Así soy yo

¿Será que atraigo a cierto tipo de personas?

miércoles, diciembre 29, 2010

Últimamente me he dado cuenta de que varias de las personas con las que tiendo a conversar son más dadas a hablar que a escuchar, y generalmente lo tolero, pero a veces sí es el colmo. ¿Será que yo atraigo a cierto tipo de personas? ¿O que yo misma me pongo en la posición se pseudo terapeuta consejera? ¿O que yo no me planto como para ser quien haga todo el bla bla bla porque no dejo a un lado mis reservas? ¿O todas las anteriores?

Adultez

Cuando las cosas te dejan de quedar

miércoles, diciembre 29, 2010

¿Alguna vez tuvo una camisa o un par de zapatos que se ponía a diario de tanto que le gustaban hasta que llegó el momento en que le dejaron de quedar? Si respondió que sí, concordará conmigo en lo siguiente, aunque no tenga nada que ver con ningún tipo de prenda de vestir.

Hace 8 años yo llenaba la soledad de todos mis sábados o domingos con partidos de fútbol del Manchester United, a tal grado que si no podía verlos en vivo, los dejaba grabando, y si no los transmitían esperaba Sportscenter como agua de mayo para ver los resultados (por favor tome en cuenta de que antes no tenía internet, ni había Facebook ni Twitter). Pasé así, aunque in decrescendo, hasta el final de la temporada 2008/2009. De ahí en adelante, si bien no he abandonado mi gusto por el equipo, dejé de seguirlo cuando menos, tan maniáticamente. Creo que el pasado fue el segundo Boxing Day que no me preocupé en ver fútbol. Mi fanatismo "me dejó de quedar", mi versión en español de algo que en inglés viene a ser como "I have outgrown it".

En los últimos días he caído en la cuenta de cuántas cosas me han quedado chicas, ¿o será que yo crecí y mis gustos cambiaron? Pasiones, aficiones, hobbies, inclusive amistades que ya no me quedan o no me satisfacen.

Vuelvo a ver algunas de estas cosas -como los libros de la saga Twilight (¡qué diablos estaba pensando?)-, y llego a la conclusión de que era natural que las botara en el camino -como el par de zapatos Kickers que después de 5 años ya no daban para más-. Unas me dan más nostalgia que otras. Otras incluso me lamento haberlas perdido, como algunas amistades que supongo siempre tuvieron la intención de ser temporales o hábitos y hobbies que tuve alguna vez y que dejé aventados por falta de tiempo o interés.

Cuántas cosas me dejarán de quedar pronto, a medida que siga creciendo, madurando y estableciendo nuevas prioridades.

Adultez

De cómo uno se da cuenta de que han pasado los años

miércoles, diciembre 29, 2010

Por algún motivo, relaciono cada etapa de mi vida con los niveles de escolaridad alcanzados. Colegio, universidad y ahora vida laboral/maestría. Pareciera que no tiene sentido, pero así mantengo la noción del tiempo. "¿Adónde estabas en el terremoto de febrero de 2001? -En noveno grado".

Sin embargo, recientemente es por otro motivo que me admiro del paso de los años, más específicamente por culpa del Facebook, donde recibo constantes recordatorios de cuánto tiempo verdaderamente ha pasado. Una noche de estas, me quedé prendida de la computadora viendo mis propias fotos de la época en que egresé de la universidad y me costó caer en la cuenta de que ya habían pasado 2 años. ¡2 años! Parecen nada y se han pasado como tal.

Tengo 24 años, hace 7 salí del colegio, hace 2 de la universidad, en diciembre terminé el primer año de la maestría. Algo normal, diría yo, en lo que se espera del ciclo de vida. Pero mis "amigos" de Facebook están haciendo lo siguiente: comprometiéndose, casándose, teniendo hijos (no necesariamente en ese orden), publicando fotos cada vez que su bebé se tira un gas o hace burbujas de saliva. En serio, ¡a los +/-25 años?

No me tome por alguien en contra del aumento en la tasa de natalidad o por algún tipo de solterona psicótica desesperada, que no soy ninguna, que así como estoy, estoy perfectamente bien. Solo déjeme compartirle mi asombro por cómo han pasado los años, las vueltas que dio la vida y cómo se viene uno a enterar hoy en día... o más bien, cómo le termina de caer el veinte.

En un futuro, cuando necesite hacer memoria de cuántos años han pasado desde X momento, no necesitaré acordarme de qué o adónde estaba estudiando. Solo necesitaré abrir mi Facebook y ver entre mis feeds cuántos de mis contactos tienen en su nombre de usuario la abominable preposición "de" delante de un apellido o cuántas tienen a un bebé en su foto de perfil.



Me siento vieja. No sé si debería.

El día de algo

Dicen que dando es como recibimos

miércoles, diciembre 29, 2010

Yo digo que es cierto. Esta fue la segunda navidad que estuve en la posición de dar regalos propiamente dichos, y con aún más suerte, porque pude alargar un poquito la lista. A mí me gusta regalar, todo el proceso, desde pensar qué le podrá gustar y servir a cada quien, hasta seleccionarlo, envolverlo, firmar la tarjeta y luego ponerlo en las manos del recipiente.

Alguien me dijo que debería considerar si las personas a las que iban mis muestras de aprecio, harían lo mismo por mí. Creo que nunca he sido de los que dan esperando recibir, no porque me crea la Madre Teresa de Calcuta del siglo XXI, sino porque la manera en que yo actúo es independiente de lo que hagan o dejen de hacer los demás. 

Por algún lado leí que a las personas que son especiales en nuestras vidas, hay que hacérselos saber y notar. Un regalo, por simbólico que sea, es una forma de hacerlo. Una sonrisa, un abrazo y un "Gracias" me bastan, sobre todo considerando que este año le atiné bien a los gustos de mi gente.

Ya lo demás se me retribuirá de alguna manera.

Online

Descifré Twitter

miércoles, diciembre 29, 2010

De nuevo en menos de 140 caracteres

Ahí cada quien dice lo que quiere, sea monólogo o diálogo, y lo usa y abusa según le convenga. Ya no se quiebre la cabeza.

Divagando ando

Happy Place en venta

miércoles, diciembre 29, 2010

Todos tenemos un lugar feliz al que entramos según la ocasión lo amerite. Generalmente es un lugar acogedor, una colina quizá, muy al estilo de Julie Andrews en The Sound of Music.

El mío se remonta al sonido de los primeros acordes de una canción que rompen el silencio y la expectación de 7 años, los gritos de la histeria colectiva y mi hiperventilación; luces, humo y una figura masculina en contraluz una noche de noviembre. 

No sabía que ese era mi happy place hasta que tuve que recurrir a él tantas veces... tantas que tuve que tararear mentalmente un concierto completo mientras respiraba hondo.
De hecho mi happy place resultó ser altamente efectivo, desde el primer pinchón de sangre hasta la última gota de la anestesia recorriéndome las venas. Empiezo a sospechar que contaminé el lugar más impoluto de mi imaginación, si bien le agradezco haberme sostenido a través de tanta prueba.

Ahora decido ponerlo en venta. El precio es negociable y recibo unidad a cambio. ¿Tendrá uno que le sobre por ahí? ¿Cómo es su happy place?

Para mientras, un lugar feliz universal. When the dog bites, when the bee stings, when I'm feeling sad... I simply remember my favorite things and then I don't feel so sad


My Favorite Things by Sound Of Music on Grooveshark

Demasiado personal

En la salud y la enfermedad

miércoles, diciembre 29, 2010

En un tweet leí que solo se sabe quiénes son tus amigos en la cárcel y en el hospital. Tiene sentido. Pero más que quejarse por los que no están ahí en ninguna de las dos ocasiones, a menos que su interés esté de por medio, vale más agradecer a los que sí están, especialmente a los que uno nunca habría pensado que ahí estarían.

Aunque yo no soy muy dada a eso de los tweet events, tweet meets y no sé qué tweets más, he de reconocer que fue ahí que encontré palabras de ánimo y muestras de interés genuino, algunas de lectores de este mismo espacio. A todos les quiero reiterar mi gratitud.
Menos mal que el internet nos ha hecho menos humanos, a mí me ha demostrado todo lo contrario.

Y pues, de aquellos que se espera algo y a la hora de las horas no pasa nada, ya no sé ni por qué me sorprende. En todo caso, siempre es bueno saber...

PD. Mi biopsia salió negativa y mi cicatriz -alias, "el chajazo"-, ahí va. El mejor regalo de navidad.

