Universidad

viernes, noviembre 18, 2011

En el marco del Día Internacional de la Tolerancia se me venía a la mente cómo históricamente en El Salvador hemos sido intolerantes a la diversidad. Somos, en alguna medida, intolerantes al que vota por uno u otro partido, al que profesa otra religión, a la diversidad sexual, al que le va al Barcelona o al Madrid (dependiendo del caso), al Alianza o al FAS (también dependiendo del caso), y si no fuera porque el General Maximiliano Hernández Martínez expulsó del territorio nacional a las personas de color y casi aniquiló por completo a la población indígena en algún momento de la década de los 1930, también seríamos intolerantes a ellos. Para muestra, si estuviéramos manejando en las calles de San Salvador, a esta entrada ya le habrían pitado la vieja. A todas luces, este es el país de la universidad y la única tolerancia que se traga es la de la lactosa.

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1 comentarios

  1. Siempre he pensado que, el problema de nosotros los salvadoreños es que tenemos la maldad en la sangre, el más claro ejemplo son las peleas entre los estudiantes de los institutos nacionales, todos sabemos de esas estúpidas peleas que ya han cobrado vidas, pero nadie sabe cómo es que están divididos los bandos, es sencillo: esas peleas son entre los institutos “técnicos industriales” y los “nacionales”, es decir la pelea esa es entre los estudiantes de instituciones que tienen distintas especialidades… ¡Y SOLO POR ESA BABOSADA SE LA VIVEN PELEANDO!!!!

    Si hay algo muy característicos de nosotros los salvadoreños es nuestra gran capacidad para inventar los pretextos más ridículos y sin sentido para darnos duros…

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