Intentos de prosa

Pero, ¿y si...?

miércoles, octubre 20, 2010

"Tal vez no sea nada", pensó para calmarse un poco, mientras reparaba en la ironía de que un nudo en la garganta le causara otro. No sabía si no lloraba porque el simple acto de llorar dolía físicamente, o porque quería pretender que guardaba la calma. Aún así, era más fácil imaginarse que era "algo", algo de eso que se hereda genéticamente. Pero, ¿y si era algo? ¿y si era algo malo? Demasiados flashbacks de visitas a hospitales, de gente marcada con tinta negra en el punto en que recibirían sus radiaciones, del olor a químicos y tristeza. Demasiados recuerdos de funerales, de gente llorando por gente que ya no está. No, no puede ser ese "algo". ¿Por qué ella? ¿Por qué ahora? "Tiene que ser nada", pensó para calmarse un poco, mientras veía pasar el tiempo, entre las ansias y el pánico.

Solo en El Salvador

Oportunismo se escribe con O de Omar Angulo

lunes, octubre 18, 2010

Hoy resulta que Omar Angulo le escribió una canción a los mineros chilenos. La verdad es que no hay de qué sorprenderse, si tomamos en cuenta que este tipo aprovecha cada velorio que puede para hacerse de sus 15 minutos de fama.

La primera vez que reparé en las tácticas enfermizas de promoción de este señor fue para el entierro del estudiante del INFRAMEN, en abril pasado, cuando aparecía en primera plana la mamá del joven llorando, y éste dizque charro detrás.

Vaya sinvergüenza, lo repitió en el entierro de la Manyula y del joven futbolista del Metapán. Es como si no pudiera dejar escapar oportunidad alguna de visibilidad. No le basta con pintar con su "omarangulo.com" hasta la última piedra de El Salvador.

Si lo vemos con ojos de frivolidad, la estrategia de RRPP que utiliza este fulano no está mal, en cuanto consigue su objetivo de branding. Pero en lo humano, simplemente es repugnante que se aproveche así de la gente.

Este grado de oportunismo me asquea y lamentablemente le tengo que seguir el juego haciendo un post que incluya su tan "afamado" nombre -aunque se va a los penales con el otro gran contaminador visual de San Salvador, el Ing. Cortez y su álgebra de Baldor resuelta-.

En el 2010, ¿quién necesita "lloronas" si tiene a Omar Angulo? Y claro, este tipo sin escrúpulos le asegura a su evento social conseguir tiempo de aire en 4 Visión y primera plana en los periódicos de mayor circulación. Más algún chip de Tigo si usted se deja.

Divagando ando

De los 33 mineros chilenos

miércoles, octubre 13, 2010

No me va a dejar mentir: entre ayer y hoy poco se habla de algo que no sea el rescate de los 33 mineros chilenos que quedaron soterrados en la Mina de San José, en la ciudad de Copiapó (ojo: soterrados, no "aterrados" como insiste en decir mi septuagenaria abuela, aunque no descarto hayan sido presas del terror en semejante situación).

Yo me pregunto, después de regresar desde las entrañas de la tierra -por seguirle el juego a las declaraciones proféticas poéticas del Ministro Golborne "Estamos a pocas horas para ser testigos de cómo la madre tierra dará a luz a 33 nuevos hijos"-, ¿en qué tantas cosas se podrá pensar y reflexionar en 70 días de aislamiento?

Mario Sepúlveda, el segundo rescatado, decía hoy que había estado en el cielo y el infierno ahí abajo. Otros aseguraban hace días que cambiarían sus vidas al regresar con los suyos. Unos se casarían, algunos pasarían más tiempo con sus familias y, por supuesto, #elmineroinfiel tendría que aclarar las cosas entre su esposa y "su conviviente" (la palabra más diplomática que he escuchado para "amante").

Es verdad que cada uno tenía a otros 32 hombres a la par, pero no dudo que todos se sentían solos estando ahí, en la oscuridad, en el encierro. Y, en esa soledad, ese obligado diálogo consigo mismos, ¿qué tipo de enlightenment habrán tenido durante los 70 días en la mina? ¿con cuántas lecciones de la vida no saldrán de ahí? ¿qué nueva perspectiva tendrán?

Algo más sabios saldrán de la mina los hombres que vivirán dos veces. Algo tendrán que decir y enseñar, y algo tendremos que aprender de ellos.

Mientras libretistas de Hollywood corren a sus teclados para escribir el próximo blockbuster con algún título predecible como "The 33" o "70 days of mayhem"; productoras se apresuran a venderle sus ideas de documentales a alguna cadena como Discovery; y las grandes mentes del mercadeo no pierden el tiempo para asociar sus marcas con los mineros convertidas en estrellas del momento (como la chaqueta de Adidas que usó la hija de Franklin Lobos, el ex futbolista, para recibirlo); yo solo espero oír las historias y el insight de los protagonistas, hombres comunes y corrientes que poco tienen que ver con este aparataje mediático construido principalmente por el gobierno chileno alrededor de ellos y que, dentro de unos días, todos habremos olvidado.