Demasiado personal

Cerrando capítulos

sábado, diciembre 18, 2010

*** Este post tiene un mes de estar guardado en el último cajón del blog como un borrador. Espero le pueda seguir el hilo a este enredo de fechas y sucesos, en que "anoche" es hace un mes y "mañana" es hoy. ***

Anoche, por primera vez en casi un mes, dormí bien. Dormí con ganas, con tantas que no tuve necesidad de dar vueltas en la cama, ni me detuve a pensar en los "pero, ¿y sí?". Solo dormí, confiando en que ya tenía una respuesta -más o menos- definitiva y que todo lo que resta es tomar decisiones, por difíciles que sean.

El camino a una respuesta ha sido largo, aunque relativamente corto, y ha sido tortuoso, aunque relativamente fácil; todo para saber si lo malo era solo malo o si era peor (a mí no me vengan con cuentos, podrá decir "benigno" pero eso no lo hace bueno). Y emocionalmente, no me cabe duda, ha sido difícil sobre todo por la angustia que genera la misma espera.

De un dolor de garganta y tos, pasé a tener un bulto y de un bulto, pasé a tener un quiste en la tiroides. Todo en razón de una semana.

Cuando veo para atrás, coincido con el doctor que inició una referencia con la frase "hallazgo incidental", y pienso que al fin me sirvió de algo quejarme e insistir en que mi mamá examinara mis supuestas amígdalas inflamadas. También pienso en cómo en la primera ida al doctor, hallamos cerrada la clínica del internista y nos topamos en el pasillo por pura casualidad con una endocrinóloga que me dio la referencia para el HNR.

Así me convertí un viernes en el archivo 27 mil 963 del 2010. Dos horas para pasar consulta, una hora para esperar la cita y dos más para hacer las otras citas para los exámenes. Sí, sumó bien: 5 horas solo para salir con los pies adoloridos y un puñado de papeles. Pero verá usted, muy pocas personas en El Salvador andan con $500 dólares que les sobren en el bolsillo para hacerse tan solo un examen y obviamente yo no soy una de ellas, así que no tuve de otra que armarme de paciencia.

Muchas cosas se podrán decir de los hospitales públicos, pero la realidad es que me atendieron y por ningún lado vi que se le negara la atención a alguien. No me malinterprete, a ese hospital lo que más le abundan son las carencias y ojalá existiera un José Rosales en el siglo XXI que le dejara su fortuna al Estado para hacerle un par de muy merecidas mejoras al hospital. Como se suele decir acerca de muchas cosas en este país: se hace lo que se puede.

[...] En lo que muchos me han dicho que fue tiempo récord, el examen millonario me lo programaron para el lunes siguiente. Yo que pensé que las enfermedades de tiroides eran algún tipo de club exclusivo en que pocos ingresábamos, pero para mi sorpresa me voy encontrando con al menos una docena de mujeres que estábamos en el servicio de MN por lo mismo. Ahí se fue mi estatus de enferma VIP.

Incomprensible por qué la secretaría dice "Venga a las 7" si el doctor llega a las 11. A todo eso habían pasado 4 horas de espera y no había pasado consulta. En fila, aguardando por la revisión médica, empecé a toparme con preguntas como "¿Usted por qué viene?", "¿Ya la operaron?" y otras tantos relatos de síntomas, males, dolamas e historiales clínicos que hacen inevitable no ponerse a pensar si una estará tan jodida como la de la par.

Ese doctor tardista sin nombre, el de la oficina polvosa con el rótulo de "Dirección", fue el tercero en tratar de estrangularme examinarme*, pero el primero en hacer un dibujito tan descriptivo con unos "??" que no tranquilizan a ningún paciente. Perdí toda la mañana para que me dijeran "Venga mañana".

*A falta de mejor descripción, he de decirle que el examen de tiroides es como que alguien trate de estrangularlo por detrás.

[...] Martes. Regresé por otro pinchón y a esperar por las instrucciones del mero examen en el cuarto de los cacharros viejos con las demás pacientes. ¿De verdad será más eficiente el manejo del tiempo si lo atienden a uno en "cuchada"? No lo sé. Una charla rápida acerca de las cosas que no sentiríamos al bebernos la toma de yodo radioactivo, y ya todas en fila en otro cuartito que me recordó al laboratorio del colegio, con tantos beakers y tubos de ensayo. Un "Tómeselo" y otro "Venga mañana".

Pero antes de que fuera mañana tenía que ir al otro hospital, adonde a falta de cupo para hacer una cita me dijeron que podía ir a esperar para ver si me podían hacer la ultra. No se equivocaron en eso de "esperar". Dos horas y numerosas revistas después -incluyendo una novela completa de Corín Tellado-, al fin me pasaron con el doctor. Sería por la inclinación del cuello o la posición en la que estaba acostada, pero no vi nada. Solo escuché decir "Es un quiste" y eso me bastó. Ya tenía nombre y no era "masa desconocida".

[...] Llegó mañana. Día del examen. Estamos casi las mismas mujeres en el cuarto de los cacharros viejos. Nos formamos en las banquitas de afuera en el orden que nos dijo el encargado ayer. Ha de ser importante eso del orden porque no se cansó de repetirlo. ¿Habrá necesidad de que nos hable como que somos dundas? Unas necesitan más explicación que otras, pero él necesita aún más que alguien le enseñe cómo explicar para que todas le entiendan. Van una por una entrando al cuarto donde está la máquina del dichoso examen. Todas las que iban antes de mí salen contando historias diferentes, a cual más exagerada.

Ya es mi turno. Me acuesto en la camilla. No sé cómo este hombre espera que no trague saliva durante los 10 ó 15 minutos que dura el examen. Creo que es humanamente imposible pero tengo que quedarme quieta o si no, de nada servirá. ¿Ya habrán pasado los 10 minutos? El tiempo se siente eterno y yo empiezo a sentirme mareada. El tipo se acerca pero no creo que sea buena señal. Algo tuvo que haber visto para que decidiera venir a examinarme. "¿Te duele aquí hija?", pregunta. "¡Cómo no me va a doler si me está apretando fuerte, tarado?", pienso, pero callo. Salgo.

Otra espera en el cuarto de los cacharros -al menos las historias de hoy están más interesantes-, y me pasan al otro examen. En este te sientan y te apuntan con algo que parece un rayo para dividirte en un millón y medio de partículas. Eso me imagino cuando me dicen "Medicina nuclear". ¿Está raro el nombre, verdad?

Nos están llamando de nuevo. A unas les dijeron de un solo que se fueran. Solo a otra y a mí nos pidieron que esperáramos. El técnico de la trencita le hace señas a otro engabachado. Me sienta de espaldas y me dice que me tiene examinar. "Esta es la que le dije, doctor", le murmura. El otro me palpa. "Sí, sí, ahí está". ¿El qué está ahí? ¿No me piensa decir? Parece que no. Cuando le pregunto por los resultados me dice que cuando pase consulta me los van a dar. Pero para eso faltan dos semanas. Otra vez a esperar.

[...] Ya pasaron dos semanas. Me tardé más en esperar que en pasar consulta. Salgo con otro puñado de papeles. Son órdenes para unos exámenes que no me pude hacer. Esta vez ni siquiera me molesto en ir a preguntar, porque ya sé la respuesta más habitual en este hospital: no hay cupo. Tendremos que buscar por nuestra cuenta adónde ir por este. Suena tan fácil: me van a meter una aguja fina en la garganta para aspirarme el líquido y hacerle la biopsia. Tengo miedo, pero no tengo otra opción.

[...] Es jueves por la mañana. Paso al consultorio de la doctora que me pinchará y mis ojos no saben adónde dirigirse, si a los querubines, los budas o a la fuente zen. Pone música de relajación para completar el ambiente, pero el sonido de los oms y los ums solo consigue estresarme. Me acuesto, como siempre estirando el cuello lo más que sea posible, tal cual jirafa.

Me pasa el USG, me limpia con yodo, me pone una "anestesia" que no ha de ser sino placebo untable, porque siento, siento la aguja y el jalón, y el aguijón que va saliendo. "Esto anaranjado son sus células, mire", y agrega "Es más de un centímetro de líquido el que le sacamos". "Ah, ¿de veras? Si no me dice no me doy cuenta", pienso pero me abstengo. Esta mujer tiene agujas y sabe dónde clavarlas.

