10 cosas

Uno tiene el año que quiere

lunes, diciembre 31, 2012


Entonces Facebook me quería enseñar cómo había sido mi 2012. Como buena curiosa, atraída por la novedad le di click. No es como si esperara gran cosa, pero me causó gracia constatar que, de acuerdo con Facebook, este año no hice sino ir a un karaoke por mi cumpleaños, ir a la boda de una amiga y viajar a Las Vegas. Eso representa ¿el qué? ¿El  2.73% del año?

Sé que no soy del tipo que documenta todos los aspectos de su vida personal y lo poco que hago no es en forma periódica, pero debo admitir que reducir un año de mi existencia a un par de eventos fue un poco decepcionante.

En lugar de quedarme con la sensación de que en 2012 no hice "nada" -lo que sería tanto injusto como falso-, decidí que voy a tener el año que quiero y no hay mejor forma que enlistar 10 wins que me sirvan como recordatorio a futuro. Podría escribir sobre todos los libros que no leí, las películas que no vi, las cosas que no intenté, los avances que no hice, los retrocesos que tuve, pero hoy no tengo ganas, así que dejo con ustedes lo que pueda parecer el post más narcisista jamás escrito:

  1. Mantuve un trabajo fijo a lo largo del año, tengo AFP e ISSS. Cualquiera lo podría dar por sentado, pero en nuestros dorados tiempos, tener trabajo es una gran bendición y esta vino con sus agregados como el viaje a Nevada.
  2. Me renovaron la visa a Estados Unidos, no obtuve ninguna multa de tránsito, pagué todas las cuotas de la universidad a tiempo y no se me pasó ningún mes sin depositar en la cuenta de ahorro a plazos. Algo habré hecho bien para convertirme en adulta responsable.
  3. Empecé a crearme un récord crediticio. Sé que no es la gran cosa que te den una tarjeta de crédito en un almacén, pero es un poder que viene con una gran responsabilidad, como diría el tío de Peter Parker. Ahora pienso en sacar cosas a plazo en 2013. Sí, ya soy toda una maitra.
  4. Fui una paciente constante. No buena, porque si fuera buena, al final de cuentas no tendría que ir tanto al doctor. Sin embargo, me merezco una palmadita en la espalda por cada vez que fui a que me sacaran sangre, a expensas de que me sangraran el bolsillo.
  5. No terminé en la cárcel, no soy alcohólica, no fumo, no ando en sexo, drogas ni rock 'n roll. No robo. No debo. No mato. No soy cómplice de ningún crimen o malfacer. De nuevo, se da por sentado, pero toma mucho trabajo mantenerse en este lado de la fuerza.
  6. Vi religiosamente todos los episodios de Revenge, Once Upon a Time, The Big Bang Theory y un par de programas más. No es ningún logro, pero al menos lo hice. Pude apartar 30 ó 60 minutos para reírme o estar en vilo, desconectada del mundo.
  7. Descubrí cosas nuevas: Pinterest, Scoop It, Soundcloud, Evernote, y el más reciente -que compite por mi favorito-, Flipboard. Descubrir cosas nuevas siempre es bueno.
  8. Aprendí a usar Google Apps (cosas que pasan cuando en tu lugar de trabajo te quitan tu licencia de Office). También conocí Six Sigma. En verdad me sorprende la cantidad de cosas que están allá afuera, esperando a ser aprendidas -como Excel a nivel gurú máster sensei-.
  9. Llegué a conocer tantas personas. Algunas más interesantes que otras. Nuestra habilidad social  es  como un músculo que necesita ejercitarse para funcionar correctamente. Estoy esforzándome más para no atrofiarme. Kudos para mí.
  10. Asistí a un show del Cirque du Soleil en Las Vegas, que aunque me tardé al menos dos quincenas en  pagarle a Visa, fue una experiencia que algún día le contaré a mis hijos y nietos.
Una onceava podría ser mantener activo este blog por cuarto año consecutivo. Esta es la entrada #100 del año, la 475 en el archivo. Puedo decir con orgullo que fue una meta alcanzada. Pude dejar de hacerlo en cualquier momento, mas no lo hice. 