Usted, ¿en qué pensaría durante 70 días atrapado en una mina?

Motivación

Gratificación instantánea

martes, octubre 12, 2010

A veces pienso que me gustaría tener un control remoto para darle fast forward a estos años en que uno aún no halla su lugar en el mundo, y así aparecer en la escena en que ya todo está establecido. No sé por qué a veces queremos las cosas para ya, como por arte de magia, sin necesidad de aquello de "prueba y error". Cuando la realidad es que las cosas que más cuestan son las que más se valoran, las que toman años, que uno ni cuenta se da de que lo logró hasta que ve en retrospectiva el camino que ha recorrido, que la mayoría de las veces no es en línea recta, sino lleno de desvíos. Olvídese de la gratificación instantánea y trabaje por lo que tanto quiere.

Demasiado personal

Ira

lunes, octubre 11, 2010

Esta entrada habría tenido (más) sentido cualquier día de la semana que recién pasó. Entre quemar neuronas terminando tareas a las 2-4 de la mañana, asimilar cambios sustanciales en mi vida personal, lidiar con disconformidades en la vida familiar, caer en la cuenta de que no tengo vida social y enfrentar el inminente estancamiento profesional, estos días, por decir poco, han sido... malos.


Sospecho que no es coincidencia que todo se te junte cuando las cosas van mal. Por el contrario, pareciera que está en los planes del cosmos que cuando te toque colapsar, lo hagas en una escena similar a la de un edificio que se desmorona después que un movimiento telúrico mueve sus bases. Pues bien, a mí me movieron mis bases.

Mi problema no es tanto quebrarme, como que no sé hacerlo. Para mí, desde siempre, ha sido casi imposible expresar o compartirle mis sentimientos a alguien. Sin importar cuánto necesite desahogarme, no sé hacerlo. Al menos, no sé hacerlo bien. Por eso, cuando mi sistema simplemente ya no lo soporta, exploto.

Para mi mala suerte, en los últimos años he optado por explotar hacia dentro, "implosionar" como me corrigió alguien muy amable cuando traté de responder a la tan temida pregunta "Pero usted, ¿cómo se siente?".

Implosiono. Me encierro en el cuarto más oscuro y después de una semana de llevar el nudo en la garganta, lloro. Feo, feo. Lloro en silencio guardando todas las precauciones para que nadie me escuche, porque eso de dar explicaciones a mí no se me da, y prefiero evitar entrar en discusiones inútiles en las que corro el riesgo de decir cosas que no son y volcar mis frustraciones -erróneamente- en alguien más.

Eso, sumado a un día malo tras otro en lo que menos queda es un respiro para alejarte de la situación y poner todo en perspectiva cuando ya aliviaste un poco el peso que llevabas encima, no es una buena combinación. Suficiente tiene una con estar pasando por un período lo más parecido a la pérdida y el duelo, como para tener que estarse preocupando además por las otras cosas que se le vienen encima y no son postergables.

Entonces llega el enojo. No sé si es que llega o si más bien es ira que una ha ido acumulando por semanas, y hasta la tontera más insignificante sirve de detonante para el arsenal de dinamita que llevas dentro. Cada cosita te irrita. Y sí, te dan ganas de gritar, de quebrar cosas, de salir corriendo, de desaparecer. Pero solo se queda en tu mente, como un deseo reprimido de pararte a media reunión de trabajo a cantar a gritos aquella canción de Limp Bizkit.

Déle 'Play' otra vez que si no, no tiene gracia.



Si tuviera que señalar un par de lecciones aprendidas de este último par de semanas sería el hecho de que necesito un respiradero. Algo así como un géiser a través del cual me desahogue periódicamente, para que cuando salga toda la presión no se asemeje tanto a una bomba atómica.

La frase "blow off some steam" nunca tuvo tanto sentido, antes de que necesite considerar clases de anger management.

Ahora el enojo ya pasó (creo). Espero que solo haya sido esa semana y que lo que tenía que colapsar y derrumbarse, ya esté todo en el suelo, para ponerme a recoger los pedacitos y ver cómo los pego o qué hago para reedificarme.

En la TV

Una familia moderna

martes, octubre 05, 2010

Para usted que creció acomplejado porque su familia no era "normal" y se pasó la mitad de su infancia haciendo dibujitos en que aparecía una casa blanca de techo rojo (con todo y chimenea) y cuatro muñequitos "de palitos" (papá, mamá e hijos) saludando en el jardín y que además le dibujaba una carita alegre al sol que salía en la esquina superior izquierda de la página de papel bond tamaño carta, "Modern Family" es para usted.

El nuevo programa de Fox, aparte de ser muy, muy divertido, expone nuevos tipos de familias cada vez más comunes: la típica familia americana (papá, mamá, 3 hijos); la familia recompuesta/bicultural/hombre mayor-mujer joven (ésta es particularmente chistosa, con Al Bundy como papá y Sofía Vergara como mamá); y la pareja gay que adopta a la beba vietnamita (otros que provocan carcajadas). Ah, y todos son familia entre ellos.

