Depresión

Frustración

lunes, mayo 30, 2016

Hay días en que odio todo, sin saber por qué. Hay días en que creo que "simplemente" es frustración, porque la gente lo dice tan sencillo, como si con decir "Estás frustrada" se aclaran todos los porqués.
En todo caso, hay días que me frustra vivir frustrada.
Días. Semanas. Meses.

Viajes

Anticipación

domingo, mayo 15, 2016


Llevo casi seis meses planeando un viaje para el que faltan aproximadamente 3 semanas, 27 días, 2 horas y 29 minutos. Si contamos los meses de ahorro, llevo un año más de planeación. De cálculos de rutas, como si fuera Cristóbal Colón. De negociaciones conmigo misma para definir prioridades. De agregar a la lista, de tachar, de volver a incluir, de cambiar de orden, de tachar de nuevo. De infinitas búsquedas en Google que comienzan por "How to...", "Where to...", "What to...". Cómo, cuándo y qués interminables. De consultar todo dos veces con Google Maps. De revisar mapas de metros. De descubrir aplicaciones que permitan hacer todo esto un poco más fácil. De rentar habitaciones a perfectos desconocidos en Airbnb. De mantener, sobre todo, esta búsqueda de la manera más discreta, para mí misma, aunque han habido ocasiones que, de la emoción, no me he aguantado las ganas de comentarlo con alguien.

Serán tres semanas que estoy segura que, por más que planee, probablemente no saldrán de acuerdo al plan. Aún en la anticipación he llegado a aceptar que no hay viaje perfecto. Los tulipanes solo son en mayo, la Reina no está en el palacio, no hay ballet en junio, las entradas para tal espectáculo se compran meses antes. Pero dedico tiempo a preparar los detalles que me ayuden a aprovechar al máximo esta oportunidad. A minimizar las probabilidades del "si hubiera hecho esto", "si hubiera sabido". A aprender de errores pasados, propios y ajenos. Dedico tiempo a imaginar, a sentir emoción, a esperar.

Supongo que es parte del trip.

Introspección

Cuéntame una historia

domingo, mayo 15, 2016

En los últimos años pareciera que a todo el mundo le ha dado por hablar del storytelling. En un artículo en el Harvard Business Review, Paul J. Zak explica desde el punto de vista científico por qué al cerebro le gusta una buena narrativa y el papel que juega la oxitocina para que al final de una historia nos sintamos motivados a compartir las emociones y comportamientos de los personajes, por ejemplo.


Yo sospecho que no a todos les gustan o les interesan las historias. O tienen un rango menor de narrativas por las que sienten interés. O su nivel de interés es bajo. Digamos que hay mentes más simples que otras. Pero es que hay tantas historias y tantas formas de contarlas que resulta difícil de creer que haya gente así. Sin embargo, la hay.

Todo es una narrativa. Una fotografía, una caricatura, un libro, una película, una serie de televisión, una noticia en el periódico, una canción, una pintura, una obra de teatro, un ballet. Hasta nosotros mismos somos una narrativa. Hay historias largas, otras cortas. Unas tienen palabras, otras no son verbales.

Aprenderíamos mucho de nosotros mismos si prestáramos un poco más de atención al tipo de historias que nos gustan más o los elementos dentro de ellas que más nos cautivan. Yo caí en cuenta de que era el tipo de consumidora semi ávida de historias cuando noté que sentía emoción al leer algunos artículos del New York Times. Algunas son reportajes o crónicas, otros son ensayos o columnas. "Modern love", por ejemplo, es de mis secciones favoritas. "Vows" es un placer culposo.

Yo creo que mi cerebro necesita las historias porque nutren la imaginación y buscar el tiempo para consumirlas, en cualquier formato, es el mejor lujo que me puedo dar.

