Animal

viernes, julio 31, 2009

La fábula continúa vigente en la gran pantalla

El cine se llena de hamsters, ardillas, mamuts, tigres dientes de sable, perezosos, zarigüeyas, leones, jirafas, hipopótamos, cebras, pingüinos, suricatas, pandas, tigres, culebras, tiburones, elefantes, venados, ratones y hormigas. El zoológico no se le compara.

De niña vi una película en la que a un niño le matan a su papá frente a sus ojos y después tiene que huir de su casa, sin regresar hasta que es un adulto joven. Tenía unos 7 u 8 años. No fue tan traumático porque el niño era Simba, el papá era Mufasa, la película era "El rey león" y todos los personajes eran animales.

Hace unas semanas, mientras hacía fila por mis entradas para Harry Potter, exclamé al divisar unos banners de "Fuerza G": "creo que ya me pasé de edad para ver películas protagonizadas por animales que hablan", lo que causó que el señor que estaba adelante de mí se riera no muy discretamente. Cuando vi el trailer, volví a pensar exactamente lo mismo, aunque preferí reservarme el comentario.

Sin embargo, por la boca muere el pez. Una semana antes había estado en el mismo cine riéndome a carcajadas de las aventuras de los amigos de la "Era del hielo 3" y me encantó (no tanto como la primera, pero definitivamente más que la segunda). Me puso a pensar en que en toda amistad hay un punto en que cada quien va agarrando su propio rumbo, pero eso no significa el final de la aventura que comparten juntos.

Es curioso como profundos mensajes se disfrazan en personajes de animales y se inmiscuyen en películas dirigidas a niños.

Una rata que quiere ser chef te recuerda que hay que luchar por tus sueños. Un tiburón que se hace pasar por delfín te demuestra que la manera en que nacemos no nos define por completo. Un pez payaso te enseña que, tarde o temprano, los hijos nadan de la anémona (o vuelan del nido) y hay que dejarlos vivir sus propias vidas. Un león, una cebra, una jirafa y un hipopótamo te ayudan a entender que la amistad supera todas las diferencias, seas herbívoro o carnívoro. Un suricato y un facóquero te dicen que Hakuna Matata, sin preocuparse es como hay que vivir.

Son como las fábulas de Esopo, La Fontaine y Samaniego. Una moraleja animada.

You Might Also Like

0 comentarios