Un sábado por la mañana

sábado, septiembre 25, 2010

Sin oficio

Son las 10:13 a.m. y no hallo qué hacer. ¿Es eso normal? En lo que va de este año, mis sábados en la mañana han sido empleados, en su mayoría, para dormir hasta el mediodía, en un intento de reponer las horas robadas al sueño durante la semana y porque, a estas alturas, simplemente estoy cansada.

Otros sábados han sido destinados a hacer mandados. Ir de un banco a otro, pagando cuentas, propias o ajenas. Un eventual desayuno con una amiga o la reposición de una clase. O, si se amanece tarde, ponerse a ver televisión para mientras llega el mediodía. Y si no hay nada mejor qué hacer, encender la computadora y conectarse un rato.

Hasta que llega un sábado como hoy, en que se amanece temprano pero no se halla qué hacer. Cuando no dan ganas de ver tele, todos los feeds ya fueron leídos, y Facebook y Twitter resultan aburridos. Vi "El manual de la perfecta cabrona" tirado por ahí, pero no me dieron ganas de leerlo. Llegué a pensar que bien podría avanzar en la revisión de la literatura para mi anteproyecto, pero me detuve al abrir el Google Académico.

Dibujado el panorama, no sé por qué me cuestan tanto los sábados. Imagino que no es normal

Creo que se debe a que la mayor parte de mi vida, las mañanas sabatinas las he pasado ocupada. Por 7 años, aunque con breves intermisiones, las pasé en un pupitre en clases de inglés. Seis meses después, en los que también me costó hallar oficio, volví a mantenerme ocupada. Otros 3 años  en otras aulas. Para cuando estaba en los últimos años de la universidad, ésta se encargó de llenar el hueco en mi agenda, ahorrándome la molestia de hallar qué hacer.

He pensado en cómo solucionar mi estrés sabatino. La fuerza del hábito me lleva a querer meterme a clases de algo, algún curso, aunque sea de algo tan banal como repujado o tarjetería española (y adelantar algo de mi lista de "Cuando me jubile"); pero algo me dice que esa tampoco es la solución. Quizá necesito aprender a disfrutar de la inactividad o a descubrir nuevas actividades; a estar sola o a disfrutar de mi compañía.

Son las 11:34 a.m. Al menos hice tiempo.

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4 comentarios

  1. Ser voluntaria para un proyecto de ayuda social podria ser una buena eleccion.

    Solo una sugerencia con respeto y cariño.

    Saludos

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  2. Soy Salvadoreño, he pensado en el voluntariado varias veces y a la fecha no he encontrado uno que me llame la atención, en el que sienta que puedo colaborar y hacer una diferencia, por pequeñita que sea. Sabe que todas sus recomendaciones son bien recibidas, saludos :)

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  3. Diosguarde! disfrutá que tenés el tiempo para vos, andá a ver vitrinas, a caminar, a jugar BKB, quedate tirada en la cama, no sé, algo así como mil cosas que hacer antes de morir...o de que tus horas ya no sean tuyas.

    Los sábados en la mañana no me alcanzan, o hay que arreglar el carro, ir a pagar cuentas, llevar al niño al doctor, ir yo misma al doctor, ir al super, reuniones de colegio...tener un sábado libre para quedarme en casa es una bendición que no puedo gozar muy seguido.

    PD: no te aflijás, cuando nazca la niña te invitaré a que la llevés de paseo en cochecito los sábados vaya =)

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  4. Clau, no me gusta mucho que se diga eso de ver vitrinas, estar tirada en la cama aburre después de un tiempo... Los sábados ocupados los tengo de vez en cuando. El problema es con el resto.

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