Manfriends

viernes, julio 31, 2009

El domingo terminé en la comodidad del sofá de mi sala viendo la comedia "I love you, man" -de esas de a dólar adquiridas en mis visitas allá por el ministerio de salud y totalmente recomendable-. Mientras me reía, o quizá fue entre más y más me reía, caí en la cuenta de que nunca me había puesto a pensar en cómo son las amistades entre los hombres.

¿Pueden llorar sobre el hombro del otro? ¿Pedirse consejo de toda índole? ¿Necesitan hablar largo y tendido cada cierto tiempo? ¿Relatar confidencias y guardarlas casi con el secreto profesional de un cura o psiquiatra? ¿Pasan psicoanalizándose el uno al otro? ¿Son sinceros para decirse sus verdades? ¿O andan hablando mal a espaldas del otro? ¿Tienen detalles o gestos entre sí? ¿Recuerdan las fechas importantes? ¿Buscan la manera para expresar el cariño o aprecio que sienten por el otro? ¿Son capaces de manifestar sus sentimientos?

No tengo ni la más mínima idea. En parte, porque mis papás me hicieron con dos cromosomas X y porque vivo circundada de estrógeno y mi contacto cercano con la testosterona se reduce a unos cuantos homo sapiens. Pero por otro, creo que se debe a que las relaciones amistosas masculinas escapan mi nivel de comprensión. Es difícil saber qué sienten porque su trato se reduce a gruñidos neandertales e hilvanaciones monosilábicas.

Solo es de fijarse en cómo se saludan: "¿qué pasó cerot*?", "yo por aquí, pendej*; ¿y vos qué te has hecho cabr*n?", "nada más pasándola hij*eput*". Los "I love you man" son tácitos entre tanta palabra soez. Tal vez es algún código secreto que los antropólogos no han logrado descifrar.

Sus salidas -o man dates- también son particulares. Las mujeres salimos por un café, al cine o a cenar, pero ellos siempre van por "un par", al billar, a ver deportes o a algún otro centro de perdición donde puedan realizar sus actividades de macho.


Aún así, es obvio que ellos pueden comportarse de otra manera. Lo demuestran en sus relaciones de amistad con nosotras, cuando ya se ponen en contacto con su lado femenino. Entonces, ¿será que los instintos primitivos los traicionan cuando están entre ellos? ¿Sienten que salen de cacería vestidos con su taparrabos y armados con su lanza?

Mejor leámoslo de parte de los susodichos. Hombres: comenten.

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4 comentarios

  1. Mis amigos tienen "bromance" entre ellos, a pesar de tratarse de "majes" y "cerotes". Ellos no pueden verlo desde adentro, pero es sumamente adorable.

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  2. Claro que hay de fraternidad a fraternidad, de saludos con mas de dos palabras soeces por una que no lo es, hasta que llore en tu hombro tu mejor amigo, y aun asi le decis si cerot* dale no te awebes llora maje, y awebo a veces hablas de lso sentimientos, asi de - cerote ando hecho mierda|- y la fina contestacion- a la puta ya te hizo mierda la mujer! jiji asi somos de cariñosos

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  3. mmm pues la verdad es que a nuestra manera hacemos casi lo mismo que las mijeres, como dice Mario, no tan dulcemente le decimos a un chero que le queda bien una camiseta pero si le hacemos nota 'cuan vergona está' si me entendes...
    Lo que de plano es indiscutible es como ambiamos cuando estamos frente a cualquier femina de nuestro interes pues por muy turbios y rudos que seamos, hacemos alarde de detalles y cosas que en otra ocasion tachamos de cursis y ridiculas...
    Me gusta eso de "no hay que comprenderlos..." jajaja, nunca lo habia escuchado!

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  4. @SK Mario: Por algo dicen que no todos los hombres son iguales.

    @Ligia: Viéndolo de otra forma, los bromances sí pueden ser enternecedores. Creo que todos -hombres o mujeres- tenemos diferentes formas de expresar afecto.

    @Rod: Sí, bien cariñosos jajaja

    @El Sum: Es agradable ver a un hombre "rudo" convertirse en "cursi".

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