Mente femenina

De los baños femeninos

miércoles, diciembre 21, 2011



En la última campaña publicitaria de una marca de zapatos equis se dan a la tarea de hacerse la pregunta existencial: "¿Por qué las mujeres van al baño en grupo?". Erróneamente le han informado al público que lo hacen -y digo "lo hacen" porque yo voy a hacer mis asuntos yo solita, sin necesidad de barra-, para hablar de los hombres a sus espaldas.

Caballeros, lamento informarles que las mujeres vamos a hablar de ustedes, para bien o para mal, en sus narices o a sus espaldas, no solo en los baños, sino en cualquier lugar.
Dicho esto, yo tengo la respuesta a por qué las mujeres van al baño en manada. Muy fácil: por bayuncas. Conozco a amigas a quienes tengo en alta estima, que han llegado a los 25 o 26 años, todas profesionales, y aún dicen "¿Vamos al baño?" en medio de una reunión social. Llámeme individualista, pero yo no siento la necesidad de que alguien me acompañe al baño desde que me enseñaron a limpiarme por mi cuenta.
Lo que me lleva a una pregunta aún más importante: ¿por qué las mujeres insisten en hablar en los baños públicos? No hablo de las pláticas casuales mientras estás lavándote las manos. No. Mi problema es con las mujeres que, estando cada una en su inodoro, se dedican a sostener una conversación. Es probable que así como se les aflojan los esfínteres se les aflojen las habilidades sociales. No obstante me sigue pareciendo molesto.
Cuando vas a ese santuario de paz y tranquilidad, donde entras en un estado zen para hacer tus asuntos, estás ocupada y no buscas ser molestada. Es perturbador que alguien quiera sacarte plática mientras estás sentada ALLÍ, peor aún si es una persona que apenas conoces. Multitasking aparte, las conversaciones de inodoro a inodoro deberían ser erradicadas.
Usted no está para preguntármelo, ni yo para decírselo, pero el único motivo por el que hablaría en un baño público sería en caso de extrema urgencia para que alguien me pasara cuadritos de papel higiénico.
¿A usted también le molestan las o los parlanchines de inodoro? ¿O es de los que prefiere las conversaciones de baño público?

Divagando ando

Manos amigas

sábado, diciembre 17, 2011

El hecho de que el 99.9% de las personas no estén dispuestas a tan siquiera levantar un dedo para ayudarte o que nazca de ellos hacerte un favor, en verdad te hace apreciar el hecho de que el 0.1% restante aún sea capaz de tenderte una mano amiga.

A veces me pregunto si acaso yo soy demasiado exigente, siempre esperando que los demás actúen como yo lo haría. No sé por qué lo sigo haciendo, si ya sabíamos que lo mejor es no esperar nada de nadie.

¿Te ha pasado? ¿Qué piensas?

Cosas que pasan

Descarriada

martes, diciembre 13, 2011

Hace 10 días choqué con otro vehículo. Estuve involucrada en un siniestro, como dicen las aseguradoras. No fue un choque aparatoso. Estúpido sí, pero relativamente sencillo. Esa tarde comprendí por qué la gente dice "una fracción de segundo". Es que por una fracción de segundo mi cerebro se nubló por completo. Iba trazando una ruta mental de por dónde me tenía que meter para llegar a mi casa. Eran las 4:30 p.m., había estado despierta desde las 6:30 a.m. y solo había dormido tres tristes horas. ¿De verdad importa? Cuando le llamé a mi mamá ella pensó que me había quedado dormida porque "me desvelo demasiado". Así toca buena parte del tiempo. Pero nunca me había tocado ir a chocar con alguien porque me pasé un alto. Un alto. ¡Un alto! Yo ni siquiera me atravieso los semáforos cuando están en amarillo. Yo siempre pongo atención. Pero pasa. En una fracción de segundo.


Te decía que hace 10 días estamos "descarriadas" en mi casa. El carro ya tiene 10 días de estar en el taller pero no le han hecho nada. Ve tú a saber por qué. Con algo de suerte tal vez no pase de este año. No entiendo por qué se tardan tanto, si solo tienen que cambiarle un farol y arreglar el bumper. No entiendo a los señores de los talleres. No los entiendo porque me cuesta confiar en ellos. Para mientras, he tenido la fortuna de contar con alguien que me da ride en la ruta de casa-trabajo, trabajo-casa. También estoy conociendo las múltiples variables de la 42 (A, B, C, x, y, z, etc.). Eso de dar un tour por todo Merliot, el Plan de la Laguna y Antiguo Cuscatlán para llegar a la UCA puede ser entretenido cuando una trata de ser positiva. Aunque sé que no tengo mucho de qué quejarme, lo que más me entristece es no poder cuidar a mi familia.

Sé que servir de chofer tal vez no califica como "cuidar", pero cuando son las 10 u 11 de la noche y no sabes cómo se va a regresar del trabajo tu hermana de 20 años, la falta de carro te pone en un lío, te entra la angustia y solo sientes la impotencia

Nunca pensé que podría depender tanto de un carro. Para mientras, espero al lado del teléfono la llamada del seguro, cruzo los dedos para que a los del taller los iluminen y cuento los días para que nos lo devuelvan.

Los otros

¿Alguna vez creceremos?

jueves, diciembre 08, 2011

Soy de esas personas que, cuando algo me molesta... pero realmente me MOLESTA... es sumamente difícil sacudirme la idea de la cabeza. Pasa, por ejemplo, que me queda el mal sabor de boca producto de una conversación con alguien con quien, por lo general, sostenemos un diálogo automático de <<"¿Cómo te ha ido?", "Bien, gracias ¿y a usted?", "Bien también">>, pero que cuando nos salimos del guión existe un 90% de probabilidad que la conversación tome un giro desagradable de su parte cuando le da por sacar los temas: 
(a) Peso - Predique con el ejemplo.
(b) Cuánto gano - Ni que me mantuviera y/o le debiera dinero.
(c) En qué vas a invertir tu dinero - Yo manejo mis propios ahorros, muchas gracias.
(d) Que no puedo manejar carros mecánicos - Para eso son los automáticos y si no, ahí está el bus.
(e) Críticas sin sentido hacia ella o a ella - No espere que no brinque si las toca a ellas.
(f) Todas las anteriores.
Hoy es una de esas noches con mal sabor de boca. A veces me pregunto si soy yo la del problema, pero cuando lo pongo en perspectiva, cada vez son menos los golpes bajos que consiguen tener efecto en mí. Y sin embargo, el simple hecho de que aún existan uno o dos que logren sacarme el aire y dejarme en calidad de knock-out me sigue molestando. MOLESTANDO. Ya ni siquiera me molesta con la otra persona, sino que me molesta conmigo misma.

Me afecta más que me afecte. Cualquiera diría que después de 25 años de críticas una ya sería sorda o inmune. Pero no. Sigo teniendo algo de esa niña de 7 u 8 años a la que regañaban por hacer el ridículo en clases de natación porque tenía miedo de tirarse a la piscina. Sigo siendo humana, supongo. Me hace preguntarme si alguna vez creceremos de nuestras inseguridades (*). Es evidente que él no lo hizo y que en cambio solo las proyecta en los demás. ¿Pero yo? ¿Tengo esperanzas de llegar a los 30 o 40 años sin que me afecte?

Hoy es una de esas noches en que me consuela pensar que tal vez solo un par de personas lean esta entrada y que a muy pocas personas les da por comentar. Así solo escribo para mí. 

(*) Outgrow our insecurities

Así soy yo

People watching

miércoles, noviembre 30, 2011

Si alguien me preguntara cuál es mi deporte favorito diría que es ver a la gente. No "ver". Observar. People watching. Las veo en todas partes, en distintas situaciones, personas de todos los tipos. Ellos no ven que yo los veo, y eso a veces hace que me pregunte si alguien en alguna parte me estará observando a mí.

Buena parte de lo poco que sé sobre la vida lo sé por pura observación. ¿No debería ser de otra manera? ¿Algún enfoque más práctico?

Adultez

Cierta edad

miércoles, noviembre 30, 2011

Uno sabe que ha llegado a cierta edad cuando la música que era la sensación en tu adolescencia es considerada "música de adulto joven" y la empiezan a programar en estaciones que también ponen música que tú sueles calificar como "vieja". ¿Britney Spears música de adulto contemporáneo? Habrase visto.

Y claro, uno también sabe que ha llegado a cierta edad cuando los programas de radio que escuchas son "hablados" y cambias la radio en función de cuál entrevista o qué invitados son los más interesantes.

Lo que no significa que dejes de ir saltando de radio en radio buscando música que sea de tu agrado… lo que cada vez es más difícil porque la música actual y tú no conectan del todo.

Pequeños recordatorios del paso del tiempo que se encuentran en el dial.

¿Ya te ha pasado? ¿Qué estás pensando?

Solo en El Salvador

Sobre el dichoso Black Friday

viernes, noviembre 25, 2011

Por años, el cuarto viernes de noviembre ha sido "negro" en Estados Unidos. Negro para cualquier cosa menos para el consumo, digo.

Una parte de mí no entiende por qué tantas personas se sorprenden de que, como los mismos productos que se venden en oferta este día, algunos comercios hayan importado al país el dichoso "black Friday". Al final de cuentas no es un día festivo, a diferencia del mentado Thanksgiving.

Lejos de repetir lo que seguramente muchos ya han apuntado acerca de la transculturización y alienación, me limitaré a decir: ¿Acaso no se ha fijado que la mayoría de festividades son ya solo una excusa para el consumo?

Día de la madre, padre, la amistad, el maestro, navidad… día de lo quiera, siempre "tenemos que" comprar un regalo, enviar una tarjeta, salir a comer o lo que sea.

Antes de andar señalando a los "agringados", "alienados", "igualados" y más, mejor reflexionemos sobre el consumismo exacerbado que lleva a personas a hacer fila afuera de un almacén para aprovechar las ofertas en algo tan innecesario como un televisor 3D, por ejemplo.

En verdad este es el país de las contradicciones.

¿Tú qué piensas?

Cosas que pasan

Abuelas cibernéticas

jueves, noviembre 24, 2011

Tienen cuentas de banca electrónica, Facebook, Skype pero Twitter no, porque ese no saben como se usa. Si no las hubiera tenido frente a mí probablemente pensaría que son criaturas mitológicas, imaginadas. Eran un par de amigas septuagenarias que se habían reencontrado después de muchos años vía Facebook y que luego empezaron a hablar por Skype.

