Así soy yo

People watching

miércoles, noviembre 30, 2011

Si alguien me preguntara cuál es mi deporte favorito diría que es ver a la gente. No "ver". Observar. People watching. Las veo en todas partes, en distintas situaciones, personas de todos los tipos. Ellos no ven que yo los veo, y eso a veces hace que me pregunte si alguien en alguna parte me estará observando a mí.

Buena parte de lo poco que sé sobre la vida lo sé por pura observación. ¿No debería ser de otra manera? ¿Algún enfoque más práctico?

Adultez

Cierta edad

miércoles, noviembre 30, 2011

Uno sabe que ha llegado a cierta edad cuando la música que era la sensación en tu adolescencia es considerada "música de adulto joven" y la empiezan a programar en estaciones que también ponen música que tú sueles calificar como "vieja". ¿Britney Spears música de adulto contemporáneo? Habrase visto.

Y claro, uno también sabe que ha llegado a cierta edad cuando los programas de radio que escuchas son "hablados" y cambias la radio en función de cuál entrevista o qué invitados son los más interesantes.

Lo que no significa que dejes de ir saltando de radio en radio buscando música que sea de tu agrado… lo que cada vez es más difícil porque la música actual y tú no conectan del todo.

Pequeños recordatorios del paso del tiempo que se encuentran en el dial.

¿Ya te ha pasado? ¿Qué estás pensando?

Solo en El Salvador

Sobre el dichoso Black Friday

viernes, noviembre 25, 2011

Por años, el cuarto viernes de noviembre ha sido "negro" en Estados Unidos. Negro para cualquier cosa menos para el consumo, digo.

Una parte de mí no entiende por qué tantas personas se sorprenden de que, como los mismos productos que se venden en oferta este día, algunos comercios hayan importado al país el dichoso "black Friday". Al final de cuentas no es un día festivo, a diferencia del mentado Thanksgiving.

Lejos de repetir lo que seguramente muchos ya han apuntado acerca de la transculturización y alienación, me limitaré a decir: ¿Acaso no se ha fijado que la mayoría de festividades son ya solo una excusa para el consumo?

Día de la madre, padre, la amistad, el maestro, navidad… día de lo quiera, siempre "tenemos que" comprar un regalo, enviar una tarjeta, salir a comer o lo que sea.

Antes de andar señalando a los "agringados", "alienados", "igualados" y más, mejor reflexionemos sobre el consumismo exacerbado que lleva a personas a hacer fila afuera de un almacén para aprovechar las ofertas en algo tan innecesario como un televisor 3D, por ejemplo.

En verdad este es el país de las contradicciones.

¿Tú qué piensas?

Cosas que pasan

Abuelas cibernéticas

jueves, noviembre 24, 2011

Tienen cuentas de banca electrónica, Facebook, Skype pero Twitter no, porque ese no saben como se usa. Si no las hubiera tenido frente a mí probablemente pensaría que son criaturas mitológicas, imaginadas. Eran un par de amigas septuagenarias que se habían reencontrado después de muchos años vía Facebook y que luego empezaron a hablar por Skype.

¡Facebook! Mi mamá solo tiene 56 años, abrió su Facebook y eliminó su cuenta meses más tarde porque no sabía cómo usarlo. El Skype se lo tuve que instalar yo. Lo mismo con Twitter: le creé una cuenta para que siga usuarios de noticias y similares, pero hasta la fecha solo ha publicado un tweet (y pobre, no le expliqué bien que si nadie la sigue, nadie lee lo que escribe. Mea culpa).

¡Chatean! Mi abuela tiene apenas 8 años más que una de ellas y hasta le cuesta usar el teléfono inalámbrico [cuenta la leyenda que una vez confundió el control remoto de la TV con el teléfono y le dio reverenda bandeada porque no daba tono]. Hemos pensado comprarle un celular infantil que solo trae 2 botones (para llamar a papá y mamá), pero tenemos nuestras reservas de que sepa cómo usarlo.

Claro, no hay que ser legalmente de la tercera edad para ser analfabeta digital, pero me da curiosidad por qué algunos son tan rápidos para adoptar nuevas tecnologías. Le encuentro una sola explicación: estas personas, como las abuelas cibernéticas, han descubierto que x o y tecnología les trae un beneficio a su vida. Para muestra, una de las señoras usaba Skype para hablar con sus nietos.

