Así soy yo

Trabaja en tu "happy list"

domingo, febrero 25, 2018

A principios del año leí un artículo con sugerencias de propósitos de año nuevo. Cosas en apariencia tan sencillas como "aprender a cocinar vegetales de manera que sepan increíble", "meterse de verdad en un tema" y "programar con anticipación días de salud mental". Uno en particular me llamó la atención. Es sobre trabajar en una lista de cosas que te hacen feliz.

Creía que me conocía lo suficiente como para tener una idea de las cosas que me hacen feliz y las que no, pero mi mente se puso en blanco. ¿Será que hay una edad en que pareciera que hemos crecido tanto que nos dejamos de conocer a nosotros mismos? Tal vez.

Conforme el tiempo va pasando, y a medida nos acostumbramos más a la rutina, es fácil olvidar las cosas que te gustan y te hacen feliz. Además nunca dejamos de cambiar. Hay cosas que simplemente te dejan de gustar y otras nuevas que descubres con el tiempo. 

Mi "happy list" es un trabajo en progreso, que hasta la fecha se reduce a encontrar árboles de Maquilishuat en flor en mi camino a cualquier parte. Ver los diferentes tonos de rosado en contraste con el cielo. Me hacen un poquito más feliz, aún si apenas dure un par de meses. 

Quizás sea cosa de la edad (de "señora"), porque no fue sino hasta hace un par de años que los descubrí.

Otros que me hacen feliz es el cortez blanco lleno de flores amarillas, las flores anaranjadas que caen en cascada por la Embajada de Perú, las veraneras de flores color magenta de mi vecina de la par, los árboles anaranjados que se ven por el Bicentenario, y los redondeles de Urbánica con su paisajismo detallado. Cada uno una sonrisa en mi camino.

Todos queremos ser felices. A algunos solo se nos olvida cómo de vez en cuando.

Mientras, sigo anotando en mi lista.

Viajes

Navegando a pie los canales de Ámsterdam

domingo, febrero 18, 2018

Pareciera que el top of mind al pensar en Ámsterdam como destino turístico se reduce a dos cosas: marihuana y trabajo sexual, ambos legales en los Países Bajos. Cualquiera se lo imaginaría como un lugar sórdido, oscuro, pero nada dista más de la realidad. Si bien hay coffee shops anunciando en el menú diferentes especialidades de marihuana y hachís, y el Red Light District llama la atención de los curiosos todas las noches, todo esto puede pasarte por desapercibido si tu trip es otro.

Es que hay cosas mucho más interesantes que hacer en Ámsterdam que fumarse un porro o comerse un space cake, sin ofender a los amantes del cannabis. Para un turista caminante (o que nunca aprendió a andar en bicicleta, como yo 😔), Ámsterdam está lleno de calles, canales y puentes que recorrer, museos que visitar, flores que admirar y cosas curiosas que observar. Una ciudad despreocupada en que puedes sentirte en libertad.

La paleta de colores perfecta


He buscando sin éxito en Google el nombre del tono de negro en que están pintadas muchas de las casas que adornan los canales. Sin embargo, este es uno de los detalles que más recuerdo. El contraste de las molduras blancas sobre las sobrias fachadas, y cómo casi cualquier color yuxtapuesto a la escena resaltaba sin mayor esfuerzo.


Hay varios detalles curiosos con respecto a la arquitectura y la planificación urbana de esta ciudad, que está construida sobre el agua. Para muchas de estas casas, es como si el ángulo de 90° fuera una imposibilidad y se les ve inclinadas, algunas casi desafiando la gravedad. Las casas son estrechas y de varios pisos, por ser tan alto el precio de la tierra. La mayoría tiene un gancho y una polea en la parte superior de la fachada, porque al ser las gradas tan estrechas, los muebles tienen que entrar por las ventanas. 
    

Un paseo por estas calles puede fácilmente convertirse en un concurso para elegir tu fachada favorita, y eso para mí, es un entretenimiento en sí mismo. Pero si sienten tanta curiosidad por ver cómo vivían las familias ricas en la calle Keizersgracht allá por el siglo XVII, pueden visitar el Museo Van Loon (que en mi opinión, más que museo, solo es una casa bien preservada). 

Jardín del Museo Von Loon


Metros y metros cuadrados de museos

Apretujar la visita a tres museos en un solo día quizás no sea el mejor ejemplo a seguir. Pero si el tiempo es escaso, lo mejor es aprovechar la proximidad en que se encuentran algunos de los museos más icónicos de Ámsterdam, en el área conocida como Museumplein. La primera parada, el enorme Rijksmuseum con los clásicos holandeses (Rembrandt, Vermeer) y objetos curiosos de artes decorativas, como casas de muñeca, barcos y cerámica de Delft.

