¡Por qué a mí?

jueves, enero 20, 2011

Frecuentemente escuchamos a otros pronunciar la frase "¡Por qué a mí?", si es que acaso no somos nosotros mismos quienes estallamos como personajes de una tragedia griega y nos rasgamos las vestiduras demandándole al universo una explicación por todo lo que nos va mal en la vida.

En lo personal, he llegado a la conclusión de que no hay más motivo ni razón que el hecho de que mucho de lo que nos pasa nos lo buscamos nosotros mismos -consciente, inconsciente o subconscientemente-.

Ojo, no afirmo que todos seamos criaturas masoquistas -aunque también los hay-, y que vayamos por el mundo buscando nuevas formas de inflingirnos dolor, angustia, preocupación o de meternos en camisas de once varas, pero mucho de lo malo se puede evitar.

Hagamos un ejercicio, deje que le ayude a completar la frase en estudio en los siguientes casos hipotéticos -pero oh, tan comunes en la cotidianeidad-:
  • Voy a dejar una materia. ¡Por qué a mí? Faltaste a clases, tus compañeros te echaron del grupo porque no hiciste nada en el trabajo y de ribete no estudiaste para el parcial. ¿Qué querías tata? ¿Graduarte con honores? 
  • Me robaron el iPhone en el bus. ¡Por qué a mí? ¿Sabés que vivís en El Salvador, verdad? ¿Esperabas viajar en primera clase en la 44 y que nunca te asaltaran? 
  • La quincena no me duró ni el fin de semana de pago. Es que nunca me alcanza. ¡Por qué a mí? Saliste ambos días a comer casi los 3 tiempos, te fuiste de bolsa comprando en Zara y anduviste como ángel del farolito por todo San Salvador gastando gasolina... ¿Necesito sacarte más cuentas? 
  • Ay, estoy súper gordo. ¡Por qué a mí? Para qué te engulliste medio pavo en navidad y tu mayor actividad física es levantarte a cambiar los canales cuando no hallás el control remoto... 
  • Me rayaron el carro en el parqueo. ¡Por qué a mí? Tal vez así aprendés a parquearte bien. 
  • Estoy embarazada. ¡Por qué a mí? ¿Quién te manda a tener relaciones sin usar preservativo? 

Así, la próxima vez que usted se quiera poner en plan de "Prometeo Encadenado" o de Sísifo, y le vocifere a Zeus y demás dioses del Olimpo, tómese un tiempo y mejor pregúntese qué ha hecho usted para propiciar aquello que llama "mala suerte", pero que bajo otra luz no son sino las consecuencias de las decisiones que ha tomado. O en todo caso, pregúntese qué no ha hecho usted para evitar esa situación.

Si aún así no encuentra respuesta, escríbame su "¡Por qué a mí?" y con gusto le  resuelvo sus males. Ah, y aprendamos a dejar de decir "Solo a mí me pasan esas cosas". Tal vez así aumentamos las probabilidades de que nos dejen de pasar.

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5 comentarios

  1. Te voy a contar mi caso raquel:

    Todo este pasado año 2010 hice mi tesis de la U, el rollo fue que cometi dos errores:

    El asesor: no resulto ser lo que yo pense, ya que como catedratico es muy bueno; pero como asesor de tesis fue lo contrario.

    Mi compañera de tesis: casi no tenia tiempo para hacer lo de la tesis, siempre trabajamos a distancia, solamente el año pasado se le murio la abuela y la mamà se le puso muy mal por eso, un carro choco contra el de su familia, y tiene un empleo con terribles horarios.

    Si llegue a entregar esa tesis fue por gracia de Dios...

    y si, si me pregunto ¿por que a mi?

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  2. ¿porque a mí me toca leer este tipo de post??


    jajaja excelente!!! :)

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  3. Bueno Adolfo, creo que también hay cosas que no se pueden prever. En ese caso, solo nos toca suponer que nos pasan por una razón y nos toca sacar las lecciones aprendidas.

    Dafne... el destino te trajo hasta aquí? jajaja

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  4. jajaja siento q me escribis a mi por lo q pasé en mi pasado reciente.. póngome el saco que me queda mi estimada Raquel.
    Saluditos!

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  5. Sum, no, nada que ver! Supongo que todos tenemos esos momentos en que nos lamentamos no haber podido evitado algo "malo" cuando estábamos en la capacidad de hacerlo.

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