¡Facebook! Mi mamá solo tiene 56 años, abrió su Facebook y eliminó su cuenta meses más tarde porque no sabía cómo usarlo. El Skype se lo tuve que instalar yo. Lo mismo con Twitter: le creé una cuenta para que siga usuarios de noticias y similares, pero hasta la fecha solo ha publicado un tweet (y pobre, no le expliqué bien que si nadie la sigue, nadie lee lo que escribe. Mea culpa).

¡Chatean! Mi abuela tiene apenas 8 años más que una de ellas y hasta le cuesta usar el teléfono inalámbrico [cuenta la leyenda que una vez confundió el control remoto de la TV con el teléfono y le dio reverenda bandeada porque no daba tono]. Hemos pensado comprarle un celular infantil que solo trae 2 botones (para llamar a papá y mamá), pero tenemos nuestras reservas de que sepa cómo usarlo.

Claro, no hay que ser legalmente de la tercera edad para ser analfabeta digital, pero me da curiosidad por qué algunos son tan rápidos para adoptar nuevas tecnologías. Le encuentro una sola explicación: estas personas, como las abuelas cibernéticas, han descubierto que x o y tecnología les trae un beneficio a su vida. Para muestra, una de las señoras usaba Skype para hablar con sus nietos.

¿Conoces personas mayores así? ¿O crees que es más fácil encontrarlos tecnofóbicos?

Música

Embarrados de salsa

miércoles, noviembre 23, 2011

Siempre me he preguntado por qué algunos cantantes tienen la manía de convertir cualquier canción en versión salsa. ¿Te has fijado? Justo cuando pensé que lo había escuchado todo, sonó en la radio 'Let it be' versión salsa. No lo tomes a mal, no tengo nada en contra de la salsa, excepto el hecho de que la mayoría de las letras de las canciones son de rompimientos, engaños y desilusiones, un contraste con lo "alegre" de la música. Marc Anthony ha hecho una carrera de ello. "¿Ahora quién, si no soy yo?", "Se me sigue olvidando que no estás", "Yo trato, trato, trato pero no te olvido"... ¿ves mi punto? Solo me parece bizarro que tomen casi cualquier canción y la quieran convertir automáticamente en versión salsa.


¿A ti no te parece molesto? ¿Qué piensas?

Divagando ando

Universidad

viernes, noviembre 18, 2011

En el marco del Día Internacional de la Tolerancia se me venía a la mente cómo históricamente en El Salvador hemos sido intolerantes a la diversidad. Somos, en alguna medida, intolerantes al que vota por uno u otro partido, al que profesa otra religión, a la diversidad sexual, al que le va al Barcelona o al Madrid (dependiendo del caso), al Alianza o al FAS (también dependiendo del caso), y si no fuera porque el General Maximiliano Hernández Martínez expulsó del territorio nacional a las personas de color y casi aniquiló por completo a la población indígena en algún momento de la década de los 1930, también seríamos intolerantes a ellos. Para muestra, si estuviéramos manejando en las calles de San Salvador, a esta entrada ya le habrían pitado la vieja. A todas luces, este es el país de la universidad y la única tolerancia que se traga es la de la lactosa.

¿Tú qué estás pensando?

Solo en El Salvador

Salir a las calles de San Salvador

jueves, noviembre 17, 2011

Cada día compruebo que El Salvador es un país demasiado chiquito y, de ribete, con demasiados carros circulando por sus calles. Seguramente este no es el único país en que las principales arterias se congestionan tanto o más que las de un consumidor asiduo a la comida chatarra al borde de un infarto, pero sí tiene que ser de los pocos países en que, después de haber pasado hasta una hora metido en una gran trabazón, te das cuenta que no tenía razón, motivo ni circunstancia. No había choque, ni carro quedado, ni semáforo arruinado, ni asesinato o asalto (que en este país pasa). El tráfico es solo porque sí.


En verdad quiere ganas (y suficiente gasolina) salir a las calles de San Salvador en horas pico y las trabazones (en bus o en carro) solo te sirven para pensar la diferencia que haría tener un sistema de transporte público más efectivo. Si bien el tráfico también colapsa en grandes ciudades, al menos en otros lares tienen sistemas de trenes subterráneos, como Nueva York, o súper autopistas como en Los Ángeles (estas no me constan porque solo las he visto en la tele). Para mientras, sigamos esperando la Diego de Holguín...

¿Ya te ha tocado echarte horas en una trabazón sin sentido? ¿Qué haces para no desesperarte?

Random mode ON

¿Cuál es la gana de acabarse el mundo?

viernes, noviembre 11, 2011


El mundo se va a acabar, el mundo se va a acabar. Si un día me has de querer, te debes apresurar...
11 del 11 del 11. Al mundo le tocaba acabarse hoy, ¿a que no? ¿O era el 21 de mayo? ¿O el 21 de diciembre del otro año? No entiendo cuál es la gana de acabarse el mundo, si podríamos estar empezando uno mejor.
O en todo caso, estas personas que se desviven por atinarle a la fecha del fin del mundo, ¿qué esperan? Si el mundo en verdad se acabara no habría quién los felicitara después por haber acertado. Duh. Charlatanes.

¿Tú qué opinas acerca de las mil y una teorías del fin del mundo?
 

Random mode ON

Navidad adelantada

jueves, noviembre 10, 2011

Bien podría ser la respuesta a una vieja entrada (Si todavía no es navidad), lo cierto es que la navidad se ha adelantado a mediados de octubre, ya sea por el cambio climático que retrasa a los zompopos de mayo y los vientos de octubre. De mi parte, creo que he encontrado la situación perfecta al deseo de los centros comerciales por hacer que la navidad les dure casi 3 meses. Fácil: una vez pasada la euforia del mes de la independencia de las donas al 2x1, lo que necesitamos es conseguirnos una festividad para octubre y otra para noviembre. De preferencia que no sea importada (léase: no me refiero a celebrar Halloween y Thanksgiving, aunque El Salvador sea el país en el que todos los días son de algo). Inventémosla.

¿Qué se te ocurre?

NPI

Cambios

miércoles, noviembre 09, 2011

Los cambios siempre se te vienen encima porque te los mandan desde arriba.

Libros

Lee Julie & Julia

lunes, noviembre 07, 2011

Leí Julie and Julia los primeros días de mi incapacidad (fea palabra). Como suele pasar, el libro llegó a mis manos 2 años después de ver la película que, como muchas de Meryl Streep, terminó por gustarme. Recuerdo que cuando vi la película no tenía mayor idea de quién era Julia Child, así que la tomé por uno de tantos fenómenos de la cultura pop estadounidense. Cuando vimos su cocina en el Smithsonian comprobé mi teoría de la cultura pop y tomé a Julia Child por una de esas caras que se ven tanto en la televisión que terminan por ser parte de la familia. Algo así como la tía Julia. Eso tiene que significar Child para una generación de amas de casa, foodies y gourmands.

Pero no es Julia Child la que llama la atención en el libro. La que realmente importa es Julie y la historia de su proyecto. Julie Powell era una secretaria para una agencia de gobierno que trabajaba en algo relacionado a la reconstrucción del World Trade Center en el 2002. Estaba casada, sin hijos pero con gatos, y vivía en un apartamento pequeño en Queens. Julie, podríamos decirlo, odiaba su vida. (Y en eso me puedo identificar con Julie). Tal vez no "odiaba" su vida, pero lo cierto es que no se sentía feliz, o al menos, es justo decir que no había algo que la satisficiera o la hiciera sentir realizada. (Y con eso también me puedo identificar).

Entonces empieza a cocinar. Cocina todas las recetas del libro de Julia Child: Mastering the art of French Cooking. Yo no sé cocinar más que lo básico, así que no me interesa saber cómo hacer Pâté de Canard en Croûte. Durante esos 365 días, Julie escribió un blog sobre las venturas y desventuras de su proyecto. Si lo hacía porque quería o por obtener 15 minutos de fama, no lo sé, pero la idea me parece genial. No, no cocinar 524 recetas en un año, ni siquiera escribir un blog (*), sino tener un proyecto, algo que te haga sentir ganas de levantarte por la mañana y te mantenga animado por el resto del día por el deseo de llegar a casa a hacer eso... lo que sea.

Actualización #1:
Supongo que escribir al respecto en un blog viene por añadidura. Venía pensando en el camino y de verdad no es necesario escribir un blog acerca del proyecto, aunque llevar cualquier tipo de diario resulta beneficioso para ir registrando los altos y bajos que habrá en esa empresa. El punto es que la idea Julie/Julia no se trata acerca de escribir un blog.

Actualización #2:
Si te interesa leer un libro sobre cómo un blog puede cambiar una vida encontrar un proyecto que te haga feliz te puede cambiar la vida, supongo que este es el referente.

Actualización #3: 
Abajo algunas de mis citas favoritas del libro (no sé si son mis "favoritas", pero sí son las que apunté y curiosamente ambas tienen que ver con bloguear):

 "But the surprise is that for every person who's got something to say, it seems there are at least a few people who are interested. Some of them aren't even related". ~ Julie and Julia, p110.

"One good thing about blogging is that it gives you a blank check for whining" ~ Julie and Julia, p. 243

¿Ya has visto la película? ¿Qué te parece la idea de hacer un proyecto así? ¿Qué harías tú?

