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Blogs, ¿hasta cuando?

viernes, agosto 31, 2012

Hoy era el día del blog (3108) y ni siquiera me acordé. Es que a veces ni me acuerdo de que este blog existe. A veces es como un órgano vestigial que está ahí pero ha perdido su función, al menos para mí.

¿Evolucionamos y dejamos que nuestros blogs se convirtieran en el equivalente de la apéndice o las cordales? Y si en verdad los blogs quedaron en función de órgano vestigial, ¿cuánto tiempo faltará para que se inflamen, exploten y nos lo tengan que sacar?

Por donde vuelva a ver, muchos blogs que leía hace 3 años han quedado en el abandono. Ahora hay cuentas de Twitter, Tumblr, Pinterest, Instagram y lo que sea que se inventen.

¿Dejamos de escribir porque no nos leen o no leemos porque ya no escribimos? ¿Dejaron de cumplir su función los blogs? ¿Hasta cuando los mantendremos útiles y con vida?

Felicidades a los que siguen.

Mente femenina

El chip del agugú

viernes, agosto 31, 2012

Ir y venir de mi lugar de trabajo implica, casi a diario, atravesarme un centro comercial. Resulta que casi llegando al parqueo hay dos tiendas divinas de vestidos de panalito y otras preciosuras para niña. He notado que en promedio me detengo al menos uno o dos minutos al día para ver de reojo la vitrina. No tengo a quien comprarle ese tutú rosado, pero igual me gusta verlo. ¿Instintos maternales? ¿Consumistas? No sé.

Hace un par de semanas me tocó ir de personal shopper por un regalo de bautizo. Me volví loca viendo vestidos en un almacén por departamentos. A algunos nos gusta el ritual de la selección desde el objeto a regalar hasta el color de la chonga, pero más que un gusto, comprar regalos de bebé es un tanto un placer culposo para mí. Culposo porque no considero normal emocionarse tanto.

Claro, tampoco es normal hablarle "chiquito" al perro de los vecinos de enfrente y ponerle nombre (Maruchán), pero son cosas que pasan.


Últimamente pienso en lo mucho que me gustaría tener cerca una bebé o niña pequeña para jugar con ella, chinearla, cantarle, hablar con ella (¡los niños dicen las cosas más interesantes!). ¿Será acaso que me pegó el síndrome del nido vacío desde que mi sobrino se hizo "grande"? ¿O es solo mi impertinente reloj biológico adelantándose a su hora?

Sea como sea, no puedo evitar preguntarme por qué algunos traemos ese chip del agugú o el ontabebé.

Para mientras llegue el momento -en una galaxia muy, muy lejana-, aún me quedan los hijos ajenos y el departamento de bebés.

Divagando ando

La vida no debería acabar a los 27

jueves, agosto 30, 2012


Hoy me enteré del fallecimiento de una compañera del colegio. Son de esas noticias que uno no quisiera que le lleguen como notificación de Facebook. No fuimos cercanas, pero no puedo evitar sentir cierta tristeza. Es que la vida no debería acabar a los 27, menos si ya eres mamá.

¿Habrá vivido todo lo que tenía que vivir? No. ¿Cuál sería el plan de Dios para su vida? ¿Cuál sería el propósito de que su paso por el mundo terminara tan pronto? ¿Por qué "por qué" es la pregunta más frecuente al toparnos con estas situaciones? ¿Qué deberíamos aprender de todo esto?

En la vida y en la muerte no puedo dejar de hacerme demasiadas preguntas.

DEPD

Divagando ando

La diferencia

jueves, agosto 30, 2012

En una ocasión alguien me agradeció por sacrificar de mi tiempo personal para atenderle. Lo que había hecho era almorzar y cenar con la persona, dos o tres días, y darle 'ride' un par de veces. Era en el contexto de una visita de trabajo. Las gracias las da casi cualquiera, pero el impacto que tuvo ese comentario radicó en la palabrita "personal". Mi tiempo personal. Un superior dando gracias y enfatizando que algo queda de "personal" en mi tiempo. En ese tiempo personal que compartimos me enteré que amaba las películas de miedo y que para navidad quería una Smart TV. Esta persona preguntaba las cosas más triviales y ¡ponía atención! Por lo que sé, seguramente hacía un profundo análisis psicológico de todos en la mesa, pero en ningún momento se sintió falso, ni como una entrevista de trabajo disfrazada de conversación casual.

Que diferencia hace que te traten como persona. Que diferencia hace que el otro se muestre como persona.

Distiempo

Que alguien me devuelva mi tiempo

martes, agosto 21, 2012

"Las vacaciones no deberían existir, solo sirven para hacernos creer que nuestro tiempo en verdad nos pertenece" ~ @FlorsyPower (5 de ago, 2012 16:42)
Entiendo todo el concepto de que prestamos nuestros servicios para obtener a cambio, entre otras cosas, una compensación monetaria, pero a veces más bien parece un trueque de tu vida por un puñado de espejitos de colores.
Suponga usted que trabaja para ahorrar para irse de viaje a X destino. Suponga que entre más trabaje, más ganará y por ende, tiene más efectivo disponible para ahorrarlo. Pero entre más trabaje, menos oportunidad tendrá de irse de vacaciones. En el mejor de los escenarios, suponga que ya trabajó un año completo y entonces al fin tiene derecho a unos bien merecidos… 15 días de vacación. Dio 2,000 horas de su vida para ser dueño de 360.
Bajo esa perspectiva, tiene razón @FlorsyPower: las vacaciones no deberían existir. ¿O será al revés?
Hay países donde los negocios se cierran para hacer la siesta y otros donde no se hace ni la digestión después de almuerzo. Mientras unos se van de vacaciones porque hace demasiado frío o demasiado calor, otros trabajan llueve, truene o relampaguee. Se trabaja para vivir pero se vive mal, o se vive poco o no se vive en lo absoluto. Y si vive, lo cierto es que nunca se vive lo suficiente. No se es dueño ni del propio tiempo, dinero ni de la propia vida. No del todo, al menos.
Il dolce far niente y la joie de vivre son conceptos románticos en tiempos modernos en que no cuesta imaginarse a Charlot en la línea de ensamblaje casi un siglo después.
Cada vez que veo películas de época me pregunto cómo llenaban su tiempo los personajes. Basta con ver casi cualquier adaptación de una novela de Austen: sí, se trabajaba en las labores del hogar (si se necesitaba pues, no si eras Emma Woodhouse o Anne Elliot), pero también se leía, se pintaba, se salía a dar extenuantes caminatas bajo la lluvia lamentándose que Willoughby fuera un embustero. Si Marianne hubiera sido empleada de seguro ni siquiera hubiera tenido tiempo para llorar ¡y conmiserarse tanto! En fin, se vivía (algo aburrido para nuestros estándares quizá).
Uno no debería tener menos de 30 y estar guardando cosas "para cuando se jubile".





Carrera

La verdad de las cosas

miércoles, agosto 01, 2012

La verdad de las cosas es que me gustaría saber para qué trabajo, trabajar por algo, algo por que levantarme todos los días, días libres para dormir, dormir para soñar, soñar para vivir, vivir para alcanzar una meta, una meta por la que hacer planes, planes por los que trabajar.

La verdad de las cosas es que no sé exactamente qué es lo que quiero, pero desde ya siento que no lo tengo.