Mente femenina

Las crías y la manada

sábado, septiembre 25, 2010

Un día de estos vi entrar a un niño de no más de 2 años a un banco. Desconozco si iba a hacer depósitos o retiros. Tal vez iba a consultar su estado de cuenta. Iba vestido de pantalón caqui y una camisa amarilla tipo Polo. Lo que delató su edad fueron sus zapatos de colores y con figuras de leoncitos.

No medía más de un metro. Calculo 75 centímetros a lo sumo, aunque no tengo ojo de buen cubero. Ya caminaba, con ese ritmo de los bebés que se van tambaleando y uno siente que al próximo paso se tropiezan. Aún no hablaba, pero hacía ese intento por comunicarse con el papá. No sé qué le quería decir. A mí solo me sonó a sñldkñsoiwiofjiucn.

En ese momento, cuando lo vi tan frágil e indefenso, me entró algo de pánico. Era como ver a Bambi tratando de dar sus primeros pasos. Entonces pensé: "¿Cómo se supone que en algún momento de mi vida yo sea capaz de cuidar de la vida de otro?".

A veces, no sé cómo, me detengo a examinar las cosas como si fuera Darwin, o más bien como si siguiera leyendo "Los diarios de Adán y Eva" de Mark Twain. Seguimos siendo animales. El niño que va al banco es una cría. Sus papás secretaron hormonas, pasaron por un ritual de apareamiento, se reprodujeron y nueve meses después nació él.

Un día, cuando el niño salga de la cueva familiar y pase a hacer dibujos rupestres en el kínder, socializará con la manada y emprenderá su jornada hacia convertirse, con algo de suerte, en un animal pensante y seguirá con el ciclo de la vida.

No. Definitivamente no estoy lista para perpetuar la especie.

Demasiado personal

Un sábado por la mañana

sábado, septiembre 25, 2010

Sin oficio

Son las 10:13 a.m. y no hallo qué hacer. ¿Es eso normal? En lo que va de este año, mis sábados en la mañana han sido empleados, en su mayoría, para dormir hasta el mediodía, en un intento de reponer las horas robadas al sueño durante la semana y porque, a estas alturas, simplemente estoy cansada.

Otros sábados han sido destinados a hacer mandados. Ir de un banco a otro, pagando cuentas, propias o ajenas. Un eventual desayuno con una amiga o la reposición de una clase. O, si se amanece tarde, ponerse a ver televisión para mientras llega el mediodía. Y si no hay nada mejor qué hacer, encender la computadora y conectarse un rato.

Hasta que llega un sábado como hoy, en que se amanece temprano pero no se halla qué hacer. Cuando no dan ganas de ver tele, todos los feeds ya fueron leídos, y Facebook y Twitter resultan aburridos. Vi "El manual de la perfecta cabrona" tirado por ahí, pero no me dieron ganas de leerlo. Llegué a pensar que bien podría avanzar en la revisión de la literatura para mi anteproyecto, pero me detuve al abrir el Google Académico.

Dibujado el panorama, no sé por qué me cuestan tanto los sábados. Imagino que no es normal.

Creo que se debe a que la mayor parte de mi vida, las mañanas sabatinas las he pasado ocupada. Por 7 años, aunque con breves intermisiones, las pasé en un pupitre en clases de inglés. Seis meses después, en los que también me costó hallar oficio, volví a mantenerme ocupada. Otros 3 años en otras aulas. Para cuando estaba en los últimos años de la universidad, ésta se encargó de llenar el hueco en mi agenda, ahorrándome la molestia de hallar qué hacer.

He pensado en cómo solucionar mi estrés sabatino. La fuerza del hábito me lleva a querer meterme a clases de algo, algún curso, aunque sea de algo tan banal como repujado o tarjetería española (y adelantar algo de mi lista de "Cuando me jubile"); pero algo me dice que esa tampoco es la solución. Quizá necesito aprender a disfrutar de la inactividad o a descubrir nuevas actividades; a estar sola o a disfrutar de mi compañía.
Son las 11:34 a.m. Al menos hice tiempo.

Ideas aleatorias

Balde de agua fría

viernes, septiembre 24, 2010

No hay nada más rico que bañarse. Estoy hablando de una buena ducha, de esas en las que te restriegas hasta la conciencia. De las que solo te das cuando tienes tiempo, para sacarte el shampoo de la cabeza como si fuera anuncio de Herbal Essences y, de ser posible, repetir. De las que te dan ganas de ofrecer un concierto bajo la regadera sin que nadie te diga que no sabes cantar. De esas que te caen, literalmente, como balde de agua fría, para que avives y termines de despertar. Son de esas pequeñas cosas de la vida.

