Demasiado personal

Lecciones de humildad

domingo, noviembre 26, 2017

Para alguien que considera mantener su ego a raya y no "creerse demasiado", he llegado a la conclusión de que este último año ha sido una lección de humildad, con lo que no quiero decir que la haya terminado de aprender.

Hubo un momento del año en que me sentí errada en un área de mi vida, negada de algo que pensé que ya me había ganado a fuerza de trabajo y esto me hizo dudar de mí misma, lo que quizás me dolió más que el "agravio" en sí mismo.



Casi nueve meses después, todo lo que puedo decir es, pues, shit happens. Todos tenemos que darnos en los dientes a veces, como la lechera que llora por la leche derramada al quebrar su cántaro por ir soñando despierta, y este era mi turno.

Según el diccionario, humildad es la "virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento". Aunque no suene necesariamente esperanzador, quizás lo que necesito es seguir aprendiendo de mis limitaciones y debilidades y como me dijo alguien, no tomarme tan en serio.



En la TV

Esas películas de navidad de Hallmark

domingo, noviembre 26, 2017


Oficialmente estoy a una película de navidad de creer que si voy a un centro comercial a pedirle a Santa Claus un novio para navidad, él me lo enviará en un plazo de 20 años cuando los corazones de ambos estén listos. O que si saco a pasear a Lucas, mi perro, existe la probabilidad de tener un meet cute con el amor de mi vida. O que puedo conocer a un espíritu navideño o tener un accidente que me haga viajar en el tiempo, por lo general en Nochebuena, y tener una segunda oportunidad para cambiar de rumbo mi vida. O que puedo conocer y enamorarme del príncipe heredero de un país diminuto de nombre ficticio como Montsaraui, Aldovia o Cordinia.

Aunque risibles, todas estas ideas descabelladas provienen de los tramas de películas navideñas, de esas de Hallmark, Lifetime e inclusive Netflix que este año lanzó su primera producción original de este subgénero. Encuentro difícil justificar cómo cada año caigo en las deliciosas mieles del poder hipnotizador de estas películas predecibles, trilladas y, algunas, francamente ridículas. Pero lo hago. Es un placer (no tan) culposo que me permite apartarme de la realidad, al menos por algunas horas. Inclusive he encontrado en el camino a un par de personas que comparten el gusto por estos títulos, y con las que el comentario en vivo, lleno de crítica sarcástica, se convierte en parte de la experiencia.

Pero hey, si me hace feliz, ¿qué más da?


En mente