Pensé que lloraría, pero no. De algún lado he sacado alguna suerte de estoicismo. Aparento estar normal pero dentro de mi cabeza se libra un debate entre la calma y el pánico, con una fuerte dosis de melodrama. ¿Cuánto tiempo se tardarán en dar un resultado, un diagnóstico? Realmente tengo que dejar de ver programas médicos. No más Dr. House para mí.

Ya termina el día y suena un teléfono. Mi mamá contesta y después de un par de pausas, la voz se le emociona. La biopsia dice que no hay malignidad. Hoy puedo dormir tranquila después de casi un mes. Dormir bien y con ganas.

[...] Una semana después estábamos en el consultorio del cirujano. No me pregunte cómo llegamos a esos extremos, yo asumí que me iban a dar algún tipo de pastilla mágica y el tumor desaparecería o se reduciría, pero aparentemente ver Grey's Anatomy no equivale a tener un título de cirugía colgado en la pared.

Escuchando todos los argumentos del doctor, no me quedó de otra más que darle la razón: hay una parte de mi cuerpo que no funciona como debería y lo mejor es removerla antes de que se convierta en un problema. Me tienen que extirpar la mitad de la tiroides y luego una medicina hará su trabajo, regulando mil y una funciones de mi cuerpo. Pero ya de eso me preocuparé después.

[...] ¿Que si tengo miedo? Sí. Solo eso explica que aún no me haya ido a dormir, sabiendo que en menos de 6 horas tengo que estar en el hospital. Pero trato de no tenerlo, sabe. Miles de personas pasan por esto todos los días, lo que pasa es que nunca se me ocurrió que podría ser a mí a quien le ocurriera.

Pensé y repensé por qué debería publicar esta entrada, considerando que no es mi estilo andarle contando mi vida a la gente que conozco -ya ni digamos a tanto perfecto desconocido-, pero en lugar de encontrar excusas, se me ocurrieron dos razones. La primera es que me estaba reteniendo, sentía que habiendo tantas cosas negativas no tenía nada bueno acerca de qué escribir. Esta es mi manera de superarlo, y en un nuevo post -espero-, dar borrón y cuenta nueva.

La segunda es que ¿qué tal que le esté pasando a usted algo similar? Si yo no hubiera insistido en que me dolía, no me habrían examinado y me habría tomado una o dos pastillas para enmascarar el dolor sin saber qué lo provocaba. En mi caso, es un tumor benigno y tiene una solución pasando por el quirófano. Si usted nota algo anormal en su cuerpo o en su estado de salud, pero le da miedo, pereza o vergüenza ir al médico, deje de buscar excusas y hágalo. Lo más que puede perder son horas en una sala de espera.

Hoy sí. Ya puedo seguir adelante.

PD. Si ve nubes, espántelas. Especialmente las bonitas y esponjosas.

Demasiado personal

Pero, ¿y si...?

miércoles, octubre 20, 2010

"Tal vez no sea nada", pensó para calmarse un poco, mientras reparaba en la ironía de que un nudo en la garganta le causara otro. No sabía si no lloraba porque el simple acto de llorar dolía físicamente, o porque quería pretender que guardaba la calma. Aún así, era más fácil imaginarse que era "algo", algo de eso que se hereda genéticamente. Pero, ¿y si era algo? ¿y si era algo malo? Demasiados flashbacks de visitas a hospitales, de gente marcada con tinta negra en el punto en que recibirían sus radiaciones, del olor a químicos y tristeza. Demasiados recuerdos de funerales, de gente llorando por gente que ya no está. No, no puede ser ese "algo". ¿Por qué ella? ¿Por qué ahora? "Tiene que ser nada", pensó para calmarse un poco, mientras veía pasar el tiempo, entre las ansias y el pánico. 

Solo en El Salvador

Oportunismo se escribe con O de Omar Angulo

lunes, octubre 18, 2010

Hoy resulta que Omar Angulo le escribió una canción a los mineros chilenos. La verdad es que no hay de qué sorprenderse, si tomamos en cuenta que este tipo aprovecha cada velorio que puede para hacerse de sus 15 minutos de fama. 

La primera vez que reparé en las tácticas enfermizas de promoción de este señor fue para el entierro del estudiante del INFRAMEN, en abril pasado, cuando aparecía en primera plana la mamá del joven llorando, y éste dizque charro detrás. 

Vaya sinvergüenza, lo repitió en el entierro de la Manyula y del joven futbolista del Metapán. Es como si no pudiera dejar escapar oportunidad alguna de visibilidad. No le basta con pintar con su "omarangulo.com" hasta la última piedra de El Salvador.

Si lo vemos con ojos de frivolidad, la estrategia de RRPP que utiliza este fulano no está mal, en cuanto consigue su objetivo de branding. Pero en lo humano, simplemente es repugnante que se aproveche así de la gente

Este grado de oportunismo me asquea y lamentablemente le tengo que seguir el juego haciendo un post que incluya su tan "afamado" nombre -aunque se va a los penales con el otro gran contaminador visual de San Salvador, el Ing. Cortez y su álgebra de Baldor resuelta-.

En el 2010, ¿quién necesita "lloronas" si tiene a Omar Angulo? Y claro, este tipo sin escrúpulos le asegura a su evento social conseguir tiempo de aire en 4 Visión y primera plana en los periódicos de mayor circulación. Más algún chip de Tigo si usted se deja.

Cosas que pasan

De los 33 mineros chilenos

miércoles, octubre 13, 2010

No me va a dejar mentir: entre ayer y hoy poco se habla de algo que no sea el rescate de los 33 mineros chilenos que quedaron soterrados en la Mina de San José, en la ciudad de Copiapó (ojo: soterrados, no "aterrados" como insiste en decir mi septuagenaria abuela, aunque no descarto hayan sido presas del terror en semejante situación).

Yo me pregunto, después de regresar desde las entrañas de la tierra -por seguirle el juego a las declaraciones proféticas poéticas del Ministro Golborne "Estamos a pocas horas para ser testigos de cómo la madre tierra dará a luz a 33 nuevos hijos"-, ¿en qué tantas cosas se podrá pensar y reflexionar en 70 días de aislamiento?

Mario Sepúlveda, el segundo rescatado, decía hoy que había estado en el cielo y el infierno ahí abajo. Otros aseguraban hace días que cambiarían sus vidas al regresar con los suyos. Unos se casarían, algunos pasarían más tiempo con sus familias y, por supuesto, #elmineroinfiel tendría que aclarar las cosas entre su esposa y "su conviviente" (la palabra más diplomática que he escuchado para "amante").

Es verdad que cada uno tenía a otros 32 hombres a la par, pero no dudo que todos se sentían solos estando ahí, en la oscuridad, en el encierro. Y, en esa soledad, ese obligado diálogo consigo mismos, ¿qué tipo de enlightenment habrán tenido durante los 70 días en la mina? ¿con cuántas lecciones de la vida no saldrán de ahí? ¿qué nueva perspectiva tendrán?

Algo más sabios saldrán de la mina los hombres que vivirán dos veces. Algo tendrán que decir y enseñar, y algo tendremos que aprender de ellos.

Mientras libretistas de Hollywood corren a sus teclados para escribir el próximo blockbuster con algún título predecible como "The 33" o "70 days of mayhem"; productoras se apresuran a venderle sus ideas de documentales a alguna cadena como Discovery; y las grandes mentes del mercadeo no pierden el tiempo para asociar sus marcas con los mineros convertidas en estrellas del momento (como la chaqueta de Adidas que usó la hija de Franklin Lobos, el ex futbolista, para recibirlo); yo solo espero oír las historias y el insight de los protagonistas, hombres comunes y corrientes que poco tienen que ver con este aparataje mediático construido principalmente por el gobierno chileno alrededor de ellos y que, dentro de unos días, todos habremos olvidado.

Usted, ¿en qué pensaría durante 70 días atrapado en una mina?

Pseudo motivacionales

Gratificación instantánea

martes, octubre 12, 2010

A veces pienso que me gustaría tener un control remoto para darle fast forward a estos años en que uno aún no halla su lugar en el mundo, y así aparecer en la escena en que ya todo está establecido. No sé por qué a veces queremos las cosas para ya, como por arte de magia, sin necesidad de aquello de "prueba y error". Cuando la realidad es que las cosas que más cuestan son las que más se valoran, las que toman años, que uno ni cuenta se da de que lo logró hasta que ve en retrospectiva el camino que ha recorrido, que la mayoría de las veces no es en línea recta, sino lleno de desvíos. Olvídese de la gratificación instantánea y trabaje por lo que tanto quiere.

