que no intentaría hacer ni en mis sueños más salvajes, pero que en la pantalla se ve tan satisfactorio hacerlas. Aunque a veces no se ven muy prácticas de hacer, hay dos que tres que me animaría a hacerlas para alguien especial.

Lo hacen en el dormitorio, sala, jardín... hasta en el baño, pero sobre todo ¡en la cocina! Esos son mis favoritos. A veces duran media hora, otras -con suerte- una hora completa. De vez en cuando tienen invitados: puede hacerlo uno o entre 2, 3, 4... he visto hasta cinco haciéndolo al mismo tiempo. Y todos hacen sonidos extraños: los mmm's y aaah's abundan, junto con los adjetivos "rico", "sabroso" y "delicioso".

Por más que intento no puedo cambiar de canal. Veo un programa tras otro y, cuando pierdo el interés en uno, me pasó al otro canal. De Utilísima a Casa Club TV. Me encanta ver los programas de cocina con recetas que, aún con la certeza de que las podría hacer sin quemar tantas neuronas -ni la cocina-, tan fáciles como que 2 + 2 = 4, simplemente no las hago, pero que hacen que mis tripas chillen inusitadamente y me quede ida frente a la tele.

¡Es como pornografía para mujeres! O al menos, así me imagino son las sensaciones que embargan a los voyeuristas de otro tipo de canales por cable.

Ah, ¡cuánto extraño a mi Foodnetwork! Ustedes a saber qué se estaban imaginando, ¡mal pensados!

PD. Aquí no esperen que les cocine. Eso dejémoselo a los expertos. A lo sumo, se me ocurriría una buena crónica si llegara a quemar la cocina de mi casa.

En la TV

¿Quién está viendo?

jueves, julio 30, 2009

Para gustos, los colores

Mi sobrino (ya les he hablado de él) tiene la costumbre de pasar viendo ESPN toda la tarde. Sin importarle el qué estén transmitiendo: él lo ve. No sé a qué horas hace las tareas y cómo le hace para salir bien en las notas, pero lo logra. Y si no, cuando menos tendrá una sólida educación en materia de deportes cuando sea grande (desde ya es un pequeño sportsfanatic).

Fútbol ("Comienzan los 90 minutos del deporte más hermoso del mundo"), baloncesto, béisbol ("A lo profundo"), fútbol americano... por algo ESPN es el líder mundial en deportes y uno ansía ver su programación. Empero, hay ocasiones en los que me dan ganas de preguntar: ¡¿quién está viendo eso?!, como cuando deportes como el skeet, seguido de los torneos de póker o el certamen de "El hombre más fuerte del mundo" se toman la pantalla.

Ellos y sus estudios de rating sabrán mejor quién está viendo, pero ah, ¡cuánto se nota que no estamos en temporada de fútbol!

Aún así, uno se encuentra con gratas sorpresas en la inusual programación de esta cadena. Como la noche del martes cuando reconocí el logo de Boquitas Diana y Pilsener en la camiseta de los jugadores del Firpo -¡que iban ganando!- en un partido de la Concachampions. Ahí me dieron ganas de preguntar: ¡¿alguien más lo está viendo?!

El Firpo en ESPN... Impresionante!

En la TV

Rito de transición

jueves, julio 30, 2009

Adolescer televisivamente


Crecés un par de centímetros, te salen espinillas, se te ensanchan las caderas, tenés que usar camisola porque ahí arriba algo está cambiando de tamaño, en el colegio cada vez son más frecuentes las charlas sobre toallas femeninas (recuerdo cuando uno de mis compañeros preguntó si él también tendría que usar el famoso "kotex"), eventalmente aparece la mentada "menarquia" y desde ese entonces vivirás esclavizada a los dolores de vientre cada 28 o 30 días por el resto de tu fértil vida. ¡Y qué se diga de los cambios psicológicos y emocionales!

Sin embargo, hay otros síntomas de la pubertad. Nos referiremos a ellos como "síntomas televisivos". Ya no te gusta ver caricaturas, preferís programas donde salen niños y niñas en la escuela, ya hasta ves bonitos a los protagonistas, tienen problemas con los que te identificás, empiezan a entrar a la adolescencia y van teniendo otros gustos e intereses. Es la ley de la vida.

Cuánto me encantaba "Salvado por la campana" -aunque todavía no estaba dentro de su target-. Zack Morris era el epítome de lo "cool" cuando miraba a la cámara.