Solo en El Salvador

De la Manyula, lo "salvadoreño" y los espacios públicos

jueves, septiembre 23, 2010

Recuperar lo antiguo y crear lo nuevo

Este blog no se presta a segundas partes, es decir, a secuelas de otras entradas. De hecho, no estoy segura si ésta califica como una continuación de la anterior, acerca del fallecimiento de la querida Manyula. Más bien es una reflexión menos apresurada de por qué el deceso de la elefanta ha calado tan hondo en mis compatriotas.

Sí, ya sé que el día de los hechos dije que me había burlado de la gente que salía sollozando por la Manyu, pero le confieso que a mí el que de verdad me tocó el corazón fue Raúl Miranda, director del zoológico. Él sí logró ponerme aguados los ojos, desde que anunció el fallecimiento hasta que leí su despedida a la que en vida fue su compañera durante 12 años.

Si lo recuerda, le dije que el luto no es tanto por la Manyula como por la infancia compartida por todos los salvadoreños. Por ahí va mi observación. ¿Por qué a la mayoría de los salvadoreños nos duele su partida? ¿Por qué compartimos el luto? Bien fácil: la mayoría la conocíamos. Todos hemos ido alguna vez al zoológico, ya fuera con nuestra familia o en aquellas excursiones del kínder o escuela.

Mi abuela, una profesora jubilada que trabajó en la escuela "Dr. Darío González" de San Vicente (antes una escuela renovada, o como dice ella "cuando la Darío ERA "la Darío" -no me pregunte qué significa eso-), se rememoraba ayer de todas las veces que con sus alumnos desde primer a sexto grado vinieron hasta San Salvador de paseo al zoológico.

Yo sé, yo sé. San Vicente no queda exactamente lejos (bueno, en los 60-70's sí era lejos, considerando que no existía la infraestructura vial de hoy). Pero esto viene a reforzar mi punto: la mayoría hemos ido alguna vez al zoológico, sin importar a qué generación pertenezcamos.

Usted jovencito se estará preguntando cómo es que a la gente le gustaba ir a un lugar que hoy parece olvidado, estancado en el tiempo, muy diferente a los lugares que usted frecuenta de "El Salvador del Mundo" para arriba. Pero en el tiempo que usted no había nacido, el zoológico era una de las principales atracciones de la capital. No dudo que allá por 1955, cuando arribó la Manyu, ir al Parque Zoológico Nacional era tan exclusivo como ir a La Gran Vía.

En efecto, El Salvador tuvo su época de oro en que habían espacios públicos que de verdad eran PÚBLICOS. Recuerdo unos libros de la colección Tazumal, de 1900 ayer, en que describían al balneario de "Los Chorros" como si fueran la Fontana di Trevi en Roma, Italia.

Me gustaría no pecar de ignorante en historia de la arquitectura salvadoreña, como para poder demostrarle el nivel de vida que había entonces en El Salvador. A falta de eso, le pido que se imagine cómo sería su sábado por la noche si usted pudiera asistir al Teatro Nacional, pasearse por la Plaza Morazán, o escuchar un concierto de banda en el Gerardo Barrios.

Y aquí voy aterrizando mi reflexión: la visita obligada al zoológico pasó a formar parte de la identidad nacional y cultural, de "lo salvadoreño", así como agarrar para la playa los domingos por la mañana o ir a comer pupusas a Los Planes de Renderos por la noche.

Tiene algo de sentido que lloren por la animalita, si es parte de lo que somos como país.

Hoy nuestros espacios públicos, aquellos dedicados propiamente a la recreación (parques, sitios arqueológicos, balnearios, turicentros...), ya no tienen el caché -a falta de mejor palabra-, de cuando fueron creados.

Están tomados por las ventas ambulantes, como el Parque Infantil; por el crecimiento vertiginoso de esta ciudad, que hace que se nos paren los pelos de punta cada vez que tenemos que salir al tráfico en horas pico. Son víctimas de la delincuencia y la criminalidad, porque hoy preferimos ir a encerrarnos a vitrinear a un centro comercial porque es "más seguro".

También le pasan factura la mala administración de años anteriores (a la actual otorguémosle el beneficio de la duda, porque hasta no ver, no creer). A la ausencia de políticas culturales, a que no hay presupuesto, a que en el Plan de Nación nuestra recreación no le interesa a nadie porque claro, hay otras prioridades y, hasta me atrevería a decir, a que en este país apremia lo privado.

Los espacios públicos además sufren por nosotros, por los salvadoreños, que no tenemos la educación como para respetar algo que es de todo. Que tiramos basura, que manchamos paredes, que pegamos chicles debajo de los asientos del Teatro Nacional, que destruimos todo lo que nos ponen enfrente como si fuera solo por joder.

Por nosotros los salvadoreños que no tenemos el hábito, la sensibilidad, la cultura (no es la palabra correcta, pero no se me ocurre otra) para apreciar lo que tenemos, porque es viejo, porque se hizo populiche, porque pasó de moda.

