En el cine

Algo maravilloso

miércoles, febrero 29, 2012


Yo confieso que me gusta Steel Magnolias. La película es casi de mi edad y grita "¡80's!" con los peinados bombachos, las hombreras y los jeans arriba de la cintura. A pesar de lo fuera de moda que pueda estar, admito que me encanta y la veo cada vez que puedo. Sally Field tiene algo... cada vez que actúa como mamá -como en Forrest Gump, por ejemplo-, me toca el alma. Si han visto Steel Magnolias y recuerdan la escena en el cementerio, sabrán de lo que estoy hablando.

La Field aparte, es Julia Roberts quien siempre me hace pensar con su línea "I'd rather have 30 minutes of wonderful than a lifetime of nothing special". ¿No deberían ser así las cosas? ¿No deberíamos buscar siquiera 30 minutos de algo maravilloso en lugar de una vida nada especial?

Yo preferiría eso. 

PD. ¿No ha visto Steel Magnolias (Magnolias de acero)? ¡Véala!


NPI

Preguntas deprimidas

jueves, febrero 23, 2012

Me pregunto si la depresión ha existido desde el origen de los tiempos y fueron las farmacéuticas las que vieron la oportunidad de negocios.

NPI

Algún lugar

miércoles, febrero 22, 2012


En algún lugar leí que si no sabes adonde vas, cualquier camino es bueno. En otro lado me pidieron que me preguntara si lo que estaba haciendo hoy me acercaba adonde quería estar mañana.
Quisiera tener una idea clara de adónde quiero estar mañana, pasado, la próxima semana, en un año o en 10. Pero la única respuesta que se me viene a la mente es que me basta con estar en "algún lugar". Cualquier lugar. Menos en el que estoy ahora.
Quisiera ser de esas personas que tienen resuelta toda su vida. Que en sus manos tienen un diagrama de flujos con todos los pasos a seguir para llegar adonde quieren.
Hay días en que siento que camino en círculos. Doy muchas vueltas, pero no llego a ningún lugar. Es como estar en un laberinto. Sí, me siento un poco así y un tanto asá.

¿Cómo se sabe adonde ir? Porque no se engañe, llegar es lo de menos. En ubicar bien los puntos cardinales está el detalle.

Divagando ando

Ni chucho que me ladre

lunes, febrero 20, 2012

Hay días en los que me entra la gana por tener un perrito. Pero uno chiquitito, que no crezca mucho. En mi casa hay una normativa anti-mascotas, a pesar de la cual alguna vez tuvimos un gato llamado Foncho, un perico llamado Paquita (nos tomó años caer en la cuenta de que no era "ella", sino "él") y un perico de repuesto que creó se llamó Quico, además de los típicos pollitos, gallinas Cocó y gallo. Todos ellos fueron: a) regalados, b) huyeron, c) enterrados en el patio, y d) terminaron en sopa. 

Mi mamá siempre nos ha advertido que quien desee tener una mascota, deberá responsabilizarse por limpiarla, bañarla, darle de comer, etc. Lastimosamente mi casa es prácticamente un dormitorio para el 75% de sus habitantes. Por tanto, comprar un perro es inaceptable. ¿Por qué darle una mala vida al pobre perrito? 

Verá, lo que realmente me llama la atención de comprar un perrito es tener alguien que mueva la cola cuando yo llegue, se emocione y quiera mimos, echarse a ver televisión conmigo, salir a jugar los fines de semana o qué sé yo, cualquier otra cosa que aparezca en los anuncios de Pedigree, Eukanuba o similares (*).

Pero a cambio, mi perro platónico tendría una vida de perro, en la que pasaría solo la mayor parte del tiempo, probablemente sucio, con hambre, aburrido o hasta deprimido. Sin imaginar que un día, en su intento por escapar de la casa al mundo real, podría terminar destripado en la calle, como tantos difuntos con los que me cruzo en el camino. 

He llegado a pensar que, si algún día me caso y/o tengo hijos, puedo pretender que no me gustan los perros y condicionar a mi esposo y/o hijos a que si ellos quieren una mascota tiene que ser pequeña y ellos tienen que "responsabilizarse por limpiarla, bañarla, darle de comer, etc." (**). De esa forma, solo tendré que dedicarme a vivir mi anuncio de Pedigree con el perrito en cuestión.

Para mientras, me conformo con el perro de los nuevos vecinos de enfrente. No sé cómo se llama (yo lo llamo Maruchán, porque tiene cara de Maruchán, así como algunos tienen de Fido o Firulais). Ni siquiera estoy segura de qué raza es, porque no lo puedo ver bien detrás de los barrotes del portón y mis conocimientos caninos son limitados. Lo que sé es que me gusta que me llegue a saludar cuando salgo de o llego a mi casa. Es como tener chucho que me ladre.