Recuerdo el momento en el que me convertí en una adolescente televisiva. Tenía unos 12 años y me había dado por ver "Dawson's creek". En ese exacto espisodio, Joey y Dawson -quienes obviamente se gustaban, pero simplemente no lo sabían-, habían estado en detención un sábado por la mañana -típico episodio que emula a "The breakfast club"-, y los retaron a que se besaran para gran (pero secreta) emoción del personaje de la mejor amiga del protagonista.



Creo que esa fue la única temporada que vi cuasi religiosamente sin perderme ningún episodio. Al final, no sé ni con quién se quedó quién (para variar, otra serie gringa en la que todos pasan por todos). Pero, definitivamente marcó un rito de transición en lo que veía. La serie que me acompañó desde mi adolescencia hasta la U fue "Gilmore girls", la cual todavía aprovecho a ver cuando sale algún episodio repetido o que me haya perdido por cualquier circunstancia de la vida.

Once años después no podría sentarme a ver otra serie de esas, de las que gritan "¡las hacemos para pubertos y adolescentes aunque sean tan dramáticas!". Me aburriría. Por unos días vi "Gossip girl", pero no me llamó la atención lo suficiente como para dejar de lado a mis "Desperate Housewives".

Creo que pasé a otro grupo etario televisivo. Esta vez sin rito de transición. Lo hice a puro zapping.

En la TV

Fuera de serie

jueves, julio 30, 2009


Mi nombre es Raquel y soy adicta a la televisión


La pantalla me toma en sus garras como si fuera la bichita de Poltergeist. El control remoto me posee para que entre en un estado de zapping incontrolable. No puedo dejar de verla. A veces simplemente no puedo.

Sin embargo, mi frenética adicción no impide que caiga en la cuenta de ciertos detalles en los que solo se clava una mente trastornada por los tubos de rayos catódicos. Observaciones que mi subconsciente de televidente ha ido recopilando desde la llegada del cable a mi casa.

Cositas como: ¿por qué las series se desarrollan solo en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Miami o últimamente Las Vegas? ¿Acaso no podría haber una "Gossip girl" en una escuela secundaria privada del estado de Idaho, Oregon o Vermont? ¿El "CSI" de Hawaii no es tan efectivo como el de Grissom? ¿Las amigas solo hablan de sexo en Nueva York? ¿Será que en Utah no hay una versión mormona de Samantha Jones?

Los programas de doctores desatan otro tanto de preguntas. ¿La neurocirugía será tan fácil como la hace ver McDreamy? ¿De verdad te pueden sacar todas las tripas para operarte como en el episodio de "Anatomy Jane"? ¿Todos los doctores son tan guapos como en "Grey's Anatomy" y "ER"? ¿Cómo es que en "ER" a ningún personaje le dio alguna ETS si ahí todos se acostaron con todos en algún momento de esas 15 temporadas?


En mi imaginación, el doctor más realista es el de "House" porque atiende de pésimo humor como muchos galenos del sector de salud pública de El Salvador.

En los de policías, ¿el CSI de Miami en la vida real está equipado como escena de "Minority report"? ¿En cuántos países la policía cuenta con departamentos como los de "Bones" que anden revolviendo los huesos? ¿Cuántos detectives usan a un "Medium" para resolver los casos? ¿Por qué en El Salvador no se resuelven los casos tipo "Law & Order"? (o en general, ¡¿por qué no se resuelven?!) ¿Cuántos "Cold case" son resueltos por estas latitudes? ¿Y los "Without a trace" son igual de efectivos en otra ciudad? ¿de verdad hallan a los desaparecidos en 72 horas promedio?


Y si comenzamos con los de adolescentes, ¿en cuántas escuelas o colegios hay tanto drama como en "Beverly Hills 90210" y "Gossip Girl"? ¿Cuántas niñas se ven así de flacas y los cheros así de musculosos si se supone no pasan de los 17 años? O con las de HBO, ¿cuántos tienen un "Entourage"? ¿Cárcel de mujeres es como "Capadocia"?

¿Qué más se les ocurre a ustedes cuando ven televisión?

Creo que seguiré viendo tele para averiguarlo.

En la TV

Con amigas así

miércoles, julio 29, 2009

... quien necesita ver otro programa en Cosmopolitan!


Hace un par de meses, al leer esto (específicamente el séptimo párrafo) se me vino a la mente la imagen de cuatro amigas que pueden hablar acerca de cualquier tema con una naturalidad que hasta parece antinatural, que solo cabría en un programa de HBO y que, en los estereotipos televisivos, solo podrían vivir en la Gran Manzana.

