Un poco de motivación

Sueños

martes, diciembre 20, 2016

Lo bueno de soñar constantemente es que, aún si algunos sueños se esfuman, siempre podemos tener nuevos sueños.

Un brindis por esos nuevos sueños.



Demasiado personal

Momentos que definen tu vida

domingo, diciembre 18, 2016

Hace un tiempo ya, contaba historias de viaje a un grupo de personas que apenas y conozco. Después de reírse de mis infortunios en baños y casas ajenas (Airbnb), entre otras cosas, uno de mis interlocutores me volvió a ver y con seriedad periodística me preguntó de dónde surgió todo eso, refiriéndose a los viajes.

Lo había pensado pero muy pocas veces lo había dicho en voz alta, menos a un extraño. Todas las aventuras -los viajes, los partidos de fútbol, los conciertos, los shows y todas esas experiencias de vida que francamente nunca habría imaginado hasta hace cinco años-, tienen su génesis en el miedo a morir. O quizás al miedo a vivir sin vivir.

Hace seis años exactos pasé por el quirófano por una tiroidectomía. Aunque fue un momento definitorio para mi historial clínico (llevo todos estos años tomando levotiroxina), la cirugía fue apenas un evento en la cadena de sucesos que me llevó a ser esta persona "aventurera" y "valiente", que algunos perciben, si bien creo que todas estas locuras las hago en parte para retarme a mí misma.

La cadena de sucesos comenzó en julio de 2008 con el diagnóstico de cáncer de una tía muy querida, una enfermedad que se prolongó casi siete meses, uno de los momentos más definitorios de mi vida adulta. Lo que más recuerdo de esos meses de idas al hospital y compañía al lado de su cama, es el miedo que tenía mi tía de morir y, por otro lado, sus ganas de seguir viviendo.

Mi tía tenía 52 años cuando murió. Sigo pensando que se fue demasiado pronto. Fue la sexta persona en mi familia en padecer de cáncer. De las seis, sólo una lo ha superado. Ella tuvo cáncer de tiroides cuando estaba en sus veintitantos. Conecte los puntos y haga fast forward a octubre de 2010, cuando una tos contribuyó al hallazgo incidental del quiste, aunque benigno, que me hizo terminar con media tiroides un 18 de diciembre.

Yo no tuve cáncer a los 24, pero los días que pasé con miedo, preguntándome afligida si esa también sería mi suerte, si lo mío era cáncer, si me iba a morir, fueron los suficientes para iniciar algo en mí, sin saberlo. 220 días después, hice mi primer viaje por mi cuenta. Ese viaje fue mi primera vez en Nueva York, mi primer (y único a la fecha) partido de fútbol, mi primer musical de Broadway (único a la fecha también, temo decir), mi primera vez en el metro, mi primera vez en un museo grande de arte. Muchas primeras veces.

Cuando, respondiendo a su pregunta, le conté la historia resumida a este extraño, esta adquirió un nuevo sentido para mí. Hay momentos, muy puntuales por lo general, en que una se ve diferente a sí misma. Hoy que lo pienso, en esa breve conversación adquirí una nueva conciencia de esa parte de mí que me hace ser la persona que soy. La que es capaz de planear por seis meses un viaje pero que también el día menos pensado compra un boleto solo porque sí. Hoy que comienzo a gustarme a mí misma, esa es de las cosas que más me gustan de mí.


La noche de esa conversación estaba sumida en el dolor de otro momento definitorio que apenas comenzaba. Hace poco más de cuatro meses aprendí que sentir físicamente que te rompen el corazón no es un mito. De verdad duele. El corazón, la cabeza, el estómago, el amor propio. Una se siente quebrada, deshecha, destruida. No siempre te sientes así, pero el tiempo que sí te parece eterno.

Fueron días de no dormir, de despertarme hiperventilando a causa de una pesadilla, de no comer, de sentir náuseas que después me dirían que eran por estrés emocional, de aceptar ayuda en la forma de pastillas, de tener miedo de salir de mi casa. De llorar desconsoladamente - a veces sin razón aparente-, al punto en que me pregunté de dónde salía tanto, como si las lágrimas tuvieran tiempo de estar guardadas, esperando salir. De sentirme estúpida, de culparme a mí misma por algo que ni siquiera hice y que ciertamente no andaba buscando. De preguntarle a todas las personas con las que platicaba si creían que el karma existía. De sentir que me estaba volviendo loca, que dejé de ser la mujer fuerte e inteligente que creía. Hay días que aún me siento así.

Cuando hablas de un corazón roto la gente espera una gran historia de amor y desamor, pero lo curioso de mi corazón roto, según la conclusión a la que he llegado, es que en el fondo no tiene un motivo romántico, o como me he dicho varias veces "Yo sé que peores cosas me han pasado", y quizás por eso es más complejo y difícil de explicar por qué duele tanto. Solo voy a decir que nada rompe un corazón como depositar tu confianza en alguien a quien querías, y que esta persona la traicione sin ninguna consideración.

Esta disrupción en mi vida -algo que no esperaba de quien menos lo esperaba y cuando menos lo esperaba-, aunque dolorosa, ha sido útil. He intentado todo lo que se me ocurrió me podría ayudar a recuperar mi paz mental, algunas cosas más descabelladas que otras: hablar con Dios cuando miro al techo, visitas al Santísimo, una oración del Papa, confesarme (la menos útil de todas), el gimnasio, alabanzas en Spotify, yoga, ejercicios de respiración con un gurú, libros de auto ayuda, dos carreras, un video de Talks at Google sobre meditación, un concierto de música cristiana, un all you can drink de sangría, un diario en el que muy de vez en cuando escribo.

En estos meses he escuchado todo tipo de consejos de todo tipo de personas, unos más acertados que otros, que van desde el duro "Tenete respeto" hasta el esperanzador "Algún día vas a ver atrás y te vas a reír de todo esto". También he sido consolada por personas que nunca lo habría imaginado, como el primer amigo con quien me desahogué, mi abuela de 85 años, o la perfecta desconocida que se acercó a mi carro afuera de una iglesia para darme una nota escrita a mano con un mensaje "que Dios tenía para mí" (Salmo 34:19 - El Señor está cerca para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza). Eso pasa cuando uno llora en lugares públicos.

El mes pasado leí una columna en Modern Love, del NYT, que decía "And while I wished it hadn’t happened, I was changed because it did" (Y mientras deseaba que no hubiera pasado, fui cambiada porque pasó). Resume en una oración cómo me siento al día de hoy.

Hace tiempo dejé de buscarle obsesivamente sentido a todo esto porque simplemente no lo tiene. Es probable que la otra persona de esta historia no haya tenido un motivo. Tal vez lastimarme ni siquiera cruzó por su cabeza, y quizás eso hable en el fondo de lo poco que mis sentimientos y yo le importábamos. No lo sé y cada día me interesa menos saberlo porque no haría ninguna diferencia y las cosas no pueden "desocurrir".

Tal vez en el plan perfecto de alguien -Dios, la vida, el destino, el universo, como usted le quiera llamar-, tenía que pasar así. Tenía que desgarrarme por dentro y de esta persona. Tenía que caerse la venda de mis ojos para ver las cosas y las personas como son. Tenía que quebrarme en mil pedazos para que, ahora que empiezo a recogerlos, pueda decidir con cuáles me quedo y qué forma me doy a mí misma.

Sí. Desearía que no hubiera pasado así o que ni siquiera hubiera pasado, pero ya pasó porque tenía que pasar. Walter Riso (les dije, libros de auto ayuda), dice que el duelo es un sufrimiento útil y que había que sufrir para comenzar de nuevo. El momento definitorio no es el corazón roto, ni el dolor es el que me define, sino todos los cambios que han comenzado a suscitarse, algunos propelidos directamente por el duelo, otros que sólo van pasando.