Divagando ando

Yo me pregunto...

jueves, octubre 27, 2011

  1. ...Si alguien en verdad considera que es de buen gusto y sensibilidad social hacer una campaña de "bebés perdidos" para rifar teléfonos celulares? Porque habría sido una excelente campaña para promover la adopción o para recaudar fondos para un orfanato... para lo otro, no sé.
  2. ...Si se puede ser tan descerebrado como para relacionar un temporal con el castigo divino por la llegada de un cantante abiertamente homosexual a un país? ¿Y luego sugerir que la cancelación de su concierto resultó en el cese de las lluvias y la salida del sol?
  3. ...Si los consumidores no se sienten usados cuando una marca entrega un donativo de parte de sus clientes súper solidarios ante los flashes de las cámaras? ¿Solo yo me pregunto qué donó específicamente la empresa?
  4. ...Si chapodar arriates, instalar fuentes luminosas y decorar calles y avenidas es todo lo que se puede hacer desde el puesto de alcalde? Pregunto porque hay alcaldes para quienes la respuesta es sí.
  5. ...Si ser megalómano es requisito indispensable para ser alcalde político?
  6. ...Si los "paquetes solidarios" que algunos alcaldes y/o candidatos enviaron a los albergues con calcomanías con sus fotografías también iban autografiados?
  7. ¿Por qué la gente insiste en enviar correos masivos en que todos los destinatarios tienen acceso a los datos de los demás? ¿No pueden mandarlo con copia oculta? Y si alguien quiere contestar, ¿por qué demonios le da "Responder a todos"?
  8. ¿Solo a mí me molesta tanto el spam? ¿En serio?
  9. ¿Por qué cuando llegas 10 minutos antes al doctor, él te atiende 40 minutos después? ¿Y por qué si llegas con 10 minutos de atraso él ya no te atiende?
  10. ¿Por qué hay profesionales con mala ortografía? ¿Que no son profesionales pues?
  11. ¿Por qué la gente no lee? No hablo ni siquiera de leer libros, sino de gente que teniendo la respuesta 2 renglones más arriba, aún así preguntan la misma sandez una y otra vez.
  12. ¿En la vida real hay asaltos a bancos como se ven en las películas o series de televisión? Si es así, ¿por qué los banqueros no le piden a los estudios que por favor dejen de darles ideas a los ladrones?
  13. ...Viendo que estamos jodidos en todos los rincones del mundo, ¿por qué los países no crean e implementan políticas de control demográfico? 
  14. ¿Por qué no se planifican las ciudades? ¿Por qué se otorgan permisos de construcción por doquier? ¿Por qué no se reubican ciertas poblaciones? ¿Qué propone la arquitectura para solucionar estos problemas?
  15. ¿Por qué hay gente que le gusta ir a hacer el ridículo a la televisión? De esos que creen que cantan y bailan bien porque su mamá les dio mucha paja cuando eran chiquitos.
  16. ¿Por qué no se llevan presas a las mamás de las niñas que salen en 'Toddlers and tiaras'? Cargos que se me ocurren que pueden aplicar: explotación infantil, prostitución infantil, maltrato...
  17. ¿Por qué los hombres con abundante pelo en pecho son quienes más insisten en andar desabotonadas las camisas?
  18. ...Si se puede sentir nostalgia por algo que no se ha tenido?
  19. ¿De verdad existe la "envidia de la buena? ¿O la envidia siempre será envidia?
  20. ¿Por qué los gatos siempre son los malos en las películas animadas o en que salen animales hablando? ¿Y por qué cuando un perro es el malo, siempre es un bulldog o un doberman?
  21. ¿Por qué los de los bancos y/o telefónicas insisten en llamarte hasta los fines de semana? ¿No entienden que mal caen?
  22. ¿Los Muppets y los de Sesame Street eran amigos o enemigos acérrimos?
  23. ¿Por qué si los profesores saben que los trabajos de grupo no funcionan, siguen asignándolos? Es para calificar menos, ¿verdad? Admítanlo. ¿O son sádicos?
  24. ¿Por qué a ciertas mujeres les gusta poner voz de tonta? Así todas pasmaditas hablan para conseguir lo que quieren. ¿No consideran que denigran a todo el género?
  25. ¿Por qué no han erradicado la gripe? ¿Hay alguna teoría de conspiración detrás de la cual están las farmacéuticas?

Divagando ando

Señales de alerta

miércoles, octubre 26, 2011

Siempre he pensado que el cuerpo humano es como un carro al que se le enciende una luz de check engine cada que necesitas llevarlo a revisión. Para mi buena suerte, a mí se me enciende frecuente esa luz. Sí, digo que es para mi buena suerte porque así me entero de que algo no anda bien cuando aún hay tiempo para actuar y cambiar aceite, pastillas de freno y amortiguadores (todos en el sentido figurado, por supuesto). 

Esta máquina bien aceitada que habitamos, nuestro cuerpo, para mí funciona como la película de Osmosis Jones, protagonizada por Bill Murray. El cerebro es el CEO que se encarga de todas las operaciones para ponernos en marcha dia tras día. Sin afán de sonar como profesor de biología, ¿no es maravilloso como todo esto funciona a partir de algo tan pequeño como la célula?

Me traigo una gripe espantosa. Siempre me da gripe cuando estoy estresada. Es como si mis defensas fueran inversamente proporcionales al nivel de estrés. Si para hoy en la noche no veo ninguna mejora, mandaré al diablo a la medicina moderna y optaré por shots de tequila. Que curiosamente tengo que curarme de una burda gripe para entrar a 15 días de incapacidad por otras cuestiones.

¿Tu cuerpo te envía señales de alerta? Escúchalas. Hasta un dolor de estómago te puede llevar a la sala de emergencias. A veces el miedo nos detiene de averiguar por qué se nos encienden los pilotos. No hay que tener miedo. Hay que tener la certeza... de sea lo que sea.

¿Tú eres de los que le huye al doctor? ¿Qué piensas?

Libros

Lee Ramona la chinche

martes, octubre 25, 2011

Leí el libro de Ramona la chinche (o "Ramona the pest"), cuando tenía 12 ó 13 años. En el lugar de trabajo de mi mamá revendían libros donados desde Estados Unidos para recaudar fondos -desconozco por qué no donaban los libros a los niños, pero bueno-, y ella aprovechaba a comprar para nosotras. Aunque ya pasaba de la edad, me encantaban, y este en particular porque pensaba que mi propia hermana también era una chinche como Ramona Quimby.

Siempre he admirado la cantidad de autores de libros infantiles que hay en la lengua inglesa (ojo, he dicho cantidad, no calidad), que escriben libros pensados para niños. ¿Qué pasa por la mente de una niña de 7 años? ¿Cómo es su mundo? Entender esto es la única manera de lograr que un niño empiece a leer desde los 6 o 7 años. Eso, sumado al diseño de los propios libros, haciéndolos interesantes mediante ilustraciones y una portada colorida.

Y es cierto que en español tenemos las colecciones de "El Barco de Vapor" y la "Torre de Papel", pero creciendo nunca me encontré con uno que siguiera esa lógica de los gringos como el Dr. Seuss o incluso el galés Roald Dahl, que a nuestros niños les llegan como grandes producciones de Hollywood, matándoles, me atrevería a decir, toda chispa de imaginación que solo la literatura puede encender.

Creo que inclusive parte del éxito de estos libros es que los convierten en series completas, entonces el niño o niña se mantiene siempre leyendo... fórmula que siguen incluso los libros dirigidos a tweens y adolescentes (a mí me gustaban las "Sweet Valley Twins" y las del "Babysitter's Club", quizá porque con esos libros aprendí inglés). ¿Acaso no puso Harry Potter a leer a millones de niños durante 7 exteeensos volúmenes?

El libro de la Ramona anda por ahí. No he querido desprenderme de él, esperando que algún día tenga una hija con quien compartir esos "tesoritos" de una infancia que nunca conoció un Nintendo. 
 
Una recomendación más actual para poner a los niños a leer (o al menos a ver películas más "sanas") sería los 5 tomos de The Diary of a Wimpy Kid.

¿Conoces libros así? ¿Cuál recomiendas?

Por si te lo preguntas, toda esta nostalgia me vino de ver la película "Ramona and Beezus", con mi hermana la chinche de 20 años.

Música

¿Por qué los artistas no hablan más en los conciertos?

martes, octubre 25, 2011

Sé que están ahí para cantar, tocar y/o bailar, pero siempre me he preguntado por qué los artistas no tienen mayor interacción con el público en sus conciertos. Pronuncian un par de frases estándar entre canciones, procurando no equivocarse de nombre de país cada noche, pero no pasa de eso. "¡Buenas noches El Salvadooor!", "Es un gusto estar en un país tan hermoso", "Los quiero El Salvador" (ni el gentilicio se aprenden)... es como si todos contrataran al mismo relacionista público. Claro, es mejor un artista con frases de cajón a uno que no hable -que también los hay-.

Para lo que viene al caso, Juan Luis Guerra cumplió anoche en su concierto en el 'Mágico' González, especialmente cuando cantó esta:

Hay canciones que hasta a los #ForeverAlone (como nos llamó mi hermana ayer) nos gustaría que nos dedicaran algún día. Esta es una de esas. Aunque confieso que no me podía todas las canciones -y las que me podía, me las podía a medias-, el espectáculo valió la pena. Un escenario relativamente sencillo, pero bien pensado, con buen uso de los gráficos. Una buena orquesta. Una buena noche de lunes heladísimo para variar la rutina.
 
Me gustaría tener fotos pero lo verías de tamaño hormiga. Puedes ver un video del concierto en la web de La Prensa Gráfica acá.

¿Fuiste? ¿Te gustó? ¿O ya te ha pasado que el artista es de los típicos "¡Qué viva El Salvadooor!"?

En el cine

Vidi: Midnight in Paris

martes, octubre 25, 2011

No sé si es porque siempre he deseado ir a París, porque el desfile de escritores y pintores me recuerda las clases de literatura y las de Estilos Artísticos, si fue porque es emocionante decir "¡Yo también he visto cuadros de Monet!", o una combinación de todas las anteriores, pero Midnight in Paris (o "Medianoche en París") me entretuvo de principio a fin, y quizás, lo más importante es que me dio ganas de ver más películas de Woody Allen. Siempre es interesante hurgar en la obra completa de un artista y verlo como un reflejo de qué estaba pasando en determinada etapa de su vida o cuál fue el hilo conductor de esta (Almodóvar también funciona para ese tipo de ejercicio). ¿Ya la viste? ¿Qué pensaste?




Online

Pégate

martes, octubre 25, 2011

Confieso que nunca le encontré sentido a FourSquare. Aparentemente soy un extraño ser al que no le interesa que los demás sepan dónde está. Por eso me sorprendió que me gustara GetGlue, donde en lugar de hacer check in en una ubicación física, lo haces para señalar qué estás viendo en la tele o en el cine, qué música estás escuchando o qué libro estás leyendo, a cambio de ganarte stickers que realmente no tienen ninguna utilidad práctica (a menos que sean de descuentos... si vives en Estados Unidos). 

