De por qué a las mujeres nos da pena hablar de sexo

miércoles, octubre 31, 2012


No sé cómo son sus amigas, pero las mías no parecen sacadas de un episodio de "Sex and the City". Siempre me ha llamado la atención la facilidad de esos cuatro personajes para sentarse alrededor de una mesa y hablar pues, obviamente, de sexo: la falta de, el exceso de, las posiciones de, los juguetes de… Sexo, sexo, sexo, ¡sexo!

Pero les decía, mis amigas no parecen Samantha Jones. Nunca he pertenecido a un grupo que se asemeje a Samantha, Carrie, Miranda y Charlotte. Daba por hecho que al 99% de las mujeres les (nos) da pena hablar de sexualidad -la propia y la ajena también, porque ¡ay niña!-. Hasta que fui por primera vez a una despedida de soltera.

Las despedidas de soltera son todo un ejercicio de observación participante: los juegos, las bebidas espirituosas, las decoraciones, el entretenimiento, pero sobre todo las conversaciones. Fue justo en medio de la escucha de esas conversaciones que me pregunté por qué a las mujeres nos da pena hablar de sexo.

No porque nadie hablara, sino porque se necesitó el ritual de despedir de la soltería a una, para que otras se animaran a hablar. ¿Hay que estar en un ambiente íntimo para sacar el tema? ¿Hay que tomar al menos tres vasos de sangría? ¿Hay que participar en juegos exóticos? ¿Todas las anteriores?

La respuesta la podemos adivinar. Se me ocurren en particular dos clichés. Primero, "es cultural". ¿Pero por qué? Ni siquiera hablo de gritarlo a los cuatro vientos tipo Madonna en su etapa s&m, sino ahí, en la intimidad del grupo, al estilo de Carrie y compañía. Segundo, "es generacional". Sí, pero hasta algunas baby boomers lo hacen. Vi a un grupo de septuagenarias en una función de "Monólogos de la vagina" reírse al escuchar el orgasmo de señora católica de alta sociedad -no cuenta como hablar, pero estar ahí dice algo-.




Supongo que el miedo no se limita a hablar, sino a ESCUCHAR a alguien más tocar el tema. ¿Se sentiría cómoda escuchando a su amiga hablar acerca de sexo? Y por último a la confianza. ¿Pueden hablarlo como dos personas adultas? ¿Puede quedar entre ustedes dos?

Hablemos



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2 comentarios

  1. Personalmente no me da rasquín tocar el tema, ni hablarlo ni escucharlo. Hace poco fui por primera vez a una despedida de soltera (espero no ir a más, pero porque me dan hueva las tradiciones matrimoniales). No hubo strippers pero los penes estaban en la decoración, las pajillas y esa era la forma del pastel. Nadie habló de sexo, excepto por algunos guiños picarescos a la vida marital. Más que vergüenza o falta de confianza, me pareció que nomás había otras cosas de qué hablar.

    Por otro lado, hablar de sexo "no es propio de señoritas". Los avances en esto han sido importantes, pero el conservadurismo se mantiene en buena medida. Sabés las consecuencias de no ser hermética al respeto: libertina, "open-mind" (el eufemismo de un ex-jefe); puta, a fin de cuentas. Si como mujer mostrás un ápice de interés o gusto en el sexo, quiere decir te vas a ir con un montón de hombres, como las de SATC y ush, Diocuarde. Supongo que las despedidas de soltera dan oportunidad de ser sexual, más o menos, aún si es por medio de rituales.

    Este año salió una película que se llama "Magic Mike", sobre strippers masculinos; no sé si llegó o llegará a El Salvador, algo me dice que no. Tiene sus críticas por vender el sexismo de siempre en un "nuevo paquete" (http://thesocietypages.org/socimages/2012/07/05/magic-mike-old-sexism-in-a-new-package/), pero ciertamente ha sido novedoso que sean las mujeres quienes se desinhiban y exciten (en los cines, al menos).

    Quizás sean un poco caricaturescas esta incomodidad y estas risitas femeninas ante menciones de la sexualidad, pero este mutismo no existe sólo en el aspecto recreacional del sexo. Más grave es que exista en el aspecto educacional. Podés estar expuesta a mucha sexualidad femenina gracias a los medios, pero todavía no te enseñan cómo hacerte cargo de la propia.

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    1. No sé qué agregar, dado que hay tanto que se podría y debería decir. En una zafada olímpica solo diré que veré la película y leeré el artículo, no sé aún cuándo ni en qué orden. Si lo amerita, terminará por convertirse en otra entrada. Gracias por comentar.

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