Creo que el principal cambio es que, después de años de cuestionable autoestima, comienzo a gustarme, no sólo en el nivel "Me gusta lo que veo en el espejo", sino de verdad gustarme como persona. Hace una semana, caminando sola en una ciudad que me encanta, pensé para mis adentros que al fin me sentía que podía ser yo de nuevo. Yo. Otra "yo", una nueva, diferente, que por ratos se siente más libre. No esa persona llevada al borde de la frustración de hace más de un año, la que vivía deprimida sin saberlo, la que pensaba que no valía solo porque no la apreciaban.

Tal vez en un par de años hablando sobre cualquier otra cosa con un extraño, él me pregunte de dónde surgió todo eso y yo le cuente la historia resumida de cómo me rompieron el corazón a los 30 años.

Sí. Este es un momento que definirá mi vida de la manera en que yo elija. No sé cuánto dure, pero tengo la certeza de que cuando termine, cuando salga de esto, voy a ser otra persona. Espero que una nueva y mejor.

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Pensé y repensé en todos los motivos por los que era mejor no publicar esto. O mejor aún, ni siquiera escribirlo. ¿Por qué querría alguien compartir su dolor? ¿Qué pasa si lo lee la persona que menos quiero que sepa cómo me siento? ¿O si lo lee alguien que es capaz de regocijarse en saber que me hirieron? Pero entonces pensé que mi libertad era más valiosa y me dije a mí misma que esas personas no debían importarme.


Depresión

Dolor

viernes, diciembre 02, 2016

- Y si te arrancaras el corazón, ¿crees que dolería menos?
- No, porque lo que tengo está en la cabeza, no en el corazón.

Viajes

Inicio de una aventura

martes, noviembre 29, 2016

Día 1.

Arc-en-ciel. La palabra en francés es bastante literal: un arco en el cielo. Un arcoíris tan perfecto, como si hubiera sido dibujado con un compás, esperaba afuera del aeropuerto de Orly en la tarde-noche de un domingo de junio. Un buen augurio para el inicio de una aventura, diría yo. Habría tenido el tiempo suficiente para pararme en medio del parqueo y tomarle una foto si no estuviera preocupada por arrastrar una maleta de 50 libras en mi camino a la parada del bus, con una pesada mochila a mi espalda. Pero guardé la imagen mental y esa es la que cuenta.

Siempre deseé una segunda oportunidad en París, por lo que, casi tres años después, me aseguré de ponerla al tope de la lista de prioridades para el viaje en que celebraría mi cumpleaños número treinta. Como si se tratara de una continuación, planeé deliberadamente que la capital francesa fuera la primera parada de esta travesía personal que emprendí para demostrarme que puedo sobrevivir sola, lejos de todos y de todo lo que conozco.


Comprar el boleto del Orlybus, bajarme en Denfert-Rochereau, comprar los boletos del metro, tomar el 6 a Montparnasse Bienvenüe y luego el 13 a Malakoff - Plateau de Vanves. Todo estaba tan fríamente calculado que todavía pude ayudar a otro turista (chileno, asumo por el acento) que no sabía cómo llegar a su hotel. Me lo encontraría al día siguiente cuando salía del Musée de l'Orangerie. De los cientos de turistas en una ciudad tan grande, ¿cómo te topas con el mismo? Curioso.

Con lo que no contaba al bajarme del metro es que no sabía exactamente cómo llegar al apartamento. Pequeño gran detalle, que sin pena les digo que me pasó, aunque en menor medida, al menos dos veces más. En situaciones así es que te das cuenta de que fue un error no preguntar por las tarjetas SIM que viste en el aeropuerto de Barajas. O revisar bien en Airbnb el apellido de tu anfitrión, pedirle instrucciones más detalladas o su número de teléfono, que de poco me habría servido porque no tenía cómo llamarlos.

Salí de la estación del lado de Vanves cerca de las 10 p.m. armada con las instrucciones que tenía (capturas de pantalla en el celular, la tableta y apuntadas en un papel como plan de respaldo). Después del susto inicial de las paredes decoradas con grafiti y un túnel vandalizado, di con un pequeño jardín lleno de flores. Recto por la calle Gambetta, pasando frente a una escuela y la iglesia de San Francisco de Asís. Cruzando a la derecha por error, corregir el rumbo y por fin dar con el edificio de Florence.

¿Cómo llamas al intercomunicador de un desconocido? "Hola, soy yo, la extraña a la que le has alquilado un cuarto". Bueno, justo así, pero presentándote por tu nombre. Al no entender mutuamente lo que nos decíamos, a Florence le tocó bajar por mí y explicarme cómo abrir y cerrar la puerta del edificio, cómo pedir el elevador y cómo entrar a su casa con mi propio juego de llaves. Una vez adentro las explicaciones continuaron. Tu cuarto es aquí, la cocina está acá, puedes tomar agua del grifo, la contraseña del WiFi es esta, las persianas se cierran así, este es tu lado del lavamanos, lava el inodoro así si haces "del 1" y así si haces "del 2" (a ese nivel de detalle).

Listo. Bienvenida a casa.

Jardín a la salida de la estación Malakoff - Plateau de Vanves.
Me podría acostumbrar a esto.

Demasiado personal

Tranquilidad

miércoles, septiembre 21, 2016

Hoy fue probablemente uno de los días más importantes de mi vida. Tan sencillo como poner tinta sobre papel pero con un significado tan complejo para mí que, para que lograran entenderlo mejor, tendría que contarles una larga historia, de esas que son demasiado personales y que por más de un motivo se reservan para las personas de tu más absoluta confianza.

Considerando que he esperado este momento desde que tenía 10 años, pensé que me sentiría diferente. Sí, estoy emocionada. Feliz. Agradecida. Hasta un poco sorprendida de que al fin haya pasado. Pero más que todo, comienzo a sentir una tranquilidad que sé que será útil en más de un momento en el largo camino que nos queda por andar.

Estas líneas no dicen mucho. Sin embargo, no quería dejar por alto en este registro de mi vida el día que al fin me pude decir a mí misma: "Ya no tienes por que sentir miedo". Al menos no por esto.

Dulce amargo amor

Destrucción

lunes, agosto 29, 2016

Es curioso cuánto tiempo nos cuesta construir algo y lo poco que toma destruirlo todo. Las relaciones son un buen ejemplo. Se comienza robando la atención de alguien por minutos. Luego se invierten días en ganarse la confianza. Semanas en desarrollar un afecto. Así pasan los meses y hasta años construyéndose una historia en común. Luego una sola mala decisión basta para deshacerlo todo y para deshacer a alguien.

Depresión

Frustración

lunes, mayo 30, 2016

Hay días en que odio todo, sin saber por qué. Hay días en que creo que "simplemente" es frustración, porque la gente lo dice tan sencillo, como si con decir "Estás frustrada" se aclaran todos los porqués.
En todo caso, hay días que me frustra vivir frustrada.
Días. Semanas. Meses.

Viajes

Anticipación

domingo, mayo 15, 2016


Llevo casi seis meses planeando un viaje para el que faltan aproximadamente 3 semanas, 27 días, 2 horas y 29 minutos. Si contamos los meses de ahorro, llevo un año más de planeación. De cálculos de rutas, como si fuera Cristóbal Colón. De negociaciones conmigo misma para definir prioridades. De agregar a la lista, de tachar, de volver a incluir, de cambiar de orden, de tachar de nuevo. De infinitas búsquedas en Google que comienzan por "How to...", "Where to...", "What to...". Cómo, cuándo y qués interminables. De consultar todo dos veces con Google Maps. De revisar mapas de metros. De descubrir aplicaciones que permitan hacer todo esto un poco más fácil. De rentar habitaciones a perfectos desconocidos en Airbnb. De mantener, sobre todo, esta búsqueda de la manera más discreta, para mí misma, aunque han habido ocasiones que, de la emoción, no me he aguantado las ganas de comentarlo con alguien.

