Paranoia

lunes, junio 21, 2010

Salir o no salir de su casa, esa es la cuestión

Cuando todas las noticias son malas y el paso de los días solo las hacen peores, es inevitable empezar a sentir paranoia a la hora de salir de tu casa y no saber si vas a regresar.

Vas manejando y piensas en cuántos pueden ser conductores temerarios frente al volante o que van hablando por teléfono mientras conducen, y cómo uno de ellos podría pasarse el rojo y con él pasarse llevando tu vida. 

Si llegas al semáforo, vuelves a ver a todos lados en señal de alerta por si alguien se te acerca y decide que el tuyo será el carro que se robarán para seguir cometiendo atracos; o si la moneda que te rehúses a dar será el precio de tu vida.

Si tienes que ir al banco o a hacer pagos, evitas a toda costa que alguien te vea frente al cajero o al ATM. Caminas hacia el parqueo viendo de reojo por si alguien te sigue, ves sospechosos en todos y al llegar al carro revisas 10 metros a la redonda temiendo por tu vida.

Y aún cuando llegas a tu casa, respiras hondo y esperas que nadie interrumpa tu sueño a medianoche por un pequeño botín insignificante a cambio de tu vida, o peor, la de tu familia.

Todo el delirio paranoide se debe a que imaginas que lo que lees, escuchas y ves en las noticias te puede pasar a ti... porque, en efecto, te puede pasar a ti. Cualquier día. A cualquier hora. En cualquier lugar.   

¿Qué hacer entonces? ¿Encerrarse bajo llave, poner pasador y encima un candado? NO. Porque aunque vivir inseguro no es vida, hacer que nuestra vida gire entorno al miedo tampoco.

No te estoy sugiriendo que vivas en estado de negación, pero cuando tengas que salir a la calle, hazlo en modo Vida ON y modo Miedo OFF.

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2 comentarios

  1. De la paranoia al despiste total, ambos extremos son malos. Los he pasado ambos y no encuentro el medio.

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  2. La verdad es que no sé cuál es el punto intermedio en nuestra manera de percibir y convivir con la violencia/delincuencia/criminalidad. No podemos tapar el sol con un dedo, pero dejar que la paranoia nos inmovilice también está fregado, como decimos en buen salvadoreño

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