De clic en clic

sábado, marzo 26, 2011

A veces me sorprende todo lo que puedo descubrir de clic en clic. ¿Se ha puesto a pensar en toda la información suya que está colgada en internet? Empiece por buscar en Google su nombre. ¿Cuántos resultados le tiró? ¿Su Facebook, LinkedIn, Twitter? ¿Algo relativo al trabajo, la universidad? Podría apostarle que no le costó mucho encontrarse en la web, ¿o sí?

Probablemente gracias al anterior ejercicio ha encontrado al menos a un par de personas. ¿Cuántas fotos de conocidos o de quienes ya no son sus "amigos" ha podido ver a través de sus perfiles de Facebook? Aquel muchacho que le gustaba en sus viajes por el mundo. O al nuevo esposo de su ex novia bailando con ella en la boda. ¿Cómo se enteró de qué ha sido de aquella amiga del colegio con quien ya casi no habla? ¿O aquel familiar que ahora vive fuera del país? ¿Lo encontró en Internet? 

Le digo, sin ánimos de alarmarlo, que yo he encontrado hasta números de DUI y NIT gracias a que la persona en cuestión alguna vez compró un carro y el papeleo se coló a un sitio web gubernamental. Ni siquiera necesita una conexión a Internet para encontrar algo tan "privado" como un número telefónico: solo tiene que abrir la guía telefónica y hasta le dan la dirección.

Y sí, tal vez resulte entretenido y hasta embrutecedor estar viendo las fotos, leyendo los status o tweets del otro. Más bien un placer culposo. La mayoría de las veces ni siquiera tiene que andar en plan de acosador (Facebook stalker como dicen por ahí) para encontrar esa información: simplemente está ahí a la vista de todos. Tampoco necesita ser hacker para dar con todos esos datos. Uno los proporciona voluntariamente.

Ahora piense cuántas personas han hecho lo mismo con usted. 

Ahora dígame cómo se siente. ¿Desnudo tal vez? ¿O como que lo observan a través de una vitrina?


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4 comentarios

  1. Buena reflexión. El problema esta cuando traspasa la barrera de lo cómico y se convierte en peligroso, cuando cualquier tipo de criminal, llámese violador, llámese secuestrador o de otras muchas maneras, tiene la misma facilidad de acceso a tu información que cualquiera.

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  2. La respuesta está en el mismo post. El que da toda su información voluntariamente en internet,bien merecida se tiene cualquier consecuencia de ello. Por Dios, si no hay que confiar en nadie en la vida real, menos hay que hacerlo en la red.

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  3. Nada, está en todo lo correcto. Insisto: uno no sabe quién está del otro lado.

    Luis, coincido con usted. En estos dorados tiempos no está de más ser precavido, incluso con las personas que creemos conocer.

    Dafne, yo sé!

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