Serán tres semanas que estoy segura que, por más que planee, probablemente no saldrán de acuerdo al plan. Aún en la anticipación he llegado a aceptar que no hay viaje perfecto. Los tulipanes solo son en mayo, la Reina no está en el palacio, no hay ballet en junio, las entradas para tal espectáculo se compran meses antes. Pero dedico tiempo a preparar los detalles que me ayuden a aprovechar al máximo esta oportunidad. A minimizar las probabilidades del "si hubiera hecho esto", "si hubiera sabido". A aprender de errores pasados, propios y ajenos. Dedico tiempo a imaginar, a sentir emoción, a esperar.

Supongo que es parte del trip.

Introspección

Cuéntame una historia

domingo, mayo 15, 2016

En los últimos años pareciera que a todo el mundo le ha dado por hablar del storytelling. En un artículo en el Harvard Business Review, Paul J. Zak explica desde el punto de vista científico por qué al cerebro le gusta una buena narrativa y el papel que juega la oxitocina para que al final de una historia nos sintamos motivados a compartir las emociones y comportamientos de los personajes, por ejemplo.


Yo sospecho que no a todos les gustan o les interesan las historias. O tienen un rango menor de narrativas por las que sienten interés. O su nivel de interés es bajo. Digamos que hay mentes más simples que otras. Pero es que hay tantas historias y tantas formas de contarlas que resulta difícil de creer que haya gente así. Sin embargo, la hay.

Todo es una narrativa. Una fotografía, una caricatura, un libro, una película, una serie de televisión, una noticia en el periódico, una canción, una pintura, una obra de teatro, un ballet. Hasta nosotros mismos somos una narrativa. Hay historias largas, otras cortas. Unas tienen palabras, otras no son verbales.

Aprenderíamos mucho de nosotros mismos si prestáramos un poco más de atención al tipo de historias que nos gustan más o los elementos dentro de ellas que más nos cautivan. Yo caí en cuenta de que era el tipo de consumidora semi ávida de historias cuando noté que sentía emoción al leer algunos artículos del New York Times. Algunas son reportajes o crónicas, otros son ensayos o columnas. "Modern love", por ejemplo, es de mis secciones favoritas. "Vows" es un placer culposo.

Yo creo que mi cerebro necesita las historias porque nutren la imaginación y buscar el tiempo para consumirlas, en cualquier formato, es el mejor lujo que me puedo dar.

En la TV

Cuando te da dorama fever

domingo, mayo 15, 2016

Yo nunca fui muy novelera que se diga. Vi "María la del barrio" cuando estaba pequeña  - lo suficiente como para entender los memes. Cuando iba a noveno grado todavía veía "Yo soy Betty, la fea" religiosamente todas las noches por canal 4. Pero después de Betty, perdí el interés y vi una que otra esporádicamente. Hasta que hace un año descubrí los doramas en Netflix.

Por lo general, los doramas son series que duran una temporada de 25 episodios de una hora. Aunque la palabra "dorama" viene de la japonización de la palabra "drama", hay algunas que más parecen comedias y los hay de diferentes géneros. Pero cuando es drama, es un nivel monumental de drama. DRAMA. En mayúsculas.


Comenzamos con "Goddess of marriage", la historia de 4 mujeres y sus vivencias en torno al matrimonio. Lo que inició con un feriado en que mi hermana y yo estábamos aburridas se convirtió rápidamente en una experiencia familiar en que por dos semanas las tres veníamos a la casa directo a sentarnos frente al televisor para saber qué pasaba con la sufrida Ji Hye.

Entre lo adictivo de seguir una historia hasta llegar al desenlace y el propio acto compulsivo del bingewatching, pronto nos dimos a la tarea de buscar nuestro próximo dorama. Netflix también hizo su parte inundando la pantalla con sugerencias de otros títulos. "Fated to love you" fue la siguiente, con el excéntrico Lee Gun.

Caquita de perro :'(
Luego surgió nuestro propio drama, cuando una continuaba viendo episodios sin las demás. O peor aún, veía todo un dorama sin invitar a las otras. Así es el amor en los tiempos de Netflix, cuando ni tu mamá puede esperarte para ver otro episodio...


En cuanto a narrativa, los doramas tienen algo de la clásica fórmula de "chica pobre conoce a chico rico y se enamoran, pero tienen que atravesar toda una serie de dificultades que pueden o no incluir una novia y/o mamá/papá malvados antes de que puedan vivir felices para siempre". Creo que si los personajes principales pudieran estar juntos desde un principio simplemente no habría historia.

Ejemplo de mamá malvada
Lo realmente interesante es la cultura. Desde detalles tan triviales como qué y cómo comen y beben, hasta cómo se relacionan entre ellos en pareja, padres-hijos, suegros-nuera/yerno. Las diferencias tan marcadas de clases. Enterarse, por ejemplo, de que en Corea del Sur el adulterio fue despenalizado hasta en 2015. O que hay sociedades tan modernas en algunos aspectos y que nos parecen tan retrógradas en otros. 

Aunque la televisión, como cualquier otro producto cultural, es solo una representación de la realidad y no debe tomarse por realidad misma, los doramas son una ventana abierta para el ojo del observador curioso.

Y, oh sí, son entretenidas.

Dulce amargo amor

El sueño de alguien

miércoles, mayo 11, 2016

Hay una escena en "You've got mail", cuando Kathleen y Frank están terminando su relación, en que ella le pregunta si se trae algo con la tipa que lo había entrevistado en un programa de televisión y luego él le pregunta "What about you? Is there someone else?" y ella le dice "No, but there's the dream of someone else". ¿Recuerdan? ¿Recuerdan? Bueno, si no recuerdan es porque ustedes son normales, a diferencia de personas como yo.

Eso resume cómo me siento a veces. A veces más frecuente de lo que yo misma quiero admitir. El otro día escribía acerca de estar sola y hablo en serio cuando digo que la soledad es algo que se puede disfrutar. Estoy sola y a veces también me siento sola. Sigo queriendo tener a alguien con quien compartir mi vida, alguien con quién navegar el mundo. Con quien hacer planes así sea solo para ir a cenar después del trabajo.

Ese anhelo extraño, como cuando Wall-e en su soledad ve una escena de "Hello Dolly!" en que una pareja se toma de la mano y queda fascinado por ese gesto humano y luego, cuando conoce a Eve, le muestra el video e intenta entrelazar sus dedos. Creo que si en el mundo post apocalíptico de una película de Pixar un robot puede sentir la necesidad de contacto, es perfectamente admisible que esta humana lo sienta de vez en cuando también.





Lo curioso acerca de querer a alguien en tu vida es que no es algo que se puede remediar fácilmente. Claro, hay gente que busca de una manera proactiva y probablemente ellos encuentran lo que buscan o un sustituto cercano. No sé si esas personas son la norma o la excepción, pero sé que yo no soy del tipo. Llámenme aburrida pero yo sigo pensando en cursilerías como el destino, lo que no significa que voy a quedarme sentada esperando sin hacer nada para mientras algo pase.

Solo voy a vivir mientras espero. 

Cosas que pasan

Suelta el teléfono

domingo, mayo 08, 2016


En una u otra manera, muchos somos adictos a los smartphones. Es parte de los tiempos en que vivimos. Ahora bien, hay un lugar y un tiempo para cada cosa. Digamos que estás en un concierto u otro tipo de espectáculo público. ¿A qué vas? ¿A ver al artista hacer lo suyo con tus propios ojos o a pasar la mayor parte del tiempo tomando fotos o grabando video y viéndolo a través de la pantalla?