Mis amigas no son así. Hablamos de cualquier cosa menos de eso. Probablemente porque no tenemos material que abone a una conversación de esa índole. Tal vez porque todas hablamos al mismo tiempo y dejamos los temas a medias. Quizá porque nunca se me ha dado mucho lo de los grupitos de amigas y soy más de tener una conversación profunda one-on-one.

Está de más decir que no me visualizo departiendo con un grupo de mujeres como Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte. Tal vez por separado -y no con cualquiera de ellas (¿de qué podríamos hablar con Samantha?)-. Pero juntas, lo dudo. A menos que me sentara solo a escucharlas hablar, mientras tomo apuntes mentales de la manera en que interactúan, observándolas tal cual sociólogo y ruborizándome o riéndome ocasionalmente.

Carrie hablaría interminablemente del pánico que le tiene al compromiso el dichoso Mr. Big; Samantha, del amante en turno; Miranda, del conflicto profesión-relación; Charlotte, de la búsqueda del príncipe azul. Pensándolo bien, no son temas del otro mundo. La única diferencia es que lo hablan sin importarles lo que piensa el mundo.

Lo admito. Después de muchos lunes de maratones, encuentro que "Sex and the city" es muy educativo -sí, ríase si quiere-. Quizá hasta ilustrativo acerca de los lazos de amistad y confidencias entre las mujeres a cierta edad y, por supuesto, con cierto grado de madurez. Ah, el vestuario tampoco pasa desapercibido (al fin vi cómo eran los famosos Jimmy Choo's y Manolo Blahnik's).

Hay algo que no me cuadra: el nombre. Para mi, más que "sexo" son "relaciones". En todo caso, la que más habla de eso es Samantha. Claro, "Relationships and the city" no habría generado tanta audiencia. Es en la voz en off de la protagonista -sí, cuando está en la compu-, cuando se escuchan reflexiones sobre los dimes y diretes, ires y venires de las relaciones amorosas. Si bien la propia Carrie Bradshaw alguna vez dijo:
“I write about sex, not love. What do I know about love?

Sí, hasta la televisión la veo/leo entre líneas. Y sí, también empiezo a pensar que veo demasiada televisión.

En la TV

Hasta en las mejores familias

miércoles, julio 29, 2009

Árbol que nace torcido jamás su tronco endereza

Así me imagino a los Walker. Nora, la matriarca, una viuda que a sus sesentitantos -esos le calculo yo-, se enfrenta con el síndrome del nido vacío, la noticia de que su esposo dejó un sexto hijo en algún lugar y parte de la empresa familiar a la amante que tuvo por muchos años. Ah, se me olvidada, a su edad empieza una nueva vida de soltera y de emancipación.

Tommy, el hijo mayor que al descubrir que es infértil recurre a sus hermanos para que donen su esperma y "todo quede en familia", pero que no anda con rodeos para despedir a dos de sus hermanos.

Sarah, madre de dos y recién divorciada, que endeuda a la empresa tras una mala inversión, la despide Tommy y después resuelve a emprender su propia compañía, aunque tenga que ponerle una segunda hipoteca a su casa.

Kitty, comunicadora que trabaja en la campaña de Robert, senador republicano -y ella que se crió entre demócratas-, termina casándose con él y descubren que no pueden tener hijos, por lo que toman la no muy republicana decisión de adoptar -¿qué pensarán los votantes?-.

Kevin, el abogado gay a quien su propia mamá le organiza su boda/unión civil y resulta favorecido en la lotería genética como el papá biológico de la hija de Tommy, de lo cual se enteran cuando le tiene que donar -como si nada- la mitad de su hígado a la niña. En él depositó su confianza el tío Saul, hermano de Nora, para salir del clóset (sí, a sus sesentitantos años).

Justin, el médico veterano de la guerra de Iraq y Afganistán que se la pasa todo el tiempo frente a la consola de videojuegos en la casa de mami desde que salió de rehabilitación por su adicción a la oxicodona. Ah, y últimamente anda con Rebecca, su ex presunta media hermana, hija de Holly, la amante que logró quedarse con buena parte de la empresa familiar.

Hermanos y hermanas. "Brothers and sisters". Sí. Las familias son disfuncionales hasta en la televisión. ¿Qué diría "The Brady bunch" si viera a las familias televisivas de hoy?

En la TV

Qué bonita vecindad

lunes, julio 27, 2009

¿Cuándo me puedo mudar a Wisteria Lane?


