No más tareas

domingo, junio 27, 2010

Prueba de resistencia fallada

Cuando faltan apenas dos semanas para que se acabe el primer ciclo de la U ya estoy harta de hacer tareas. Ya he dicho que, al inscribirme en la segunda ronda de mi vida universitaria, ingenuamente no consideré cómo sería la carga académica. Oh, ilusa yo, pensé que a nivel de maestría solo ibas a escuchar las clases magistrales, tomabas apuntes y, qué sé yo, eventualmente hacías algún examen o trabajo.

Entusiasmada y optimista, a principios de febrero yo no contaba con que mi organismo ya se había habituado a no estudiar. Tampoco se imagine que pasaba todos los días estudiando antes, pero eso de estar yendo a la U, prestar atención por más de dos horas ininterrumpidas, tomar apuntes, leer folletos y más, es una verdadera prueba de resistencia que solo se supera con el hábito y la costumbre.

Y yo ya no resisto, lo que honestamente me aflige porque en teoría no tengo de qué quejarme. Trabajo en mi casa; no tengo jefes encima -solo vivo esclava de la computadora y el teléfono-; tengo una mini oficina solo para mí (si bien la cama está ahí nomás llamándome con voz seductora para que me vaya a acostar con ella); hago mi propia agenda todos los días (últimamente muy flexible a la hora de los partidos)... Tengo todas las condiciones propicias para estudiar.

Lo que no tengo son ganas (o una no-ganitis crónica). A esta hora ya tendría que tener lista una guía de control de lectura que es para mañana. No, no la tengo lista. Una vez más el tiempo se me fue, llegó la noche del domingo y no avancé en nada. No llevo ni una pregunta contestada porque no he leído ni una palabrita... otra vez. Se supone que estoy haciendo la tarea, pero al mismo tiempo escribo este post y mi mente está con alguien más.

A veces hago sondeos secretos entre mis otros compañeros, para ver si yo soy la peso pluma en esto de la resistencia universitaria, pero siempre termino escuchando los mismos comentarios. Que la carga es exagerada y no sé cuánto más. Algunos terminan su respuesta con la frase "Esta maestría es para alguien que no trabaja". Es entonces cuando me da aún más vergüenza. Ya se lo dije: tengo todas las condiciones propicias para estudiar, pero lo que no tengo son ganas.

Irónico, en marzo tenía las ganas pero no tenía las condiciones, y hoy la historia es al revés. Me avergüenza no ser disciplinada, porque antes lo era. Antes hacía todo lo posible por tener las cosas hechas antes de tiempo y hoy de milagro las termino a tiempo. Es como si en el fondo me gustara enfermizamente trabajar bajo presión.

Me gustaría ser un robot o tener un clon y salir adelante con todo sin poner tantas excusas, ni escribir posts quejumbrosos y cuasi llorones como este.

No hay tarea que no haya hecho una noche antes y que la terminara a altas horas de la madrugada, o justo antes de ir a entregarla. El viernes pasado toqué fondo y subí un ensayo casi 12 horas después de la deadline. Estoy cruzando los dedos para que eso de las 5 p.m. fuera una hora tentativa, pero a la vez estoy bien consciente de que la del problema fui yo, ¡otra vez!

Y ahora estoy otra vez en las mismas. Y tengo trabajo del trabajo acumulado. Y tengo esto y lo otro. Empiezo otra vez la semana a cuestas. Es el cuento de no acabar.

De momento, solo quiero que pasen estas dos semanas y sobrevivir. Y vacaciones. Quiero vacaciones.


PD. A todo esto no sé por qué le estoy contando esto a usted. Supongo que con alguien me tenía que quejar. Discúlpeme por atarantarlo.

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5 comentarios

  1. No puedo dejar de sentirme identificada inmediatamente, aunque si, sé que son dos casos totalmente diferentes por el tipo de carga, pero debería leer el comentario que usted me puso sobre un post muy parecido a este, le aseguro que ayuda a dar ánimos para la última cuesta. Lo bueno es que después uno mira hacia atrás y se da cuenta que efectivamente valió la pena cansarse y abatirse. ¡ÁNIMO!

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  2. Como decían en no-me-acuerdo-cual programa infantil ochentero: Ánimo! Ánimo! Ánimo!

    Ahora o nunca Raquelita, dale con todo.

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  3. Elisa, gracias por los ánimos. Creo que tengo que empezar a seguir mis propios consejos, por aquello de ser congruente jeje

    Clau, yo sé que es ahora o nunca, pero ¿precisamente tiene que ser ahora?

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  4. Absolutamente. Cuando llegués a mi estado, será nunca.

    Pa' tras ni para tomar impulso, decía Cristina Saralegui...y llegó muy muy lejos.

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  5. Yo sé, yo sé Clau. Pa'tras ni para tomar impulso!

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