De cuando uno deja que los demás lo sorprendan

viernes, julio 01, 2011

A veces hay que sentarse, respirar hondo, inhalar y exhalar, cerrar los ojos, relajarse y disfrutar. Simplemente no planear ni esperar nada. Puede que termine placenteramente sorprendido de cómo las cosas simplemente se dan y que sea uno de los días más alegres de su vida. O uno de los cumpleaños más felices.

Ayer aprendí que siempre hay alguien que pone atención a lo que uno dice. Siempre hay alguien a quien le importa. Gracias por todo.

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