Las experiencias se viven en tiempo real. Llevarte el recuerdo de una emoción del momento es mucho más valioso que llevarte todo grabado para verlo después. ¿Para qué después? El momento no se repite. Es lo curioso del tiempo, el presente es lo más fugaz porque en un segundo se convierte en pasado.

Suelta el teléfono.

Música

4 notas a resaltar sobre el concierto de Alejandro Sanz

domingo, mayo 08, 2016

Anoche se presentó Alejandro Sanz con su gira "Sirope" en el Estadio "Mágico González". Decir que no cabía de la emoción sería una atenuación, considerando que había esperado casi nueve años para repetir una noche con el madrileño, quien nos visitó la última vez con "El tren de los momentos". Sí, "Paraíso Express" y "La música no se toca" nos saltaron.

Este era mi tercer concierto de Sanz en un período de 12 años, suficientes -quisiera creer- para notar cuánto hemos cambiado los dos, y si no él, pues al menos yo, con él en el fondo como parte del soundtrack de mi vida.

En honor a un concierto increíble, acá cuatro notas a resaltar sobre una noche dulce de sirope:

1. Me alegra tanto verte, verte. Es todo lo que me hace feliz

Nunca antes había comprado un boleto tan cerca del escenario. ¿Me habría gustado un asiento en la primera fila? Sí, no lo dudo. Aún así no habría sido lo suficientemente cerca como me gustaría estar, porque si por mí fuera, el hombre me habría cantado al oído todo el concierto, y pues, no venden boletos para eso. No que yo sepa. O que pueda pagar.

Entonces tocó "conformarse" con la fila 2 y les puedo decir, la anticipación en mi corazoncito fanático era palpable. Tanto así que al sonar las primeras notas cuando Sanz subió al escenario, dudé por un momento si la del pum pum, pum pum era yo o el efecto de estar tan cerca del sonido. Lo declaro un empate.

Valió cada centavo ver de cerca los gestos, las muecas, sus movimientos. Esa sonrisa un poco torcida de Sanz que lo hace ver como un niño. Esa es la experiencia que me llevo.


2. Ven acércate, dame calor y un beso que me despeine. ¡Que me despeine!

De todas las canciones que quedó debiendo, algo que es inevitable si recordamos que este es su décimo álbum de estudio, la ausencia más notable para mí fue "Pero tú". Verán, yo me había "preparado" para el concierto intentando aprenderme las canciones que están en "Sirope vivo", de su presentación en Madrid. "Pero tú" estaba en ese set list, junto con otras dos canciones más de su último álbum que no cantó.

A mí me faltó el beso para el despeine. Y un puñado más de canciones por las que no vale la pena quejarse si ya sabíamos cuáles iba a cantar. Para esas nos toca Spotify.

3. A que hago que recuerdes y que aprendas a olvidar

A fuerza de ser sincera, al principio no me gustaba esta canción. Quizás es exageración mía, pero me parece machista. Y aún si la cantara una mujer, seguiría sin sentirla. Pero escucharlo cantarla en vivo es una cosa completamente distinta. En el piano, justo después de "¿Lo ves?" hacía perfecto sentido en el universo de la discografía de Sanz. Y la interpretación la elevaba a otro nivel.

"A que no me dejas" es un remanente de cuando Sanz cantaba canciones más melancólicas y en una manera me recuerda a "Eso". Y eso es perfecto para mí.

4. Esto aún no lo sabes pero me querrás igual que hoy te quiero yo 

Ya he escrito varias veces que "El tren de los momentos" es mi álbum favorito de Sanz. Son emociones más crudas. Tristeza, desesperanza. Con gemas como "A la primera persona" y "Enséñame tus manos". Lo que vino después del tren era más feliz. Mi conjetura es que es un paralelo con su vida personal.

Y si hay una canción que me convence de esto es "Capitán Tapón", que personalmente es una de mis favoritas de "Sirope". En esa letra Sanz hace lo que mejor sabe hacer: pintarte una historia con la que te puedes identificar aún si nunca has estado en esa situación. Fue la penúltima que cantó y en la que se veía más feliz. O eso imaginé yo.




Y al final de la noche, feliz era justo como me sentía yo.

Libros

Yo, después de "Me before you"

lunes, mayo 02, 2016

No me considero una persona romántica. No en el día a día. En todo caso, soy una romántica de clóset, allá en el fondo de mi corazoncito. Me gustan las películas románticas tanto como a la siguiente persona, preferiblemente acompañadas de una tarde lluviosa y un galón de sorbete de chocolate. Típico.

Pero debo admitir que en estos tiempos cuesta más encontrar películas románticas buenas. Sí, eso podrá sonar como un oxímoron para algunos, porque el género a menudo es ridiculizado, satanizado inclusive. A esto hay que sumarle el hecho de que cada vez pareciera que se producen menos películas de este tipo. O no las traen a El Salvador. No venden tanto como los superhéroes, supongo.


Esto explica por qué el tráiler de "Me before you" me causó tanta curiosidad la primera vez que lo vi hace poco más de un mes. La paciencia a veces no es mi fuerte (la película estrena hasta el 3 de junio), por lo que a los días ya estaba leyendo la novela de Jojo Moyes. Días después estaba leyendo la continuación del libro, "After you".


La versión corta de la historia es que, después de ser despedida de su trabajo, Louise Clark (Lou) llega a la vida de Will Traynor para ser su cuidadora. Después de un accidente y quedar cuadrapléjico, lo que él menos desea es ser cuidado. Ella vive una vida pequeña y no ha conocido nada más. Él vive amargado y detesta la vida a la que ha quedado reducido. Material de oro para convertir un libro en película.

Aunque en honor a la verdad hay contadas cosas románticas acerca de esta historia, lo que más me gustó fue seguir la evolución de Lou, lo que comprueba mi teoría de que tengo un soft spot por los personajes femeninos torpes que no terminan de encontrar su lugar en el mundo hasta que le dan un giro de 180° a sus vidas. Una se convierte en su cheerleader personal a lo largo de las páginas.

Y les voy a decir una cosa, "Me before you" tal vez no se convierta en el nuevo "The notebook" en el imaginario colectivo, pero si nos basamos en el libro y lo que se ha visto hasta hoy en los tráilers, será una buena película, con una historia sólida y un casting muy atinado de los papeles protagónicos con Emilia Clarke (Louise) y Sam Claflin (Will).

Les dejo el tráiler y, sin temor a spóilers, una de mis citas favoritas del libro: "Knowing you still have possibilities is a luxury".


Online

La universalidad de Humans of New York

miércoles, abril 20, 2016

Debería comenzar estas líneas aclarando que soy una gran fan de Humans of New York (HONY), tanto así que reviso en la noche o al día siguiente si se me ha escapado una historia nueva. Hay historias que me gustan más que otras. Algunas me han sacado una que otra lágrima; otras, sonrisas y hasta carcajadas. Casi todas me han hecho sentir algo.

El concepto de HONY es sencillo: tomar fotos de una persona al azar con quien Brandon, el creador del sitio, se cruza en algún lugar de Nueva York o en sus viajes por otros países. A la foto la acompaña una breve historia, contada en primera persona. No es física nuclear. Es tan sencillo que hubo similares antes y han salido muchos después de él, inclusive en El Salvador ("El retrato", te extraño).