Como muchas otras cosas que circulan en la web, esta ¿aplicación? ¿red social? ¿intento de Twitter? comunidad sirve para decir cómo o en qué estás procrastinando, pero de eso no pasa. La "gracia" de los check ins se acaba los primeros días, pero si se sabe ocupar, puede ser una herramienta útil para conversar acerca de tus gustos de la industria del entretenimiento o para encontrar buenas sugerencias. 

A mi parecer, su potencial más valioso es para las cadenas de televisión y los estudios de cine que ya hacen sus pininos en el uso de GetGlue para promover series y películas, aprovechando su caracter viral. Veremos si pega.

¿Ya lo estás usando? ¿Qué piensas?

Online

Televisión en línea

martes, octubre 25, 2011

No pretendo ser la descubridora de la leche tibia ni de la orilla azul de la bacinica. Por el contrario, es como si todo el mundo -menos yo- ya estuviera al corriente de lo fácil que resulta hoy en día ver televisión en línea. Ni siquiera es algo novedoso, en verdad. Son los mismos programas, diferente soporte. 
¡Y es una maravilla! ¡Y también una lástima! Tengo sentimientos encontrados respecto a "ver televisión en la computadora". 
Por una parte me brinda la posibilidad de ver programas a los que de otra forma no tendría acceso (como The Big C y Downton Abbey), y ahora puedo ver lo que quiera a la hora que quiera -incluso a escasas horas de haberse transmitido en su país de origen-.

Y por otro, le quita toda la ritualidad el banal hecho de ver televisión. Ya no tengo que esperar al "lunes de Criminal Minds", ni al "martes de Modern Family", y sobre todo, me ha hecho una televidente solitaria. Ya no más sentarnos las tres a ver x programa o conversar sobre lo visto.

Entonces me da por preguntarme si dentro de poco también dejaré de ir al cine -no es como que vaya muy seguido, con la gran variedad de películas que traen al país y lo barato que es la entrada *sarcasmo*-. Ya había dejado de frecuentar las salas de cine cuando descubrí la calle Arce en San Salvador como la meca de la piratería... pero esto es como que se te abran puertas a infinitas posibilidades. Solo con un click. Y "gratis".

¿Tú lo haces? ¿Que estás pensando?

En la TV

Detrás de la puerta: Storage Wars

martes, octubre 25, 2011

Lo he visto apenas en un par de ocasiones pero me gusta. Confieso que cuando vi el anuncio pensé que era de muy mal gusto abrirle las bodegas a las pobres personas que por x o y motivo las han dejado abandonadas. Y luego... vi el programa. Storage Wars no tiene ciencia: subastan una bodega a la que los compradores no tienen acceso previo para hacer un valúo de su contenido. Hallan un tesoro o hallan basura. ¡Me gusta más cuando lo que compran resulta ser pura chatarra! La expresión facial de los tipos cuando descubren que la bodega por la que pagaron hasta $500 no tiene más que ropa de cama con chinches y garrapatas... no tiene precio (al menos para el televidente). Y claro, también te emociona ver que los cachivaches ajenos pueden valer miles de dólares, pero me quedo con la primera opción.

¿Ya lo has visto? ¿Qué estás pensando?

En la TV

Televisión con fecha de caducidad

martes, octubre 25, 2011

¿Te ha pasado que a la tercera, cuarta o quinta temporada aquel programa de televisión que tanto te gustaba se vuelve la cosa más aburrida que has visto? A mí sí. Es como si los televidentes padeciéramos de déficit de atención después de cierto tiempo al aire y me pregunto si es porque los programas bajan de calidad o si nosotros simplemente perdemos el interés después de un determinado período de tiempo. Creo que se dan ambos escenarios con el agravante de que los formatos televisivos son otro producto desechable más en nuestro mundo de consumismo.

Hay series a las que después de un par de episodios al aire deciden cancelarlas, porque lo que habla son los ratings. Otras sobreviven a saber cómo y por qué, al más fiel estilo de un parásito. Lo cierto es que hasta a las más exitosas les llega su fecha de caducidad. Unas se van por todo lo alto y otras, por la puerta de atrás, en ocasiones sin la oportunidad de despedirse de su fan base. No hay duda de que por eso se celebra tanto a los casos excepcionales como Seinfeld, Friends o ER y para las que sobreviven al episodio número 100, siempre queda la sindicación que les permite irse a re-runs.

Te dejo las:
5 Series que para mí murieron hace tiempo:
  1. Grey's Anatomy: ya se les acabaron los personajes que puedan ser nuevas parejas, es decir, ¡ya todos se acostaron con todos!
  2. CSI: es como comprar un juego de Clue y pretender que hay novedad después de años de pasarlo jugando.
  3. House MD: solo falta que le dé una sobredosis. Además, ya crearon a Nurse Jackie.
  4. Two and a half men: la serie estaba muerta desde antes de que Charlie 'muriera' misteriosamente en Francia.
  5. Law and Order: o al menos que dejen de crear una versión por cada uno de los estados de Estados Unidos (lo mismo va para CSI).
y... 5 Series inmortales:
  1. Friends
  2. Seinfeld
  3. The nanny
  4. Will & Grace
  5.  Gilmore Girls
(Sí, solo comedias, porque ¿a quién le gusta revivir el drama?)

Tú, ¿qué estás pensando?

Divagando ando

Si Dios quiere

lunes, octubre 24, 2011

Úlltimamente me pregunto por qué la respuesta del salvadoreño para todo es "Si Dios quiere", "Primero Dios", "Dios mediante", "Será lo que Dios diga", "Dejarlo en las manos de Dios". Lo digo porque yo también lo digo. Es ya un reflejo, una muletilla si se quiere. Y me siento mal por Dios, ¿sabes? Porque es bien fácil dejárselo todo a Él y que nosotros no hagamos nada. Y no es por aquello de que "uno propone y Dios dispone", sino porque simplemente hay cosas que solo nosotros podemos hacer por nosotros mismos. Si los salvadoreños lo dejamos todo en las manos de Dios, si Él quiere, si  Él dispone (y a veces no solo Él, sino también los genéricos "el gobierno", "los políticos", "la sociedad", "los salvadoreños" -los otros, porque generalmente nosotros no nos echamos a la cuenta-), ¿qué hacemos NOSOTROS? ¿Nada?

No tome esta entrada como algo religioso, sino más bien como algo meramente lingüístico y cultural.

¿Qué estás pensando?

En la TV

El amor viene en todas las tallas: Mike and Molly

lunes, octubre 24, 2011


No es la primera vez que lo digo, pero me da gusto encontrar cada vez más series en que los protagonistas, como muchas personas en la vida real, son de más carne que de huesos. Por algún motivo que escapa mi comprensión, los ejecutivos de las cadenas de televisión tienen la mala maña de no incluir actores que sean representativos de la población. Si nos fiáramos de Hollywood, bien podríamos creer que todos los gringos son jóvenes, caucásicos y, por lo general, sumamente atractivos. Los afroamericanos, hispanos y asiáticos se reparten los papeles de: a) el mejor amigo del protagonista; b) el vecino del protagonista o c) el asesino. Ya no digamos adónde quedan "los gordos", para quienes la pantalla chica ha probado ser por años demasiado chica para estar en ella. Dicho esto, Mike&Molly no tiene nada de diferente. Incluso puede ser considerada una serie aburrida de una pareja aburrida que hace cosas aburridas de gente "normal" y aburrida, con la excepción de que ambos protagonistas se ven igual que el 33.8% de la población de Estados Unidos: obesos, y que de paso te hacen reír de vez en cuando.
¿Qué estás pensando?

En la TV

2 Broke Girls para quebrarse de la risa

martes, octubre 11, 2011

Es curioso cómo a veces nos quejamos de que no pasa nada nuevo en nuestras vidas, pero al mismo tiempo no le damos cabida a  nada nuevo tampoco. Algo tan frívolo como un nuevo programa de TV puede hacer el cambio, una desconexión del mundo por 30 minutos y, en el mejor de los casos, traen consigo una buena dosis de endorfinas a través de la risa. 2 Broke Girls consigue eso conmigo. Creo que, como Max, me río a expensas de Caroline, y pues, también del mismo sarcasmo de Max. Muchos nos identificamos con los personajes que luchan por sobrevivir económicamente, que les va mal de vez en cuando, pero que cada día vuelven a intentarlo. 

Espero no me esté precipitando -considerando que apenas va por el cuarto episodio-, pero la serie en verdad me gusta. Una recomendación más para la nueva temporada.


Si ya la viste, ¿qué estás pensando?

En la TV

La feminización de TBBT

martes, octubre 11, 2011

Ya era buena, pero tiene que admitir que ahora es mucho mejor. Si bien Penny ha estado en The Big Bang Theory desde la primera temporada de la serie, Pasadena había sido hasta hace poco territorio de hombres y ya era tiempo de que cambiara (¡Bazinga!).

Mi favorita es la quirky Amy Farrah Fowler, la contraparte de Sheldon, aunque no descarto a la futura señora Wolowitz, Bernadette, especialmente cuando grita igualita a la mamá de Howard. 

Espero que ambos personajes continúen en la serie y, ¿quién sabe? Podría haber una fémina a la que Raj le pueda hablar sin emborracharse. Bien dicen que nunca falta un roto para un descosido.

A veces un cambio tan sencillo puede convertir a algo bueno en aún mejor.

¿Qué estás pensando?

En la TV

Downton Abbey: Must-See TV

lunes, octubre 10, 2011


Esta joyita de la corona televisiva británica es exquisita en su trama y su ambientación en 1912-1914, y por tanto se la recomiendo fervientemente. Jane Austen meets Agatha Christie meets Gosford Park, ¿qué más se le puede pedir a Downton Abbey? Tiene toda la intriga de la sucesión de los títulos nobiliarios, la urgencia por asegurar el futuro económico de las hijas casándolas con el mejor partido (que es lo mismo que venderlas al mejor postor, digo yo), las diferencias de clases entre patrones y empleadores, la primera guerra mundial, más todo el chismorreo de los pisos de arriba y el de abajo y entre ellos (que sí, lo admito, le da un aire a telenovela latinoamericana), al grado en que consigue mantener en vilo al espectador y sorprenderlo con giros verdaderamente inesperados (no hay nada peor que un programa predecible). 