Y por eso, me debería dar pena. Porque la última vez que fui "a pata" al centro histórico (en una ocasión que no fuera comprar películas pirata -y no, eso no me da pena-), fue hace 5 años. Porque mejor he ido a dejarle el billete a Walt Disney y nunca he ido a Los Chorros, ni al Parque Infantil ni al Saburo Hirao. Porque no me acuerdo de la última vez que pagué $0.57 para entrar al zoológico y visitar a la Manyula, pero sí de la última vez que desembolsé $5 para ir al cine a encerrarme.

En cuanto a si se pueden recobrar los espacios públicos, no sé. Pareciera que los funcionarios que han pasado por Concultura, hoy Secretaría de la Cultura, tampoco saben. Porque es un asunto demasiado complejo. No se arregla con que el Ministerio de Turismo nos diga que El Salvador es impresionante. Y lo complejo no debe examinarse desde una perspectiva simplista.

Desde lo poco que puedo proponer, desde mi insignificancia ciudadana, pienso que otra posibilidad es crear nuevos espacios públicos, unos alternativos a lo que ya tenemos, poniendo en práctica el know how del siglo XXI pero con las lecciones aprendidas de la administración de lo que hoy ya es patrimonio.

¿Usted qué propone?

Solo en El Salvador

El obituario de Manyula

miércoles, septiembre 22, 2010

MANYULA (1950-2010)

Hoy, después de 55 años como servidora pública, falleció Manyula, la elefanta del Parque Zoológico Nacional de El Salvador. La paquiderma ya pateaba los 60 años. No está de más decir que fue la empleada de gobierno que más trabajó, sin importar bajo la administración de quién fuera. Nunca se tomó un día libre y en vida hizo suficientes horas extras como para ahora tener un merecido descanso eterno. Y aún así, tengo mis dudas acerca de si llegó a cobrar su respectiva pensión.

Tengo emociones encontradas acerca de esto...* No me crea (del todo) desalmada. A mí también me dio no-sé-qué la noticia. Tristeza, así como para llorar a moco -de elefante- tendido tal vez no, no llego a tanto. Pero sí algo de nostalgia, tanto por la pobre Manyula como por los recuerdos de la niñez de todos.

Respecto a los zoológicos estoy en la misma línea de pensamiento de Ligia, autora de Qué Joder. Simplemente es contra natura alejar a un animal de su hábitat. Creo que todos estamos de acuerdo en que una ciudad no es lugar para un animal salvaje, pero hace 57 años cuando fue inaugurado este parque, San Salvador no era el mismo San Salvador que tenemos hoy, donde ni para los humanos hay espacio.

El zoológico se quedó ahí, atrapado en medio de una jungla de concreto, aparentemente sin mayores alternativas para mejorar la condición de vida de sus habitantes. Piénselo: no es tan fácil como enviar a todos los animales de regreso. ¿Qué habría hecho la Manyula en la India 55 años después? Sin mayores habilidades que pasearse de un lado a otro y esperar a que le den de comer, la reinserción en su hábitat natural habría sido casi imposible.

Tampoco es tan fácil como pedir que hagan otro zoológico. Primero haga cuentas. ¿Cuánto dinero se necesitará para construir un parque con esas especificaciones? Si la Diego de Holguín nos ha hecho esperar más de 2 años, ya no digamos un zoológico. Lo anuncian este año y a lo sumo lo alcanzarán a ver mis hijos de aquí a 15 ó 20 años.

Además, antes de andar inventando, tendríamos que incurrir en el debate de si es o no correcto tener un parque de este tipo, aunque fuera para la preservación de las especies y el estudio científico... otra cosa en la que no se invierte en este país.

Ahora bien, acerca de las críticas que todos se apresuran a hacer respecto a las condiciones del zoológico de nuestro país, me parecen un poco injustas. Se hace lo que se puede, tanto con el recurso humano capacitado para la tarea (¿cuántos zoólogos habrá en El Salvador?), como con los recursos económicos, que asumo son ínfimos considerando que la Secretaría de la Cultura no es prioridad a la hora de hacer el presupuesto de la nación.

¿Qué más dedicación quieren que la del Director del zoológico, que le hizo palpaciones rectales a la pobre paquiderma sexagenaria para que pudiera evacuar? Hoy casi lloraba ante las cámaras anunciando el fallecimiento de quien para él fue una compañera de años (y lo sé de "fuentes vivas" como dirían los investigadores sociales).

Por favor, si no hay plata para abastecer las necesidades de todos los hospitales del sistema de salud público, ¡no ande exigiendo que nuestro zoológico parezca salido de la película "Madagascar"! En todo caso, preocúpese por enseñarle a sus hijos a que no sean animalitos a respetar a los animales, a no tirar basura en sus jaulas, a no jugar "tiro al blanco" con los monos ni a darles de comer churritos (eso incluye las bolsas de aluminio).

