Las mujeres, el taller y el carwash

sábado, septiembre 08, 2012

(No es lo mismo, es distinto)

Cuando nos regalaron el carro, la entrega oficial incluía una lección de "Cómo lavar tu vehículo". A estas alturas la garantía ya expiró como para preguntar por qué no hubo clase de "Cómo cambiar llantas", que quizá habría sido más útil, pero no viene al caso.

Por meses, mi progenitor me hizo creer que el lavado del carro era una tarea personal e intransferible. Así pasaron muchas mañanas de domingo. No me tome a mal, en ocasiones disfrutaba la tarea. Sin embargo, lavar un carro en una cochera pequeña y tener que sacar la manguera desde el fondo de la casa era todo un lío. Incluso era preferible completar la faena entre dos personas. Hasta que llegó el día en que mi mamá me sentenció: "Con toda el agua que gastás, me saldría mejor darte pisto para un carwash".

¿Pagar por que alguien más haga lo que yo puedo hacer? ¡Inaudito! ¿Pero por qué no? ¡Que viva el outsourcing!

En casi cinco años he pasado por una decena de carwashes (¿?), la mayoría de los cuales son lugares inhóspitos con sofás viejos llenos de manchas sospechosas y/o incómodas sillas plásticas, si los hubiera. Porque lo peor de ir al carwash es la espera (cualquiera que ha robineado un carro sin más opción que quedarse lo sabe). Incluso acuñé el término "Literatura de carwash", refiriéndome a la revista femenina que paso comprando antes de ir a lavar el carro.

Casi ninguna mujer se quejaría si este fuera el personal encargado de lavar su carro

El día que llegué a un taller sobre el bulevar Constitución que tiene un carwash fancy me vino a la mente una idea millonaria. Por un dólar más que en mi carwash habitual, aquí se espera con aire acondicionado, pantalla gigante con cable, revistas del mes en curso e incluso tienen una pequeña cafetería surtida de bebidas y chucherías, que además ofrece combos de sándwiches y hotdogs. Lo malo de este lugar: el 90% de las veces está demasiado lleno.

Claro, esto demuestra que el taller/carwash es bueno. No obstante, en aras del emprendedurismo y la larga espera, aquí están mis recomendaciones para quien desee poner un negocio de este tipo dirigido a las mujeres:


  1. Ponga sillas reclinables. Sí, sé que son carísimas, pero también serían altamente apreciadas por la clientela.
  2. Dé una bebida complementaria. Un vasito con agua, gaseosa, té helado o una taza de café hacen maravillas para el espíritu impaciente.
  3. Ofrezca otro servicio con el que matar el tiempo. En las 3 HORAS que llevo aquí no me habría molestado cortarme el pelo y hacerme el manicure y pedicure. Un masaje de piedras calientes tampoco me habría caído mal. Por Dios, hasta habría tomado una clase de aeróbicos o de baile. Con gusto habría pagado por ellos en mi desesperación.
  4. Considere poner juegos para niños. Me gustan pero cuando están desesperados pueden ser muy molestos.
  5. Varíe la literatura disponible en la sala de espera y procure que sea actual. En septiembre de 2012 no me interesan las tendencias para primavera-verano del 2004, ni cuando Brad Pitt y Jennifer Aniston eran una feliz pareja.
  6. Ponga música que no solo sea reguetón y salsa. ¿Necesito decir más?
Ahí las tiene. No pido comisión por mis ideas. Tampoco ofrezco invertir. Tan solo pido que a alguien se le encienda el foco y se anime a atendernos como clientas premium.

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2 comentarios

  1. Yo confieso que lavo el carro tipo 1 vez al mes cuando tiene suerte. Me obliga a ir la acumulación de polvo interno y saber que los fines de semana no solo lo respiro yo, sino los pequeños.
    Pero es que en una vida sin tiempo para desperdiciar, porque eso no es invertir, da una lástima gastar tus 15 minutos disponibles a la semana para leer tomándote un café y en lugar de eso estar sentado 1 hora en un carwash. Mi última alternativa es hacerlo a mediodia y sacrificar comer una hamburguesa fea de gasolinera, para ir a carwash de enfrente.
    Cabal ahi donde decis es bonito, pero demasiado lleno y una vez me lo rayaron con otro ;(

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    1. Una séptima recomendación sería entonces ofrecer un "fast pass" como en las filas que se hace en Disney. La pregunta es: ¿estaría el mercado meta dispuesto a pagar extra por su tiempo? Como es usual, todo se resume al costo de oportunidad.

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