Sé que hay quienes no soportan ver programas o películas "de época" -¿por qué? no entiendo-, pero dele una oportunidad a la miniserie ganadora del Emmy. Solo la actuación de Maggie Smith hace que valga la pena. Un Must-see TV. (Sé que lo digo yo y que mi opinión no pesa, pero en serio, ¡véala!).

Hasta para ver televisión a veces hay que salir de la rutina.

Si ya la viste, ¿qué estás pensando?

En la TV

Vivir a lo Cathy Jamison: The Big C

lunes, octubre 10, 2011

Mientras veía a mi tía consumirse día a día por culpa del cáncer, tomé -de alguna manera, sin estar consciente de ello- la decisión de que, si algún día yo fuera la ganadora de esa misma lotería genética, ocuparía esos últimos meses en vivirlos, mas que en postergar la muerte (que si hay algo seguro en esta vida es que todos vamos a morir). Melancolía aparte, eso significa para mí 'The Big C'.

Apenas la acabo de "descubrir" (este fin de semana vi la primera temporada y en Estados Unidos casi van por la tercera), pero puedo decir con certeza que ya es de mis comedias favoritas. Porque todos deberíamos de vivir la vida como Cathy Jamison, seamos diagnosticados con la gran C o no.

Te recomiendo la serie si tú, como muchos, has convivido con el cáncer u otra enfermedad terminal en tu familia. Dicen que se sana mejor riendo. Y con Laura Linney te reirás mucho.

Si ya la viste, ¿qué estás pensando?

Libros

#30libros

lunes, octubre 10, 2011

Los tweets son aire y van al aire. Como muchas otras personas hice el meme de los 30 libros, aunque en un solo día. No quería que mis tweets/libros se fueran al aire, de ahí que los recopile en este post. Encontrará que no son brillantes recomendaciones literarias. Nunca pretendí que lo fueran.

  1. Uno que leyó de una sentada: Lady Susan, Jane Austen. [Una Jane más light, pero siempre aguda en sus críticas. Muy divertido].
  2. Uno que se haya demorado mucho en leer: Sense&Sensibility, Jane Austen [Vi la película antes…].
  3. Uno que sea un placer culposo: Bridget Jones, the edge of reason, Helen Fielding [La Bridget me mata de la risa. Punto.].
  4. Uno que le gusta a todos menos a usted: El Alquimista, Paulo Coehlo [Bah. Me quedo con las frases que salen en las agendas.].
  5. Uno de viajes: Paso… pero me gustaría leer Eat, pray, love de Elizabeth Gilberts o Under the Tuscan Sun de Frances Mayes [Sí, a mí me gusta comparar libros contra películas].
  6. Uno de un Nobel: A puerta cerrada, Jean Paul Sartre [Lo leí cuando tenía 16, quiero volver a leerlo este año].
  7. Uno muy divertido: Confessions of a shopaholic, Sophie Kinsella [No sé por qué tiendo a identificarme con personajes torpes].
  8. Uno para leer por fragmentos: Paso… No leo 'pedaceado', si dejo el libro es porque no me gusta.
  9. Uno con excelente versión cinematográfica: No conozco nada que Hollywood no haya arruinado. ¿Pride&Prejudice de Jane Austen versión BBC?
  10. Uno con pésima versión cinematográfica: Harry Potter and the Deathly Hallows [Tan siquiera por ser el final lo hubieran hecho bien :( ].
  11. Uno que lo haya motivado a visitar un lugar: Harry Potter [Yo quiero ir a Hogwarts, digo, al Reino Unido u_u ].
  12. Una biografía: Yo, Ricky Martin [Ve chis, yo soy curiosa jajaja Aunque parece de autosuperación, me sorprendió].
  13. El primer libro que leyó en su vida: El mono imita monos [el primero que recuerdo con nombre, antes había leído cuentos].
  14. Uno que haya odiado hace años y hoy admira: Paso… no cambio de opinión así nomás.
  15. Uno que haya amado hace años y del que hoy reniega: Los 4 de Twilight [En mi defensa, esa fue una navidad muy triste].
  16. Uno ruso que sí haya leído: No he leído ningún ruso, pero me gustaría Anna Karenina, de Tolstoi.
  17. Uno de este año: Why she buys, Bridget Brennan [Muuuy interesante. Sobre marketing y publicidad para el mercado femenino].
  18. El que más veces ha leído: Aunque no suelo repetir, Persuasión, Jane Austen [Es una interpretación diferente cada vez].
  19. Uno que lo haya sorprendido por bueno: Desconfío de todos los de psicólogos, por eso "Deshojando margaritas" de Walter Riso.
  20. Uno que lo haya sorprendido por malo: No me he llevado con esa sorpresa… creo.
  21. Uno de cuentos: Narraciones extraordinarias, de Edgar Allan Poe [a mí sí me tuvieron en suspenso algunos]
  22. Uno de poemas: Rimas, Gustavo Adolfo Bécquer [Puedo ser cursi].
  23. Uno que le gustaría volver a leer en su vejez: Los 7 de Harry P para leérselos a mis nietos [capaz ya hay escobas voladoras].
  24. Uno que no le prestaría a nadie: Mejor respondo a "A quiénes no les prestaría un libro".
  25. Uno para aprender a perder: El sol de los venados. Lo leí a los 11. No sé a quién se lo presté. Lo leería otra vez.
  26. Uno que asocie con la música que le gusta: Paso… tal vez cuando lea Wicked.
  27. Un libro que le regalaron y no le gustó: El que mi papá me dio sobre autoestima a los 12… paradoja total
  28. Uno que lo haya asustado: Confessions of a shopaholic, Sophie Kinsella [Vi ciertos patrones de conducta míos en Rebecca Bloomwood jajaja].
  29. Uno que se haya robado: Nunca me he robado un libro, a mucha honra. Siempre devuelvo lo que me prestan.
  30. Uno que pueda salvar vidas: Tus zonas erróneas, Wayne Dyer. [Si las mejora, vive mejor, digo yo. Es más, lo debería releer.]

Viajes

Un pensamiento final

jueves, septiembre 08, 2011

Que Nueva York es lindo en verano, que me gustaría regresar alguna vez en el futuro y entrar al Lincoln Center, ya sea al ballet o a la ópera, no solo irme a sentar a la fuente, sino de verdad vivir la experiencia del teatro... y otras tantas cosas que quedaron pendientes.

Que lo que más falta es el dinero y que siempre va a faltar, pero que si usted aparta el tiempo para buscar y rebuscar en internet encontrará varias maneras de ahorrarse unos centavos (como enseñar la Metrocard en Madame Tussauds para un 20% de descuento).

Que el tiempo tampoco abunda pero que no hay que andar apresurada, porque al final de cuentas una anda disfrutando y no vale la pena ofuscarse. A veces es mejor detenerse y sentarse solo a ver (como cuando va a la Grand Central Station solo porque sí).

Que usted tiene que perder la pena y meterse adonde quiera y pueda. Como la Biblioteca Pública y la exhibición que tenían para conmemorar sus 100 años. Ver es gratis. Oír también es gratis por si halla algún músico tocando en la estación del metro o en la entrada del Met sobre la quinta.

Que un sistema de transporte público efectivo es admirable y también digno de envidia. Buses, subterráneos, trenes, todos cumplen con un horario. O que si es de día puede caminar, caminar y caminar porque todos lo hacen, unos con más prisa que otros.

Que usted se lleva la paranoia de acá a cualquier lugar adonde vaya. Los primeros días abraza la cartera contra sí cuando va en el tren y vuelve a ver a todas partes cuando va caminando, hasta que después cae en la cuenta de que cada quien anda en lo suyo y nadie se fija en nadie.

Que lo que más se puede admirar de una metrópoli como Nueva York son sus espacios públicos, aunque varios sean administrados de manera privada o a través de asociaciones.

Que cuando usted anda turisteando hace cosas que jamás haría en casa, pero que tal vez debería comenzar a hacerlas 

Que si usted desea algo, puede hacerlo. Solo tiene que empezar ese proyecto y llevarlo a cabo. Y en ese punto tengo que agradecerle mucho a la persona que me decía "No lo piense, hágalo", citando libros acerca de puyar cajas y comer ranas.

Esto es todo por este blog.

Gracias por haberme acompañado hasta acá.

Nos vemos.

Viajes

Luces, cámara y Wicked

martes, septiembre 06, 2011

De la experiencia en Time Square y Broadway, déjeme contarle que:

a) El Museo de Madame Tussauds NO vale la pena, pero si su acompañante quiere ir, acompáñela/o. Es ridículamente caro, las estatuas están desgastadas, algunas no se parecen a quien las inspiró (e.g. George Clooney) y en verdad no hay tanto qué ver. Ah, y si va por tomarse una foto con Justin Bieber, lleve dinero extra, porque acercarse a él y los Obamas tiene un costo adicional.

b) Prepárese para dos cosas: ga$tar en un restaurante temático (Hard Rock Café, Planet Hollywood, etc.) o para hacer una cola interminable en McDonald's (hay uno a la salida de Madame Tussauds). Si no le parece ni una ni la otra, encuentre el Subway que está en la calle de Toys R Us, donde podrá sentarse a comer a gusto (suena tonto, pero no todos los lugares de comida en NY tienen mesas y/o sillas).

c) Time Square es un mar de gente SIEMPRE. Las dos veces que caminamos por ahí eran cientos de personas. Llega un punto en que te cruzas la calle con otras 20 ó 30 almas. No espere que las tiendas sean diferentes: Toys R Us, M&M World, Hershey's World, Forever 21... todas con cientos de personas dándose de codazos y con enormes filas para pagar. Aún así, ¡no deje pasar la oportunidad de entrar!

d) VAYA A UNA OBRA DE BROADWAY. Por lo que usted más quiera en la vida, ¡vaya! Y yo le voy a decir cómo sentarse en primera fila y pagar la entrada más barata de todo el teatro... al menos para ver Wicked.

No, no le voy a contar la obra. Solo le voy a decir que es lo mejor que he visto en toda mi vida, aunque sé que no tengo mucho con qué compararlo. Que no sabía que uno podía pasar con la boca abierta por más de dos horas. Que no sabía que se podía salir feliz del teatro y a la vez triste. No, no se la voy a contar.