Sin embargo es mucho más que eso. Una combinación de suerte y de buen ojo han hecho que Brandon saque a la luz del ciberespacio historias que hacen que más de 17 millones de personas conecten emocionalmente con estos protagonistas anónimos en Facebook. Abajo una de mis recientes favoritas:


Lo que a mí me parece en particular curioso sobre el fenómeno HONY es que, aunque está circunscrito a 789 km2, es tan universal que bien podría llamarse Humans of the World.

Si aún no sigue a Brandon y su proyecto Humans of New York, encuéntrelo en su sitio web, Facebook e Instagram.

Foodie

10 cuentas que seguir en Instagram: Edición foodie

viernes, abril 15, 2016

Para ponerlo simple: tomarle fotos y/o video a la comida está de moda. No hay restaurante o situación social que escape de esto. Hay gente que lo comparte en sitios web o blogs especializados, otros en Facebook, algunos hasta tienen vlogs en YouTube. Yo personalmente prefiero verlo en Instagram. Sin tanta cosa. Pónganme enfrente la foto de la comida y un comentario breve.

No obstante, hay tanta comida -basta con saber que hay alrededor de 190 millones (¡MILLONES!) de fotos con el hashtag #food-, que puede ser difícil escoger a quién seguir para tener tu ingesta diaria de calorías digitales.

No teman. Yo me di a la ardua tarea de hacer una lista corta de 10 cuentas que vale la pena seguir basándome en los siguientes criterios: que tuvieran más de 200 fotos, que hubieran publicado dentro de los últimos 10 días al momento de escribir este artículo y que las imágenes fueran atractivas.

Como digo, es una lista corta, de los que yo personalmente sigo. Sus recomendaciones son bienvenidas.

1. Food Republic

Food Republic es un sitio de noticias relacionadas a comida, fundado por el chef Marcus Samuelsson (posteriormente lo vendió). En su feed de Instagram tienes apenas un vistazo de todo lo que puedes encontrar al entrar a www.foodrepublic.com.



2. Be fat, be happy

Comida desde NYC, por una chica que a lo sumo tiene 10 libras de más. Pero qué no diera yo por este lobster roll. 

Una foto publicada por BeFatBeHappy- Food Eats+Travel (@befatbehappy) el


3, 4 y 5. Saveur Magazine, Food and Wine y Bon Appetit Magazine

Las revistas especializadas son la fuente perfecta de contenido gastronómico. Claro, tienen más recursos y experticia para ello. La imagen de abajo es de Food and Wine.


6. The Infatuation

El sitio web ofrece reseñas de restaurantes en diferentes ciudades de Estados Unidos, y su feed de Instagram tiene comida de la costa este a oeste.

Una foto publicada por The Infatuation (@infatuation) el


7. Clerkenwell Boy

Comida desde el otro lado del charco -Londres, para ser exactos-, lo que le da un flair internacional.


8. Donde come Tito y compañía

Admito que lo elegí por las fotos, que a mí en lo personal me gustan un montón, pero hay varias cuentas locales que se merecen la mención como El foodie SV, Instafood Sivar, Eat 503, Libritas de más y Rodriguex. La foto de abajo es de Donde come Tito:


10. Daniel Krieger

Daniel Krieger trabaja como un fotógrafo profesional de comida, restaurantes y retratos, lo que le da un ángulo interesante a su feed, que a menudo incluye no solo los platillos, sino las manos que los preparan.

Amistad es

10 amigos explicados con personajes de Disney

sábado, abril 02, 2016

Cada quien sabe cómo define y qué espera de una amistad, pero también hay de amigos a amigos. ¿Qué mejor lugar para encontrar estos singulares personajes que en las películas de Disney y Pixar? Acá hay 10 tipos de amigos que seguro se han cruzado o se cruzarán por tu vida:

1. El amigo alucín

Sí, la palabra "alucín" está en la RAE. Este es el típico amigo que es más plante que otra cosa, que va por la vida dándose aires de grandeza, creyéndose único e irrepetible. Es el Buzz Lightyear de tu vida y cuando lo ponen en la versión "español de España", nadie lo detiene.

Por qué lo queremos: Es divertido romperle la burbuja.



2. El amigo travieso que te mete en problemas

Aunque este tipo de amigo tiene buenas intenciones, sus imprudencias te meten en apuros. Como cuando Lucifer casi se come a Gus Gus por la intrepidez de Jack Jack.

Por qué lo queremos: Tiende a ser adorable y te salva del embrollo en que él mismo te metió.


3. El amigo olvidadizo

Este tipo puede volvernos locos, pero en el fondo entendemos que no lo hace a propósito. Ayuda si su mala memoria se compensa con buen sentido del humor, como Dory.

Por qué lo queremos: Se acuerda de las cosas importantes. P Sherman. Calle Wallaby 42, Sidney.


4. El amigo con intenciones ocultas

Es tu amigo pero intenta beneficiarse de ti, de una u otra manera. En defensa de Mushu, él no estaba usando a Mulán, sino que era una situación ganar - ganar.

Por qué lo queremos: Por lo general no hay algo súper escabroso de por medio.


5. El amigo con quien tienes demasiada confianza

Hakuna Matata. Con este tipo de amigos ya perdiste hasta la vergüenza de que te vean comer escarabajos y sientes que puedes soltarte el pelo cuando estás con ellos, como Timón y Pumba.

Por qué lo queremos: Es necesario tener alguien con quien te sientas cómodo.



6. El amigo que vive en su mundo

No importa si es un muñeco de nieve, él sueña con el verano. No importa si se está tramando una abolición en el reino, él no se da ni por enterado la mayor parte de la película.

Por qué lo queremos: Su mundo tiende a ser divertido.



7. El amigo que se pasa de coqueto

¡Este nos puede hacer pasar unas vergüenzas! Pero el Don Juan también nos hace reír como Lumiere a Din Don.

Por qué lo queremos: Usa sus encantos con nosotros.


8. El amigo que quiere pasarse de listo

Está en su naturaleza, como en la de Nick en Zootopia. Es una mezcla entre la mala influencia y las intenciones ocultas, pero su lealtad como amigo lo supera todo.

Por qué lo queremos: Nos beneficiamos de su ingenio.


9. El amigo mala influencia

Es lo peor de lo peor. Todo el tiempo nos trae problemas. Es insoportable. Es el Stitch de nuestra vida.

Por qué lo queremos: Eso mismo nos preguntamos todos los días.


10. El amigo que te complementa

Encontrar a dos o tres de estos amigos tan especiales califica como #SquadGoals. Son diferentes personalidades que congenian tan bien que si estuvieran combinados en una sola persona, harían una película tan genial como "Intensa mente".

Por qué los queremos: Cada uno tiene un rasgo que los hace resaltar.

Online

Tú tan corazón y yo tan cerebro

sábado, abril 02, 2016


Vengo a presentarles un hallazgo, aunque a estas alturas de la vida digital esperaría que ya los conozcan. Son los personajes Heart and Brain (Corazón y Cerebro) del caricaturista Nick Seluk, conocido por su tira The Awkward Yeti.

No hay mayor ciencia: Cerebro representa todo lo racional y Corazón, lo emocional. La gracia está en la lucha entre ambos personajes y las grandes verdades de la vida a las que nos hacen enfrentarnos, sin importar con cuál de los nos identifiquemos más.

Pueden ver todos los cómics aquí, comprar el libro o seguir al autor en Facebook e Instagram para una dosis (casi) diaria de humor.

Demasiado personal

La delgada línea entre estar y sentirse sola

sábado, abril 02, 2016


Estoy sola otra vez. Aunque en mi caso, no estar sola es más la excepción que la regla. La mayor parte del tiempo no me molesta estar sola. No al grado en que sienta que el soundtrack de mi vida incluye "All by myself" de Celine Dion. No, no soy Bridget Jones.

