No lo intente en casa

sábado, junio 19, 2010

Solo para profesionales

Algunos programas de televisión incluyen un anuncio de "Do not try  this at home" ("No intente hacer esto en casa"). Jackass, de MTV, lo traía. Sin embargo, hay otros que deberían considerar poner uno de esos anuncios en letras grandes y rojas.

Programas como, por ejemplo, Inspiración Dulce, transmitido por Casa Club TV (porno para mujeres, ¿se acuerda?):


Verá usted, el anterior mencionado programa le mete a uno en la cabeza la idea de que cualquiera puede ser the Ace of Cakes o la nueva Martha Stewart, y cuando uno pasa demasiado tiempo viéndolo se acuerda de todos los Food Network Challenges que solía ver y de lo fácil que parece hacer pasteles esculturales.

Así, cuando su hermana que recién está estudiando gastronomía, le pide ayuda a una para hacer los pasteles de cumpleaños de una de sus primas, brinca del asiento de la emoción y ya se imagina haciendo su propia versión de Inspiración Dulce desde la cocina de su casa. Ella Nancy y yo Melanie, estirando pasta australiana y haciendo figuras de pastillaje. 

Ajá. Sí, cómo no. Después de dos laboriosas noches -que incluyeron manos amigas para hacer las tortas y cernir un volcán monumental de azúcar glass- y una alocada tarde en la que fui atacada por una batidora que me cayó en los pies y terminé aborreciendo momentáneamente el chocolate, juzgue usted mismo los resultados:


No puedo mentir. Sabían rico; sobre todo el del Kung Fu Panda chulón (la piñata era de oso panda y la cumpleañera de 21 años), por las tortas de sabor a fresa, remojadas en vino de fresa, pasta australiana sabor a extracto de fresa y la libra de azúcar glass transformada en estrellas de colores. 

El de chocolate -aunque no lo probé, era el menos agraciado y terminó medio destartalado después de un gran frenazo-, fue el que más le gustó a los invitados... porque no estaba tan dulce, según dijeron (las tortas eran de chocolate, el sirope de caramelo, llevaba trocitos de chocolate y toffee arriba... vaya a usted a saber cómo es el paladar de mi parentela).

La experiencia fue matadora e incluso emocionante, pero insisto, ¡no lo intente en casa! Ahórrese la desilusión de que usted no es -ni será- como los chefs de la tele y mejor compre el pastel. 

O, en mi caso, déjeselo a la futura profesional y no se ofrezca de voluntaria. 

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