En la TV

Cuando te da dorama fever

domingo, mayo 15, 2016

Yo nunca fui muy novelera que se diga. Vi "María la del barrio" cuando estaba pequeña  - lo suficiente como para entender los memes. Cuando iba a noveno grado todavía veía "Yo soy Betty, la fea" religiosamente todas las noches por canal 4. Pero después de Betty, perdí el interés y vi una que otra esporádicamente. Hasta que hace un año descubrí los doramas en Netflix.

Por lo general, los doramas son series que duran una temporada de 25 episodios de una hora. Aunque la palabra "dorama" viene de la japonización de la palabra "drama", hay algunas que más parecen comedias y los hay de diferentes géneros. Pero cuando es drama, es un nivel monumental de drama. DRAMA. En mayúsculas.


Comenzamos con "Goddess of marriage", la historia de 4 mujeres y sus vivencias en torno al matrimonio. Lo que inició con un feriado en que mi hermana y yo estábamos aburridas se convirtió rápidamente en una experiencia familiar en que por dos semanas las tres veníamos a la casa directo a sentarnos frente al televisor para saber qué pasaba con la sufrida Ji Hye.

Entre lo adictivo de seguir una historia hasta llegar al desenlace y el propio acto compulsivo del bingewatching, pronto nos dimos a la tarea de buscar nuestro próximo dorama. Netflix también hizo su parte inundando la pantalla con sugerencias de otros títulos. "Fated to love you" fue la siguiente, con el excéntrico Lee Gun.

Caquita de perro :'(
Luego surgió nuestro propio drama, cuando una continuaba viendo episodios sin las demás. O peor aún, veía todo un dorama sin invitar a las otras. Así es el amor en los tiempos de Netflix, cuando ni tu mamá puede esperarte para ver otro episodio...


En cuanto a narrativa, los doramas tienen algo de la clásica fórmula de "chica pobre conoce a chico rico y se enamoran, pero tienen que atravesar toda una serie de dificultades que pueden o no incluir una novia y/o mamá/papá malvados antes de que puedan vivir felices para siempre". Creo que si los personajes principales pudieran estar juntos desde un principio simplemente no habría historia.

Ejemplo de mamá malvada
Lo realmente interesante es la cultura. Desde detalles tan triviales como qué y cómo comen y beben, hasta cómo se relacionan entre ellos en pareja, padres-hijos, suegros-nuera/yerno. Las diferencias tan marcadas de clases. Enterarse, por ejemplo, de que en Corea del Sur el adulterio fue despenalizado hasta en 2015. O que hay sociedades tan modernas en algunos aspectos y que nos parecen tan retrógradas en otros. 

Aunque la televisión, como cualquier otro producto cultural, es solo una representación de la realidad y no debe tomarse por realidad misma, los doramas son una ventana abierta para el ojo del observador curioso.

Y, oh sí, son entretenidas.

Dulce amargo amor

El sueño de alguien

miércoles, mayo 11, 2016

Hay una escena en "You've got mail", cuando Kathleen y Frank están terminando su relación, en que ella le pregunta si se trae algo con la tipa que lo había entrevistado en un programa de televisión y luego él le pregunta "What about you? Is there someone else?" y ella le dice "No, but there's the dream of someone else". ¿Recuerdan? ¿Recuerdan? Bueno, si no recuerdan es porque ustedes son normales, a diferencia de personas como yo.

Eso resume cómo me siento a veces. A veces más frecuente de lo que yo misma quiero admitir. El otro día escribía acerca de estar sola y hablo en serio cuando digo que la soledad es algo que se puede disfrutar. Estoy sola y a veces también me siento sola. Sigo queriendo tener a alguien con quien compartir mi vida, alguien con quién navegar el mundo. Con quien hacer planes así sea solo para ir a cenar después del trabajo.

Ese anhelo extraño, como cuando Wall-e en su soledad ve una escena de "Hello Dolly!" en que una pareja se toma de la mano y queda fascinado por ese gesto humano y luego, cuando conoce a Eve, le muestra el video e intenta entrelazar sus dedos. Creo que si en el mundo post apocalíptico de una película de Pixar un robot puede sentir la necesidad de contacto, es perfectamente admisible que esta humana lo sienta de vez en cuando también.