(Me puse a divagar entre el párrafo en que le decía que tenía emociones encontradas y este) *... Lo que de verdad me ha dejado pasmada es la reacción de la gente.

En Twitter querían hacer a #Manyula un trending topic, en Facebook la mitad de mis contactos se habían convertido en elefantes en sus fotos de perfil. En 4 Visión transmitían las imágenes de niños, jóvenes y adultos llorando a la Manyula, hasta con mariachis. Todos tenían algo que ver en el duelo que catalogaban de nacional. Solo faltaba pedir asueto el día de mañana en todas las escuelas y colegios.

Le confieso que me reí un poquito de los dolientes. Lo siento, mi sarcasmo es mayor que mi capacidad de empatía en una situación tan ilógica como esta. Escapa mi comprensión que la gente se vaya a parar a las 9 de la noche con velas, carteles y hasta niños disfrazados de elefante. Si bien recuerdo que allá por el 2003 en España también lloraron la muerte de Copito de Nieve, el gorila albino del Zoo de Barcelona.

Al final, gracias al tiempo que me tomó hacer este post, creo que podemos llegar a la conclusión de que:

El luto no es tanto por Manyula como por el niño o niña inocente que una vez fueron y que visitó a la elefanta en algún paseo dominguero o de colegio. El luto es por ese estado ilusorio de la infancia en que el zoológico parece más bien un safari por tierras lejanas. La Manyula es solo la representación simbólica y con ella se va otro recuerdo de nuestra niñez... sin importar la edad que tengamos.

Adiós Manyula, adiós infancia.

Ideas aleatorias

Quisiera ser robot

martes, septiembre 21, 2010

ON/OFF

... y que así alguien me programe para cumplir con un horario estricto en que trabaje más que Robotina con cortocircuito y así al fin ponerle chequecitos a todos los ítems de mi lista de "To Do's". O que me instalen en la cabeza el escáner más veloz del mundo, para no tener que leer tantas resmas de papel y que todo el conocimiento me quede grabado como por arte de magia. O un drive para USB que permita que todos los ensayos vayan directo de mi cabeza a la impresora, sin necesidad de complicarme tanto la existencia.

Pero sobre todo, me gustaría tener un botón de "Encendido" y "Apagado" para que no se me ocurra escribir este tipo de entradas cuando necesito concentrarme en hacer por la vía humana las cosas que describí allá arriba.

OFF Distracciones. ON Robotina.

Así soy yo

Cerebral

lunes, septiembre 20, 2010

Hoy descubrí que hay dos partes de mi cerebro a las que les gusta darse riata. Una busca que prevalezca la razón y la otra se las da de melodramática y apasionada. A la razón le gusta darle cachetadas a la pasión y casi podría jurar que a la pasión eso la encandila, hace que arme más escándalo para no ser silenciada. Las voy a dejar que lo resuelvan entre ellas.
Así se habría leído Sensatez y Sentimiento si Jane Austen fuera alguien sin talento como yo.

Demasiado personal

Cómo llegué hasta aquí

lunes, septiembre 20, 2010

Al fracaso

A veces examino mi vida y automáticamente pienso: "¿Cómo llegué hasta aquí?". La respuesta también la sé: autosabotaje tras autosabotaje. No hay nadie a quién culpar más que a mí. En otras ocasiones, me detengo y pienso: "¿Cómo puedo volver atrás?". No soy la misma que a los 15 ni que a los 21, y sin embargo, estoy en la misma situación que entonces. Siempre regreso al punto de partida.

Me dicen que ya sé cómo hacerlo, que si alguien sabe que se puede, ese alguien soy yo. Pero eso no ayuda. Solo me hace sentir mal porque arruiné lo que conseguí no una, sino dos veces. Doy 56 pasos para adelante y me regreso 83 pasos para atrás. Luego doy otros 50 pasos, me quedo a media carrera y me doy vuelta... ya no sé ni cuántos pasos para atrás, atrás y atrás. Un fracaso total.

Hay algo autodestructivo en todo esto, porque no tiene sentido seguir haciendo algo que a la larga me hace mal, que me pasa factura (con impuestos e intereses) física, mental y emocionalmente.

No sé por qué me gusta tanto meterme zancadilla. Ni por qué me gusta tanto quebrarme la cabeza cuando ya sé qué es lo que tengo que hacer y hasta cómo hacerlo.

Siento que voy cuesta arriba otra vez. Con más bagaje que nunca.