En aquella casa, la pelirroja maniática que le hace la competencia a Martha Stewart como el paladín de la moral, las buenas costumbres y la etiqueta. La que cuida meticulosamente su jardín, cocina y hornea todo el santo día, y hace que su familia pose para las fotos como si los acaban de sacar de un catálogo de ropa. Pero que a puerta cerrada enterró a su primer marido que frecuentaba prostitutas sadomasoquistas, quien fue envenenado por el farmaceuta loco que estaba obsesionado con ella a tal grado de tener una muñeca inflable que se le parecía. Detrás de las persianas, su hijo adolescente homosexual que huye de casa, lo cual la hunde en el alcoholismo, y su hija promiscua que queda embarazada y para ocultarlo decide mandarla a un convento y fingir que el niño es de ella y su nuevo esposo, cuya ex esposa fingió que él la había asesinado y cuya mamá mató a su ex amante para castigarlo por engañar a su ex esposa.

Enfrente, la ex modelo latina casada con el hombre latino de negocios, que se aprovechó de las hormonas revueltas del jardinero adolescente para satisfacer las necesidades que todo el dinero y los obsequios de su esposo no podían. La que vive obsesionada con sus vestidos de diseñador, sus joyas, su auto descapotable y que no conoce la palabra "trabajar". Tan materialista que al verse divorciada y sin ingresos no dudó en hacerle caso al guapo político de cabellera plateada que la quería para "esposa trofeo", pero que a los meses -después de que lo engañó con su ex-, se muere en el huracán que azotó la ciudad de Fairview. Y volvieron a quedar juntos los latinos, solo que él ciego y los dos pobres, con el agregado de las dos pequeñas no muy agraciadas que nacerían en los años subsiguientes.

En la otra esquina, la castaña odiosa de ojos llorones que no puede vivir sin tener un hombre a su lado y que no deja el resentimiento contra su primer ex esposo, que la engañó con una mujer más joven. Pronto cambia el objeto de su obsesión por el nuevo fontanero de la cuadra, quien secretamente está ahí para encontrar a la pareja que crió a su hijo, entregado por su mismísima madre drogadicta a la que luego ellos asesinaron "en defensa propia" e integraron su cadáver en la decoración del fondo de la piscina. Después de algunos hombres de por medio y la pérdida de la memoria de él después de que el nuevo marido de la pelirroja lo atropellara "accidentalmente", el fontanero y la codependiente llorona se casan y tienen un hijo, pero poco les dura la felicidad porque ella tenía que chocar con la mujer y la hija de un hombre que quedaría mentalmente inestable y sí, lo adivinaron, se mudaría ahí para encontrar a la persona que mató a su familia.

Dos casas más para allá, la rubia profesional que tenía todo un futuro por delante en el mundo de la publicidad, hasta que se convirtió en fábrica de parir bichos pelirrojos y una niña rubia, todos de nombre con inicial "P". Entre los celos profesionales de su esposo y la eterna crisis de la mediana edad de él -que lo lleva a renunciar y poner todos sus ahorros en una pizzeria que luego iría a la quiebra-; los berrinches y travesuras de sus hijos -que solo aumentan cuando llegan a la adolescencia-; la aparición de una hija extramarital -y tener que quedarse con ella después de que mataran a la mamá en un asalto al supermercado-; la lesión en la espalda del marido y el cáncer de ella -que hace que su mamá borracha se mude con ellos-; los guionistas no hallaban qué otra prueba ponerle a la pobre rubia, más que embarazarla de gemelos después de los 40, justo cuando retomaba su carrera.

En la casa del final del pasaje -y en la cama de todos-, la rubia de patas de gallo con botox y labios con silicona, que verdaderamente sigue un patrón de ir tras las sobras de las demás vecinas: desde el ex de la ojos llorones, el fontanero sin memoria, el latino recién divorciado y otro tanto más de hombres, hasta el rubio mentalmente inestable que se casa con ella solo por mudarse al vecindario y vengar la muerte de su esposa e hija. Ella, la otra pelirroja de oscuro pasado de violencia intrafamiliar y la muerte accidental de su pequeña hija, la pareja gay, las hermanas chantajeadoras, la viejita que se pasaba de tragos y la otra viejita chambrosa son el trasfondo de los ires y venires de las esposas desesperadas.

Wisteria Lane: donde cada temporada se muda alguien con esqueletos en el clóset, en el sótano o en el ático. Y se muda alguien más para llevar más intriga -como si no la tuvieran de sobra-, o para develar misterios, sacar los trapos al sol o descubrir secretos hasta ese entonces muy bien guardados. Todo narrado con la voz de la esposa más desesperada: la que haló el gatillo en el primer episodio.

