Nacionalizada digital

martes, julio 27, 2010

¿Inmigrante o nativo?
  
Una vez más lo aburro con algo de la Maestría, pero fue lo más cerca que encontré para explicar lo maravillada que me siento al haber podido "ver" a mi mamá estas últimas dos noches, ella conectada desde allá y nosotras desde acá.

Quizá la emoción radica en que han sido años de viajes en que la comunicación era nula en esos períodos, porque antes las llamadas internacionales eran aún más un lujo o porque no era común conectarse a internet o no era tan accesible como se supone que es en la actualidad. ¡Hoy más cosas son posibles!

Y sí, tal vez usted piense que no es nada del otro mundo hacer una videollamada, pero lo invito a pensar cuánto le costaría tan siquiera explicarle a su progenitor cómo usar el Messenger. A pesar de que mi mami no es reacia a la tecnología y se ha adaptado muy bien, incluso me costaba que usáramos el chat de Gmail porque para ella el correo es literalmente para enviar correos.
Ese par de clicks para activar la videollamada han sido un pequeño paso para el hombre, un gran paso para mi mami y yo.
Otro ensayo de ensayo (adaptado, como siempre, para que no se lea tan nerd).   
Que la edad no nos separe
Alejandro Piscitelli se pregunta en su artículo Nativos e inmigrantes digitales: ¿Brecha generacional, brecha cognitiva, o las dos juntas y más aún?, un pequeño debate sobre las brechas que inciden en la adopción de las TIC.

Dejando de lado el análisis de la brecha causada por las disparidades en el acceso a equipo (teléfono, fax, computadoras, grabadoras, cámaras fotográficas y de video, etc.), y a conexión a Internet -y todas las herramientas que ésta nos ofrece-, la discusión de Piscitelli se centra en cómo la edad y la generación a la que pertenecemos nos dividen en las categorías de “nativos” e “inmigrantes”.

Para ello, menciona el estudio Zero to six: Electronic media in the lives of infants, toddlers and preschoolers, de The Henry J. Kaiser Family Foundation, que expone cómo los niños están usando los medios electrónicos desde más temprana edad, ya sea la televisión, los videojuegos o la computadora. 

En definitiva, los niños del nuevo milenio están naciendo “digitalizados”. Vienen con sus Baby Einstein’s bajo un brazo y sus libros infantiles interactivos bajo el otro. A los 5 años ya piden su primer teléfono celular como regalo de navidad; a los 8 ya quieren tener su propia cuenta de Facebook o cualquier otra red social; a los 13 ya escriben en su propio blog y, para cuando se gradúen de bachillerato, quién sabe cuántos pasos adelante nos llevarán a los no nativos.

En mi caso, habiendo nacido a finales de la década de los 80, encuentro difícil encasillarme como “nativa” o “inmigrante”. Nací en una época en que el acceso a líneas telefónicas propias era sumamente complicado, ni se soñaba con faxes ni beepers ni celulares ni mucho menos iPhones de cuarta generación.

No obstante, he crecido junto a cuanta nueva tecnología ha aparecido y me ha tocado aprender cada cosa que se inventan. Aunque la teoría me ponga en un rincón con los “inmigrantes” digitales, ser adepta a las TIC me lleva a autoproclamarme “nacionalizada” en mi pasaporte a la globalización.

A mi parecer, la brecha generacional no es solo hacer separaciones entre nativos e inmigrantes, viejos, jóvenes y niños. Aunque la edad nos separa, creo que las posturas y actitudes que tomamos frente a la tecnología son más bien las que aumentan la brecha.

En un extremo, tenemos jóvenes y adultos jóvenes que, si bien no son nativos, se adaptan con mayor facilidad a las nuevas herramientas y medios, muchos de los cuales son nuevas formas de hacer las cosas, como la radio y la televisión en Internet. Y por el otro, tenemos adultos reacios a tan siquiera aprender a usar un nuevo teléfono celular o a usar un nuevo programa de computadora o a navegar en Internet más allá de los proveedores de correo electrónico.

De cierta manera, esa resistencia propia de la brecha generacional, incide sobre todo en la brecha cognitiva. Los inmigrantes digitales tienden a satanizar lo nuevo, rechazan todo aquello que ofrecen las TIC, y relegan su uso a los nativos, a los niños el nuevo milenio y a aquellos jóvenes “nacionalizados”.

En el tema de las brechas generacional y cognitiva, creo que a la pregunta de Piscitelli sobre si es la una o la otra, o las dos juntas y más aún, la respuesta es: ambas y las relaciones entre ellas.

Los nativos tienen que enseñarle a los inmigrantes y “nacionalizarlos”, y los inmigrantes tienen que aprender de los nativos para así poder cerrar ambas brechas. Que la edad no nos separe.

*Solo por haberse tomado el tiempo de leer algo tan, pero tan largo, le doy doblemente las gracias :)

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2 comentarios

  1. Pues si yo debería caer en "nacionalizada", imaginate mi mami.

    Me costó que aprendiera a mandar adjuntos en los correos y a usar el messenger. El gmail está en proceso todavía.

    Dar instrucciones por teléfono a una madre de cómo enviar algo por correo es una gran cosa.

    Los niños de hoy, a saber cómo, pero ya vienen digitales, si por "instinto" ya saben como se usa todo.

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  2. Realmente la brecha generacional pesa en la adopción de todo lo nuevo, sea tecnológico o no. Los niños de hoy, en cambio, no se adaptan a nada, sino que es el mundo con todos sus avances ya es natural para ellos. Por algo son nativos digitales.

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