Lo curioso acerca de querer a alguien en tu vida es que no es algo que se puede remediar fácilmente. Claro, hay gente que busca de una manera proactiva y probablemente ellos encuentran lo que buscan o un sustituto cercano. No sé si esas personas son la norma o la excepción, pero sé que yo no soy del tipo. Llámenme aburrida pero yo sigo pensando en cursilerías como el destino, lo que no significa que voy a quedarme sentada esperando sin hacer nada para mientras algo pase.

Solo voy a vivir mientras espero. 

Cosas que pasan

Suelta el teléfono

domingo, mayo 08, 2016


En una u otra manera, muchos somos adictos a los smartphones. Es parte de los tiempos en que vivimos. Ahora bien, hay un lugar y un tiempo para cada cosa. Digamos que estás en un concierto u otro tipo de espectáculo público. ¿A qué vas? ¿A ver al artista hacer lo suyo con tus propios ojos o a pasar la mayor parte del tiempo tomando fotos o grabando video y viéndolo a través de la pantalla?

Las experiencias se viven en tiempo real. Llevarte el recuerdo de una emoción del momento es mucho más valioso que llevarte todo grabado para verlo después. ¿Para qué después? El momento no se repite. Es lo curioso del tiempo, el presente es lo más fugaz porque en un segundo se convierte en pasado.

Suelta el teléfono.

Música

4 notas a resaltar sobre el concierto de Alejandro Sanz

domingo, mayo 08, 2016

Anoche se presentó Alejandro Sanz con su gira "Sirope" en el Estadio "Mágico González". Decir que no cabía de la emoción sería una atenuación, considerando que había esperado casi nueve años para repetir una noche con el madrileño, quien nos visitó la última vez con "El tren de los momentos". Sí, "Paraíso Express" y "La música no se toca" nos saltaron.

Este era mi tercer concierto de Sanz en un período de 12 años, suficientes -quisiera creer- para notar cuánto hemos cambiado los dos, y si no él, pues al menos yo, con él en el fondo como parte del soundtrack de mi vida.

En honor a un concierto increíble, acá cuatro notas a resaltar sobre una noche dulce de sirope:

1. Me alegra tanto verte, verte. Es todo lo que me hace feliz

Nunca antes había comprado un boleto tan cerca del escenario. ¿Me habría gustado un asiento en la primera fila? Sí, no lo dudo. Aún así no habría sido lo suficientemente cerca como me gustaría estar, porque si por mí fuera, el hombre me habría cantado al oído todo el concierto, y pues, no venden boletos para eso. No que yo sepa. O que pueda pagar.

Entonces tocó "conformarse" con la fila 2 y les puedo decir, la anticipación en mi corazoncito fanático era palpable. Tanto así que al sonar las primeras notas cuando Sanz subió al escenario, dudé por un momento si la del pum pum, pum pum era yo o el efecto de estar tan cerca del sonido. Lo declaro un empate.

Valió cada centavo ver de cerca los gestos, las muecas, sus movimientos. Esa sonrisa un poco torcida de Sanz que lo hace ver como un niño. Esa es la experiencia que me llevo.


2. Ven acércate, dame calor y un beso que me despeine. ¡Que me despeine!

De todas las canciones que quedó debiendo, algo que es inevitable si recordamos que este es su décimo álbum de estudio, la ausencia más notable para mí fue "Pero tú". Verán, yo me había "preparado" para el concierto intentando aprenderme las canciones que están en "Sirope vivo", de su presentación en Madrid. "Pero tú" estaba en ese set list, junto con otras dos canciones más de su último álbum que no cantó.

A mí me faltó el beso para el despeine. Y un puñado más de canciones por las que no vale la pena quejarse si ya sabíamos cuáles iba a cantar. Para esas nos toca Spotify.

