De por qué no quiero ser eterna

domingo, junio 30, 2013

Nunca me había puesto a pensar que esto de cumplir años es como morirse: todos dicen lo buena que sos. No sé ni cómo saben lo genial que soy, aún los que no me conocen bien. Pero les quiero creer que soy una persona increíble. La ley. Un crack. La ostia. Un fenómeno. Entre Ronaldo y Messi a mí me eligen como la mejor del mundo.

Modestia y sarcasmo aparte les digo con toda honestidad: soy una buena persona. Mala no soy. Me cuesta creer que allá afuera por el mundo ande alguien diciendo "Esa _____ es una _____". A menos que no me conozcan, y si ese es el caso, pues no me quita el sueño.

A mis 27 años yo sé lo que soy, cómo soy y lo que he hecho y, aunque no estoy orgullosa de todo, tampoco guardo algo de lo que deba arrepentirme. Espero que así me encuentre la muerte y que, a la hora de los tamales y el pan dulce, todos puedan decir "Ay viera, es que ella era tan buena gente".

En algún momento pensé escribir de por qué no quiero ser eterna. Seguro había una idea decente de por medio, como que cuál es el punto de ser eterno si todos los demás van a morirse. O cuál es el objetivo de correr en una banda sin fin que no tiene botón de apagado. Disparates así.

Hoy se murió Don H. Tenía noventa y tantos años. Quisiera tener más qué decir sobre él aparte de que cumplía años el 1 de enero, le gustaban los trenes y armaba rompecabezas. De las pocas cosas importantes que sé sobre Don H es que su familia lo amaba y le decían "El abuelo".

Pasé varias fiestas de año nuevo en sus cumpleaños y, aunque siempre éramos bienvenidas, nunca me dejé de sentir en calidad de voyeurista. Vi a los nietos presentar al novio o novia que luego sería el esposo o la esposa. Vi bisnietos. Vi siempre caras felices y les aseguro que no era por el pavo y la ensalada rusa. Vi una familia.

Les he contado que admiro/envidio a las familias tradicionales? Bueno, ahora ya lo saben. Eso no significa que no quiera a mis familias. Quizá es una fantasía que tengo de ver una pareja de abuelos (los míos unos eran separados y se murieron cuando yo tenía 4 y 8 años; los otros eran divorciados, y mi abuelito se murió antes de que yo cumpliera los 18). O unos padres... ya me entienden por dónde va la cosa y el trauma de infancia aparentemente no resuelto.
Así que no. Yo no quiero ser eterna. Yo quiero hacerle falta a alguien un día. Que me extrañen y que me recuerden. Preferiblemente no llegar a los noventa y tantos, sino que a los suficientes como para ver atrás y decir "No puedo creer que haya hecho eso" y que sean muchos, muchos 'esos', el siguiente cada vez más legen-wait for it-dary que el anterior.

Gracias a los que se acordaron de mi existencia hoy. Ustedes sí son geniales, la Constitución completa, unos cracks, sois todos las ostias.

Nunca me había puesto a pensar que esto de cumplir años es como revivir: todos los años podemos volver a comenzar de nuevo.

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