Demasiado personal

Ira

lunes, octubre 11, 2010

Déle 'Play' y siga leyendo


Esta entrada habría tenido (más) sentido cualquier día de la semana que recién pasó. Entre quemar neuronas terminando tareas a las 2-4 de la mañana, asimilar cambios sustanciales en mi vida personal, lidiar con disconformidades en la vida familiar, caer en la cuenta de que no tengo vida social y enfrentar el inminente estancamiento profesional, estos días, por decir poco, han sido... malos. 

Sospecho que no es coincidencia que todo se te junte cuando las cosas van mal. Por el contrario, pareciera que está en los planes del cosmos que cuando te toque colapsar, lo hagas en una escena similar a la de un edificio que se desmorona después que un movimiento telúrico mueve sus bases. Pues bien, a mí me movieron mis bases. 

Mi problema no es tanto quebrarme, como que no sé hacerlo. Para mí, desde siempre, ha sido casi imposible expresar o compartirle mis sentimientos a alguien. Sin importar cuánto necesite desahogarme, no sé hacerlo. Al menos, no sé hacerlo bien. Por eso, cuando mi sistema simplemente ya no lo soporta, exploto. 



Para mi mala suerte, en los últimos años he optado por explotar hacia dentro, "implosionar" como me corrigió alguien muy amable cuando traté de responder a la tan temida pregunta "Pero usted, ¿cómo se siente?". 

Implosiono. Me encierro en el cuarto más oscuro y después de una semana de llevar el nudo en la garganta, lloro. Feo, feo. Lloro en silencio guardando todas las precauciones para que nadie me escuche, porque eso de dar explicaciones a mí no se me da, y prefiero evitar entrar en discusiones inútiles en las que corro el riesgo de decir cosas que no son y volcar mis frustraciones -erróneamente- en alguien más.

Eso, sumado a un día malo tras otro en lo que menos queda es un respiro para alejarte de la situación y poner todo en perspectiva cuando ya aliviaste un poco el peso que llevabas encima, no es una buena combinación. Suficiente tiene una con estar pasando por un período lo más parecido a la pérdida y el duelo, como para tener que estarse preocupando además por las otras cosas que se le vienen encima y no son postergables.

Entonces llega el enojo. No sé si es que llega o si más bien es ira que una ha ido acumulando por semanas, y hasta la tontera más insignificante sirve de detonante para el arsenal de dinamita que llevas dentro. Cada cosita te irrita. Y sí, te dan ganas de gritar, de quebrar cosas, de salir corriendo, de desaparecer. Pero solo se queda en tu mente, como un deseo reprimido de pararte a media reunión de trabajo a cantar a gritos aquella canción de Limp Bizkit.

Déle 'Play' otra vez que si no, no tiene gracia

Si tuviera que señalar un par de lecciones aprendidas de este último par de semanas sería el hecho de que necesito un respiradero. Algo así como un géiser a través del cual me desahogue períodicamente, para que cuando salga toda la presión no se asemeje tanto a una bomba atómica. 
La frase "blow off some steam" nunca tuvo tanto sentido, antes de que necesite considerar clases de anger management


 Ahora el enojo ya pasó (creo). Espero que solo haya sido esa semana y que lo que tenía que colapsar y derrumbarse, ya esté todo en el suelo, para ponerme a recoger los pedacitos y ver cómo los pego o qué hago para reedificarme.

En la TV

Una familia moderna

martes, octubre 05, 2010


Para usted que creció acomplejado porque su familia no era "normal" y se pasó la mitad de su infancia haciendo dibujitos en que aparecía una casa blanca de techo rojo (con todo y chimenea) y cuatro muñequitos "de palitos" (papá, mamá e hijos) saludando en el jardín y que además le dibujaba una carita alegre al sol que salía en la esquina superior izquierda de la página de papel bond tamaño carta, "Modern Family" es para usted.

El nuevo programa de Fox, aparte de ser muy, muy divertido, expone nuevos tipos de familias cada vez más comunes: la típica familia americana (papá, mamá, 3 hijos); la familia recompuesta/bicultural/hombre mayor-mujer joven (ésta es particularmente chistosa, con Al Bundy como papá y Sofía Vergara como mamá); y la pareja gay que adopta a la beba vietnamita (otros que provocan carcajadas). Ah, y todos son familia entre ellos.

¿Si eso es una familia moderna? Supongo que sí, tanto como aquellos. Son familias de la TV para tiempos modernos, que rompen esquemas, que tal vez contribuyan a que los niños de familias no tan "normales" no se sientan extraterrestres. Si al final de cuentas, lo que hace a una familia son los lazos afectivos entre sus miembros... y para eso, no importa cómo se componga.

Si tiene ganas de reírse, sintonice Modern Family: Fox (canal 54 si vive en El Salvador y su cable es Tigo), martes a las 9:00 p.m. Por si ya lo ha visto, ¿a usted qué familia o personaje le da más risa? Mis risas se las disputan Cameron y el acento fingido y exagerado de Sofía Vergara, alias Gloria.

Este es otro post tipo TV Guide traído hasta usted gracias al gentil patrocinio de la jefa de mi hogar monoparental quien es tan amable de pagar la factura de televisión por cable todos los meses.

Pseudo motivacionales

Envidia

sábado, octubre 02, 2010

De todos los sentimientos, éste es del cual podríamos prescindir los humanos. Habemos quienes lo hacemos en el más absoluto silencio, como si nosotros mismos no quisiéramos darnos cuenta de que envidiamos al otro. Porque si estuviéramos conscientes tendríamos que detenernos a examinar a ese monstruito que nos corroe desde adentro... una tarea muy desagradable. Quizá incluso nos da pena admitir que sentimos envidia.

Hay otros que envidian públicamente, a veces de las maneras más escandalosas y ni siquiera se dan cuenta, porque su envidia se disfraza de habladurías, de sarcasmo, de críticas, de poner en entredicho por qué el otro tiene lo que él desea. Conozco a varios de estos envidiosos, algunos son de lo más patético, otros me dan lástima.

Probablemente usted también conoce un par de envidiosos, también es posible que usted sea el objeto de algún tipo de envidia, pero lo más seguro es que usted lleva ese monstruito adentro, en este preciso momento... corroyendo sus vísceras y envenenando su torrente sanguíneo.

¡Ah! Es tan fácil envidiar la vida de los otros cuando no se está satisfecho con la propia.

El día de algo

5 cosas que eran buenas de ser niño

sábado, octubre 02, 2010

La vida sigue un ciclo y sería injusto decir que una etapa es mejor que la otra. Simplemente son diferentes. Eso sí, hay que admitir que hay cosas que eran buenas de ser niña o niño:

  1. No hay que tomar decisiones. Sí, la vida es de decisiones, pero cuando uno es niño, los grandes dilemas de la vida no pasan de qué vas a comer, qué hay en la tele y "quiero ir al baño". ¿Cuándo ha visto a un niño estresado? 
  2. Las películas para niños. Visualmente son más atractivas. Cuesta menos entenderlas, a pesar de que el mensaje sea igual de complejo que cualquier otro filme que se precie de intelectualoide. Aparte, los personajes son más graciosos. ¡Necesito decir más?
  3. Se puede jugar con cualquier cosa porque cuando los recursos escasean, la imaginación abunda. A las pruebas fotográficas me remito. De adulto, vivirá comprándose juguetes -laptops, TV's pantalla plana, cámaras digitales, iPods, Blackberry, etc.- y seguirá igual de aburrido que al principio. 
  4. Colorear. Simplemente es divertido. Es uno de esos placeres sencillos de la vida. Si no, inténtelo y me cuenta. 
  5. Si uno es "ocurrente", se lo celebran y le dicen "Ay, qué linda la niña". De adulto, es más probable que condenen su irreverencia y tenga que abrir un blog para que lo que tiene por decir sea socialmente aceptable. 

Me atrevería incluso a añadir una sexta: ¡no hay necesidad de ser niña o niño para hacer esas cosas y disfrutarlas!

Ayer fue el día de la niña y el niño. Felicidades a usted a quien los adultos le dicen "inmaduro" o que el paso de los años no ha terminado por amargarlo (inserte carita alegre aquí).

Pseudo motivacionales

Restricciones no aplican

viernes, octubre 01, 2010

Un día de estos entré a uno de los jardines probablemente más hermosos que he visto en mi vida. No me pregunte cómo se llamaba cualquiera de las flores porque no tengo ni la más mínima idea. Esas clases en la escuela de "Sea mujercita" me las perdí.