Demasiado personal

Post por si un día me muero

viernes, septiembre 17, 2010

... aunque por lógica ese día va a llegar

Un día de estos leía qué pasaba con tu perfil de Facebook cuando morías y cómo tus familiares o amigos podían solicitar que éste se eliminara y en su lugar se abriera un perfil in memoriam. De primas a primeras suena un poco tétrico, pero recuerdo que una vez vi una cuenta en el Hi5 (sí, ya hace años) de una chica que había fallecido y sus amigos le seguían escribiendo en su cumpleaños o le decían cuánto la extrañaban.

Aunque no sé si la palabra "normal" aplica para este tipo de interacciones, a mí me pareció un gran gesto que ha de ayudar a muchas personas para sobrellevar el duelo y conservar la memoria de ese amigo que ya no está.

Uno no puede prever cuándo va a ser la hora de partir. Entonces la pregunta es ¿cómo puede adelantarse al tiempo y dejarle un mensaje de aliento al que lo va a extrañar? Sin perfiles ni páginas de tributo en alguna red social.

A mí se me ocurrió una idea (de hecho, la está leyendo):

Cuando tenía 5 años pensaba que mi abuelito vivía en una nube. Tiene sentido ya que me dijeron que se había ido al cielo. Con los años abandoné la idea del cielo y el infierno y solo asumí que el espítiru, alma o como quiera llamarle, se quedaba aquí, pero en otra dimensión. Una que no nos es visible. No sé, vi el canal Infinito y quedé más confundida.

Antes de que termine de asustarlo, solo quiero pedirle que, el día que yo falte, elija la nube más bonita que vea en el cielo y haga de cuenta y caso que ahí estoy yo. Siga con su vida normal y de cuando en cuando, si me necesita, vuelva a ver al cielo: ahí estaré*. Si quiere hablar conmigo, hábleme; si me quiere escribir, escríbame. Solo asústese en caso de que le conteste. Y sí, siga riéndose de lo que digo. Ese es el propósito.

* Condiciones climáticas aplican.

PD. Estoy asumiendo que en un futuro los blogs todavía van a existir. O cuando menos, que esta entrada solo tendrá sentido en un futuro muy, muy lejano. En todo caso,: "¡Ja! tiempo, ¡te gané!".

Pensamientos grises

Un empujonzote

jueves, septiembre 16, 2010

La fuerza de la NO voluntad

A veces siento que necesito que me den, no un empujoncito, sino un empujonzote para hacer las cosas. Y, por si el empujón no fuera suficiente, que alguien más me vaya jalando. Si aún eso no funciona, que me enganchen a una grúa y me vayan arrastrando.

Pareciera que me rehúso a moverme de mi zona de comodidad. Necesito obligarme a hacer las cosas. A trabajar, a estudiar, a hacer tiempo para hacer lo que quiero. Porque así no voy a ninguna parte. Me inmovilizo y solo dejo que el tiempo pase y el quehacer se acumule.

Necesito darme una cachetada en la cara y reaccionar. Empujarme a salir de este estupor.

Así soy yo

Si yo fuera un signo

jueves, septiembre 16, 2010

De puntuación, de entonación o enunciación

No podría ser una coma, porque no me gusta separar de manera tajante. Tampoco podría ser un punto, porque me cuestan los finales. Tal vez podría ser un punto y coma; sí, podría ser, porque es una pausa y luego separa. Los dos puntos definitivamente no: no tengo nada qué anunciar; y para los puntos suspensivos.... me falta el suspenso.

¿Y si fuera un signo de entonación? ¡No podría ser uno de exclamación! ¡Tendría que pasármela gritando! ¡Todo el tiempo! Quizá podría ser uno de interrogación, ¿o no? ¿Podría serlo? Ahora me entra la duda. ¿Usted qué piensa? ¿Pregunto lo suficiente como para ser un signo de interrogación?

Conozco (más bien leo) personas que de tanto usar (erróneamente) un signo de puntuación, ese preciso signo ha terminado por decirme mucho de su personalidad. Lo más probable es que no se den cuenta de cuánto habla de ellos no solo lo que escriben, sino cómo lo hacen. Sino vaya a usted a pensar por qué dicen que USAR MAYÚSCULAS ES COMO GRITAR.

De algo que estoy segura es que no podría ser un par de comillas. Me "parece" que "hablan" "mucho" pero "dicen" "poco". Es algo así como hablar mientras al mismo tiempo dicen "fue sin querer queriendo", u otorgándole un doble "sentido" a las palabras. Punto final: el abuso de las comillas es ridículo, en su versión escrita o las que hace flexionando los dedos.

En todo caso, prefiero ser un paréntesis (o en su defecto, me quedo con los guiones -sí, estos-). El paréntesis transcribe mejor mi hilo de pensamiento y cómo se me van ocurriendo ideas -o inoportunos comentarios (como éste)- que tengo que intercalar en medio de esa gran maraña de sinsentido -y de vez en cuando, de lucidez-.