Le diré cómo hacer que pase. Cómo conseguir la entrada en $90 y sentarse en primera fila.

Verá, el Gershwin tiene asientos a la par de la orquesta. Son en la primera fila, pero un poco a los costados y por eso los llaman de "visión limitada". Si se quiere sentar al centro la entrada le costará más de $300, pero si puede vivir con no ver al último bailarín en el fondo, compre los asientos BB (esto lo hace a través de TicketMaster). Yo vi bien en todo momento, a pesar de estar en el extremo y pues, cuando los actores salen por los balcones, una cabecea pero no es el fin del mundo.

Escucha tan bien o mejor que el resto de espectadores y está tan cerca que ve detalles inútiles como que cada actor tiene vestuario y zapatos diseñados especialmente para su personaje, o que el micrófono es ese puntito que tienen en la frente.

Y esa noche, cuando salga del teatro, va a ser la noche en que le gustaría quedarse a vivir en Nueva York, para ir una vez al mes al teatro hasta que se aburriera de ver todas las obras en cartelera o hasta que presentaran otras. Broadway, el Radio City Music Hall, Carnegie Hall, el Lincoln Center... música, ballet, obras de teatro...

Algún día.

Viajes

Del otro lado del charco: Brooklyn

martes, septiembre 06, 2011


Si se aventura a cruzar el puente, allá del otro lado del charco está Brooklyn. Por favor no lo asocie con la tienda que está en Metrocentro. En verdad Brooklyn tiene su encanto, con sus casas y calles antiguas. Puede ir a DUMBO, el área debajo del puente de Manhattan, que es aparentemente el lugar más trendy y ofrece tiendas como la chocolateria de Jacques Torres. O puede ir a su jardín botánico, zoológico y museo de arte, los tres ubicados en el área de Prospect Park, lo que los hace fácilmente visitables en el mismo día.

Yo quería hacer todas esas cosas, pero al final no hicimos ninguna. Atravesarnos el puente, aunque estaba contemplado en la To-Do list, surgió de forma espontánea. El puente estaba ahí, nosotros también. Y cuando llegamos del otro lado, lo que se nos ocurrió primero fue ir hasta Coney Island, uno de los lugares que mi hermana más deseaba conocer. Yo... yo ni siquiera voy al campo de la feria, no me gusta ir a Consuma y no me gustan las ruedas que atentan contra mi bienestar físico y mental. 

Pero ahí estábamos ese viernes por la tarde, después de media hora en el metro, en las calles llenas de freak shows, juegos de arcadas y ruedas.

Por mucho que una navegue por la web tratando de anticipar cada detalle del viaje, siempre hay cosas que resultan ser diferentes a como una las imaginaba. Yo sabía que el boardwalk de Coney daba al mar, pero no se me ocurrió que habría un muelle y que cientos de personas estarían bañándose en esa agua de apariencia sucia (muy fría, según dicen), y que lo harían al más fiel estilo del Majahual: mujeres en shorts, niños bañándose con huacalito... ese tipo de especímenes playeros.

Al final no pude huirle a las ruedas. La Wonder Wheel, alias la chicago, anuncia con orgullo que no ha tenido un solo accidente desde 1920. Subirse le costará $6 por persona, pero la vista los vale. Eso sí, de preferencia no se suba a una de las jaulitas giratorias si usted es tan miedoso como yo, o de lo contrario gritará como loco cuando el movimiento de péndulo lo tome por sorpresa.

Si lo suyo son las atracciones fuertes, puede subirse a la clásica Cyclone, una montaña rusa de madera que le revolverá el estómago por el módico precio de $8. Yo lo hice solo por acompañar a mi hermana así como ella me acompañó a los museos. No obstante, fueron los 2 ó 3 minutos más horripilantes de mi existencia y terminé sintiéndome mal de tanto gritar. Apenas abrí los ojos y juraría que se me salieron las lágrimas. El clac-clac del hierro con la madera es insoportable y, por momentos, de la velocidad, sientes que te levantas del carrito. Tuve que comprar la foto de souvenir con mi cara horrorizada para que las personas que me conocen me creyeran que en verdad me había subido.



Dicho esto, aunque tiene su encanto vintage, en Coney Island no verá nada que no haya visto antes en El Mundo Feliz o Playland Park. Lo que no significa que una visita a Coney no sea una linda manera de pasar la tarde en Brooklyn.

Eso sí, prepárese para otros 60 minutos en el metro de regreso a Penn Station.

Solo en El Salvador

Los buseros son como un mal novio

lunes, septiembre 05, 2011

(Permítame hacer un paréntesis).

Les das oportunidad tras oportunidad, te prometen que van a hacer algo para que los perdonés y cuando llega el tiempo de que cumplan con su promesa, se hacen los de los panes y te quieren ver la cara de maje.

El problema no es que tu novio sea malo, el problema sos vos que seguís aguantándolo.

(Tenía que quitarme las ganas de decirlo).



Viajes

Caminando por la Quinta

jueves, septiembre 01, 2011

Que no pueda comprar, no significa que no pueda ver. Dedique una tarde a pasearse por la quinta avenida. Puede ser al salir del MoMA y caminar desde la 53 a la 58, donde está el Hotel Plaza. Si las piernas y las ganas le dan para más, otra opción es poner como punto de partida la 42, donde está Bryant Park y la biblioteca pública, o comenzar desde la 50 al salir del Rockefeller Center y ver la catedral de San Patricio.

En su paso puede pegar la nariz en la vitrina de Harry Winston. Si tiene ganas, métase a Tiffany's, aunque sea al primer piso y vea de reojo los diamantes y trate de descubrir si tienen el precio (1). La Trump Tower está abierta al público: puede tomarse un café en Starbucks o subir al jardín. También puede entrar a mirujear a Bergdorf Goodman -yo no lo hice a sabiendas de que los vestidos que cuestan más de mil dólares no son lo mío-. Pero usted hágalo porque puede.

Eso sí, no deje de entrar a la FAO Schwarz, es el sueño de todo niño hecho realidad. Y si no tiene a quien comprarle, pues al menos puede darse gusto en la dulcería donde puede comprar a granel o todo el chuncherío imaginable con sus marcas favoritas, como camisas de Hershey's y brillos labiales de Jolly Ranchers.

Si quiere seguir caminando, pásese a Madison, después a Park y de ahí a la avenida Lexington. Métase a Bloomingdale's y salga espantada de los precios (¿blusas de $98?). En verdad hay tiendas por todas partes, una marca tras otra. 

Si llega a la tercera con la 60, entre a Dylan's Candy Bar y compre dulces o suba por un postre. Por menos de $4 puede comerse un sorbete pequeño (kiddie cup). Hágase un favor y pruebe el de pastel de terciopelo rojo si lo tienen ese día en el mostrador. Si anda con tiempo, puede ir al famosísimo Serendipity (el de la película). Le digo lo del tiempo porque la espera es de al menos 90 minutos.

Al final recuerde que las mejores cosas de la vida son gratis y que por ver no se paga. Lo más que le puede costar es la suela de sus zapatos... y un sorbetillo.

(1) No, no tienen etiquetas de precios. Yo vi.

Viajes

¿Esto es arte?

jueves, septiembre 01, 2011

"No jodás, ¡esto lo podría haber hecho yo!", dijo mi alera al ver un cuadro de Miró. No la defiendo por ser mi hermana, ni por haberse bancado ir a siete museos -no siempre voluntariamente-, sino porque en verdad parecía un garabato hecho a lápiz por un niño de parvularia. Entonces, vamos a la pregunta: ¿qué es arte?

Nueva York está lleno de museos y galerías de arte. Incluso Long Island, la otrora costa dorada llena de mansiones ahora convertidas en museos. Como dato curioso, así como las salas están llenas de pinturas, esculturas e instalaciones, están llenas de nombres pomposos de sus benefactores, los grande$ patrone$ del arte, mecena$ del siglo XX y XXI. Rockefeller, Frick, Heckscher, Guggenheim, Vanderbilt... casi siempre en parejas: el señor y la señora fulanito.

En LI visitamos el Nassau County Museum of Art, donde tuve el gusto de conocer a Richard Avedon; bueno, al menos sus fotografías. No sé a ustedes, pero a mí siempre me ha gustado el ingenio de Annie Leibovitz para el retrato y "descubrir" a Richard Avedon fue aún mejor. El retrato de Marilyn Monroe es intrigante, tiene la mirada puesta al vacío y la palabra que se viene a la mente al ver su expresión es "tristeza", de la más profunda.

Hasta ahí íbamos miel sobre hojuelas. Entonces conocí a Josef Albers y su homenaje al cuadrado me dejó realmente cuadrada. Me pareció interesante, pero me gustó. Incluso me dieron ganas de aventurarme a hacer uno de esos dibujos geométricos en esteroides. Y ahí todo hizo click: me sentía como en clase de taller de comunicación visual con aquel profesor excéntrico y su Kandinsky, y no podía evitar de preguntarme ¿esto es arte? ¿Por qué? ¿Quién dice?

Ya me lo había preguntado en el Met, pero seguía sin respuesta aparente en el de Nassau y el Heckscher (Huntington, LI), hasta que llegamos al MoMA ese jueves y la pregunta se hizo aún más evidente según avanzábamos por todas las salas. 

Picasso, Matisse, Rembrandt, Monet, van Gogh, Miró, Cézanne, Dalí, Pollock, Warhol, Kahlo... una conoce los nombres y los ismos, pero no es lo mismo estudiarlos en los libros que tenerlos enfrente. Te quedas parada, mueves la cabeza de un lado al otro como quien le busca otro ángulo, y tratas de descifrarlo. Para algunos te quedas corta de palabras y dices algo simplista como "Es bonito". Para otros dices "Es... raro". Pero para todos surge la inquietud de por qué es arte. 
El cuadro que pareciera que todos los visitantes quieren ver es "Noche estrellada" de Van Gogh -hasta se toman fotos con él- y ¡el hombre nunca vendió un solo cuadro! Nadie lo consideró "arte" mientras él estaba vivo, pero hoy pagan millonadas cuando subastan una de sus pinturas. ¿Entonces?
Tal vez simplemente no hay una respuesta correcta y el arte es como la belleza: está en el ojo del que la ve.