¿Conoces personas mayores así? ¿O crees que es más fácil encontrarlos tecnofóbicos?

Música

Embarrados de salsa

miércoles, noviembre 23, 2011

Siempre me he preguntado por qué algunos cantantes tienen la manía de convertir cualquier canción en versión salsa. ¿Te has fijado? Justo cuando pensé que lo había escuchado todo, sonó en la radio 'Let it be' versión salsa. No lo tomes a mal, no tengo nada en contra de la salsa, excepto el hecho de que la mayoría de las letras de las canciones son de rompimientos, engaños y desilusiones, un contraste con lo "alegre" de la música. Marc Anthony ha hecho una carrera de ello. "¿Ahora quién, si no soy yo?", "Se me sigue olvidando que no estás", "Yo trato, trato, trato pero no te olvido"... ¿ves mi punto? Solo me parece bizarro que tomen casi cualquier canción y la quieran convertir automáticamente en versión salsa.


¿A ti no te parece molesto? ¿Qué piensas?

Divagando ando

Universidad

viernes, noviembre 18, 2011

En el marco del Día Internacional de la Tolerancia se me venía a la mente cómo históricamente en El Salvador hemos sido intolerantes a la diversidad. Somos, en alguna medida, intolerantes al que vota por uno u otro partido, al que profesa otra religión, a la diversidad sexual, al que le va al Barcelona o al Madrid (dependiendo del caso), al Alianza o al FAS (también dependiendo del caso), y si no fuera porque el General Maximiliano Hernández Martínez expulsó del territorio nacional a las personas de color y casi aniquiló por completo a la población indígena en algún momento de la década de los 1930, también seríamos intolerantes a ellos. Para muestra, si estuviéramos manejando en las calles de San Salvador, a esta entrada ya le habrían pitado la vieja. A todas luces, este es el país de la universidad y la única tolerancia que se traga es la de la lactosa.

¿Tú qué estás pensando?

Solo en El Salvador

Salir a las calles de San Salvador

jueves, noviembre 17, 2011

Cada día compruebo que El Salvador es un país demasiado chiquito y, de ribete, con demasiados carros circulando por sus calles. Seguramente este no es el único país en que las principales arterias se congestionan tanto o más que las de un consumidor asiduo a la comida chatarra al borde de un infarto, pero sí tiene que ser de los pocos países en que, después de haber pasado hasta una hora metido en una gran trabazón, te das cuenta que no tenía razón, motivo ni circunstancia. No había choque, ni carro quedado, ni semáforo arruinado, ni asesinato o asalto (que en este país pasa). El tráfico es solo porque sí.


En verdad quiere ganas (y suficiente gasolina) salir a las calles de San Salvador en horas pico y las trabazones (en bus o en carro) solo te sirven para pensar la diferencia que haría tener un sistema de transporte público más efectivo. Si bien el tráfico también colapsa en grandes ciudades, al menos en otros lares tienen sistemas de trenes subterráneos, como Nueva York, o súper autopistas como en Los Ángeles (estas no me constan porque solo las he visto en la tele). Para mientras, sigamos esperando la Diego de Holguín...

¿Ya te ha tocado echarte horas en una trabazón sin sentido? ¿Qué haces para no desesperarte?

Random mode ON

¿Cuál es la gana de acabarse el mundo?

viernes, noviembre 11, 2011


El mundo se va a acabar, el mundo se va a acabar. Si un día me has de querer, te debes apresurar...
11 del 11 del 11. Al mundo le tocaba acabarse hoy, ¿a que no? ¿O era el 21 de mayo? ¿O el 21 de diciembre del otro año? No entiendo cuál es la gana de acabarse el mundo, si podríamos estar empezando uno mejor.
O en todo caso, estas personas que se desviven por atinarle a la fecha del fin del mundo, ¿qué esperan? Si el mundo en verdad se acabara no habría quién los felicitara después por haber acertado. Duh. Charlatanes.

¿Tú qué opinas acerca de las mil y una teorías del fin del mundo?
 