La historia corta es "Estuve dos años en una relación. Se terminó". Los meses que siguieron a la ruptura me dediqué a estar triste y, quizás como consecuencia, estuve más concentrada en todo lo demás. Eso es fácil con +40 horas de trabajo a la semana. No hacía mayor cosa con las horas que pasaba fuera de la oficina, lo que tampoco contribuía a mi estado anímico. También me sentía sola.

Estar y sentirse solo no tiene nada que ver con estar o no en una relación. Tampoco estar feliz. Aún con alguien te puedes sentir tristemente solo.

A principios de este año me percaté de que no era la falta del otro lo que me impedía hacer algo. Algo diferente, algo nuevo, algo. Cualquier cosa. A pesar de que, como alguien bien me señaló, tengo la ventaja de que no me da miedo hacer cosas sola, yo misma era el obstáculo que se interponía entre vivir e irla pasando. Culpemos a la hueva, si quieren, pero lo que necesitaba era apagar Netflix, levantarme del sofá y salir. 

En el primer trimestre del año fui más veces al cine de las que fui todo el año pasado. Tomé clases de salsa (sí, de baile) y otras de cocina. Descubrí restaurantes. Compré entradas para el teatro. Me dio por salir a caminar. Empecé a planear un viaje. Volví a cuidarme y a preocuparme por mí. Y se siente tan bien.

La mayoría de las cosas las hago sola; yo me convertí en mi mejor compañía. Aún así, a veces me siento sola. A veces todo lo que falta es una persona con quien tener una buena conversación mientras cenas o alguien con quien comentar después la película. O tener a alguien que esté pendiente de preguntarte cómo te fue en la cita del médico o a quien llamar para pedirle un favor. Alguien con quien sentirte feliz.

Sin embargo, después de tanto año perfeccionando el arte de estar solo, llegas a aceptar que no depende de ti tener a alguien con quien compartir tu vida -familiar, pareja, amigo, conocido, contacto, encuentro cercano del tercer tipo-, ya sea un breve instante o de esa manera significativa que nos da a los humanos por anhelar. 

Parafraseando a Sanz, este año lo que quiero es que al fin salga el sol, sin importar la compañía.

Foodie

Maison La Tour: ¡Caninos bienvenidos!

sábado, abril 02, 2016

Hace más de un año celebré mi cumpleaños en el restaurante Maison La Tour, una cena para tres. De entrada pensé que MLT era el tipo de lugar especial con un menú especial al que vas en una ocasión especial, en esa manera que tenemos de categorizar nuestras experiencias.

Cuando me enteré hace poco de que el restaurante francés abría sus puertas para los peludos bien portados los sábados en el almuerzo, pensé inmediatamente que eso calificaba como especial. Mi única reserva era si Lucas se iba a comportar a la altura de la ocasión. Lo hizo. Pasó dormido la mayor parte del tiempo debajo de la mesa.

Y les voy a decir una cosa, ¡qué delicia! En mi mesa ordenamos tanto del menú principal como del más informal. El especial de hamburguesa (que solo está disponible los sábados), el plato de almejas, la crepa de salmón y una ensalada que bien podría ser la madre de todas las ensaladas: pato, pera pochada en vino tinto, la cantidad correcta de blue cheese, nueces, almendras y tomate, sobre una cama de lechuga.

La ocasión ameritaba que pidiéramos postre. Un mousse de chocolate que bien se podía compartir entre tres personas pero que me lo comí yo solita (sorry, not sorry). De inicio a fin fue una comida inigualable, un lujo que es justo y necesario darse de vez en cuando. La combinación perfecta de ingredientes y sabores, en mi opinión a un precio justo para la calidad que ofrece Maison La Tour.

Creo que lo que más agradecimos fue la posibilidad de ir con un miembro de la familia a quien casi siempre le toca quedarse en casa, y por eso aprovechamos la oportunidad para mencionárselo al Chef Francisco.

Ojalá más lugares en El Salvador se animen a ser dog friendly. Lucas ya está listo con su corbata.

Mente femenina

Las princesas contraatacan

sábado, abril 02, 2016

Hace poco alguien me dijo que siempre le había parecido que yo tenía una manera un tanto sarcástica de ver la vida. Cuando leo una entrada que escribí hace 7 años sobre las princesas de Disney entiendo a la perfección lo que esta persona quiere decir. Mi opinión no ha cambiado mucho desde entonces. Sigo pensando que no son ni buenas ni malas y que quienes crían a las niñas no es Hollywood, sino los padres.

De vuelta al presente. He tenido por años la intención de escribir una secuela acerca de las nuevas princesas, pero aparte de la voluntad, me faltaba ver "Valiente". Sí, me tomó cuatro años ver la historia de Mérida. Sin adelantarme mucho puedo decir que bien pude haberme saltado esa película. Pero comencemos por el principio.

Princess and the frog (2009)



Aunque "La princesa y el sapo" ni siquiera está entre las 10 películas que más me gustan de Disney (tal vez ni siquiera en el top 15), debo admitir que Tiana es una de mis princesas favoritas. Primero, porque no es una princesa. Sólo sucede que se casa con un príncipe. Pero antes de llegar a su happily ever after, tiene sus propios sueños y metas. Tiene un trabajo propio - varios, de hecho. Ahorra - doble puntos por eso. Es emprendedora y al final se convierte en su propia jefa. Si esta película no tuviera animales que hablan, canciones cada 10 minutos y magia, podría convertirse en una excelente chick flick.

Conclusión: Deberían darle más crédito a este princesa.

Tangled (2010)

La primera princesa en 3D no se despega mucho de las historias convencionales, pero por eso mismo -porque su historia no se lo permite-, es que tenemos que ser un tanto menos duros con ella. Suficiente con lo que le hizo pasar la madre Goethel encerrada en la torre. Lo que hay que rescatar de Rapunzel es su uso espléndido de una sartén para la defensa personal. Esta princesa tiene tanta actitud como cabello.


Conclusión: La salva el adorable camaleón Pascal.

Brave (2012)

Sí, pobrecita Mérida. Ella no quiere ser forzada a casarse, quiere ser su propia persona. Si esta princesa no se comportara el 90% de la película como una pequeña mocosa malcriada habría tenido un poco más de empatía por ella. No hay mucha diferencia entre ella y sus pequeños hermanos traviesos. Aparte está el hecho de que llega un momento en la película en que sientes que no pasa nada y te dices: "Un momento, ¿cuál exactamente era la trama?". Pixar podría haber hecho algo maravilloso con esta película, la mejor historia sobre una relación madre - hija, si tan solo hubieran tenido menos miedo. Para ponerlo simple: la imagen abajo ilustra mi cara aguantando a Mérida toda la película.



Conclusión: Lo único cool de Mérida es que sabe tiro con arco.

Frozen (2013)

Frozen, el fenómeno de todos los fenómenos animados nos ofrece dos princesas. Lo que se traduce en dos historias (o más) que inevitablemente compiten entre ellas. Es el tipo de película que te demanda que elijas un equipo: #TeamAnna o #TeamElsa. Pero como Elsa es la que tiene los poderes mágicos, ella es a la que todos recuerdan. Creo que la escena en que Anna escapa del castillo y canta "Let it go", pasando de la princesa conflictuada a transformarse en concursante de Miss Universo pero con hielo, hace lo mismo para esta película que la secuencia memorable de la historia de Carl y Ellie en "Up": te hace olvidarte de todo lo demás. Que no está mal. Yo también canto "Let it go".



¿Pero qué hay de Anna? Ella enseña la mejor lección que una princesa nos puede compartir a las plebeyas, grandes y chicas: el 99.9% de las veces el amor verdadero no ocurre a primera vista, ni bailando y cantando en una fiesta en un castillo. El amor verdadero requiere que conozcas al otro, a toda su familia troll y a su reno. Y no todo será perfecto, pero será real... que es mil veces mejor, en comparación a que el príncipe en apariencia perfecto te engañe e intente asesinar a tu hermana, la reina, para quedarse con Arendelle.

