Casa llena

viernes, junio 04, 2010

De vacío

Hay días en que siento que regreso a una casa vacía. Es como vivir sola, con la diferencia de que hay otras tres personas más aquí. He llegado a pensar que las cuatro vivimos solas, aunque juntas.

Nos preguntamos "¿Cómo te fue?" y nos conformamos con la respuesta escueta de la otra. La mayoría de las veces lo hacemos por inercia, como la vez que ella me lo preguntó y no esperó a que yo pronunciara siquiera mi ambiguo Más o menos" y se adelantó a decir "Que me alegro".

Nos acostumbramos a comer solas. Tanto que últimamente les ha agarrado de dar por cerrada la cocina y guardar todos los tiliches antes de que una haya venido. No está de más decir que la cena es mi tiempo de comida menos favorito. Es más, no creo que me guste ningún tiempo de comida.

Nos habituamos a pensar solo en nuestra rutina. A tal grado que un día pasé toda la mañana aquí y ella se extrañó al hallarme porque creía que no estaba. Nunca antes se me había cruzado por la mente la posibilidad de ser invisible, aunque me vendría útil de vez en cuando.

Nos olvidamos de tener atenciones con las otras y hasta de qué se siente que tengan un detalle con una. Lo que te hace desear que te pregunten cómo te fue y te esperen con comida en la mesa. Sobre todo los viernes a las 9 de la noche, cuando estás cansada, con hambre y con sueño.

Es raro esto de vivir sola acompañada. Es raro, pero es común (quiero imaginar).

Hay días en que regreso a casa y me siento vacía. Es común, pero es raro que lo escriba.

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5 comentarios

  1. Dicen que internet tiene esa bondad de encontrar con que no estás sola en el mundo. Y pues, así pasa. A veces uno es más fantasma adonde ha habitado toda la vida. Ánimo

    Victor

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  2. Oh no, no sé qué decir, realmente en mi hogar original nunca me pasó. En el actual, a veces, es algo así como que cada gente en un espacio con un televisor...pero yo trato siempre de pegármele a uno de los dos, al que se vea que le agrada más mi presencia en ese momento.

    Por lo demás, desde que no tengo empleada, nadie me espera con comida, sino al contrario, a mí me esperan para que llegué a darles de comer, no importa la hora que sea ni lo cansada que esté, así que no esperés mucho de la vida de ahora en más.

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  3. Gracias Victor :) Aunque el sentimiento es momentáneo, a veces no se puede dejar de sentirlo.

    Correcto Clau, lo mejor es no esperar mucho de la vida.

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  4. Hola, soy una mujer que ha sentido lo mismo, rodeada de muchas personas y sintiéndose sola, odiando los domingos (en la tarde) cuando era mas perceptible la sensación de soledad, para mí, la solución fue el amor(alguien que lleno el vacío y que usted conoce, creo); aunque de vez en cuando la soledad regresa como un fantasma.
    Esa sensación es como un fantasma, no deje que la asuste;
    mas bien, ríase de ella y vera que sale huyendo, prepare un frente como quien va a la guerra, buscando compañía, como punta de lanza...un placer leerle.

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  5. Hola. Lo de los domingos por la tarde es brutal. Los viernes y sábado por la noche no se quedan atrás. No atino quién será ese alguien que usted cree que conozco, pero aún sin conocerla a usted, me alegro de que lo tenga en su vida. Su comentario (especialmente lo del fantasma) me sacó una sonrisa en la tarde, y eso se aprecia mucho :)

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