Stalker

sábado, junio 01, 2013


Ahora todo lo que necesitamos saber sobre alguien lo deducimos de sus fotos de Facebook. O en las de Twitter. O en las de Instagram. O en cualquier página recóndita que encontremos en internet con base en nuestras habilidades de acoso.

A veces puede ser demasiada información, o peor aún, hacemos una interpretación demasiado libre de lo que vemos. Lo suficiente como para idealizar a alguien y convertirlo en un "algo" deseable.

Todo empieza en el momento en que suspiras y deseas para tus adentros, aunque sea por una milésima de segundo, ser quien sonríe en esas fotos. Ser la protagonista de al menos un álbum en la vida de alguien.

Algunas personas deberían aprender a cambiar la configuración de privacidad de sus cuentas de Facebook. Para mientras otros aprendemos a resistir la tentación de ver lo que no podemos tener.


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