Divagando ando

Posts que alguna vez tuve la intención de escribir

miércoles, julio 20, 2011

Cada vez escribo menos. ¿Se habrá dado cuenta? Supongo que tendría que leer para darse cuenta de que no escribo. Hubo un tiempo en que escribía todo lo que se me ocurría. Creo que la diferencia es que antes se me ocurrían más cosas. Yo lo llamo "síndrome del bloguero primerizo", cuando uno empieza por escribir todos los días y al final del año tiene un récord de tres cifras de entradas publicadas. Y sí, en esa etapa uno se obsesiona por cuántos hits y comentarios tuvo, si los retuiteaban o compartían en Facebook. Cositas.

Yo solía apuntar ideas por todas partes -repito, porque las tenía-, y hacía una lista a manera de stock de qué entradas podía escribir más adelante. Así como de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, mi cuaderno está lleno de entradas que nunca llegue a escribir. Solo tengo los títulos. De cómo las fantasías animadas de ayer y hoy están llenas de violencia. ¿Nunca se ha puesto a pensar que el Coyote bien podría aparecer en un episodio animado de Criminal Minds? Es un psicópata obsesionado con atrapar al Correcaminos. Igual que Elmer y Sam Bigotes con Bugs Bunny.

O el de los sitios de tripledobleveloqueseapuntocom que se anuncian en la televisión por cable, como el de los trillonarios, para perder peso o eliminar el acné. Mi hermana se metió a uno por curiosidad y lo que ofrecían era un set de libros.... seguramente leer es un tratamiento efectivo para la piel. O las ofertas válidas solo por televisión donde te venden la solución para prácticamente cualquier problema: ganar un par de centímetros de estatura, perder centímetros de cintura, organizar tu cartera, carteras que cambian de color, baba de caracol y escupitajo de sapodrilo. ¿Quién compra esas cosas?

O mejor dicho, ¿quién se las inventa? Me encanta ir a tiendas de artículos de oficina, suministros médicos o ferreterías. Los productos de ahí solo son inventos. Como los pastilleros que traen compartimientos para cada día de la semana (hay unos tan grandes que incluso separan los tiempos del día). O el boladito -no sé cómo llamarlo- para echarse gotas en los ojos si sos miedoso. O los separadores autoadhesivos para el cuaderno. O las zapateras giratorias.

Siempre me he preguntado para qué la gente va a buscar amor por la televisión, en esos programas de citas o en realities que en lugar de llamarse "The bachelorette" deberían llamarse "La soltera desesperada". ¿Tanta necesidad de afecto tendrán los participantes que se prestan a exponerse en televisión nacional? Sospecho que al final terminan enamorándose por sugestión mental... a eso es que iban ¿o no? Además de sus 15 minutos de fama.

¿Se ha fijado que algunas de las canciones de salsa son de lo más triste? Dignas para cortarse las venas. Marc Anthony ha hecho carrera de ello. Siempre son lamentos y lloriqueos, generalmente cantadas por un hombre. No es que las mujeres no se quejen, pero lo hacen de otra manera. Reclamos y comentarios referentes a la hombría -o falta de-, hacen los clásicos de Amanda Miguel, Lupita D'Alessio, Ana Gabriel y hasta Paquita la del Barrio.

Seguro hay otras entradas que se quedaron en intenciones, pero solo estas se me ocurrieron. Al menos por hoy.

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Mente femenina

Ni de Venus ni de Marte

miércoles, julio 13, 2011

El verdadero problema no es de dónde venimos. El problema es que a las mujeres nos gustaría que los hombres fueran más como... las mujeres. Y a los hombres les gustaría que fuéramos más como... hombres. No me malinterprete, pero trate de pensar si ha conocido a una tan sola mujer que no diga que quisiera que a su pareja le gustara hablar en profundidad acerca de los sentimientos. Bien podría decir que lo que quiere es que su pareja sea más como su mejor amiga. O piense en un hombre que no desee que su pareja prefiera algún tipo de actividad física por encima de detalles más sutiles como tomarse de la mano o verse a los ojos por una fracción de segundo y sonreír.

Claro que son exageraciones, pero tiene que admitir -sea hombre o mujer- que a veces pasamos más tiempo del que deberíamos preguntándonos por qué el otro no es más... como nosotros. Nos hemos quebrado la cabeza tratando de entender un porqué, cuando quizá solo es cuestión de aceptar que simplemente es así y que la genética tiene buena parte en todo este enredo.

Quizá no hay que comprenderse sino que aceptarse para poder verdaderamente complementarse.

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Ratón de biblioteca

The End

martes, julio 12, 2011

J.K. Rowling, te tengo una pregunta. ¿Cómo es que Neville Longbottom mata a Nagini con la espada de Gryffindor si Griphook se la quitó a Harry cuando asaltaron la bóveda de los Lestrange en Gringotts? Sin espada, Ron y Hermione destruyeron el horcrux (no sé cómo se llama en español) de la copa de Hufflepuff con los colmillos del basilisco. Los goblins no llegaron a Hogwarts para la batalla final, ¿entonces cómo llegó a las manos de Neville? "Por arte de magia" no cuenta. Te caché Joanne. Tuve que leer el libro otra vez con más calma  para darme cuenta. Ya me dijo mi hermana que la espada llega a ayudar a cualquier Gryffindor que la necesite. Retiro lo dicho Joanne, pero es que ¡son demasiados detalles qué recordar!