¡Igualito a los barrios, residenciales y suburbios de San Salvador! Ah, ¡mi colonia es tan aburrida!

PD. Yo sería una Lynette secretamente frustada por mis aspiraciones truncadas de ser una Bree. ¿Y ustedes?

Divagando ando

Cartas a Ocurrente (I)

martes, julio 21, 2009


Mi versión de las Cartas a María (sí, esas que salen en el diario)

Estimada Ocurrente:


Conozco a mi novio desde que éramos amigos en bachillerato. Él siempre se llevó mejor con mujeres que con hombres, por ser un chero sensible. Recuerdo que prefería ayudarnos a ensayar las coreografías de la Britney que jugar futbolito macho con los compañeros del grado en recreo. Hasta se unió a nuestro equipo de cheerleaders para pasar más tiempo con nuestro grupo de amigas.

Al ver que él era tan buena onda, varias compañeras lo invitaban a salir, incluso algunas le hacían propuestas indecorosas, pero él siempre las rechazaba caballerosamente. A los meses nos hicimos más amigos. Yo le agarré una gran confianza, le contaba mis problemas, hasta lloraba en su hombro y él me consolaba.

Él es muy guapo, del tipo de hombre que le dedica mucho tiempo y esfuerzo a cómo se arregla. Se viste a la moda -de Zara, Bershka y PullnBear siempre-, se baña en perfume y camina como modelo de pasarela.

Con el tiempo me empezó a gustar y trataba de enviarle señales de que estaba interesada en él, pero secretamente me preocupaba que ya no me hiciera caso. Hasta el momento, nadie del colegio le había conocido novia. Nosotros decíamos que era porque él creía que nadie era lo suficientemente buena o bonita.


Un día, así de sorpresa, él se me declaró enfrente de todos nuestros compañeros. Yo le contesté súper emocionada que sí quería ser su novia. Ahora tenemos más de cinco años de andar. Todo es súper formal y mi familia me empieza a preguntar si nos vamos a casar.

Hace un mes le hallé un mensaje en el celular de un mentado Giovanni que decía: "Baby, ¿nos vamos a ver en la noche?". Yo pensé que era un apodo de mal gusto, de esos que se ponen los hombres entre sí, pero me dio un mal presentimiento y decidí seguirlo.

Casi me puse a llorar cuando lo vi entrar a un bar llamado "El club de los galanes", porque nunca había dado luces de ser del tipo que va a ver mujeres bailar. Debo confesar que en todos estos años él nunca ha intentado sobrepasarse conmigo. Jamás me ha propuesto llevar nuestra relación a otro nivel físico. Hasta le disgustan los besos de lengua porque dice que no son higiénicos y es de mala educación tratarse así en público.


Colérica, entré al bar. Al principio me costó encontrarlo entre la multitud que bailaba la canción de Beyoncé, la de "All the single ladies", pero luego lo vi ahí moviéndose insinuosamente, como contorsionista, con Giovanni. ¡Ese no era mi Jaime! Ahí era Jimmy, de pantalón de cuero, con top semi transparente y maquillado. Para mi asombro, bailaba como todo un profesional con esos zapatos de tacón de aguja. ¡Esos eran mis zapatos extraviados!

Indignada, di la vuelta y salí de ahí antes de que él pudiera darse cuenta. El tal Giovanni no es más que José, su compañero de la U, con el que siempre se reunía en la noche para hacer los trabajos y yo me preocupaba porque se desvelaba o dormía en casa ajena.

Ahora no sé qué hacer. No sé ni cómo confrontarlo. Lo amo y no quiero herirlo. Me pongo a pensar en qué va a decir la gente si cortamos después de tanto tiempo de andar y peor aún, si se enteran de su inclinación sexual, la cual nunca sospeché en todos estos años.

¿Qué hago Ocurrente? Por favor ayúdeme a tomar una decisión.
Atentamente,
Engañada


Esperen la próxima semana para la respuesta de Ocurrente. Se aceptan sugerencias.

Intentos de prosa

La tripulación del SV503 va en busca de alimento

lunes, julio 20, 2009


Si así era la vida del salvadoreño, pasar de largo todo lo que ya tenían, era muy temprano para determinarlo. La expedición tendría que continuar, esta vez en busca de alimentos, en un nuevo capítulo de “Bitácora del vuelo SV503”.


-Compañeros mukusulubenses, por muchas calles andado hemos. En cuestión de minutos nuestros organismos quemado habrán sus últimas reservas calóricas. En busca de provisiones deberemos partir para continuar nuestra expedición en El Salvador-, dijo el capitán Mukusulicio a su tripulación.