Lo curioso fue que, cuando se acabó el sendero empedrado, no supe qué hacer. No había nadie alrededor y volví a ver a todos lados por si había un rótulo que dijera "No pisar el césped".

Enseguida reparé en que, en todo caso, ¡la grama está ahí para pararse en ella! así que en un acto de rebelión, me paseé por el jardín de arriba para abajo, perdiendo cuidado de qué había debajo de mis tenis.

¿Con cuántos rótulos de "No haga esto" y "No haga aquello" nos topamos todos los días que ya ni siquiera cuestionamos aquello que nos prohíben ni de dónde proviene tal restricción?

Ja. Yo pisé el césped. ¿Y qué pues?

Mente femenina

Las crías y la manada

sábado, septiembre 25, 2010

Un día de estos vi entrar a un niño de no más de 2 años a un banco. Desconozco si iba a hacer depósitos o retiros. Tal vez iba a consultar su estado de cuenta. Iba vestido de pantalón caqui y una camisa amarilla tipo Polo. Lo que delató su edad fueron sus zapatos de colores y con figuras de leoncitos.

No medía más de un metro. Calculo 75 centímetros a lo sumo, aunque no tengo ojo de buen cubero. Ya caminaba, con ese ritmo de los bebés que se van tambaleando y uno siente que al próximo paso se tropiezan. Aún no hablaba, pero hacía ese intento por comunicarse con el papá. No sé qué le quería decir. A mí solo me sonó a sñldkñsoiwiofjiucn.

En ese momento, cuando lo vi tan frágil e indefenso, me entró algo de pánico. Era como ver a Bambi tratando de dar sus primeros pasos. Entonces pensé: "¿Cómo se supone que en algún momento de mi vida yo sea capaz de cuidar de la vida de otro?".

A veces, no sé cómo, me detengo a examinar las cosas como si fuera Darwin, o más bien como si siguiera leyendo "Los diarios de Adán y Eva" de Mark Twain. Seguimos siendo animales. El niño que va al banco es una cría. Sus papás secretaron hormonas, pasaron por un ritual de apareamiento, se reprodujeron y nueve meses después nació él.

Un día, cuando el niño salga de la cueva familiar y pase a hacer dibujos rupestres en el kínder, socializará con la manada y emprenderá su jornada hacia convertirse, con algo de suerte, en un animal pensante y seguirá con el ciclo de la vida.

No. Definitivamente no estoy lista para perpetuar la especie.

Demasiado personal

Un sábado por la mañana

sábado, septiembre 25, 2010

Sin oficio

Son las 10:13 a.m. y no hallo qué hacer. ¿Es eso normal? En lo que va de este año, mis sábados en la mañana han sido empleados, en su mayoría, para dormir hasta el mediodía, en un intento de reponer las horas robadas al sueño durante la semana y porque, a estas alturas, simplemente estoy cansada.

Otros sábados han sido destinados a hacer mandados. Ir de un banco a otro, pagando cuentas, propias o ajenas. Un eventual desayuno con una amiga o la reposición de una clase. O, si se amanece tarde, ponerse a ver televisión para mientras llega el mediodía. Y si no hay nada mejor qué hacer, encender la computadora y conectarse un rato.

Hasta que llega un sábado como hoy, en que se amanece temprano pero no se halla qué hacer. Cuando no dan ganas de ver tele, todos los feeds ya fueron leídos, y Facebook y Twitter resultan aburridos. Vi "El manual de la perfecta cabrona" tirado por ahí, pero no me dieron ganas de leerlo. Llegué a pensar que bien podría avanzar en la revisión de la literatura para mi anteproyecto, pero me detuve al abrir el Google Académico.

Dibujado el panorama, no sé por qué me cuestan tanto los sábados. Imagino que no es normal

Creo que se debe a que la mayor parte de mi vida, las mañanas sabatinas las he pasado ocupada. Por 7 años, aunque con breves intermisiones, las pasé en un pupitre en clases de inglés. Seis meses después, en los que también me costó hallar oficio, volví a mantenerme ocupada. Otros 3 años  en otras aulas. Para cuando estaba en los últimos años de la universidad, ésta se encargó de llenar el hueco en mi agenda, ahorrándome la molestia de hallar qué hacer.

He pensado en cómo solucionar mi estrés sabatino. La fuerza del hábito me lleva a querer meterme a clases de algo, algún curso, aunque sea de algo tan banal como repujado o tarjetería española (y adelantar algo de mi lista de "Cuando me jubile"); pero algo me dice que esa tampoco es la solución. Quizá necesito aprender a disfrutar de la inactividad o a descubrir nuevas actividades; a estar sola o a disfrutar de mi compañía.

Son las 11:34 a.m. Al menos hice tiempo.

Random mode ON

Balde de agua fría

viernes, septiembre 24, 2010

No hay nada más rico que bañarse. Estoy hablando de una buena ducha, de esas en las que te restriegas hasta la conciencia. De las que solo te das cuando tienes tiempo, para sacarte el shampoo de la cabeza como si fuera anuncio de Herbal Essences y, de ser posible, repetir. De las que te dan ganas de ofrecer un concierto bajo la regadera sin que nadie te diga que no sabes cantar. De esas que te caen, literalmente, como balde de agua fría, para que avives y termines de despertar. Son de esas pequeñas cosas de la vida.

Solo en El Salvador

De la Manyula, lo "salvadoreño" y los espacios públicos

jueves, septiembre 23, 2010

Recuperar lo antiguo y crear lo nuevo

Este blog no se presta a segundas partes, es decir, a secuelas de otras entradas. De hecho, no estoy segura si ésta califica como una continuación de la anterior, acerca del fallecimiento de la querida Manyula. Más bien es una reflexión menos apresurada de por qué el deceso de la elefanta ha calado tan hondo en mis compatriotas.

Sí, ya sé que el día de los hechos dije que me había burlado de la gente que salía sollozando por la Manyu, pero le confieso que a mí el que de verdad me tocó el corazón fue Raúl Miranda, director del zoológico. Él sí logró ponerme aguados los ojos, desde que anunció el fallecimiento hasta que leí su despedida a la que en vida fue su compañera durante 12 años.

Si lo recuerda, le dije que el luto no es tanto por la Manyula como por la infancia compartida por todos los salvadoreños. Por ahí va mi observación. ¿Por qué a la mayoría de los salvadoreños nos duele su partida? ¿Por qué compartimos el luto? Bien fácil: la mayoría la conocíamos. Todos hemos ido alguna vez al zoológico, ya fuera con nuestra familia o en aquellas excursiones del kínder o escuela.

Mi abuela, una profesora jubilada que trabajó en la escuela "Dr. Darío González" de San Vicente (antes una escuela renovada, o como dice ella "cuando la Darío ERA "la Darío" -no me pregunte qué significa eso-), se rememoraba ayer de todas las veces que con sus alumnos desde primer a sexto grado vinieron hasta San Salvador de paseo al zoológico.

Yo sé, yo sé. San Vicente no queda exactamente lejos (bueno, en los 60-70's sí era lejos, considerando que no existía la infraestructura vial de hoy). Pero esto viene a reforzar mi punto: la mayoría hemos ido alguna vez al zoológico, sin importar a qué generación pertenezcamos.

Usted jovencito se estará preguntando cómo es que a la gente le gustaba ir a un lugar que hoy parece olvidado, estancado en el tiempo, muy diferente a los lugares que usted frecuenta de "El Salvador del Mundo" para arriba. Pero en el tiempo que usted no había nacido, el zoológico era una de las principales atracciones de la capital. No dudo que allá por 1955, cuando arribó la Manyu, ir al Parque Zoológico Nacional era tan exclusivo como ir a La Gran Vía.

En efecto, El Salvador tuvo su época de oro en que habían espacios públicos que de verdad eran PÚBLICOS. Recuerdo unos libros de la colección Tazumal, de 1900 ayer, en que describían al balneario de "Los Chorros" como si fueran la Fontana di Trevi en Roma, Italia.

Me gustaría no pecar de ignorante en historia de la arquitectura salvadoreña, como para poder demostrarle el nivel de vida que había entonces en El Salvador. A falta de eso, le pido que se imagine cómo sería su sábado por la noche si usted pudiera asistir al Teatro Nacional, pasearse por la Plaza Morazán, o escuchar un concierto de banda en el Gerardo Barrios.