Maruchán se ve algo así, pero hasta donde alcanzo a ver, no es tan peludo del cuerpo. Es probable que ese sea el look que le dan en el salón.

(*) Para vivir ese idilio las opciones son un perro o casarme, y veo más factible lo del perro.
(**) Los perros grandes me dan miedo, pero pues, esos son otros 5 pesos.


Divagando ando

Tener algún talento

jueves, febrero 16, 2012

Just because you haven't found your talent yet, doesn't mean that you don't have one
-Kermit the frog

Admiro Envidio a la gente que tiene algo especial. Que pinta, que baila, que canta, que toca un instrumento o quién sabe qué más. Quisiera tener un talento. Cualquier talento. Algo que te haga ligeramente diferente. Un hobby inusual, una destreza singular. Solo me gustaría tenerlo. ¿Debería creerle a la Rana René que solo porque no lo he encontrado, no significa que no lo tenga?

Así soy yo

En solitario

miércoles, febrero 15, 2012

Nunca he sido el tipo de persona que pertenece a grupos. Como muchas cosas, no sé si lo hago porque me gusta o por costumbre. Supongo que voy en contra de la naturaleza gregaria de los seres humanos, o peor aún, de la femenina -no es válido generalizar, pero me aventuraría a decir que es común encontrar a las mujeres en grupo. 

Me uní por primera vez a un grupo de niñas cuando iba a cuarto o quinto grado y déjeme decirle una cosa: las mujeres piden demasiado. Hay quienes hasta piden que tu amistad sea exclusiva, que tengas los mismos gustos, que demuestres tu lealtad al clan (¿?) de una determinada manera, que sigas las indicaciones de la hembra alfa. Una vez, estando en segundo año de bachillerato, una amiga me llegó a reclamar que por qué confiaba más en otra amiga que no pertenecía al grupo. Parecía una escena de Mean Girls.



Los hombres no parecen ser diferentes, aún a los veintitantos años. Van por la vida en pequeños tríos o cuartetos, algunos no se despegan nunca. Son como siameses que disfrutan de pasar el 90% de su tiempo juntos. Desayuno, almuerzo y cena.

Yo no. Yo soy más bien como un satélite que orbita de grupo en grupo, a tal punto que siento que no pertenezco a ninguno. La mayor parte del tiempo disfruto estar sola (nótese que hay una diferencia entre estar solo y sentirse solo). Independiente, autosuficiente en la medida de lo posible.

A mí tanta interdependencia me da ñáñaras, me desconcierta. Existe la probabilidad de que no haya desarrollado todas mis habilidades sociales en la infancia, adolescencia o qué sé yo. También es probable que simplemente no he encontrado una manada en la que me quiera establecer. Quizá solo soy rara. 

Pero me desconcierta aún más cuando en ocasiones, muy en el fondo, llego a pensar que me gustaría pertenecer a un grupo. Ni siquiera tiene que ser a un grupo de amigos. Puede ser un club de algo. No sé. 

Supongo que en algún momento todos deseamos encajar y pertenecer. O dejaríamos de ser humanos.




Weird by Hanson on Grooveshark
Esta canción se me vino a la mente mientras escribía esta entrada. 14 años después.

Los otros

La historia de mis ex

martes, febrero 14, 2012

Como hemos cambiado by Presuntos Implicados on Grooveshark

No es una lista larga. A lo sumo se cuentan con los dedos de ambas manos. Todos los tenemos. Es raro que los recordemos, pero cuando lo hacemos, a menudo nos terminamos preguntando por qué se acabó.

Alguna vez tuve un amigo, o alguien que durante un período de tiempo pensé que era mi amigo, pero a la larga resultó no ser la persona que esperaba. Porque claro, uno también espera algo de los amigos. En aquel caso, yo solo esperaba que esa persona estuviera para mí en uno de los momentos en que más necesitaba saberme acompañada. Pero no pasó. Al final creo que siempre supe que para las cosas "serias" no podía contar con él. Y llegué a preguntarme una y mil veces como pude haber confiado en esta persona. Y sentí pesar. Y lo extrañé. Y lo repudié. Y lo olvidé. 

¿Por qué dejas de ser amigos con alguien? ¿Cómo alguien solo desaparece de tu vida? ¿Cómo pasas de ser amigos a ser conocidos o solo un si-te-he-visto-no-me-acuerdo más?

Hay amistades que terminan, como la de las líneas de arriba; otras solo se transforman. Tengo amigas a quienes a los 13 ó 14 años llamaba "mejores amigas" (las mujeres solemos hacer eso, damos el título como si fuera un premio). Hoy cuando me las encuentro -colegio, universidad y hasta maestrías después-, nos saludamos con una sonrisa (a veces real, a veces fingida), decimos algo como: "Cuánto tiempo ha pasado. Te acordás cuando...", nos despedimos y cada quien sigue su camino. A estos últimos les tengo cariño, quizá sea por mi mala maña de querer a la gente en el pasado.