Desapercibidos entre los transeúntes que pululaban en las afueras del Parque Infantil cerca de las 1600, los viajeros del planeta Mukusuluba se dispusieron a buscar un establecimiento que saciara la necesidad biológica de alimento propia de los cuerpos terrícolas en los que habían mutado esa mañana al aterrizar en el Hula Hula.

Después de recorrer un par de cuadras se encontraron con un letrero que rezaba "Comida a la vista". Seguros de haber llegado a la coordenada correcta, se adentraron al pequeño local llamado "Comedor Leydi Dayana", se ubicaron en una mesa al fondo y se dispusieron a discutir cuál sería la forma más adecuada de inspeccionar la gastronomía salvadoreña.

A pesar de la reluctancia de Mususulógico, acordaron probar toda la comida que se les presentara y uno por uno fueron pasando al vaporoso aparador que mantenía las raciones calientes. Al observar la pluralidad de opciones, decidieron ordenar dos ejemplares de cada platillo.

Al llegar a la caja, con 12 azafates repletos de porciones, Mukusulósofo se apresuró a armar una frase que incluyera alguna las tantas palabras que había memorizado del "Diccionario de Salvadoreñismos" y dijo:
- ¿Cuánto va ser seño'?
- Déjeme ver que lleva corazón-, respondió la cajera.

A su sorpresa, la orden parecía nunca terminar y sus dedos no se despegaban de la calculadora:
- 2 tamales de gallina, 2 de azúcar, 2 pisques con salsita, 2 de elote, 2 de chipilín con queso... Quiero ver... 2 pupusas de queso, 2 de queso con loroco, 2 de frijol con queso, 2 de chicharrón, 2 de ayote y 2 revueltas... 2 órdenes de yuca frita y 2 órdenes de salcochada (2 con merienda y 2 con pepeshca, una de cad'una veá)... una orden de empanadas de frijol y otra de leche... dos leches poleadas... una orden de buñuelos de huevo con mielita... otra de nuegados mixtos (ahí le puse de masa y de yuca veá)... un atol de elote, un shuco (con aiguashte, frijoles y chile veá), una horchata, una cebada, una Kolashampán y una Pílsener... ¿Pan dulce no me va querer llevar corazón?

-No, solamente. Gracias. ¿Cuánto nos sale?- contestó Mukusuteos, preocupado por la cantidad de alimento que estaban a punto de engullir. ¿Podrían sus cuerpos terrícolas tolerar tan grande ingesta? Todo fuera por el éxito de la expedición.
-37 dólares con 50 centavos le salen corazón-, sentenció con una sonrisa de oreja a oreja la mujer. Era la venta del día.

Mukusulicio se encargó de hacer la aritmética mental y poner los extraños billetes verdes en la mano de la salvadoreña que tan amablemente los había atendido... de tanto cariño hasta los llamaba "Corazón".
- ¿Y las dos coras no lleva para darle 3 de vuelto?-, preguntó la mujer.
Temiendo que fueran descubiertos por desconocer el léxico que utilizaba la señora, el capitán solo alcanzó a decir:
- Este, quédese con el vuelto seño.

Una vez sentados en la mesa que habían reservado al fondo, los mukusulubenses comenzaron a ingerir las raciones adquiridas, sin antes examinarlas detenidamente. Sacaron sus grabadoras de voz y libretas de apuntes y rápidamente se oyó la voz de Mukusuniño:
- Salvadoreños llamarle "pupusa" a masa de maíz molido rellena de diversos sabores, cocida en una plancha. He diseccionado un ejemplar relleno de ayote. Diviso unos trozos de algo verde. Parece ser un vegetal revuelto con una materia viscosa blanca... parece ser queso. Está caliente. Lo deduzco por el vapor que sale de la masa cocida. He dado el primer bocado. La textura es suave. El sabor es agradable...

Al otro lado de la mesa, Mukusulógico inspeccionaba los tamales:
- La gastronomía conocida como "tamal" no aparenta tener mayor ciencia. Es masa de maíz cocida. El de elote tiene otro sabor y textura. El pisque lleva un relleno de frijol. El de azúcar es el más extraño de todos: es contra natura... gallina con azúcar y ciruelas. Asumo los salvadoreños lo ingieren de postre. En todas las muestras el elemento más difícil de entender es cómo remover la envoltura orgánica. Me da la impresión de que los cocineros utilizan una especie de hoja especial para hervir la masa con el relleno hasta que se coce...