Sigo aquí porque en el fondo quiero lo mismo que muchos. Dejar un recuerdo.

Este fue el recuerdo del año 2012 tal y como yo lo quise recordar.

Ahora es su turno. Escriba sus wins. Los que usted quiera. Ahora métalos en la Snaps Cup.



*Snaps*

Divagando ando

Simplemente ¡baile!

domingo, diciembre 30, 2012

Reproduzca y después lea




En capítulos anteriores mencionábamos que siempre hay una canción de moda que es bailada hasta más no poder en todos los confines de la Tierra. La de turno: el Gangnam Style. En plena fiesta, donde sonaba cualquier canción menos la del coreano PSY, me dio por pensar en por qué bailamos.

Estaba ahí, entre canciones de Aniceto Molina y los Hermanos Rosario. Nadie calificaba como bailarín profesional. Me atrevería a decir que la mayoría ni siquiera eran buenos haciéndolo. Pero lo disfrutaban sin que les importara. Eran el mejor ejemplo de aquello de "Dance like no one is watching".

No importaba si bailaban "sobaqueado" o como quien raspa minutas con los pies. Había quienes ni siquiera se movían. Otros necesitaban tener un trago en la mano para agarrar valor. Unos bailaban pegados, otros a media legua de su pareja. Unos coordinados, otros cada quien en su mundo. Más de uno bailaba como si se tratara de un ritual de apareamiento. Algunos parecían haber visto demasiados episodios de "Bailando por un sueño". Todos disfrutaban, se disfrutaban a sí mismos.

Creo que, sin importar el tipo de música, si es cumbia o dubstep; sin importar la calidad del bailarín, si es Elaine Benes o PSY; sin importar si es una discoteca carísima o una fiesta patronal, todos bailamos para exorcizar nuestros demonios.

Debe tener una explicación científica a nivel endocrino, con las endorfinas y, por qué no, hasta con las feromonas. De mi parte, solo le puedo decir que baile, baile hasta que los pies le duelan, hasta que esté convencido de que al día siguiente no va a poder subir gradas, baile hasta sudar, baile hasta sentirse feliz, baile todo lo que pueda con tal de darse gusto.

Baile para olvidar sus preocupaciones y sus penas. Baile para celebrar sus alegrías. Pero baile. Seguro los demás estarán lo suficientemente alcoholizados como para recordar al día siguiente sus movimientos sobre la pista.

Termine de leer y póngase a bailar

Demasiado personal

De sentirse fail y romper en llanto al recibir un regalo que cree que no se merece

miércoles, diciembre 26, 2012

Siento una extraña mezcla de alegría y vergüenza al pensar que otros tienen infinitas veces más fe y confianza depositadas en mí, que las que yo tengo.

Quisiera poder explicar por qué me cuesta tanto creer en mí misma o por qué no me termino de convencer de que me merezco ciertas cosas.

Dijo que me confiaba demasiado de mis capacidades, cuando yo siento que pasa todo lo contrario. No he terminado de dar dos pasos al frente, cuando ya di uno atrás. Todo lo cuestiono. Toda me cuestiono.

Últimamente me cuesta no sentirme un Epic Fail, en especial cuando me acuesto y me despierto con una sola palabra en mente: fracaso.

Sigo así, aquí, sin hacer algo por levantarme. Es como un círculo vicioso de conmiseración. Como ver el tren acercarse pero no apartarse de los rieles. Casi suicida.

Es peor pensar "Yo no soy así" y preguntarse "¿Qué me está pasando?". No reconocerse a uno mismo es la más trágica de las incertidumbres.

Estoy perdida.

Déjeme que yo me entiendo.

Dramática estúpida.

Demasiado personal

Este corazón

martes, diciembre 25, 2012

Para cuando cumpla 30 ya no voy a tener corazón que me rompan. Creo que es demasiado tarde para pedirle al Niño Dios uno de repuesto.

Voy a cumplir 27 años, pero en algunas cosas me siento como si pateara los cuarenta y tantos.

¿Cómo rejuvenecer un corazón maltrecho?