Esta entrada merece punto final (antes de que termine leyéndose más estúpida de lo que ya es).

En la TV

La musiquita de la tele

lunes, septiembre 13, 2010

No es karaoke, pero pareciera

Creo que a estas alturas del blog usted sabe cuánto me gusta ver televisión. Un día de estos me percataba de que uno de mis rituales favoritos es tararear la cancioncita de la apertura del programa. No sé por qué. Quizá es maña mía o será que simplemente me pone de buen humor.

En mis años de televidente adicta, estas han sido las canciones que más se me han pegado. Algunas las conocerá, otras tal vez no. La mayoría las sigo cantando cuando suenan al inicio del programa, sin importar cuántas veces ya haya visto el mismo episodio o si me puedo o no me puedo bien la canción.

Y usted, ¿canta la musiquita de la tele?

Gilmore Girls (Where you lead): All you have to do is call my name and I'll be there on the next train...



Friends (I'll be there for you): ... It's like you're always stuck in second gear, when it hasn't been your day, your week, your month or even your year...

Mad about you (The final frontier): Tell me why I love you like I do...

The Nanny: ... The flashy girl from Flushings, the nanny named Fran

CSI: Whooooo are you? Uh, uh, uh, uh...

Still standing (por si usted también la veía): 'Cause you make me happy!

Two and a half men (una letra muy profunda): Men, men, men, men, manly men, men...

The Big Bang Theory (por si usted sí se la puede): Van demasiado rápido como para que yo me pueda aprender la canción así que solo la tarareo



Algunas que se me quedan fuera, pero que recuerdo con igual 'cariño', son la de Mi bella genio (turu, tutu tururu turu), la de Dawson's Creek (I don't wanna wait for my life to be over...), la de Cheers (... you wanna go where everybody knows your name), la de Sex and the City, y otras tantas.

Opiniones

Del orgullo gay

sábado, septiembre 11, 2010

Respete. Viva y deje vivir.

Se acabó la primera temporada Glee (lágrima corre por mi mejilla en este momento). Creo que cuando empezaron a transmitirlo por FOX le comenté cuánto me gustaba la propuesta del programa. Lo que no se me habría ocurrido es que, después de 22 episodios, el programa se convertiría en uno de mis favoritos, no tanto por la música -o bueno, también por eso-, como por el contenido.

A mi parecer, uno de los personajes mejor logrados es el de Kurt, el adolescente gay que se acepta a sí mismo y vive con orgullo su orientación sexual y su identidad de género (de antemano me disculpo si mezclo términos, sobre todo en un tema en el que el lenguaje importa tanto).

En una de las escenas más dramáticas del programa (menos mal que es comedia musical), se ve cómo el papá de Kurt lo defiende ante Finn (el futbolista) por usar una palabra despectiva en medio de una discusión. Quisiera tener la elocuencia para explicarle qué pasó en esa escena, pero mi palabrerío usual se queda corto y lo mejor es que lo vea usted mismo.

Aquí no estamos discutiendo si la homosexualidad es o no es normal, que en todo caso tendríamos que comenzar por definir qué es "normal", sino el estigma y discriminación de la que puede ser objeto una persona solo por ser como es, aceptarse y vivir con plenitud.

La adolescencia es una etapa en la que uno no se encuentra a sí mismo, y no solo en el aspecto de la sexualidad, por lo que no quiero ni imaginar lo difícil que ha de ser llegar al entendimiento de que uno se sale del patrón impuesto por las instituciones sociales. Más cuando se es sujeto de bromas pesadas, insultos y maltratos. Todos sabemos lo cruel que pueden ser algunas personas a esa edad y el ambiente del colegio.

Creo que el hecho de que estemos en el año 2010 y en la televisión estemos viendo personajes que se declaran abiertamente homosexuales es un avance ENORME, especialmente en el caso de un programa dirigido a adolescentes, ya que les ayudará a aceptarse y a no vivir a medias o escondiéndose tras una mentira como muchos adultos en el mundo.

Si usted opina lo contrario pues... allá usted. Solo lo invito a que trate de imaginarse cómo se sentiría si cada día por el resto de su vida lo único que recibiera de la sociedad fuera el odio, repudio, maltrato, indiferencia, intolerancia y todo a causa de la ignorancia ajena.

Al final, no es cuestión de que los otros aprendan a aceptarse, sino que nosotros aprendamos a RESPETARLOS.

PD. Esta es una de mis canciones favoritas cantadas por Chris Colfer (Kurt). Se llama Defying Gravity. Si tiene tiempo, lea la letra. Tal vez se sienta identificado.

I'm through accepting limits
'cause someone says they're so
Some things I cannot change
But till I try, I'll never know!