Mientras tanto, Mukusuteos se dividía entre si prefería la yuca frita o salcochada o si prefería la merienda -extraña cocción de proteína alta en grasa-, a la pepeshca -raros pececillos fritos de salado sabor-. A la par suya, Mukusulósofo intentaba con dificultad distinguir entre los tipos de nuégados y buñuelos, ya que su paladar se había atrofiado a causa del exceso de sirope oscuro que inundaba el plato. Por lo tanto, prosiguió a probar las empanadas cubiertas en azúcar y la leche poleada espolvoreada con canela.

Mukusulicio se dedicó exclusivamente a estudiar las bebidas autóctonas. El atol de elote y el shuco tenían una textura almidonada. Seguramente su fórmula contenía maíz como todos los manjares sobre la mesa. El sabor de la bebida fría en el envase de color ámbar era demasiado amargo en contraste con las dulces horchatas y cebada. La carbonatada Kolashampán resultó ser alta en químicos edulcorantes, ya que a los tres sorbos le dejó una sombra de color anaranjado sobre el labio superior a Mukusuniño.

Y así se fueron alternando los platillos entre ellos. Cada comensal se tomaba su tiempo para observar, olfatear, tocar, saborear, masticar y digerir los alimentos que, sin lugar a dudas, serían un buen objeto de experimento para el Dr. Mukusutífico en el laboratorio de su planeta. No obstante, dudaron acerca de si se podrían reproducir con exactitud tan fragantes aromas y exquisitos sabores estando a años de luz de la tierra cuscatleca. "¿Qué harán los salvadoreños en el extranjero para saciar los antojos de sus recuerdos?", se preguntó Mukusuteos.

Entre bocados y mordiscos, los mukusulubenses compartieron impresiones:
- Es todo masa-, dijo Mukusulógico.
- Todo lo preparan con maíz, hasta las bebidas-, lo secundó Mukusulicio.
- Utilizan mucha materia grasa para la preparación de los alimentos-, comentó Mukusulósofo.
- La comida es sabrosa-, exclamó Mukusuniño, perdiendo la objetividad luego de semejante festín.

Ensimismados en su gula, nuestros amigos no se percataron de las miradas que atrajeron con su comportamiento. La gente los miraba como extraterrestres. Aliens que nunca habían comido en El Salvador. Claro, nadie fue tan imaginativo como para sospechar... nadie más que una discreta joven sentada en la mesa de la par, quien pensó para sus adentros: "Así se va a ver Tony cuando se decida a venir".
Si así era la dieta del salvadoreño, a base de carbohidratos, tenía muy buen sabor como para resistirla. La expedición tendría que continuar, esta vez con el objetivo de experimentar los pasatiempos de los salvadoreños, en un nuevo capítulo de “Bitácora del vuelo SV503”.

Motivación

Digan whisky

viernes, julio 17, 2009

O "cheese", pero ¡sonrían!



Todos miramos al pajarito cuando queremos conservar, aunque sea en papel fotográfico, un momento o un encuentro con alguien especial. No sé ustedes, pero en mi caso, son pocos los recuerdos que guardo de mi infancia. Pocos, comparados con los álbumes llenos de fotos ochenteras: desde el primer paso que di con mi primer par de zapatos, hasta el último suspiro que pegué mientras me engullía mi última pacha.

Hoy, por el contrario, muchas son las fotos que me remontan al momento justo y exacto en que fueron tomadas, especialmente desde el arribo de la primera cámara digital a mi casa allá por el 2003, cuando ya se podían tomar fotos al por mayor -lástima que no se puedan imprimir al por mayor, ya que como dicen "No es lo mismo que tenerlas en papel"-.

Ya sean de los que creen que la cámara fotográfica se roba su alma, de los que huyen a la hora de posar o de las que pasan la mitad de su tiempo tomándose fotos con el celular o frente al espejo (sí, ustedes que aplican las técnicas impartidas por la Tyra Banks en "America's next top model" y después las suben al Facebook en un álbum llamado "Me", "I'm lovely" o "Beautiful random pics"), les aseguro ninguno tiene entre sus fotos una 4X6 de ustedes tristes o llorando.

Nadie gasta rollo ni tarjeta de memoria para salir en la foto con los ojos cerrados y la cara roja de lo mucho que se está riendo, aunque esa foto sea la que capture su esencia al click del obturador. Ese momento Kodak es el que pasará al recuerdo, congelado en el tiempo.


Y al cabo de unos años, ya cuando las fotos estén desteñidas o el pixelaje sea digno de una cámara obsoleta, esos álbumes servirán como máquina para viajar en el tiempo a cuando éramos más flacos, más gordos, con brackets, sin lentes, con pelo, sin arrugas, más felices, menos complicados.