Y aquí voy aterrizando mi reflexión: la visita obligada al zoológico pasó a formar parte de la identidad nacional y cultural, de "lo salvadoreño", así como agarrar para la playa los domingos por la mañana o ir a comer pupusas a Los Planes de Renderos por la noche. 

Tiene algo de sentido que lloren por la animalita, si es parte de lo que somos como país.

Hoy nuestros espacios públicos, aquellos dedicados propiamente a la recreación (parques, sitios arqueológicos, balnearios, turicentros...), ya no tienen el caché -a falta de mejor palabra-, de cuando fueron creados.

Están tomados por las ventas ambulantes, como el Parque Infantil; por el crecimiento vertiginoso de esta ciudad, que hace que se nos paren los pelos de punta cada vez que tenemos que salir al tráfico en horas pico. Son víctimas de la delincuencia y la criminalidad, porque hoy preferimos ir a encerrarnos a vitrinear a un centro comercial porque es "más seguro".

También le pasan factura la mala administración de años anteriores (a la actual otorguémosle el beneficio de la duda, porque hasta no ver, no creer). A la ausencia de políticas culturales, a que no hay presupuesto, a que en el Plan de Nación nuestra recreación no le interesa a nadie porque claro, hay otras prioridades y, hasta me atrevería a decir, a que en este país apremia lo privado.

Los espacios públicos además sufren por nosotros, por los salvadoreños, que no tenemos la educación como para respetar algo que es de todo. Que tiramos basura, que manchamos paredes, que pegamos chicles debajo de los asientos del Teatro Nacional, que destruimos todo lo que nos ponen enfrente como si fuera solo por joder. 

Por nosotros los salvadoreños que no tenemos el hábito, la sensibilidad, la cultura (no es la palabra correcta, pero no se me ocurre otra) para apreciar lo que tenemos, porque es viejo, porque se hizo populiche, porque pasó de moda.



Y por eso, me debería dar pena. Porque la última vez que fui "a pata" al centro histórico (en una ocasión que no fuera comprar películas pirata -y no, eso no me da pena-), fue hace 5 años. Porque mejor he ido a dejarle el billete a Walt Disney y nunca he ido a Los Chorros, ni al Parque Infantil ni al Saburo Hirao. Porque no me acuerdo de la última vez que pagué $0.57 para entrar al zoológico y visitar a la Manyula, pero sí de la última vez que desembolsé $5 para ir al cine a encerrarme.

En cuanto a si se pueden recobrar los espacios públicos, no sé. Pareciera que los funcionarios que han pasado por Concultura, hoy Secretaría de la Cultura, tampoco saben. Porque es un asunto demasiado complejo. No se arregla con que el Ministerio de Turismo nos diga que El Salvador es impresionante. Y lo complejo no debe examinarse desde una perspectiva simplista.

Desde lo poco que puedo proponer, desde mi insignificancia ciudadana, pienso que otra posibilidad es crear nuevos espacios públicos, unos alternativos a lo que ya tenemos, poniendo en práctica el know how del siglo XXI pero con las lecciones aprendidas de la administración de lo que hoy ya es patrimonio.

¿Usted que propone?

Solo en El Salvador

El obituario de Manyula

miércoles, septiembre 22, 2010

MANYULA (1950-2010)
Hoy, después de 55 años como servidora pública, falleció Manyula, la elefanta del Parque Zoológico Nacional de El Salvador. La paquiderma ya pateaba los 60 años. No está de más decir que fue la empleada de gobierno que más trabajó, sin importar bajo la administración de quién fuera. Nunca se tomó un día libre y en vida hizo suficientes horas extras como para ahora tener un merecido descanso eterno. Y aún así, tengo mis dudas acerca de si llegó a cobrar su respectiva pensión. 

Adiós Manyula, adiós infancia

Tengo emociones encontradas acerca de esto...* No me crea (del todo) desalmada. A mí también me dio no-sé-qué la noticia. Tristeza, así como para llorar a moco  -de elefante- tendido tal vez no, no llego a tanto. Pero sí algo de nostalgia, tanto por la pobre Manyula como por los recuerdos de la niñez de todos.

Respecto a los zoológicos estoy en la misma línea de pensamiento de Ligia, autora de Qué Joder. Simplemente es contra natura alejar a un animal de su hábitat. Creo que todos estamos de acuerdo en que una ciudad no es lugar para un animal salvaje, pero hace 57 años cuando fue inaugurado este parque, San Salvador no era el mismo San Salvador que tenemos hoy, donde ni para los humanos hay espacio. 

El zoológico se quedó ahí, atrapado en medio de una jungla de concreto, aparentemente sin mayores alternativas para mejorar la condición de vida de sus habitantes. Piénselo: no es tan fácil como enviar a todos los animales de regreso. ¿Qué habría hecho la Manyula en la India 55 años después? Sin mayores habilidades que pasearse de un lado a otro y esperar a que le den de comer, la reinserción en su hábitat natural habría sido casi imposible.

Tampoco es tan fácil como pedir que hagan otro zoológico. Primero haga cuentas. ¿Cuánto dinero se necesitará para construir un parque con esas especificaciones? Si la Diego de Holguín nos ha hecho esperar más de 2 años, ya no digamos un zoológico. Lo anuncian este año y a lo sumo lo alcanzarán a ver mis hijos de aquí a 15 ó 20 años. 

Además, antes de andar inventando, tendríamos que incurrir en el debate de si es o no correcto tener un parque de este tipo, aunque fuera para la preservación de las especies y el estudio científico... otra cosa en la que no se invierte en este país. 

Ahora bien, acerca de las críticas que todos se apresuran a hacer respecto a las condiciones del zoológico de nuestro país, me parecen un poco injustas. Se hace lo que se puede, tanto con el recurso humano capacitado para la tarea (¿cuántos zoólogos habrá en El Salvador?), como con los recursos económicos, que asumo son ínfimos considerando que la Secretaría de la Cultura no es prioridad a la hora de hacer el presupuesto de la nación. 

¿Qué más dedicación quieren que la del Director del zoológico, que le hizo palpaciones rectales a la pobre paquiderma sexagenaria para que pudiera evacuar? Hoy casi lloraba ante las cámaras anunciando el fallecimiento de quien para él fue una compañera de años (y lo sé de "fuentes vivas" como dirían los investigadores sociales).

Por favor, si no hay plata para abastecer las necesidades de todos los hospitales del sistema de salud público, ¡no ande exigiendo que nuestro zoológico parezca salido de la película "Madagascar"! En todo caso, preocúpese por enseñarle a sus hijos a que no sean animalitos a respetar a los animales, a no tirar basura en sus jaulas, a no jugar "tiro al blanco" con los monos ni a darles de comer churritos (eso incluye las bolsas de aluminio).

(Me puse a divagar entre el párrafo en que le decía que tenía emociones encontradas y este) *... Lo que de verdad me ha dejado pasmada es la reacción de la gente. 

En Twitter querían hacer a #Manyula un trending topic, en Facebook la mitad de mis contactos se habían convertido en elefantes en sus fotos de perfil. En 4 Visión transmitían las imágenes de niños, jóvenes y adultos llorando a la Manyula, hasta con mariachis. Todos tenían algo que ver en el duelo que catalogaban de nacional. Solo faltaba pedir asueto el día de mañana en todas las escuelas y colegios.

Le confieso que me reí un poquito de los dolientes. Lo siento, mi sarcasmo es mayor que mi capacidad de empatía en una situación tan ilógica como esta. Escapa mi comprensión que la gente se vaya a parar a las 9 de la noche con velas, carteles y hasta niños disfrazados de elefante. Si bien recuerdo que allá por el 2003 en España también lloraron la muerte de Copito de Nieve, el gorila albino del Zoo de Barcelona.

Al final, gracias al tiempo que me tomó hacer este post, creo que podemos llegar a la conclusión de que: 
El luto no es tanto por Manyula como por el niño o niña inocente que una vez fueron y que visitó a la elefanta en algún paseo dominguero o de colegio. El luto es por ese estado ilusorio de la infancia en que el zoológico parece más bien un safari por tierras lejanas. La Manyula es solo la representación simbólica y con ella se va otro recuerdo de nuestra niñez... sin importar la edad que tengamos.
Adiós Manyula, adiós infancia. 


Para que se haga una idea de cómo se veía la Manyula hace 22 años, le dejó la única foto que tengo de ella**. Me imagino que fue mi primera visita al zoológico.

  
 Curioso: mi mamá apuntó en el margen del álbum que me había asustado la elefanta.

