Volver

domingo, agosto 07, 2011

Tengo 13 noches de no dormir en mi cama. Le mentiría si le dijera que me hace falta. Anoche en el tren de regreso solo pensaba en cómo sería quedarse a vivir aquí y tener todos los teatros de Broadway a un tren de distancia, a la compañía de ballet o la ópera de Nueva York de vecinos y el Central Park por el patio de mi casa. Pero la verdad es que hay una diferencia abismal entre estar de vacaciones en una ciudad y vivir en ella a diario. Es un caso de fantasía versus realidad, noviazgo versus matrimonio.

Con tantos estímulos bombardeando mis cinco sentidos no me había detenido a pensar a qué es lo que vuelvo. La respuesta es que no sé. Sé que uno de estos días regreso a clases, el último ciclo de la maestría. ¿Puede creer que ya casi se acaba? Yo no. También sé que tengo un compromiso laboral al que, siendo honesta, no tengo ningún deseo de regresar, pero tampoco tengo otra opción. Sigo sin tener noticias del último trabajo al que apliqué, mi plan B para lo que resta del año. Y no, no tengo plan C.

Así que no, no sé a qué vuelvo. Tal vez a nada. Supongo que a la realidad.

No importa cuántos años tengas, siempre el domingo antes de regresar de vacaciones es el más cruel de todos.

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3 comentarios

  1. Vivir en NY es difícil después de algunos años quizás te acostumbras :| a veces los ojos de turista engañan :) de todas maneras Welcome Back

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  2. Bienvenida, concuerdo con Cecy en su opinión. A quienes conozco que viven o han vivido en NY no la han pasado tan bonito :|.

    Acerca de volver: Yo nunca me fui y mi mundillo sigue detenido, me ha fallado el plan A, el B y el C; bueno el C es una idea descabellada en la que pasan dos cosas: La primera es que no tengo fondos y la segunda es que desde luego, nadie me apoya.

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  3. Cecy, gracias.

    Dulce Limón, el mundo no se detiene, uno es el que se pone en pausa.

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