Posemos no porque andamos con acabado de salón de belleza. Posemos solo porque cada momento es único e irrepetible.

Demasiado personal

Ni con Dios ni con el diablo

viernes, julio 17, 2009

Qué cuesta con ustedes

Si me levanto temprano para ir a dejarte, nunca es lo suficiente

-aunque a vos te agarre la tarde-
Si le digo "Buenos días", nunca lo hago audible a sus oídos
-aunque usted sea la sorda-
Si te voy a recoger, nunca llego a la hora que vos querés
-aunque a veces me toque esperarte-
Si me ofrezco para doblar la ropa, nunca lo hago como a usted le gusta
-aunque lo haga bien-
Si les pongo atención, nunca les parece la suficiente
-aunque ustedes no siempre me la pongan a mí-
Si decido cocinar, nunca les gusta lo que hago
-aunque cocine mejor que una de ustedes-
Si las invito a algo, nunca termino de complacerlas
-aunque vos no dudás en aceptarlas-
Si la llego a abrazar, nunca falta el "¿qué querés?"
-aunque raras veces pido algo-
Si paso aquí todo el tiempo, nunca se acuerdan de que estoy aquí
-aunque si vengo tarde no pasa desapercibido-


En esta casa no se puede quedar bien con nadie
Hay demasiado estrógeno en el ambiente

Amor

Amor senil

jueves, julio 16, 2009

Grandes historias de amor para después de los 50


En la pantalla del cine el viejito gruñón convive con el recuerdo de su querida Ellie en la casa que compartieron por tantos años. La que ató a un millar de globos de colores para cumplir el sueño de vivir sobre las "Cataratas del Paraíso".

El viaje que postergaron hasta tener suficiente dinero ahorrado, estar en mejores condiciones y listos para la aventura que solo uno realiza, pero que en las memorias de la vieja casa la otra lo acompaña.


Detrás de los lentes de 3D una que otra lágrima baja por la mejilla de la espectadora. Sé que "solo son muñecos", pero mi fascinación por Pixar me predispone a que cada fibra de mi corazón lea inocentemente entre las líneas de las historias que estos genios animan.

Será que al ver al par de viejitos recuerdo que nunca tuve -ni tendré- un ejemplo así (más que el de dos parejas de abuelitos ajenos). Será porque al ver que Ellie no podía tener hijos caí en la cuenta del trauma que me generó leer "Yerma" de Federico García Lorca en bachillerato. Será porque los de Pixar son INCREÍBLEMENTE BUENOS en lo que hacen

¿Por qué no llegan más grandes historias de amor senil a la gran pantalla? Solo se me ocurren Noah y Allie en "The notebook" y Florentino Ariza y Fermina Daza en "El amor en los tiempos del cólera" (confieso no haber leído el libro, ¿me lo prestan?).

Para mientras, queda la promesa que se hacen algunos enamorados de querer envejecer el uno junto al otro.

Mente femenina

Papacito, ¡qué bueno estás!

miércoles, julio 15, 2009

¡Por la equidad de género! ¡Por la equidad del cuenteo!


Compañeros hombres:
Estamos cansadas de que nos vean con ojos de lobo feroz y nosotras Caperucitas, que se ofrezcan para ser el Winnie Pooh de nuestro tarro de miel, el limón para las conchitas y de que nos pidan presentarles a su suegra.

Ya basta de que nos registren con su visión de rayos X, que giren la cabeza a lo Emily Rose cuando andamos en falda y que se les vayan los ojos adentro del escote. Pónganle un alto a los epítetos de "rica", "buena", "sabrosa"... que aquí nadie es comida.

De lo contrario, aténganse a las consecuencias.

Compañeras mujeres:
Se hace un llamado a la población femenina en general para que salgamos a la calle unidas en una misma voz y un mismo sentir. No nos reservemos piropo alguno al posar nuestros ojos sobre la belleza de un compañero del sexo masculino.

Que si está como Dios manda, como el doctor recetó, con tantas curvas y usted sin freno, alce su voz y grítele desde la otra esquina: "'Papacito, ¡qué bueno estás!". Chíflele fiú fiú, mírelo sin pena, tírele un besito tronador y si se atreve -y le alcanzan las manos-... eso lo dejo a su elección y a su pudor.


¡Qué viva la liberación femenina! Y, como decían las Spice Girls: Girl Power!

La Digna Ocurrente Irreverente

En mente