Música

Mujeres solteras

sábado, septiembre 11, 2010

¡Levanten la mano!

Por alguna razón siempre me he quejado de la falta de cantantes femeninas que con sus canciones lleven un mensaje de -a falta de mejor palabra- empoderamiento a todas las demás mujeres que, se quiera o no, tienen sus ojos puestos en ellas como modelos a seguir.

Mi adolescencia a finales de los '90 y principios del nuevo milenio coincidió con el bubble gum pop de Britney Spears y Christina Aguilera. Quizá de ahí que me queje por la falta de girl power musical, que ni las mismas Spice Girls que tanto lo pregonaban lo transmitían.

Y parece que el panorama no cambia. Si usted sintoniza la radio, a lo sumo se topará con alguna canción de Lady Gaga, Katy Perry o Keisha, que hablan prácticamente de nada. En la música masiva es raro encontrar ese oomph* o punch que te da cantar algo tipo "I will survive" de Gloria Gaynor (sin necesidad de alcohol, por supuesto).

Habría seguido pensando así hasta que me acordé de Beyoncé una tarde de zapping televisivo. Estaban pasando un concierto que grabó en Las Vegas y el repertorio incluía algunas canciones de sus tiempos en Destiny's Child. No sé cómo se me pudieron olvidar semejantes himnos que invitan a decir "You go girl!".



Por si usted tiene a quien dedicarle un par de esas canciones, le dejo mi selección de los mejores temas de Beyoncé, en algo que más bien parece un programa de 4 pasos para superar un mal amor.

1. Irreplaceable: No se aferre, ¡déjelo irse al desgraciado!

You must not know 'bout me. You must not know 'bout me. I can have another you by tomorrow so don't you ever for a second get to thinking you're irreplaceable


You do what Queen B says

2. I'm a survivor: Esta necesitará cantarla varias veces para creérsela

Now that you are out of my life,
I'm so much better,
You thought that I'd be weak without ya,
But I'm stronger,
You thought that I'd be broke without ya,
But I'm richer,
You thought that I'd be sad without ya,
I laugh harder,
You thought I wouldn't grow without ya,
Now I'm wiser,
You thought that I'd be helpless without ya,
But I'm smarter,
You thought that I'd be stressed without ya,
But I'm chillin'

3. Independent women: Acuérdese que ante todo está usted, ¡sí! ¡USTED!

Tell me how you feel about this Who would I want if I would wanna live I worked hard and sacrificed to get what I get Ladies, it ain't easy bein' independent

4. All the single ladies: Ya para cuando está lista para seguir con su vida


I need no permision, did I mention. Don't pay him any attention. 'Cause you had your turn, and now you gonna learn what it really feels like to miss me.


Al completar el programa, me cuenta cómo le fue para así decidir si me lanzo al mundo de los libros de auto ayuda y los seminarios motivacionales.

* Acepción 3.

Solo en El Salvador

¿Qué está haciendo usted?

martes, septiembre 07, 2010

La pregunta del millón

Ya se quejó lo suficiente por este día, ya se indignó más de la cuenta, ya vociferó todo lo que quería, ya maldijo a todos los pandilleros (que ya es un genérico, porque el problema de seguridad pública no se reduce a "las maras"), ya exclamó hasta por el Chapulín Colorado.

Ahora, la pregunta del millón es: ¿qué está haciendo usted por disminuir la violencia en El Salvador? Digo, aparte de echarle la culpa y la responsabilidad al gobierno.

Yo puedo responder a esa pregunta, al menos en lo personal. Yo no estoy haciendo nada.

Si hay algo de cierto en este año y meses de alternancia en el poder, es que ni derecha ni izquierda han podido resolver problemas que vienen, ante todo, derivados de las disparidades económicas y sociales que vivimos prácticamente desde la conquista. Las pandillas, la delincuencia, el narcotráfico, la migración... todos tienen su raíz, de una u otra forma, en la pobreza y todo lo que ésta conlleva (el acceso a educación, salud, oportunidades laborales, etc.).

Es la salida fácil dejarle al sistema político la solución a todos nuestros problemas, pero no hay duda de que todos podríamos poner de nuestra parte desde la sociedad civil. Es solo cuestión de que cambiemos de mentalidad, pensemos en soluciones alternativas y pasemos a la práctica.

Pero claro, como a nadie le gusta complicarse... ahí seguirán criticando.

PD. Por favor no me venga a decir que usted está orando por la paz, que por mucho que lo respete, creo que Dios y yo estamos de acuerdo en que con eso no basta. Jesús no andaba solo hablando, ¿sabe? Predicaba con el ejemplo.