O tal vez yo soy la ignorante y la tapita del tacón que se me arruinó es arte que nos habla de la fragilidad de nuestros pasos por esta vida terrenal. ¡Pfff!

Anuncio #1: Vaya al Museo de Arte Moderno (MoMA). No se arrepentirá. Y si puede, empiece desde arriba hacia abajo.

Anuncio #2: Nada ilustra mejor el tema que este post de Ligia, alias Simeonístico.

Viajes

In the jungle, the mighty jungle ♫

jueves, septiembre 01, 2011

Estas son las últimas. Lo prometo *levanta la mano derecha honorablemente*.

La última vez que fui al Parque Zoológico Nacional fue en el '99 cuando Manyula (Q.D.D.G.) todavía estaba con nosotros; pero por algún motivo y sin ninguna razón se nos metió en la cabeza que queríamos ir a un zoológico del "primer mundo". Antes de que un treehugger se me abalance como un león a su presa, solo diré que hay cosas que no cambian, pero otras en que es notorio que, al menos en otras partes del mundo, los zoológicos trabajan orientados a la preservación de las especies.

De los cuatro zoológicos operados por la Wildlife Conservation Society (WCS) en NY, nosotras elegimos el del Bronx, en parte por ser el más grande y en otra solo para decir "Yo me fui a meter al Bronx". Solo la experiencia para llegar al zoológico es un trip en sí misma: en la 54 con Madison tomás un bus express (el BxM11) para el que tendrás que deslizar tu MetroCard (la tarifa del bus es $5.50), so pena de tener que cancelar con puras monedas porque el conductor, por mucho que le rogués, jamás de los jamases te agarrará un billete. Subís por Madison y vas viendo los aparadores de boutiques y tiendas como Cavalli, Carolina Herrera, Coach y Prada, hasta que el Upper East Side se esfuma y el panorama se convierte en Spanish Harlem y Harlem. Pasás el puente y ya estás en otro borough, el Bronx. El bus te dejará a una distancia caminable de la puerta B del zoológico (unos 10 minutos).

Si hay una palabra que describe al zoológico del Bronx es "educativo". Todo el recinto está diseñado para que se aprenda sobre sus habitantes... eso si uno se toma el tiempo de andar leyendo cada viñeta o de travesear los juegos interactivos en las exhibiciones. Pero aparte de eso podemos decir que es igual a cualquier otro, igual al de El Salvador. Animales en las jaulas y gente tomando fotos. Claro, verás animales que aquí no hay, todos en un mejor estado, más pollones, con más espacio para andar y sin niños que les avienten bolsas de churritos.

Una de las exhibiciones más atractivas es la de Madagascar, donde se aprende sobre la fauna de la isla africana, y no, no está patrocinada por la película, pero al menos es simpático ponerle una cara real a los lémures y los fossa. Si usted gusta, puede tararear mentalmente la canción y mover el bote mientras se pasea por el recinto... I like to move it, move it move it ♫

No todos los animales están enjaulados per se. En algunas exhibiciones uno es el enjaulado, como en la de los gorilas, donde los humanos atraviesan la reserva en una suerte de pasillo con ventanas. Quiero pensar que los monos eran los que nos veían como en vitrina, a pesar de no prestarnos atención y optar por retozar de a galán.

Un último consejo es que, si usted pierde el último bus BxM11, no cunda en pánico. Aparentemente es súper común perderse en el Bronx. Nosotras salimos por la puerta B, donde pasa el bus, y al ver que el de las 5:21 era el último nos tocó preguntar adónde tomar el metro y caminar hasta la estación de Pelham Parkway para tomar el 2 de regreso a Penn Station (nuevamente, no le tenga miedo al metro, es su amigo). Algunas estaciones del Bronx y Brooklyn no son subterráneas, así que, en el camino puede disfrutar una vista áerea de los vecindarios y sus múltiples grafittis.

¿Vale la pena ir hasta allá? Sí y no. Vaya si tiene un alto interés en la vida silvestre o si viaja con niños. Caso contrario, mejor póngalo en la lista de "Tal vez". Otra opción es que no dé la gran remada hasta el Bronx, sino que vaya al de Central Park. O vaya solo por el trip una vez en la vida.

Viajes

Manhattan de vértigo

miércoles, agosto 31, 2011

Alguien tuvo a bien preguntarme qué se sentía estar en medio de los grandes edificios. La verdad es que nada.

A menos que andes todo el tiempo viendo para arriba, so pena de terminar con un gran dolor de nuca, fácilmente se te olvida que eres una hormiga, un punto de color caminando por ese laberinto de juego de PacMan que visto desde arriba parece escenario constuido con billones de legos.

Ahora pregúnteme qué se siente estar arriba. Estar arriba es lo que realmente vale la pena. Llegar al piso 67 del observatorio del Rockefeller (Top of the Rock, calle 50) y apreciar una vista insuperable de Manhattan tal cual sale en el mapa, con el parque al norte, el Empire State al sur, el río Hudson al oeste y los puentes de Brooklyn, Manhattan y Williamsburg al este, te deja con los ojos (y boca) bien abiertos. En mi opinión, el Top of the Rock supera al Empire State en cuanto a vista- después de todo, el Empire State solo se puede ver bien desde el Rockefeller Center.

Eso no significa que no valga la pena visitar el Empire State... si decidiera lo contrario, probablemente sería el único turista en hacerlo, porque el jueves que nosotras fuimos parecía que absolutamente todos los visitantes de la gran manzana estábamos haciendo fila para subir hasta el piso 86 del edificio que más rasca los cielos en NYC (el más alto, pues). Si a usted le pareció romántica la película "Sleepless in Seattle", déjeme decirle que sería absolutamente imposible que Meg Ryan llegara a tiempo al observatorio para encontrarse con Tom Hanks. ¡Hay demasiada gente! El tal "Empire State of mind" se debería referir a darse de codazos con los demás turistas para que te dejen ver.

Claro, hay otras formas de ver el skyline de Manhattan. Algunas ni siquiera involucran caminar. Puede tomar un crucero de 2 horas para circunnavegar Manhattan de oeste a este  (y de revira contra) y de paso ver la Estatua de la Libertad y los puentes B-M-W, mientras escucha al conductor bonachón explicar cómo se llama cada barrio, adónde estaban las Torres Gemelas y cuántos millones cuestan algunos edificios. 

Si decide caminar por el FiDi (Distrito Financiero) al sur de la isla, ya sea porque quiere ver el Ground Zero -ya el 12 de septiembre inauguran el memorial de las víctimas del 9/11- o porque le da curiosidad Wall Street o NYSE, seguro encontrará que sus calles son más pintorescas, una mezcla de edificios antiguos con obras modernas (como el nuevo World Trade Center) en medio de unas calles "torcidas": ya no más la cuadrícula perfecta del midtown y uptown Manhattan.

Si ya caminó lo suficiente como para llegar al borde de Manhattan, otra opción es que se atraviese el puente de Brooklyn. Lo que las guías de turismo recomiendan es caminar de Brooklyn a Manhattan para ver el skyine, pero el orden de los factores no altera el producto. Igual caminará por 40 minutos y puede ver para ambos lados si usted quiere. Si el ejercicio lo asusta, aún en el puente hay gente vendiendo agua y otras bebidas energizantes. Eso sí, vayase en su carril, el de los peatones, no sea que lo pase llevando un ciclista.

Como verá, Manhattan tiene más de un ángulo desde donde ser apreciado. Cada uno es una experiencia completamente diferente. De vértigo.

Viajes

Cómo llegar a Washington DC y no desfallecer en el intento

viernes, agosto 26, 2011

Ir al DC por un solo día fue desde el principio un capricho sin qué ni para qué. De esas cosas que se hacen solo porque sí, porque (uno cree que) se puede. Lo que no sabía es que esas escasas 17 horas en la capital estadounidense traerían consigo las lecciones de vida -y de viaje- más valiosas.


Lección 1. No hay que tenerle miedo al metro. 
El metro es tu amigo y te ayuda a que no se te desgasten las suelas de los zapatos. Ese jueves cuando salimos del Met, aún desorientada por ser el segundo día en la ciudad, pensé que era mejor caminar hasta Penn Station. Estando el Met en la 82 y la estación en la 34, vaya usted a saber en qué cabeza se me ocurrió que sería mejor caminar esas 49 calles y 3 avenidas. Viéndolo del lado amable, ese jueves nos recorrimos buena parte de la quinta avenida hasta llegar al mítico Hotel Plaza. Andábamos turisteando de todas formas, ¡ve chis!

Lección 2. No hay que creer todo lo que se lee en internet.
Resuelta a ir a Washington DC de la manera más económica posible y siguiendo el consejo de mi papá y esposa de "viajar de noche", me topé con el sitio web de Greyhound. El bus se suponía pasaba por la 34 con la 8a., pero al no ver por ninguna parte adónde se compraban los boletos (y después de haber caminado ya 49 calles), bajamos a Penn Station a preguntar solo para descubrir que todos los buses en Manhattan salen desde Port Authority -algo así como nuestro Puerto Bus-, que queda en la 42. Otras ocho calles más que caminar, con el reloj marcando las 7, sin boletos para un bus que salía pasadas las 8 p.m.

Lección 3. En verdad, ¡no hay que creer todo lo que se lee en internet!
Port Authority, dos kioskos de la Greyhound después y ningún ser humano que te atienda. Acá todos los boletos se compran en máquinas, pero a las máquinas no se les puede hacer preguntas, y esta me está diciendo que no hay boletos y que el bus es un express que llega en cuatro horas al DC, cuando en internet leí (y hasta imprimí) claramente que había un bus que hacía varias paradas y llegaba de mañana después de 13 horas de viaje. Voy a la oficina de la par, donde anuncian que venden boletos de Greyhound, y logro comprarlos a falta de una hora. Pero es en el bus express y nosotras no tenemos a nadie esperándonos en Washington y mi teléfono no ha funcionado todos estos días.

Lección 4. El BBM es una gran cosa
Ya es medianoche. El bus es cómodo y hasta logré dormir un poco. Llegamos a la estación en el borde de Maryland y al leer "Free WiFi" se me ocurre encender mi teléfono. Conecta, ¡conecta! Me caen un puñado de correos y le escribo rápido a mi progenitora relatándole la situación: llegaremos en una hora, no más, al DC y no tenemos ni puta idea qué vamos a hacer. Saco mi guía de turismo, esa que te envían por correo al solicitarla, la ilumino como puedo y busco hoteles: entre menos signos de dólar tenga a la par del nombre, mejor. El bus llega a su paradero y no hay más WiFi, pero por lo menos alguien sabe adónde estamos. 