Random mode ON

Navidad adelantada

jueves, noviembre 10, 2011

Bien podría ser la respuesta a una vieja entrada (Si todavía no es navidad), lo cierto es que la navidad se ha adelantado a mediados de octubre, ya sea por el cambio climático que retrasa a los zompopos de mayo y los vientos de octubre. De mi parte, creo que he encontrado la situación perfecta al deseo de los centros comerciales por hacer que la navidad les dure casi 3 meses. Fácil: una vez pasada la euforia del mes de la independencia de las donas al 2x1, lo que necesitamos es conseguirnos una festividad para octubre y otra para noviembre. De preferencia que no sea importada (léase: no me refiero a celebrar Halloween y Thanksgiving, aunque El Salvador sea el país en el que todos los días son de algo). Inventémosla.

¿Qué se te ocurre?

NPI

Cambios

miércoles, noviembre 09, 2011

Los cambios siempre se te vienen encima porque te los mandan desde arriba.

Libros

Lee Julie & Julia

lunes, noviembre 07, 2011

Leí Julie and Julia los primeros días de mi incapacidad (fea palabra). Como suele pasar, el libro llegó a mis manos 2 años después de ver la película que, como muchas de Meryl Streep, terminó por gustarme. Recuerdo que cuando vi la película no tenía mayor idea de quién era Julia Child, así que la tomé por uno de tantos fenómenos de la cultura pop estadounidense. Cuando vimos su cocina en el Smithsonian comprobé mi teoría de la cultura pop y tomé a Julia Child por una de esas caras que se ven tanto en la televisión que terminan por ser parte de la familia. Algo así como la tía Julia. Eso tiene que significar Child para una generación de amas de casa, foodies y gourmands.

Pero no es Julia Child la que llama la atención en el libro. La que realmente importa es Julie y la historia de su proyecto. Julie Powell era una secretaria para una agencia de gobierno que trabajaba en algo relacionado a la reconstrucción del World Trade Center en el 2002. Estaba casada, sin hijos pero con gatos, y vivía en un apartamento pequeño en Queens. Julie, podríamos decirlo, odiaba su vida. (Y en eso me puedo identificar con Julie). Tal vez no "odiaba" su vida, pero lo cierto es que no se sentía feliz, o al menos, es justo decir que no había algo que la satisficiera o la hiciera sentir realizada. (Y con eso también me puedo identificar).

Entonces empieza a cocinar. Cocina todas las recetas del libro de Julia Child: Mastering the art of French Cooking. Yo no sé cocinar más que lo básico, así que no me interesa saber cómo hacer Pâté de Canard en Croûte. Durante esos 365 días, Julie escribió un blog sobre las venturas y desventuras de su proyecto. Si lo hacía porque quería o por obtener 15 minutos de fama, no lo sé, pero la idea me parece genial. No, no cocinar 524 recetas en un año, ni siquiera escribir un blog (*), sino tener un proyecto, algo que te haga sentir ganas de levantarte por la mañana y te mantenga animado por el resto del día por el deseo de llegar a casa a hacer eso... lo que sea.

Actualización #1:
Supongo que escribir al respecto en un blog viene por añadidura. Venía pensando en el camino y de verdad no es necesario escribir un blog acerca del proyecto, aunque llevar cualquier tipo de diario resulta beneficioso para ir registrando los altos y bajos que habrá en esa empresa. El punto es que la idea Julie/Julia no se trata acerca de escribir un blog.

Actualización #2:
Si te interesa leer un libro sobre cómo un blog puede cambiar una vida encontrar un proyecto que te haga feliz te puede cambiar la vida, supongo que este es el referente.

Actualización #3: 
Abajo algunas de mis citas favoritas del libro (no sé si son mis "favoritas", pero sí son las que apunté y curiosamente ambas tienen que ver con bloguear):

 "But the surprise is that for every person who's got something to say, it seems there are at least a few people who are interested. Some of them aren't even related". ~ Julie and Julia, p110.

"One good thing about blogging is that it gives you a blank check for whining" ~ Julie and Julia, p. 243

¿Ya has visto la película? ¿Qué te parece la idea de hacer un proyecto así? ¿Qué harías tú?