Hans, el peor villano de Disney en años recientes
El win de "Frozen" sobre las demás princesas es que la película no se trata de una historia de amor, sino de dos mujeres que maduran y se encuentran a sí mismas y la relación entre dos hermanas. Aparte tienen un muñeco de nieve que canta. ¿Y mencioné los trolls?

Conclusión: Típica relación de hermanas. Una le quita el spotlight a la otra.

Entonces...


Vamos por buen camino. No hay historia perfecta, pero la buena noticia es que cada vez las niñas tienen mucho más que las princesas. Incluso las nuevas princesas están demostrando ser mucho más fuertes que sus predecesoras. ¿Y saben qué? Si las niñas quieren ser princesas, está bien que lo sean. Ser princesa es mucho más que una tiara y un vestido lindo.

Les dejo este comercial de Disney. Los subtítulos no son los mejores, pero el mensaje está ahí:

Online

Hay una app para eso

sábado, marzo 26, 2016


Soy usuaria de Android desde hace más de dos años. Sí, tomo algunas selfis pero en la mayoría sale Lucas. Sí, tomo fotos de lo que como y las publico en Instagram. Sí, uso mi teléfono en el mismo patrón que muchos hoy en día: menos para hablar, más para chatear, más para redes sociales.

Pero de un tiempo acá he caído en cuenta que lo que más aprecio de las posibilidades que ofrece un teléfono inteligente no son las que publicitan las grandes compañías telefónicas.

Yo uso aplicaciones catalogadas comúnmente como de productividad. Varias. Todos los días. ¿Cómo puedo saber exactamente cuánto gasté la semana pasada? Toshl. Ahí registro hasta el último centavo y puedo tener acceso a reportes y gráficos de mis finanzas personales. Porque quién no necesita eso.

Si necesito saber qué voy a hacer esta semana sólo veo Google Calendar. OK, puede que a este esté acostumbrada por el trabajo. Y no, no soy una esclava de los invites. Sólo es bueno tener recordatorios de las cosas. A mi edad, digo. No sé si a ustedes también se les olvidan las cosas entre las docenas de datos que procesan en el día.

¿Más recordatorios? Google Keep. Es lo máximo. Lo. Máximo. Puedo hacer notas, listas, agregar imágenes, incluso notas de voz. También las puedo compartir con otros usuarios. OK, no tengo con quién compartirlas pero ese no es el punto. Keep es como un Wunderlist mejorado y vinculado directamente con mi cuenta de Google.

¿Quiero llevar un conteo de las calorías que ingiero? Noom Coach. Es práctico y cumple su propósito. ¿Quiero planear un viaje? Visit a city. En esas estoy. ¿Quiero crearme un nuevo hábito? HabitBull es el indicado. Dicha app te permite llevar un registro de cinco hábitos que quieres formarte a la vez, bajo la premisa de Jerry Seinfeld de que no hay que romper la cadena de días exitosos y después de un tiempo harás las cosas sin pensarlo. Doy fe de que funciona.

Tampoco todas las apps funcionan. Yo intenté que en mi familia usáramos una app para llevar el control de la lista del supermercado. No falló la app. Falló que tenemos diferentes tipos de personalidades y hábitos. Hay otras apps que complican las cosas en lugar de simplificarlas. Y claro, las apps no hacen las cosas por uno -nadie pierde peso en sí por apuntar lo que come-, pero te facilitan las cosas y te dan visibilidad de qué estás haciendo bien o mal.

Si ya somos adictos a los smartphones, por lo menos saquémosle al teléfono el mayor provecho posible y usémoslo para algo más productivo.

Adultez

Un lugar para que tu vida pase

sábado, marzo 26, 2016

Hay un anuncio publicitario para una app en Estados Unidos que se llama Zillow. Por algún motivo, de vez en cuando me saca lágrimas. Al final del anuncio, una voz en off dice "You're not just looking for a house. You’re looking for a place for your life to happen" (No estás buscando solo una casa. Estás buscando un lugar donde tu vida pase). Creo que resume mi sueño por tener una casa.


Buscar casa en El Salvador es, a falta de una mejor manera de decirlo, desanimante. Aunque no estoy activamente en la búsqueda, los días en que me atrevo a buscar en internet o en los clasificados termino sintiendo que nunca voy a ahorrar ni ganar lo suficiente para comprar una casa nueva o que las casas viejas están sobrevaloradas, en los lugares equivocados o necesitan remodelaciones.

¿Adónde se supone que vivamos las mujeres solteras que no queremos alquilar, sino ser propietarias? Y que claro, no ganamos lo suficiente para cubrir nosotras solas los "ingresos familiares" que la mayoría de las constructoras y bancos piden. Alguien me hacía la broma de que la gente busca casarse porque es la manera más práctica de hacer un ingreso con el que te alcance para vivir. A veces pareciera que es cierto.

¿Adónde están las opciones? Los proyectos de construcción pareciera que se van a los extremos. Hacen grandes torres de apartamentos de hasta $200K y cajitas de fósforo para las que hay que pasar una eternidad en el tráfico en horas pico. Puede ser sólo mi opinión, pero las constructoras están dejando pasar una oportunidad con nuestro segmento del mercado. Despierten: la gente cada vez se está casando más tarde o no se están casando.

Para mientras, lo que queda es ahorrar y esperar que aparezca la oportunidad correcta para invertir en el lugar donde mi vida pase, aunque el tiempo siga pasando y los precios subiendo.

En la TV

Jimmy Fallon: El rey indiscutible del late night

sábado, marzo 26, 2016

La televisión está cambiando a tal grado que ya no la consumimos en un televisor. Sin embargo, cada vez se convierte más en parte de la cultura popular, en la forma de GIF y memes, o videos que se hacen virales en YouTube. Pasa de lo que compartió un conocido en Facebook a lo que comentaste con los de la oficina la mañana siguiente.

Un claro ejemplo es Jimmy Fallon, el rey indiscutible de los late night shows.


NBC ni siquiera está entre los canales de mi paquete de cable, pero tengo todo lo que necesito del Tonight Show siguiéndolo en Facebook o directo de su canal de YouTube, cuando quiera. Incluso me puedo saltar las partes aburridas.

Si me lo preguntan, el éxito de The Tonight Show with Jimmy Fallon radica en los segmentos que produce regularmente, como los Lipsync battles, Hashtags, Thank you notes y otros en que hace participar a sus invitados. Siempre hay algo nuevo dentro de un formato que ya conoces y que te permite saber qué esperar.

He visto clips de otros programas similares, como Jimmy Kimmel y James Corden, pero Fallon está en otro nivel de entretenimiento. El nivel que te da a Paul Rudd haciendo el mejor lipsync de una canción de Queen de todos los tiempos:


Mente femenina

Diferentes tipos de mujeres

sábado, marzo 26, 2016

Hay una cita de la diseñadora de modas Diane von Furstenberg que dice algo así como "No siempre supe qué quería hacer, pero sabía el tipo de mujer que quería ser". Yo tampoco sé qué quiero hacer y la idea de quién quiero ser es vaga, pero la frase me habla.

Hay diferentes tipos de mujeres y estoy segura de que el mundo sería mejor para las mujeres si entre nosotras mismas nos dejáramos ser como somos y dejáramos de criticar a las otras.