Lección 5. Washington DC es el lugar donde menos desearás estar después de la medianoche
Cuando vas en el bus todo es lindo. La ciudad dormida y el Capitolio iluminado. Al bajar, la situación es completamente diferente. No ubico en el mapa adónde estamos. Sé que estamos en la estación de Greyhound, pero no sé adónde. Lo único que investigué de Washington era la Union Station, de donde salen los buses turísticos y se supone que estamos cerca. 

Salimos en medio de la negra noche y me siento más insegura que si me dejaran tirada en el Centro de San Salvador a la misma hora. Hay gente durmiendo en la calle, otros se te acercan invadiendo tu espacio personal para pedirte u ofrecerte cosas, una trabajadora del sexo y un cliente (o su proxeneta) se pelean en una esquina, no hay a quién pedirle ayuda. 

Pronto hacemos grupo con unas chicas -venezolanas, asumo- que buscan Union Station. Empezamos a caminar por 10 ó 15 minutos hasta que llegamos al costado de la estación. Todo está cerrado, los únicos ahí son el personal de limpieza, quienes automáticamente nos hablan en español y nos dicen que tenemos que regresar mañana. Nos dirigimos a la entrada principal a buscar un taxi y de nuevo lo mismo: gente durmiendo en la calle, otros se te acercan invadiendo tu espacio personal para pedirte u ofrecerte cosas...

Lección 6. Los ángeles sí existen
Las venezolanas se pierden. Nosotras nos quedamos sin saber qué hacer. En la guía encontré un hotel, pero acá ningún taxista se ve confiable. Un hombre acomoda una fila que nombra "el lugar adonde quieres estar para conseguir un taxi seguro". Dubitativas hacemos fila al fondo, como quien quiere ganar tiempo para analizar la situación. 

Una mujer (blanca, muy bonita por cierto, sosteniendo una cartera naranja que parece ser de Birkin y un ramo de flores) se nos acerca y nos pregunta "Do you guys know where you're going?". "I'm not sure", le respondo. Le digo que buscamos un hotel pero que no conocemos la ciudad. Ella saca su iPhone y dice que sabe de uno que está muy cerca. Lo busca en el mapa, me pasa su teléfono y me dice que llame para preguntar si hay habitaciones. 

Decide que nos vamos a ir con ella, que compartamos un taxi y que nos dejará enfrente del hotel. Para ser tan desconfiada no sé cómo me fui con ella. El hotel en verdad estaba muy cerca de la estación, pero advertidas de que no era aconsejable caminar solas a esta hora, preferí hacerlo. Solo sé que si hubiera pasado 10 ó 20 minutos más en esa estación vacía, no sé qué habría hecho. 

El taxímetro marca $4.00, yo le doy un billete de a diez y le digo que se quede con el cambio. No lo acepta y nos toma los míseros $2 que teníamos más a la mano, bajo la condición de que le ayudemos a alguien que esté perdido en El Salvador. Nos desea un buen viaje y se va en el taxi. 

Lección 7. Gracias a Dios por la persona que se inventó la tarjeta de crédito
Ya estamos en el hotel, pasan de las 2 a.m. Pedimos una habitación y la recepcionista se nos queda viendo con cara de what. Saco la Visa, como quien quiere que lo tomen en serio y funciona. Me pregunta si soy mayor de edad y le digo "I'm 25!". Me pide mi ID y le doy el DUI. Sin más ni más estamos registradas en el Hyatt. Subimos a la habitación, busco la cama y me siento en la gloria. Buscamos en nuestras carteras algo qué comer y le agradezco al cielo que se me haya ocurrido meter el triple de todo, porque con eso desayunaremos también. Yo soy anti tarjetas de crédito, pero por esa noche de verdad dije "Porque la vida es ahora".

Lección 8. Los buses turísticos son la mejor manera de ver Washington DC
Sí, buses. Rojos. De esos que tienen dos pisos. El de nosotras costó $35 por persona y permitía bajarse y subirse las veces que quisiéramos, tres circuitos diferentes y hasta incluía un tour en barco por el Potomac. Después de comprar los tiquetes de tren para el regreso del domingo, empezamos nuestro viernes casi a las 11 a.m. (la camellada de la tarde anterior nos dejó muertas). El Capitolio, la Casa Blanca, el memorial de fulano, sutano, mengano y perencejo, todos los vemos bajo el sol abrasador, así como varios de los museos Smithsonian. Nos bajamos a saludar a Lincoln y trato de imaginar a Forrest Gump corriendo por la reflecting pool (que por motivos de mantenimiento está vacía). En verdad los buses son la mejor manera de ver el DC: no hay mejor forma para movilizarse. Acá las calles son gigantes, comparadas con las de NY, y las distancias entre un lugar turístico y el otro son enormes.



Lección 9. La mayoría de los Smithsonian son gratis
Evítese la insolación y métase a un museo. Nosotras fuimos al de historia americana estadounidense, pero usted se puede tomar el tiempo para ir al de historia natural, al del aire y del espacio, al del holocausto, o incluso al de los nativos americanos. La sorpresa más grata fue descubrir la carta de Charles Liteky a Ronald Reagan deseándole que un día despierte escuchando a los pueblos de Guatemala, Nicaragua y El Salvador: "They're crying STOP KILLING US".

Lección 10. Vale la pena visitar el Newseum
No, este no es gratis. Pero si usted es un curioso del campo de los medios de comunicación, es un dinero bien invertido (la entrada es válida por dos días). Una de las exhibiciones más interesantes eran las fotografías ganadoras del Pulitzer. Según mi compañera de viaje: "hay fotos que ves que no te imaginabas que podían tomarse, situaciones que no te habrías imaginado en foto". Hasta a la persona más reacia a "un museo sobre noticias" se divertirá y no querrá irse del recinto.

Viajes

El MET a vuelo de pájaro

viernes, agosto 26, 2011

Te voy a decir cómo NO ir al Met: no vayas un jueves faltando 2 horas y media para que el museo cierre. Pero si en dado caso te encuentras en esa situación, trata de disfrutar todo lo que el tiempo te permita. Algo así como "Si la vida te da limones, haz limonada".

El Museo Metropolitano de Arte (Met) se encuentra a un costado de Central Park, frente a la quinta avenida, en la que se conoce como "La milla de los museos" (Museum Mile), donde también encontrarás el Guggenheim -una deuda pendiente-, el Whitney y la Colección Frick, entre otros.

El precio sugerido de admisión es de $25 (1) y la palabra acá es "sugerido": los museos públicos de NY te recomiendan cuánto pagar, pero tú decides cuánto donar. Podrías pagar $1 ¡e igual te dejarían entrar!, pero claro, hay que ser muy caradura para ahorrarse esos $24 que, en mi opinión, la visita los vale (2)

Las palabras "museo de arte" intimidan a cualquiera, pero que no te detengan de dedicarle, si es posible, todo un día al Met -como era el plan original-. A lo que sí le debes temer es a la inmensidad del recinto y la facilidad con la que te puedes desubicar al interior de cada exhibición.

Nuestro ajetreo por el Met comenzó en las galerías de arte medieval, con los tesoros bizantinos y mil y una madonas con el niño. ¿Cómo se llamaba todo lo demás y qué era qué? No me lo pregunte, que sin darnos cuenta nos quedamos atrapadas en el laberinto y por momentos caminábamos en círculos. 

Llega un punto en que es inútil buscar en el mapa para dónde ir o adónde cruzar. Es mejor levantar la vista e ir descubriendo qué hay detrás de cada puerta o a la vuelta de cada esquina. Así hallamos el arte griego y romano: las columnas, los bustos, las esculturas, la cerámica, la alfarería... y solo se me vino a la mente la clase de estilos artísticos con Carmen González Huguet. Otras las encontramos de pura chiripa, como el autorretrato de Van Gogh. Todas, absolutamente todas las exhibiciones que descubrimos, valieron la pena.



En verdad para ir al Met solo te puedo dar el mejor consejo que me dieron por ahí y que, confiada en que habría más tiempo que vida, no seguí al pie de la letra: anticípate a que difícilmente podrás verlo todo y decide antes qué es lo que más te interesa ver. Para muestra, a pesar de que in situ decidimos no entrar a las 54 salas de arte asiático, para cuando hallamos dónde estaba el arte egipcio, ya no te dejaban entrar (3).

Siendo realistas, aún si tu visita fuera de seis horas, tal vez no lo veas todo, tal vez te canses (rara vez te toparás con una banca), tal vez te abrumes, tal vez te termine de desesperar que haya 20 japoneses alrededor del cuadro que quieres ver y que nunca se quitan, tal vez para tu compañera de viaje el arte no sea lo suyo.

Tal vez solo hay que absorber y asimilar lo que tienes enfrente. Tal vez hay que regresar. Más preparada y con más calma, para que no te atrape la vorágine del Met.

(1) Al comprar tu entrada también tienes derecho de admisión el mismo día en The Cloisters -otra deuda pendiente-, otra rama del museo donde tienen arte y arquitectura medieval europea (eso sí, está hasta la calle 190 en el lado oeste).
(2) En mi caso, antes de irnos había comprado el New York CityPass por internet ($80 por adulto), con el que tienes acceso a seis atracciones:  el Museo Americano de Historia Natural, el MET, el Museo de Arte Moderno, el Empire State, la Estatua de la Libertad (eliges entre ir a las islas en ferry o hacer un crucero de dos horas circunnavegando Manhattan), y tu elección entre el observatorio del Rockefeller (Top of the Rock) y el Museo Guggenheim. Además de ahorrarte plata, te ahorras tiempo porque te saltas la fila para comprar las entradas y en algunos lugares te incluye atracciones especiales por las que tendrías que pagar, además del precio de admisión, una tarifa especial (como el show del planetario en el AMNH).
(3) En las exhibiciones especiales podrías toparte con enormes filas. Queríamos entrar a ver la colección de Alexander McQueen pero la fila le daba LITERALMENTE la vuelta a todo el museo. Habríamos tenido que hacer fila por al menos una hora para entrar.