Zapatofilia

martes, abril 26, 2011

Mi nombre es Raquel, tengo un par de pies y más de 20 pares de zapatos. Me da bastante vergüenza decirlo, estando consciente de que hay cientos de miles de niños que caminan descalzos por el mundo. Lo intento, pero no lo logro. Me fascina de manera absurda ver zapatos. Sí, sí, yo que les he dicho que no creo en la moda.

Al principio creía que era poco usual padecer de este mal, pero pronto descubrí que a más mujeres les pasa lo mismo -a unas más, a otras menos-, como en esta entrada de Clau en Tras el Cristal. Si hay hombres que se excitan viendo pies y zapatos de tacón alto (y no necesariamente estilo stripper), ¿qué tiene de sorprendente que a las mujeres también nos emocione ver un par de lindos zapatos, más si están en oferta? 

Tengo cuando menos 2 teorías al respecto: la primera es que es más probable encontrar un par de zapatos que te queden bien, casi sin importar tu talla o tu tipo de cuerpo, a encontrar ropa que te talle bien en este mundo en que la XS es la nueva M. La segunda sostiene que se le saca más provecho a un buen par de zapatos (o a los accesorios, por ejemplo), que a una prenda de vestir. Exempli gratia: un vestido o una blusa siempre se van a ver igual... a menos que los combine con otros zapatos, cartera y bisutería.

Obviamente no compro cada par de zapatos que me hace ojitos colochos desde una vitrina. Aún no he desenterrado una botija o narcobarril que me permita tal despilfarro de verdes. Pero cuando hay necesidad, deseo y poder adquisitivo, caigo ante la tentación.

Yo los veo como una inversión. Tengo pares con más de 5 años y, aunque no sean el último grito de la moda o los más in, trendy o no sé qué, a mí me gustan. Para que yo deje salir a un par de zapatos de mi clóset es porque de verdad han recorrido un buen kilometraje o porque el zapatero ya no supo cómo remendarlos. Algunos, como "los de fiesta", los mantengo ahí guardaditos porsiaca.

Creo que los zapatos hablan de la personalidad y aspiraciones de los pies que los llenan. Es más, quizá hasta por eso "vitrineamos" tanto las mujeres: nos imaginamos la vida del maniquí. Y si tal vez compramos aunque sea un pedacito de ese estilo de vida, como un par de zapatos por ejemplo, acortamos la brecha entre lo que somos -cómo nos presentamos-, y cómo nos gustaría que nos vieran y percibieran.

¿Qué dicen sus zapatos de usted? Comente y conversemos.

PD. Lo curioso es que los zapatos que más uso son un par de tenis maltrechos. Siempre tengo un par de ese tipo: primero fueron unos Kickers que duraron más de 5 años hasta que la suela se llenó de hoyos; luego un par de All Stars (rosados, por cierto) que corrieron con la misma suerte; unos Hush Puppies morados que terminaron moldeados anatómicamente por el uso. 

Las disculpas del caso. Ando altos los niveles de estrógeno. En la próxima escribo una entrada más "yo", y menos "me gustaría ser femenina algún día". ¿Fútbol tal vez? ¡El Manchester United hoy juega las semis!

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3 comentarios

  1. Lo único que le sobra a esta ocurrencia es la disculpa final....gracias por compartir sus ocurrencias @magdalogo

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  2. Yo tengo un par de pies y cerca de 30 pares de zapatos, y al igual que vos solo me pongo el mismo par por temporadas... ya llevo casi 2 meses usando las mismas ballerinas de tela, ya me las acabé :O

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  3. @magdalogo, ¿cree usted? Yo creo que pueda ser que a las mujeres nos han enseñado a ser "económicas" porque antes no éramos las que poníamos el pan en la mesa, o porque tradicionalmente cuidamos a otros y les damos gustos a ellos, y por eso vemos mal tener un detalle con nosotras mismas. Tal vez por eso me da pena.

    Alecita, es que hay algo en usar el mismo par de zapatos todos los días... puede ser porque los agarramos de "uniforme" o porque con el uso se amoldan a nuestros pies y resultan más cómodos una vez ya están bien "amaestrados".

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