** Lástima la calidad de la imagen digital, pero se arruinó el escáner de mi casa y me tocó recurrir a la inventiva.

Distiempo

Quisiera ser robot

martes, septiembre 21, 2010

ON/OFF

... y que así alguien me programe para cumplir con un horario estricto en que trabaje más que Robotina con cortocircuito y así al fin ponerle chequecitos a todos los ítems de mi lista de "To Do's". O que me instalen en la cabeza el escáner más veloz del mundo, para no tener que leer tantas resmas de papel y que todo el conocimiento me quede grabado como por arte de magia. O un drive para USB que permita que todos los ensayos vayan directo de mi cabeza a la impresora, sin necesidad de complicarme tanto la existencia.

Pero sobre todo, me gustaría tener un botón de "Encendido" y "Apagado" para que no se me ocurra escribir este tipo de entradas cuando necesito concentrarme en hacer por la vía humana las cosas que describí allá arriba.

OFF Distracciones. ON Robotina.

Así soy yo

Cerebral

lunes, septiembre 20, 2010

Hoy descubrí que hay dos partes de mi cerebro a las que les gusta darse riata. Una busca que prevalezca la razón y la otra se las da de melodramática y apasionada. A la razón le gusta darle cachetadas a la pasión y casi podría jurar que a la pasión eso la encandila, hace que arme más escándalo para no ser silenciada. Las voy a dejar que lo resuelvan entre ellas.
Así se habría leído Sensatez y Sentimiento si Jane Austen fuera alguien sin talento como yo.

Demasiado personal

Cómo llegué hasta aquí

lunes, septiembre 20, 2010

Al fracaso

A veces examino mi vida y automáticamente pienso: "¿Cómo llegué hasta aquí?". La respuesta también la sé: autosabotaje tras autosabotaje. No hay nadie a quién culpar más que a mí. En otras ocasiones, me detengo y pienso: "¿Cómo puedo volver atrás?". No soy la misma que a los 15 ni que a los 21, y sin embargo, estoy en la misma situación que entonces. Siempre regreso al punto de partida.

Me dicen que ya sé cómo hacerlo, que si alguien sabe que se puede, ese alguien soy yo. Pero eso no ayuda. Solo me hace sentir mal porque arruiné lo que conseguí no una, sino dos veces. Doy 56 pasos para adelante y me regreso 83 pasos para atrás. Luego doy otros 50 pasos, me quedo a media carrera y me doy vuelta... ya no sé ni cuántos pasos para atrás, atrás y atrás. Un fracaso total.

Hay algo autodestructivo en todo esto, porque no tiene sentido seguir haciendo algo que a la larga me hace mal, que me pasa factura (con impuestos e intereses) física, mental y emocionalmente.

No sé por qué me gusta tanto meterme zancadilla. Ni por qué me gusta tanto quebrarme la cabeza cuando ya sé qué es lo que tengo que hacer y hasta cómo hacerlo.

Siento que voy cuesta arriba otra vez. Con más bagaje que nunca.

El día de algo

Post por si un día me muero

viernes, septiembre 17, 2010

... aunque por lógica ese día va a llegar

Un día de estos leía qué pasaba con tu perfil de Facebook cuando morías y cómo tus familiares o amigos podían solicitar que éste se eliminara y en su lugar se abriera un perfil in memoriam. De primas a primeras suena un poco tétrico, pero recuerdo que una vez vi una cuenta en el Hi5 (sí, ya hace años) de una chica que había fallecido y sus amigos le seguían escribiendo en su cumpleaños o le decían cuánto la extrañaban.

Aunque no sé si la palabra "normal" aplica para este tipo de interacciones, a mí me pareció un gran gesto que ha de ayudar a muchas personas para sobrellevar el duelo y conservar la memoria de ese amigo que ya no está.

Uno no puede prever cuándo va a ser la hora de partir. Entonces la pregunta es ¿cómo puede adelantarse al tiempo y dejarle un mensaje de aliento al que lo va a extrañar? Sin perfiles ni páginas de tributo en alguna red social.

A mí se me ocurrió una idea (de hecho, la está leyendo):

Cuando tenía 5 años pensaba que mi abuelito vivía en una nube. Tiene sentido ya que me dijeron que se había ido al cielo. Con los años abandoné la idea del cielo y el infierno y solo asumí que el espítiru, alma o como quiera llamarle, se quedaba aquí, pero en otra dimensión. Una que no nos es visible. No sé, vi el canal Infinito y quedé más confundida.

Antes de que termine de asustarlo, solo quiero pedirle que, el día que yo falte, elija la nube más bonita que vea en el cielo y haga de cuenta y caso que ahí estoy yo. Siga con su vida normal y de cuando en cuando, si me necesita, vuelva a ver al cielo: ahí estaré*. Si quiere hablar conmigo, hábleme; si me quiere escribir, escríbame. Solo asústese en caso de que le conteste. Y sí, siga riéndose de lo que digo. Ese es el propósito.

* Condiciones climáticas aplican.

PD. Estoy asumiendo que en un futuro los blogs todavía van a existir. O cuando menos, que esta entrada solo tendrá sentido en un futuro muy, muy lejano. En todo caso,: "¡Ja! tiempo, ¡te gané!".

Divagando ando

Un empujonzote

jueves, septiembre 16, 2010

La fuerza de la NO voluntad

A veces siento que necesito que me den, no un empujoncito, sino un empujonzote para hacer las cosas. Y, por si el empujón no fuera suficiente, que alguien más me vaya jalando. Si aún eso no funciona, que me enganchen a una grúa y me vayan arrastrando.

Pareciera que me rehúso a moverme de mi zona de comodidad. Necesito obligarme a hacer las cosas. A trabajar, a estudiar, a hacer tiempo para hacer lo que quiero. Porque así no voy a ninguna parte. Me inmovilizo y solo dejo que el tiempo pase y el quehacer se acumule.

Necesito darme una cachetada en la cara y reaccionar. Empujarme a salir de este estupor.

Así soy yo

Si yo fuera un signo

jueves, septiembre 16, 2010

De puntuación, de entonación o enunciación

No podría ser una coma, porque no me gusta separar de manera tajante. Tampoco podría ser un punto, porque me cuestan los finales. Tal vez podría ser un punto y coma; sí, podría ser, porque es una pausa y luego separa. Los dos puntos definitivamente no: no tengo nada qué anunciar; y para los puntos suspensivos.... me falta el suspenso.

¿Y si fuera un signo de entonación? ¡No podría ser uno de exclamación! ¡Tendría que pasármela gritando! ¡Todo el tiempo! Quizá podría ser uno de interrogación, ¿o no? ¿Podría serlo? Ahora me entra la duda. ¿Usted qué piensa? ¿Pregunto lo suficiente como para ser un signo de interrogación?

Conozco (más bien leo) personas que de tanto usar (erróneamente) un signo de puntuación, ese preciso signo ha terminado por decirme mucho de su personalidad. Lo más probable es que no se den cuenta de cuánto habla de ellos no solo lo que escriben, sino cómo lo hacen. Sino vaya a usted a pensar por qué dicen que USAR MAYÚSCULAS ES COMO GRITAR.

De algo que estoy segura es que no podría ser un par de comillas. Me "parece" que "hablan" "mucho" pero "dicen" "poco". Es algo así como hablar mientras al mismo tiempo dicen "fue sin querer queriendo", u otorgándole un doble "sentido" a las palabras. Punto final: el abuso de las comillas es ridículo, en su versión escrita o las que hace flexionando los dedos.


En todo caso, prefiero ser un paréntesis (o en su defecto, me quedo con los guiones -sí, estos-). El paréntesis transcribe mejor mi hilo de pensamiento y cómo se me van ocurriendo ideas -o inoportunos comentarios (como éste)- que tengo que intercalar en medio de esa gran maraña de sinsentido -y de vez en cuando, de lucidez-.

Esta entrada merece punto final (antes de que termine leyéndose más estúpida de lo que ya es).

En la TV

La musiquita de la tele

lunes, septiembre 13, 2010

No es karaoke, pero pareciera

Creo que a estas alturas del blog usted sabe cuánto me gusta ver televisión. Un día de estos me percataba de que uno de mis rituales favoritos es tararear la cancioncita de la apertura del programa. No sé por qué. Quizá es maña mía o será que simplemente me pone de buen humor.

En mis años de televidente adicta, estas han sido las canciones que más se me han pegado. Algunas las conocerá, otras tal vez no. La mayoría las sigo cantando cuando suenan al inicio del programa, sin importar cuántas veces ya haya visto el mismo episodio o si me puedo o no me puedo bien la canción.