Recuerdo caminar hacia el cine Reforma hace nueve años sin tener la menor idea de quién era Harry Potter. Cerrar, entre triste y alegre, el último libro hace cuatro años. Y seguramente cuando le dé el primero de los libros a mis hijos recordaré cuando leí "The End" por última vez al salir del cine. 

La gente que critica los libros de Harry Potter sin haber leído tan siquiera uno me parece más ignorante que Lord Voldemort mismo. Los que van al cine sin leer, esos me dan lástima por lo que se pierden. Los que dicen que es satánico, esos solo me dan risa.

Siempre me atrapó la historia del niño que vivió. O mejor dicho, la de Tom Marvolo Riddle, sediento de más poder del que su sabiduría le da para manejar y tan acomplejado de su propia condición mestiza que busca subyugar a toda criatura mágica que considere inferior a los pura sangre. Mmm, me recuerda a un hombrecito austríaco que buscaba preservar la raza aria.   

Tal vez la idea se pierda entre los encantos y hechizos, pero está ahí, esperando que usted lea entre líneas.

Accio entradas para el cine!

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Así soy yo

Decisiones

lunes, julio 11, 2011

Soy una de las personas más indecisas que conozco. No es tanto que sea indecisa, como que tengo que atravesar todo un proceso para tomar la que considero es la decisión más acertada. Entre más importante es la decisión, más tengo que torturarme pensando cuál es la mejor opción. 

Trato de pensar en el panorama completo, en las posibles ramificaciones que pueda tener, en cómo afectará otros aspectos o el impacto que tendrá en otras personas. Desarrollo todos los argumentos en mi cabeza y tarde o temprano termino haciendo alguna lista de pros y contras, como si eso me ayudara realmente a discernir. Pero no paro ahí. Por algún motivo siempre necesito debatirlo en voz alta y pido opiniones ajenas, no tanto acerca del problema en sí, como de las posibles soluciones que arrojó el proceso de consulta interna. 

Lo verdaderamente molesto, y lo admito, es que de alguna manera inconsciente no busco opiniones sino reafirmaciones de que he llegado a la decisión más o menos correcta. "¿Crees que está bien?" es la pregunta con la que usualmente asalto a mi interlocutor, y en ocasiones, escuchar lo que el otro tiene para decir me hace regresar al punto de partida y volver a pensarlo todo.

Siempre me ha dado envidia la gente que se tira a la piscina sin pensarlo dos veces. Yo no soy así. Yo soy del tipo que tiene que meter primero un dedo en el agua, como si con eso supiera qué va a pasar cuando se aviente. Y ni siquiera me tiro. Termino por sentarme con cuidado en la orilla y me sumerjo lentamente. (Ahora que lo pienso, las clases de natación fueron de las experiencias más traumáticas para mi autoestima cuando era niña. Puede que eso también influya).

¿Que si me gustaría no ser así? Sí. ¿Que si creo que puedo cambiarlo? No, lo dudo mucho. Hay decisiones que solo una puede tomar y cada quien tiene su manera de hacerlo.

¿A usted también le cuesta tomar decisiones? Comente y conversemos.

Divagando ando

La vida que te guste

martes, julio 05, 2011

En Chicago cantan "Te puede gustar la vida que estás viviendo o puedes vivir la vida que te guste" (You can like the life you're living, you can live the life you like.. 1, 6, 7, 8 *jazz hands*). Lo cierto es que a la gente le gustan diferentes cosas. Alguien puede ser perfectamente feliz con un trabajo rutinario porque le permite marcar tarjeta a las 5:00 p.m. exactas y seguir con su vida sin llevarse pendientes a casa. Otro necesita ser imprescindible y estar atendiendo llamadas del jefe pasadas las 10 de la noche. Hay gente que es feliz con lo que tiene y otra que siente la imperante necesidad de sobregirar la tarjeta de crédito o pagar préstamos por años para pagar la ropa, el carro o la casa con qué aparentar que es feliz.

A final de cuentas, cada quien está en su derecho de vivir la vida que le plazca, sea la que le gusta o no. La felicidad es algo relativo. Lo que me hace feliz a mí, probablemente haga miserable a otro. ¿Pero por qué insistir en medir el éxito o la felicidad con la misma vara? ¿No tendría que ser también relativo?

Solo por la diversión:

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Divagando ando

De cuando uno deja que los demás lo sorprendan

viernes, julio 01, 2011

A veces hay que sentarse, respirar hondo, inhalar y exhalar, cerrar los ojos, relajarse y disfrutar. Simplemente no planear ni esperar nada. Puede que termine placenteramente sorprendido de cómo las cosas simplemente se dan y que sea uno de los días más alegres de su vida. O uno de los cumpleaños más felices.

Ayer aprendí que siempre hay alguien que pone atención a lo que uno dice. Siempre hay alguien a quien le importa. Gracias por todo.