Solo en El Salvador

¿Qué ganan?

martes, septiembre 07, 2010

No se quede con lo que lee: PIENSE

Paso la mañana tranquila, de arriba para abajo, de un lado a otro, de una reunión a sacar copias, luego a echar gasolina, después a dejar un vestido al dry cleaner y a tratar de comprar infructuosamente aunque sea una dona para mi hermana que se quedó enferma en casa.

Y pues, que me conecto y resulta que allá donde yo anduve tranquila es un armagedón del que ni me percaté. Que los pandilleros se afiliaron con todos los villanos de Marvel y DC Comics, que los marcianos llegaron ya y llegaron bailando el chachachá y no sé qué tanto más.

Ah, y que hay un presunto toque de queda que fue anunciado en un comunicado que han repartido a manera de volantes en que piden la colaboración o tomarán "medidas drásticas"... en esas palabras y sin ningún error de ortografía.

¡Por favor! Yo conozco gente con varios títulos universitarios colgados en las paredes de sus oficinas que tienen peor ortografía que estos supuestos mareros. Ah, y aparte, lo firman "Las pandillas".

No es mi intención decirle que no existe la probabilidad (por mínima que fuera) de que esta información sea verídica, pero ¿se acuerda que en octubre del año pasado dijeron exactamente lo mismo? Si lo recuerda, después de que todo mundo corrió despavorido invocando hasta al abuelo Tláloc, no pasó nada.

Mi tendencia a la desconfianza e incredulidad extrema me lleva a pensar que esta no es sino otra broma de pésimo gusto que a algún imbécil sinoficio se le ocurrió regar por doquier, y que todo mundo se ha dado a la tarea de esparcir aprovechando en particular el carácter viral de los medios sociales, a tal grado que ya nadie se cuestiona la credibilidad de la fuente de dónde provino la información.

La pregunta es, si en efecto todo esto es un invento (que ojalá sea así), ¿qué gana el imbécil que se inventa estas patrañas? ¿Es como el niño que va a tocar los timbres de los vecinos, sale huyendo cuando abren la puerta y después se muere de la risa él solito? Se las lleva de sanvergón, de enfant terrible, de grand provocateur, de Ashton Kutcher en Punk'd y ¿qué gana?

Hágale un favor a este imbécil y no sea dundo -conste que se lo digo con cariño-, no crea todo lo que lee solo porque está en internet. Aprenda a tener criterio, a razonar y reflexionar con la información que cada vez está más a nuestro alcance.

Ojo: no le estoy diciendo que se vaya con Blackberry en mano a darse un vueltín por el Zurita a medianoche y de paso se dé un tour por la Avenida España. Sea prudente pero no le siga al juego a estas personas sin oficio que solo nos quieren ver la cara de idiotas.

También deje de afligirse: si hay un terremoto es porque simplemente vive en El Salvador, no es parte de ninguna profecía pipil; si San Salvador está lleno de hoyos es porque llueve más de lo que la poca tierra que queda puede absorber y filtrar, no es que haya una civilización de hombres topo allá abajo; y si el centro comercial aquel se ha movido no sé cuántos centímetros de sus bases, pues, ¿no cree que los dueños lo arreglarían para no perder todo el platal de semejante inversión?

De lo que sí puede estar seguro es que si usted no comparte esta entrada con al menos de 25 de sus amigos, yo misma me encargaré de que, si es hombre, la Siguanaba llegue a "jalarle las patas", y que si es mujer, el Duende le salga en su cuarto todas las noches.

Relaciones

Reciprocidad

lunes, septiembre 06, 2010

Pensamientos para acompañar el desayuno

Últimamente he notado disparidades en la mayoría de mis relaciones. No soy perfecta, en ninguno de los aspectos de mi vida. Por el contrario, disto mucho de serlo. Pero tampoco soy mala. Quizá por eso, de vez en cuando, me gustaría recibir algo de lo que doy.

Que si como hija nunca he dado motivos por qué desconfiar, me den la confianza a cambio. Que si como hermana trato de preocuparme, que tan siquiera pretendan tener un mínimo interés. Que si como amiga podías contar conmigo, tú también hubieras estado ahí para mí. Que si yo hago un esfuerzo para estar con alguien, al menos lo note y no lo dé por sentado.

Que si doy, tan siquiera muy de vez en cuando reciba en retorno, por aquello de la reciprocidad. Doy, doy, doy, doy y no recibo. Con justa razón me exigen que siga dando, si yo nunca pido. Ya caí en la cuenta de que estoy cansada de dar y no recibir.

Necesito sentirme apreciada. Quiero sentirme apreciada. Merezco sentirme apreciada. Demando EXIJO sentirme apreciada.

Empiezo a creer que son nuestras expectativas las que terminan por decepcionarnos. Los demás son como son. Eso no depende de nosotros. Al final de cuentas, nosotros somos los que esperamos más o, cuando menos, recibir lo que damos.

Mea culpa

En mente