Online

Tus deseos secretos

lunes, diciembre 24, 2012

Ya les dije que Pinterest es el sitio más aspiracional del internet. Repineas comida que te gustaría probar, ropa que te gustaría vestir, zapatos que te gustaría calzar, en fin, la vida que te gustaría tener y, obviamente no tienes, porque de lo contrario no tendrías tanto tiempo ocioso para estar en internet.

Cuando Pinterest lanzó sus tableros secretos, te enviaban un correo con una linda historia sobre cómo la gente usaba Pinterest en su vida. Pues bien, hicieron una excelente labor de ventas, al menos conmigo. Ya tengo mis tres tableros secretos, todos de alguna manera interrelacionados.

Son cosas con las que aspiro, con las que sueño, y de las que siento tanto recelo de compartir con el mundo que, a pesar de que son de lo más normal, me mortificaría que alguien los viera y dijera "Si eso nunca va a pasar" -lo sé, soy rara-. Son como un deseo de esos que no cuentas por miedo de que no se cumpla.

Tengo los tableros ahí, llenándose de ideas para cuando llegue el momento. Cualquiera podría decir que voy "curando" a futuro, editando lo que me gustaría ser, hacer, tener y dar. Pongo lo que me gusta, lo veo, lo vuelvo a ver, decido si aún me gusta, o si aparece otra idea que me guste más.

Es extraño cómo una se descubre a sí misma en estos ejercicios de visualización. Y encuentras cosas que te daban pena admitirte a ti misma. De imaginar, de querer, de aspirar a tener, de desear.

No, seguro a ustedes no les ha pasado. Son demasiado normales.

Mientras tanto, déjenme soñar, aunque sea en secreto.

Cosas que pasan

Asiento 101

domingo, diciembre 23, 2012

Este año me puse por meta asistir a toda la temporada del Teatro Luis Poma. Como el resto de mis metas, no lo logré. No obstante, he de decir a mi favor que fue la que más cerca estuve de alcanzar. De todas las obras, hubo dos para las que no compré entrada: una porque la vi la temporada pasada y otra porque era una presentación de danza. Del resto, solo falté a "Incendios", por culpa de otro compromiso. De las demás, solo me arrepiento de haber ido a ver "El cavernícola", porque también la había visto en 2011.

Si bien esta entrada la imaginé como una reseña de todas las obras que vi desde el asiento 101 (Dios bendiga la compra de entradas por internet), terminaré por apuntar únicamente dos ideas. Por un lado, aunque varias obras me gustaron, la que más me gustó fue "Marx ha vuelto", un magnífico monólogo con un gran actor. Sin dudarlo dos veces, la volvería a ver.

Por otro, qué diferencia hace para el espíritu descubrir algo diferente cada cierto tiempo. Tener algo que hacer, un lugar adonde ir y, considerando que asistí por mi cuenta a la mitad de las funciones, tener un tiempo a solas. Tal vez el próximo año me anime no solo a cumplir la meta de toda la temporada, sino a incorporar más citas conmigo misma, que me caerían tan bien para salir de la rutina y, por qué no, para salir al mundo.

Si usted aún no ha asistido a una función en el Poma, considere incluirlo en su lista de propósitos para el 2013.

Divagando ando

Cuando las cosas no dependen de uno

domingo, diciembre 23, 2012

A veces pasa que cambiar las cosas no depende de uno, y que por el contrario, uno depende en algún grado de que las cosas cambien. 

De un tiempo acá, he llegado a pensar que existen dos alternativas: a) intentar cambiar la mentalidad de quien sí tiene en sus manos la posibilidad de cambiar las cosas; y b) dejar de esperar que las cosas cambien.

Sin embargo, no deja de ser frustrante que el que puede cambiar las cosas sea incapaz o no tenga la voluntad de tomar la decisión.

Supongo que al fin y al cabo, a ninguno nos gusta sentir que dependemos de alguien más.

Mente femenina

De la inutilidad y otros defectos

domingo, diciembre 16, 2012

Mi mamá, como buena mamá, viene con sus frases magistrales llenas de sabiduría, y por qué no, también vienen con regaños incluidos. Su obra maestra es la exclamación "Que inutilidad más grande", que utiliza para referirse a todo lo que hacemos mal, o no lo suficientemente bien, o rápido o a su manera.