Así es la vida. No toda la gente te acompaña por un largo trayecto. Algunos basta con que estén ahí un tramo; dejan su huella, para bien o para mal.

No se puede renegar de quienes alguna vez fueron tus amigos, porque tú los elegiste. Y la gente elige cambiar. Y uno también cambia. Creces. Creces y tus amigos te dejan de quedar.

Como hemos cambiado. Que lejos ha quedado aquella amistad.

Demasiado personal

En balance

lunes, febrero 13, 2012

Con todo vienen cosas buenas y otras no tanto. Vas poniéndolas en una balanza, tratando de encontrar el equilibrio. A veces es fácil encontrar entre lo bueno, algo que hace que todo lo malo valga la pena. Ese algo puede ser incluso pequeño, pero lo suficientemente valioso como para hallarle el lado positivo a la vida. ¿Pero qué pasa cuando el lado que tiene más peso es el negativo?

Hay días que lo único que tienen de reconfortante es saber que tienen final. 
Hay semanas que lo único que tienen de esperanzador es saber que tienen final.
Hay períodos de dudas y cuestionamientos que, quiero creer, tendrán final.

Para mientras, sigo buscando ese algo, por mínimo que sea, que tenga el peso necesario para poner todo en balance. Preferiblemente antes de que la escala se doblegue.

En el cine

Líneas intersecantes

jueves, febrero 09, 2012




Sometimes I wonder about my life. I lead a small life - well, valuable, but small - and sometimes I wonder, do I do it because I like it, or because I haven't been brave? So much of what I see reminds me of something I read in a book, when shouldn't it be the other way around? I don't really want an answer. I just want to send this cosmic question out into the void. So good night, dear void.
Kathleen Kelly @ You've got mail

"You've got mail" es una de mis películas favoritas. ¿Ya se lo he dicho? Bah, no importa. La he visto tantas veces que me puedo algunas partes de los parlamentos. Esta es una de mis favoritas. No sé por qué, pero a veces me siento como esa frase. Y sí, como Kathleen Kelly también me pregunto si me falta la valentía para una vida más "grande".

No soy experta en coleccionar citas, como mi estimado geniecillo de I wish to be forgotten, pero a menudo me encuentro con líneas que me hacen click y, cuando menos me doy cuenta, esas líneas van formando por sí solas cuadros mentales de lo que creo, lo que no creo y cómo creo que es. En libros, películas, la tele, canciones... las encuentro en todas partes. O mejor dicho, todas me encuentran a mí.


Como líneas que se tocan en algún punto. Son cositas, insignificantes pero valiosas a la vez.

A partir de hoy, no se sorprenda si encuentra una de esas frases por acá.

Foodie

Masterchef, mi nueva adicción culinaria

miércoles, febrero 08, 2012

Sigo sin poder preparar suculentos platillos. No seré la próxima Julie/Julia. Sin embargo, eso no me impide hacer hallazgos culinarios afuera de la cocina. Como si todos los Top Chef dulces y salados, Jamie Oliver, Heston Blumenthal, Gordon Ramsay, Nigella Lawson y compañía no fueran suficientes, Masterchef Australia ha venido a llenar el espacio de las 9 p.m. en mi parrilla programática.


El programa lo transmiten de lunes a viernes a las 9:00 p.m. en el Travel & Living Channel. Sí. TODOS LOS DÍAS. Es increíble cómo cada día hay distintos retos, a diferencia de Top Chef, donde sabemos que el episodio se divide en dos momentos: el Quickfire y el Elimination Challenge, y raras veces cambia la estructura del programa.

Otra diferencia clave es que los participantes no son chefs profesionales, sino cocineros amateurs que han dejado su vida común y corriente por la oportunidad de ganar el título de Masterchef Australia. No deje que la palabra "amateur" lo confunda: esta gente sabe y, lo mejor de todo es que el  formato del programa se presta para que uno se entere de un par de tips en el camino.


Si los adultos no lo convencen, lo reto a ver Junior Masterchef Australia, donde niños de 8 años saben más acerca de cocina que mi progenitor que a sus cincuentitantos apenas sabe hervir huevos. En verdad estos niños avergüenzan a cualquier adulto. Para comprobarlo, sintonícelo los jueves a las 10 p.m. siempre en TLC. 


¿Ya los había visto? ¿Cuál es su favorito?

En la TV

Dulce venganza

martes, febrero 07, 2012


Hay un proverbio que dice que la venganza es un plato que se sirve mejor frío. Tal vez se pierda en la traducción, pero usted entiende el punto.