Y usted, ¿canta la musiquita de la tele?

Gilmore Girls (Where you lead): All you have to do is call my name and I'll be there on the next train...


Friends (I'll be there for you): ... It's like you're always stuck in second gear, when it hasn't been your day, your week, your month or even your year...



Mad about you (The final frontier): Tell me why I love you like I do...


The Nanny: ... The flashy girl from Flushings, the nanny named Fran

CSI: Whooooo are you? Uh, uh, uh, uh...


Still standing (por si usted también la veía): 'Cause you make me happy!

Two and a half men (una letra muy profunda): Men, men, men, men, manly men, men...


 The Big Bang Theory (por si usted sí se la puede): Van demasiado rápido como para que yo me pueda aprender la canción así que solo la tarareo



Algunas que se me quedan fuera, pero que recuerdo con igual 'cariño', son la de Mi bella genio (turu, tutu tururu turu), la de Dawson's Creek (I don't wanna wait for my life to be over...), la de Cheers (... you wanna go where everybody knows your name), la de Sex and the City, y otras tantas.

Caja mágica

Del orgullo gay

sábado, septiembre 11, 2010

Respete. Viva y deje vivir.

Se acabó la primera temporada Glee (lágrima corre por mi mejilla en este momento). Creo que cuando empezaron a transmitirlo por FOX le comenté cuánto me gustaba la propuesta del programa. Lo que no se me habría ocurrido es que, después de 22 episodios, el programa se convertiría en uno de mis favoritos, no tanto por la música -o bueno, también por eso-, como por el contenido.

A mi parecer, uno de los personajes mejor logrados es el de Kurt, el adolescente gay que se acepta a sí mismo y vive con orgullo su orientación sexual y su identidad de género (de antemano me disculpo si mezclo términos, sobre todo en un tema en el que el lenguaje importa tanto).

En una de las escenas más dramáticas del programa (menos mal que es comedia musical), se ve cómo el papá de Kurt lo defiende ante Finn (el futbolista) por usar una palabra despectiva en medio de una discusión. Quisiera tener la elocuencia para explicarle qué pasó en esa escena, pero mi palabrerío usual se queda corto y lo mejor es que lo vea usted mismo.

Aquí no estamos discutiendo si la homosexualidad es o no es normal, que en todo caso tendríamos que comenzar por definir qué es "normal", sino el estigma y discriminación de la que puede ser objeto una persona solo por ser como es, aceptarse y vivir con plenitud.

La adolescencia es una etapa en la que uno no se encuentra a sí mismo, y no solo en el aspecto de la sexualidad, por lo que no quiero ni imaginar lo difícil que ha de ser llegar al entendimiento de que uno se sale del patrón impuesto por las instituciones sociales. Más cuando se es sujeto de bromas pesadas, insultos y maltratos. Todos sabemos lo cruel que pueden ser algunas personas a esa edad y el ambiente del colegio.

Creo que el hecho de que estemos en el año 2010 y en la televisión estemos viendo personajes que se declaran abiertamente homosexuales es un avance ENORME, especialmente en el caso de un programa dirigido a adolescentes, ya que les ayudará a aceptarse y a no vivir a medias o escondiéndose tras una mentira como muchos adultos en el mundo.

Si usted opina lo contrario pues... allá usted. Solo lo invito a que trate de imaginarse cómo se sentiría si cada día por el resto de su vida lo único que recibiera de la sociedad fuera el odio, repudio, maltrato, indiferencia, intolerancia y todo a causa de la ignorancia ajena.

Al final, no es cuestión de que los otros aprendan a aceptarse, sino que nosotros aprendamos a RESPETARLOS.

PD. Esta es una de mis canciones favoritas cantadas por Chris Colfer (Kurt). Se llama Defying Gravity. Si tiene tiempo, lea la letra. Tal vez se sienta identificado.

I'm through accepting limits
'cause someone says they're so
Some things I cannot change
But till I try, I'll never know!

Música

Mujeres solteras

sábado, septiembre 11, 2010

¡Levanten la mano!

Por alguna razón siempre me he quejado de la falta de cantantes femeninas que con sus canciones lleven un mensaje de -a falta de mejor palabra- empoderamiento a todas las demás mujeres que, se quiera o no, tienen sus ojos puestos en ellas como modelos a seguir.

Mi adolescencia a finales de los '90 y principios del nuevo milenio coincidió con el bubble gum pop de Britney Spears y Christina Aguilera. Quizá de ahí que me queje por la falta de girl power musical, que ni las mismas Spice Girls que tanto lo pregonaban lo transmitían.

Y parece que el panorama no cambia. Si usted sintoniza la radio, a lo sumo se topará con alguna canción de Lady Gaga, Katy Perry o Keisha, que hablan prácticamente de nada. En la música masiva es raro encontrar ese oomph* o punch que te da cantar algo tipo "I will survive" de Gloria Gaynor (sin necesidad de alcohol, por supuesto).

Habría seguido pensando así hasta que me acordé de Beyoncé una tarde de zapping televisivo. Estaban pasando un concierto que grabó en Las Vegas y el repertorio incluía algunas canciones de sus tiempos en Destiny's Child. No sé cómo se me pudieron olvidar semejantes himnos que invitan a decir "You go girl!".

Por si usted tiene a quien dedicarle un par de esas canciones, le dejo mi selección de los mejores temas de Beyoncé, en algo que más bien parece un programa de 4 pasos para superar un mal amor.

1. Irreplaceable: No se aferre, ¡déjelo irse al desgraciado!
You must not know 'bout me. You must not know 'bout me. I can have another you by tomorrow so don't you ever for a second get to thinking you're irreplaceable
2. I'm a survivor: Esta necesitará cantarla varias veces para creérsela
Now that you are out of my life,
I'm so much better,
You thought that I'd be weak without ya,
But I'm stronger,
You thought that I'd be broke without ya,
But I'm richer,
You thought that I'd be sad without ya,
I laugh harder,
You thought I wouldn't grow without ya,
Now I'm wiser,
You thought that I'd be helpless without ya,
But I'm smarter,
You thought that I'd be stressed without ya,
But I'm chillin'
3. Independent women: Acuérdese que ante todo está usted, ¡sí! ¡USTED!
Tell me how you feel about this Who would I want if I would wanna live I worked hard and sacrificed to get what I get Ladies, it ain't easy bein' independent


4. All the single ladies: Ya para cuando está lista para seguir con su vida
I need no permision, did I mention. Don't pay him any attention. 'Cause you had your turn, and now you gonna learn what it really feels like to miss me. 
Al completar el programa, me cuenta cómo le fue para así decidir si me lanzo al mundo de los libros de auto ayuda y los seminarios motivacionales.
* Acepción 3.

Solo en El Salvador

¿Qué está haciendo usted?

martes, septiembre 07, 2010

La pregunta del millón

Ya se quejó lo suficiente por este día, ya se indignó más de la cuenta, ya vociferó todo lo que quería, ya maldijo a todos los pandilleros (que ya es un genérico, porque el problema de seguridad pública no se reduce a "las maras"), ya exclamó hasta por el Chapulín Colorado. 

Ahora, la pregunta del millón es: ¿qué está haciendo usted por disminuir la violencia en El Salvador? Digo, aparte de echarle la culpa y la responsabilidad al gobierno.

Yo puedo responder a esa pregunta, al menos en lo personal. Yo no estoy haciendo nada.

Si hay algo de cierto en este año y meses de alternancia en el poder, es que ni derecha ni izquierda han podido resolver problemas que vienen, ante todo, derivados de las disparidades económicas y sociales que vivimos prácticamente desde la conquista. Las pandillas, la delincuencia, el narcotráfico, la migración... todos tienen su raíz, de una u otra forma, en la pobreza y todo lo que ésta conlleva (el acceso a educación, salud, oportunidades laborales, etc.).

Es la salida fácil dejarle al sistema político la solución a todos nuestros problemas, pero no hay duda de que todos podríamos poner de nuestra parte desde la sociedad civil. Es solo cuestión de que cambiemos de mentalidad, pensemos en soluciones alternativas y pasemos a la práctica. 

Pero claro, como a nadie le gusta complicarse... ahí seguirán criticando.

PD. Por favor no me venga a decir que usted está orando por la paz, que por mucho que lo respete, creo que Dios y yo estamos de acuerdo en que con eso no basta. Jesús no andaba solo hablando, ¿sabe? Predicaba con el ejemplo.