¿Si eso es una familia moderna? Supongo que sí, tanto como aquellos. Son familias de la TV para tiempos modernos, que rompen esquemas, que tal vez contribuyan a que los niños de familias no tan "normales" no se sientan extraterrestres. Si al final de cuentas, lo que hace a una familia son los lazos afectivos entre sus miembros... y para eso, no importa cómo se componga.

Si tiene ganas de reírse, sintonice Modern Family: Fox (canal 54 si vive en El Salvador y su cable es Tigo), martes a las 9:00 p.m. Por si ya lo ha visto, ¿a usted qué familia o personaje le da más risa? Mis risas se las disputan Cameron y el acento fingido y exagerado de Sofía Vergara, alias Gloria.

Este es otro post tipo TV Guide traído hasta usted gracias al gentil patrocinio de la jefa de mi hogar monoparental quien es tan amable de pagar la factura de televisión por cable todos los meses.

Motivación

Envidia

sábado, octubre 02, 2010

De todos los sentimientos, éste es del cual podríamos prescindir los humanos. Habemos quienes lo hacemos en el más absoluto silencio, como si nosotros mismos no quisiéramos darnos cuenta de que envidiamos al otro. Porque si estuviéramos conscientes tendríamos que detenernos a examinar a ese monstruito que nos corroe desde adentro... una tarea muy desagradable. Quizá incluso nos da pena admitir que sentimos envidia.

Hay otros que envidian públicamente, a veces de las maneras más escandalosas y ni siquiera se dan cuenta, porque su envidia se disfraza de habladurías, de sarcasmo, de críticas, de poner en entredicho por qué el otro tiene lo que él desea. Conozco a varios de estos envidiosos, algunos son de lo más patético, otros me dan lástima.

Probablemente usted también conoce un par de envidiosos, también es posible que usted sea el objeto de algún tipo de envidia, pero lo más seguro es que usted lleva ese monstruito adentro, en este preciso momento... corroyendo sus vísceras y envenenando su torrente sanguíneo.

¡Ah! Es tan fácil envidiar la vida de los otros cuando no se está satisfecho con la propia.

10 cosas

5 cosas que eran buenas de ser niño

sábado, octubre 02, 2010

La vida sigue un ciclo y sería injusto decir que una etapa es mejor que la otra. Simplemente son diferentes. Eso sí, hay que admitir que hay cosas que eran buenas de ser niña o niño:

  1. No hay que tomar decisiones. Sí, la vida es de decisiones, pero cuando uno es niño, los grandes dilemas de la vida no pasan de qué vas a comer, qué hay en la tele y "quiero ir al baño". ¿Cuándo ha visto a un niño estresado? 
  2. Las películas para niños. Visualmente son más atractivas. Cuesta menos entenderlas, a pesar de que el mensaje sea igual de complejo que cualquier otro filme que se precie de intelectualoide. Aparte, los personajes son más graciosos. ¡Necesito decir más?
  3. Se puede jugar con cualquier cosa porque cuando los recursos escasean, la imaginación abunda. A las pruebas fotográficas me remito. De adulto, vivirá comprándose juguetes -laptops, TV's pantalla plana, cámaras digitales, iPods, Blackberry, etc.- y seguirá igual de aburrido que al principio. 
  4. Colorear. Simplemente es divertido. Es uno de esos placeres sencillos de la vida. Si no, inténtelo y me cuenta. 
  5. Si uno es "ocurrente", se lo celebran y le dicen "Ay, qué linda la niña". De adulto, es más probable que condenen su irreverencia y tenga que abrir un blog para que lo que tiene por decir sea socialmente aceptable. 

Me atrevería incluso a añadir una sexta: ¡no hay necesidad de ser niña o niño para hacer esas cosas y disfrutarlas!

Ayer fue el día de la niña y el niño. Felicidades a usted a quien los adultos le dicen "inmaduro" o que el paso de los años no ha terminado por amargarlo (inserte carita alegre aquí).

Motivación

Restricciones no aplican

viernes, octubre 01, 2010

Un día de estos entré a uno de los jardines probablemente más hermosos que he visto en mi vida. No me pregunte cómo se llamaba cualquiera de las flores porque no tengo ni la más mínima idea. Esas clases en la escuela de "Sea mujercita" me las perdí.

Lo curioso fue que, cuando se acabó el sendero empedrado, no supe qué hacer. No había nadie alrededor y volví a ver a todos lados por si había un rótulo que dijera "No pisar el césped".

Enseguida reparé en que, en todo caso, ¡la grama está ahí para pararse en ella! así que en un acto de rebelión, me paseé por el jardín de arriba para abajo, perdiendo cuidado de qué había debajo de mis tenis.

¿Con cuántos rótulos de "No haga esto" y "No haga aquello" nos topamos todos los días que ya ni siquiera cuestionamos aquello que nos prohíben ni de dónde proviene tal restricción?

Ja. Yo pisé el césped. ¿Y qué pues?

En mente