Si las que no se arreglan dejaran de criticar a las que sí. Si las que se maquillan dejaran de criticar a las que no. Si las que tienen hijos dejaran de ver de menos a las que no los quieren. Si las que se sienten bien solteras dejaran de hablar mal de las que sí anhelan casarse. Si las mamás que trabajan dejaran de menospreciar a las que se quedan en casa.

Porque la verdad es que no hay un tipo de mujer ideal. No hay un tipo correcto ni incorrecto. Ninguna esta mal ni otra es superior, si todas somos las mejores versiones de nosotras mismas y desarrollamos al máximo nuestro potencial.

En la TV

De Netflix, el bingewatching, nuevos contenidos y otras hierbas

viernes, marzo 25, 2016


Para mí el bingewatching no es nuevo. Oh, no. Es algo que llevo años haciendo. Me he entrenado toda mi vida para que llegue un servicio como Netflix y después de muchas horas me pregunte si continúo viendo y yo ni siquiera sienta pena. Not. one. bit. Bueno, tal vez un poquito cuando me toca trabajar al día siguiente.

Lo que más me fascina del fenómeno de Netflix no es el bingewatching, sino cómo te pone al alcance de un botón nuevos contenidos. Y sí, yo sé que uno puede encontrar infinidad de cosas en internet, pero el servicio de streaming ciertamente lo facilita.

Los contenidos propios de Netflix producidos dentro y fuera de Estados Unidos son un respiro de las mismas historias de siempre de las cadenas de televisión y una alternativa al cable.

"House of cards", "Orange is the new black", "Unbreakable Kimmy Schmidt", "Grace and Frankie", "Club de Cuervos" y "Atelier" son una buena muestra.

Por otro lado, hay otros formatos -como los documentales-, otros temas, y contenido de otros países y aunque tal vez no sean todos en la cantidad y/o de la calidad esperada por algunos, al menos hay más variedad de la que tendríamos a través de medios convencionales, desde la rudimentaria televisión nacional hasta el cable, sin importar cuántos canales tengas en tu paquete.

Y yo le voy a decir una cosa: uno sabe que ha llegado a otro nivel de bingewatching cuando ya ve doramas coreanos (dicho en español: novelas). Aigoo.

Dulce amargo amor

Cuánto cuesta mantener una relación

viernes, marzo 25, 2016


Cuando llevas casi dos años en una relación con alguien, es inevitable pensar de vez en cuando en cuánto cuesta mantener una relación. Los compromisos, las concesiones, los sacrificios. Cuando esa relación termina, sientes que de poco te sirve pensar en eso. Ya fallaste. En algo, puede que no sepas en qué, pero en algo fallaste. Puede que ni siquiera sea el caso, tal vez no hiciste algo "mal", pero las probabilidades de que lo pienses en algún momento son altas. 

Las relaciones cuestan. El que diga que no es cierto, miente. Bullshit. Hasta las mejores relaciones cuesta mantenerlas. Ni siquiera se trata de las relaciones amorosas. Las amistades también cuestan. La relación con tu familia también cuesta. Tu relación contigo misma también cuesta. Y no cuesta porque algo ande mal. Hasta la relación más feliz cuesta. 

Cuesta porque todo en la vida requiere mantenimiento. Nada permanece tal cual si no se cuida.
Eso no significa que debamos pagar todos los costos. Hay costos de mantenimiento ridículamente altos para el valor de la propiedad, si seguimos con la analogía de bienes raíces. La pregunta es cuánto podemos y cuánto estamos dispuestos a pagar.

No les puedo decir qué hacer para que su relación funcione. La respuesta depende de infinidad de factores. Pero les puedo dar el confort de que si invirtieron y no vieron resultados, quizás están buscando las utilidades en el lugar equivocado. Aún de los fallos se gana. 

Tu relación tal vez ya no esté, pero tú sí, y eres una persona diferente a la del inicio.

Mi vida

El amor perruno de mi vida

viernes, marzo 25, 2016

Guapo.

Como todas las cosas buenas, Lucas solo pasó. Lucas llegó a la casa el miércoles 13 de octubre de 2013. Él solo tenía 4 meses. En su hogar anterior había niños pequeños por lo que tomaron la buena decisión de buscarle otras acomodaciones. Y se acomodó bastante bien a nosotros. Ahora él es nuestro amo.

Cada vez que veo a Lucas, aunque me consta que no soy su persona favorita en toda la casa -en su pequeño corazón perruno yo ocupo apenas el cuarto lugar, 4/4-, no puedo evitar pensar cómo nos cambió la vida. Mi mamá lo dice así, aún cuando lo llama "baboso tonto". 

Cuando alguien va a salir, sentencia "Cuiden a Lucas". Cuando alguien no está en la casa, lo primero que pregunta es "¿Cómo está Lucas?". Incluso pensamos dos veces antes de salir, por miedo de que Lucas se quede solo. Cuando salimos, nos ponemos a pensar qué está haciendo Lucas, si bien la respuesta es probablemente dormido o lamiéndose.

Como todas las cosas buenas, a mí me da pánico pensar que algo le puede pasar a Lucas. Imaginar el día que no esté es un dolor anticipado. Cuando Lucas ha estado enfermo, nosotras sufrimos a la par. Quizás es porque nunca antes habíamos tenido un perro, quizás sea porque él es especial. Puede ser una combinación de ambas.

Lo que sí sé es que Lucas es el amor perruno de mi vida.

En la TV

Observaciones sobre Grace and Frankie

viernes, marzo 25, 2016

Comencé a ver "Grace and Frankie" el año pasado porque pues, YOLO, bingewatching, Netflix without chill. Terminé de ver los 13 episodios por lo mismo. Aunque no es la mejor serie de Netflix (hay algo que no termina de cuajar), tiene dos puntos a su favor, en mi humilde opinión.

Número uno. Esta no es una serie acerca de ser gay. No me malinterprete. Yo acepto la diversidad y creo que la televisión cada vez es más diversa en comparación a como era antes, sin entrar en temas como "Oscars so white". Solo quiero señalar que me parece, en lo personal, que es bueno alejarnos de los clásicos estereotipos como "Will and Grace", por mucho que adore el personaje de Jack ("Just Jack!"), y que los personajes sean personas comunes y corrientes atravesando problemas que cualquiera tendría, sin importar su orientación sexual.

Habiendo dejado esto claro, aunque la historia parte del hecho de que una pareja de amigos y socios entrados en edad salen del clóset y dejan a sus esposas de años para al fin compartir sus vidas, este programa no se trata de eso. No importa como lo quieran vender. La historia no es sobre ellos. Grace and Frankie es sobre dos mujeres, polos opuestos, que un día ven desmoronarse toda su vida, que se cuestionan si todo lo que han vivido fue una mentira. La siguiente imagen lo resume bien:


El "qué harías sí..." me pegó inmediatamente. Creo que es la fórmula mágica que los guionistas deben usar secretamente para escribir historias exitosas. Hay una escena en particular, consta que no es spóiler, en que Grace y Frankie van a un funeral de un amigo en común, al que también asisten sus ex. Pelean por algo que no recuerdo y Frankie camina en automático a subirse al carro de su ex esposo, y eso le pega a ella emocionalmente. La vida cambió. "Nosotros" ya no somos nosotros.

Número dos. Al fin mujeres arriba de los 60 años. O mejor dicho, mujeres arriba de los 60 que no son la tierna viejecilla sarcástica como Betty White en "Hot in Cleveland" o la abuela de alguien. Aunque las series sean claramente ficción, no está de más que aparezcan personas reales. Reales en lo que cabe, porque Dios sabe que Jane Fonda se ve y está mejor que millones de mujeres que tienen la mitad de su edad.

Entonces, ¿veredicto? Véala. Dele una oportunidad. Échese los 13 episodios antes del estreno de la segunda temporada en algún momento del 2016 en Netflix.