3. A que hago que recuerdes y que aprendas a olvidar

A fuerza de ser sincera, al principio no me gustaba esta canción. Quizás es exageración mía, pero me parece machista. Y aún si la cantara una mujer, seguiría sin sentirla. Pero escucharlo cantarla en vivo es una cosa completamente distinta. En el piano, justo después de "¿Lo ves?" hacía perfecto sentido en el universo de la discografía de Sanz. Y la interpretación la elevaba a otro nivel.

"A que no me dejas" es un remanente de cuando Sanz cantaba canciones más melancólicas y en una manera me recuerda a "Eso". Y eso es perfecto para mí.

4. Esto aún no lo sabes pero me querrás igual que hoy te quiero yo 

Ya he escrito varias veces que "El tren de los momentos" es mi álbum favorito de Sanz. Son emociones más crudas. Tristeza, desesperanza. Con gemas como "A la primera persona" y "Enséñame tus manos". Lo que vino después del tren era más feliz. Mi conjetura es que es un paralelo con su vida personal.

Y si hay una canción que me convence de esto es "Capitán Tapón", que personalmente es una de mis favoritas de "Sirope". En esa letra Sanz hace lo que mejor sabe hacer: pintarte una historia con la que te puedes identificar aún si nunca has estado en esa situación. Fue la penúltima que cantó y en la que se veía más feliz. O eso imaginé yo.




Y al final de la noche, feliz era justo como me sentía yo.

Libros

Yo, después de "Me before you"

lunes, mayo 02, 2016

No me considero una persona romántica. No en el día a día. En todo caso, soy una romántica de clóset, allá en el fondo de mi corazoncito. Me gustan las películas románticas tanto como a la siguiente persona, preferiblemente acompañadas de una tarde lluviosa y un galón de sorbete de chocolate. Típico.

Pero debo admitir que en estos tiempos cuesta más encontrar películas románticas buenas. Sí, eso podrá sonar como un oxímoron para algunos, porque el género a menudo es ridiculizado, satanizado inclusive. A esto hay que sumarle el hecho de que cada vez pareciera que se producen menos películas de este tipo. O no las traen a El Salvador. No venden tanto como los superhéroes, supongo.


Esto explica por qué el tráiler de "Me before you" me causó tanta curiosidad la primera vez que lo vi hace poco más de un mes. La paciencia a veces no es mi fuerte (la película estrena hasta el 3 de junio), por lo que a los días ya estaba leyendo la novela de Jojo Moyes. Días después estaba leyendo la continuación del libro, "After you".


La versión corta de la historia es que, después de ser despedida de su trabajo, Louise Clark (Lou) llega a la vida de Will Traynor para ser su cuidadora. Después de un accidente y quedar cuadrapléjico, lo que él menos desea es ser cuidado. Ella vive una vida pequeña y no ha conocido nada más. Él vive amargado y detesta la vida a la que ha quedado reducido. Material de oro para convertir un libro en película.

Aunque en honor a la verdad hay contadas cosas románticas acerca de esta historia, lo que más me gustó fue seguir la evolución de Lou, lo que comprueba mi teoría de que tengo un soft spot por los personajes femeninos torpes que no terminan de encontrar su lugar en el mundo hasta que le dan un giro de 180° a sus vidas. Una se convierte en su cheerleader personal a lo largo de las páginas.

Y les voy a decir una cosa, "Me before you" tal vez no se convierta en el nuevo "The notebook" en el imaginario colectivo, pero si nos basamos en el libro y lo que se ha visto hasta hoy en los tráilers, será una buena película, con una historia sólida y un casting muy atinado de los papeles protagónicos con Emilia Clarke (Louise) y Sam Claflin (Will).

Les dejo el tráiler y, sin temor a spóilers, una de mis citas favoritas del libro: "Knowing you still have possibilities is a luxury".