The hopeless romantic manifesto

jueves, julio 18, 2013

He venido reflexionado en el término "romántico" por un buen tiempo. Una creería que Goethe y los suicidios por Werther serían lo primero que se viene a la mente, pero no. Yo me acordé de la niña gordita de la ochentera Carrusel y su expresión "Es taaan romántico". Porque por inercia asociamos ser romántico con ser cursi. Y "cursi" es una palabra tan fea. Lo define la Real Academia.

Es curioso cómo la misma palabra puede recibir tan diferentes definiciones en diccionarios de distintos idiomas. Mientras que en español la RAE lo resume en cuatro acepciones, en inglés al término "romantic" el Merriam Webster lo explica con más detalle en seis, siendo mi favorita: having an inclination for romance: responsive to the appeal of what is idealized, heroic, or adventurous.

Satisfecha con la definición en inglés, después me di a la tarea de determinar si yo calificaba como "hopeful" o como "hopeless". Más inclinada a ser pesimista por naturaleza, parecía ilógico que fuera una esperanzada o hopeful, por lo cual fue inmediatamente descartado. Pero a la vez es irónico que sea una sin esperanza o hopeless a la que le aplica más la definición del diccionario que dice: incapable of redemption or improvement.

Así surgió el manifiesto de la Hopeless Romantic:
Me rehúso a creer que allá afuera en el mundo no exista el amor ideal, a la medida de cada uno de nosotros. No tiene que ser para siempre. Ni el primero ni el último. Pero al menos uno.
El amor ideal que explica los guiones de las películas románticas, de las canciones y de los libros con personajes que se enamoran y desenamoran. El amor ideal que termina de dar sentido a las construcciones simbólicas que nos han vendido la sociedad, las narrativas y las industrias culturales.
El amor que dicen los Beatles que es lo único que necesitamos. El amor que Foreigner quiere saber qué es y que quiere que ella se lo muestre. El amor que Nat King Cole deletrea L-O-V-E. El amor que Perales dice que es la entrega sin límites. O la biblia. O el que tenga los derechos de autor sobre la frase.
Pero ESE amor debe existir. Tiene que existir. Es la base del sistema de creencias de millones de habitantes del planeta Tierra. Los Hopeless Romantics del mundo que no importa si lo ven, si lo sienten, si lo conocen, si alguna vez lo han tenido o si nunca lo tendremos optamos por creer que todavía queda algo de ideal, heroico o aventurero. A la medida.

En verdad lo creo. Al menos el 49% de las veces.



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4 comentarios

  1. El amor es el eterno inexplicable, el anticoncepto, no definido pero definidor. Y así....

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    1. Es cierto: es difícil de definir pero no queda duda de que nos define.

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  2. Muy bonito e interesante post, Raquel. Pues yo, que no dejo de creer, tampoco; estoy segurísima y reafirmo lo que has dicho: allá afuera está la persona ideal. Ese amor existe. Creo. No dejo de creer.

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