¿No doblaste bien la ropa? Que inutilidad más grande. ¿No subiste esto cuando te lo pedí? Que inutilidad más grande.

Lo curioso es que mi mamá sabe exactamente por qué somos tan inútiles: se lo adjudica a sí misma. "Yo las he hecho inútiles", te dirá sin pensarlo. Y tiene algo de razón. ¿Pero acaso no todos nos hacemos un poco inútiles a nosotros mismos?

No sé planchar correctamente, no me gusta lavar, a veces cocino bien, a veces cocino bien mal, me da una pereza gigantesca hacer limpieza, me da guácala limpiar el baño, dicen que trapeo mal. Entre mis muchos defectos está no solo ser inútil para estas y otras tantas cosas, sino también no hacer el intento por aprender.  

Que inutilidad más grande.

Adultez

It's Christmas, bitch

sábado, diciembre 08, 2012

No entiendo por qué la gente se toma fotos frente al árbol de navidad en los centros comerciales. No entiendo por qué se exponen al peligro (y el ridículo) de una venta de medianoche. No entiendo por qué queman el pisto en pólvora. No entiendo el por qué de tanto fuzz. Será porque en estas 26 navidades que llevo la emoción ha ido en declive.

Diciembre llama y al otro lado del teléfono una voz dice "It's Christmas, bitch". Sin poder remediar el paso del tiempo, que corre les guste o no les guste, otra vez es esa época del año.

En mi experiencia, cada navidad es más aburrida que la anterior conforme vas creciendo. La celebración familiar no es sino un compromiso contractual en el que ni el menú ni las conversaciones cambian año con año. El grado de disfrute se puede medir fácilmente con la hora a la que te vas a dormir el 25 y el 1o.

Mientras tanto, hago un esfuerzo por dejarme llevar, cuando menos, por el espíritu del consumismo, el lenguaje oficial de la navidad en el siglo XXI*. Hago listas, compro regalos, los arreglo y me emociono por un momento, pero al final del día vuelve a sentirse común y corriente.

Irónicamente este será el año en que asista a más celebraciones, pero no puedo evitar preguntarme, ¿en qué momento la navidad se volvió tan aburrida?


(*) No me malinterprete. Entiendo el significado bíblico de la navidad. Solo hablo de las fiestas.

Demasiado personal

Vencida

martes, diciembre 04, 2012

Curioso cómo empiezas a escribir dos o tres párrafos de una entrada, y en medio de hilvanar argumentos te detienes y piensas "Bah, no va a cambiar nada, no puedo hacer que (los demás) examinen lo que piensan o reconsideren su manera de ver el mundo".

¿Por qué nos damos por vencidos? Digo, en general. ¿Lo hacemos porque ya intentamos por un tiempo? ¿Porque hay batallas que se pierden antes de empezar? ¿Porque no nos equiparamos al rival? ¿Porque la batalla ya nos drenó mental y emocionalmente? ¿Ya no tenemos energía?

No vale la pena.

(*) Esta entrada aplica para tantas cosas, menos para la que estaba escribiendo inicialmente.

Demasiado personal

Harta

lunes, diciembre 03, 2012

De todos
De nada
De todo
De nadie
De la soledad
De la compañía
De estos
De aquellos
De ellas
De él
De él también
De mí
De lo que era
De lo que no soy
De lo que sigo siendo
De lo que no seré
Del tiempo
De la ausencia
Del ruido
Del silencio
De la luz
De la sombra
De mí otra vez
De los demás
De la vida
De la muerte
De las circunstancias
De la falta de circunstancias
De seguir
De parar
De todo
Simplemente harta

Divagando ando

Agarrar cariño

lunes, diciembre 03, 2012

Uno sabe que quiere a alguien cuando desea lo mejor para ellos y se alegra genuinamente cuando los ve felices.

Es tan complicado esto de agarrarle cariño a las personas, y tan simple a la vez.

"¿Será normal?", le pregunta la cabeza al corazón. "¿Quién quiere ser normal?", le responde este último.