Revenge no es un programa que se diga nuevo. En efecto, le vengo siguiendo los pasos desde noviembre de 2011. Pero en caso de aún no haya entrado en su radar, se lo recomiendo altamente.
Es la historia de Amanda Clarke, quien se hace pasar por Emily Thorne para vengar la reputación de su papá, a quien lo enrededaron en un ataque terrorista aún no sé cómo y por qué, pero algo tiene que ver con Victoria Grayson, quien es el principal blanco del plan de Amanda/Emily.
Sobra decir que está cargada de drama e intriga. Tanto que a veces me pregunto cómo podrán los escritores crear guiones de calidad para más de una temporada.
Sintonícela los martes a las 9 p.m. en Sony Entertainment Television. Va por el episodio 7.

¿Ya la está viendo? Cuénteme qué le parece.

10 cosas

10 cosas que me revientan

lunes, febrero 06, 2012

1) Las personas que entablan una conversación siguiendo un guión que no te deja ni siquiera tiempo para responder. Para muestra: 
Él: Hola
Yo: Hol...
Él: ¿Qué tal? ¿Bien? Bien, bien, gracias, mire...
Yo: (¡Qué diablos?)

2) Las personas que tocan mi comida y/o que ponen comida no solicitada en mi plato. "JOEY DOESN'T SHARE FOOD!"*, ¿recuerdan?

3) Los vegetarianos, ovolactovegetarianos, veganos, macrobióticos y otros rumiantes que ven con repulsión al resto del mundo. Viva Harte y deje vivir hartar. Hay mejores maneras de hacernos entender sus puntos.

4) (Esta se relaciona con la anterior) Los que se la llevan de "alternativos", pero solo lo hacen por estar a la moda. Esnobs.

5) (Esta también se puede relacionar con la anterior). Los religiosos fanáticos de cualquier denominación que creen fervientemente que el resto iremos al infierno porque hacemos x cosa o dejamos de hacer y cosa. Pero claro, ellos juran a pie juntilla que están libres de pecado. Por favor láncense la primera piedra.

6) La gente que habla con Dios en el Facebook y/o Twitter. Dios, por favor, escucha mis ruegos y deja sin conexión a internet a estas personas.

7) Las mujeres que se hacen pasar por pendej(BLIP) para conseguir lo que quieren, y a menudo recurren a la "voz de pasmadita" para lograr su cometido. Con esto no niego que en verdad hay mujeres brutas, pero una cosa muy distinta es ser y otra, parecer.

8) Las mujeres que viven contemplándose en el espejo y que siempre están "gordas", "hinchadas" o tienen rollitos imaginarios. Admítalo: solo lo hace para que le digan: "Niña, estás loca, si estás súper flaca".

9) Los hombres superficiales. En el fondo todos somos superficiales (disculpe la paradoja), pero ciertos hombres no tienen mayor profundidad en sus personalidades. Estos incluyen aquellos que nunca volverían a ver a una "gorda", "fea", "rara", " belleza exótica", "gusto adquirido", etc. y que se conforman con cualquier "bonita" seso hueco que no amerite tener que esforzarse para sostener una conversación inteligente.

10) Que no me pongan atención cuando hablo y solo digan "ajá", "mjum", "ah".

Ajá, eso. ¿Y a usted?

Online

Hagamos un trato

domingo, febrero 05, 2012

Cuando inicié este blog, 378 entradas atrás -incluyendo esta-, esto de bloguear era más sencillo. Más emocionante, añadiría. Abrías tu buzón de entrada y saltabas de alegría internamente cuando alguien había dejado un comentario en una entrada tuya. Y escribías otra, y otra, y otra. Los comentarios solo eran el glaseado sobre el dulce pastel de saber que tenías una voz y que tal vez, solo tal vez, alguien más en algún lugar del cosmos podría sentirse identificado con aquello que tenías por decir.

Ahora no. Los comentarios no llegan ni por correo electrónico, paloma mensajera y mucho menos por señales de humo. "¿Será que dejaron de leer?" -se pregunta una automáticamente. "¿Será que lo que digo ya no es interesante?" -se cuestiona. Sin percatarte, dejas de escribir. Ya no tiene sentido pues. Si la intención fuera que nadie nos leyera, todos los blogueros continuaríamos escribiendo en algún diario o bitácora personal.

Entonces dígame, ¿por qué debería seguir escribiendo?

Para mientras, hagamos un trato. Yo seguiré pretendiendo que alguien lee este viejo y cansado blog, y ustedes -solo los que quieran-, pueden seguir pretendiendo que les interesa lo que leen. 

Solo háganmelo saber. Aunque sea un poquito. De vez en cuando. Allá al tiempo. Una vez al año no hace daño.