Dato curioso: el Rijksmuseum es el edificio detrás del rótulo de I amsterdam

Un imperdible es el Museo Van Gogh, donde se recorre en orden cronológico la obra del pintor junto con los sucesos que acontecían en su vida en ese momento. Confieso que sabía poco acerca de este personaje, tanto así que lo que más tenía en mente era la pintura "La noche estrellada", exhibida irónicamente del otro lado del Atlántico en el Museo de Arte Moderno (MoMA) en Nueva York, por lo que fue bastante interesante (y educativo) ver su obra más completa explicada.

Si el arte moderno es lo suyo, pueden ir al Museo Stedelijk, con un buen número de cuadros de Kandinsky y Mondrian como para tener suficiente de por vida. OK, esto último es mentira, porque los he seguido coleccionando mentalmente en el Modern Tate en Londres y el Art Institute of Chicago. Como todo museo de arte moderno, siempre habrá piezas difíciles de entender, como estas joyas:

 



Justo mi expresión

Un must es la Casa de Ana Frank, aunque en otra zona de la ciudad. La visita al lugar tiene que planearse con suficiente anticipación ya que los boletos solo se venden en línea para horarios específicos. Probablemente todos hemos escuchado acerca de la familia Frank, o leído el diario de  Ana, y sin embargo eso no te prepara para ver el lugar con tus propios ojos. Tan minúsculo, tan imposible de creer (o aceptar) que ocho personas vivieran escondidas ahí por dos años y que solo uno (Otto, el papá de Ana) saliera vivo de los campos de concentración. De verdad te rompe el corazón 😢.

La Casa de Ana Frank
Una última recomendación por si se sienten aventureros es ir a Zaanse Schans. Para esto tendrán que tomar el bus en la estación central y los deja justo enfrente. Zaanse Schans es un museo al aire libre en que han conservado casas y molinos para representar cómo era la vida en los siglos XVIII y XIX. Además tienen talleres de cosas típicas holandesas, como suecos y quesos. Es como estar atrapado en el tiempo y tiene unos jardines preciosos.



Las escenas pintorescas (y las flores)

Ámsterdam es una ciudad fotogénica. Esa es la conclusión a la que llegué. Podías fotografiar una estampa memorable a cada dos metros. Las bicicletas, las fachadas de las casas, las casas flotantes, las flores, los canales, los perros. 

      

      


Y luego están las escenas curiosas que algunos pueden pasar por alto, como los rótulos bilingües en holandés y chino en el Barrio Chino. O la vitrina con una trabajadora sexual justo a dos puertas de una guardería en que una mamá recogía a su pequeñín. O las bicicletas modificadas para transportar niños. O como el holandés promedio parece un gigante a la par mía, que mido apenas 1.54 m. O como en el mercado de flores se pueden comprar los bulbos de tulipanes y otras flores de todos los colores.

Mis días en Ámsterdam fueron una experiencia para todos los sentidos. Y todo esto sin necesidad de space cakes.

No sé si regresaría a Ámsterdam, pero definitivamente le recomendaría a quienes planean viajar a Europa incluir en su itinerario al menos dos días en esta ciudad. En mi caso, subí de París a Bruselas en bus, y luego de Bruselas a Ámsterdam en bus también (toma poco más de tres horas y  Ouibus llega a la estación Sloterdijk, a un tren de distancia de la estación central). Salí de Ámsterdam a Londres por aire en Vueling. El aeropuerto de Schiphol también está a un tren de la estación central, otra muestra de lo bien conectada que está esta ciudad.


Fechas qué recordar: 20 -23 junio, 2016
Duración real: +/-3 días
Experiencias para siempre: La casa de Ana Frank
Comida memorable: Pie de manzana 💗. Los quesos del desayuno. Y Febo, solo por el trip. 
Qué faltó de esencial: Pasear por la ciudad de noche. Entre el cansancio y el mal clima, terminaba el día relativamente temprano. También me habría gustado ir a un campo de tulipanes, pero florecen en fechas específicas que no coincidían con mi viaje.
Qué aprendí: Que a veces el placer está en ver.
Presupuesto aproximado: $400, incluyendo estadía (Airbnb). Es notable lo caro que era el transporte público.

Música

Pablo, te prometo que te veo en concierto

sábado, febrero 17, 2018


No recuerdo cómo "descubrí" a Pablo Alborán, pero sí sé que esta entrada debería haber sido escrita al menos hace dos años, cuando comencé a escuchar algunas de sus canciones y a cantar "Pasos de cero" cada vez que sonaba en la radio.

Pero sí recuerdo que su participación en el concierto "Plácido en el alma" influyó en mi decisión de compra de un boleto para el homenaje en que el tenor Plácido Domingo se presentaría con unos cuantos amigos... una retahíla de 27 artistas que incluía a Alejandro Sanz 💗, Alejandro Fernández, David Bisbal, Juanes, Il Volo y Andrea Bocelli, entre otros.

Así fue como terminé celebrando mi cumpleaños número 30 en Madrid, en el Estadio "Santiago Bernabéu" de todos los lugares, un punto más en medio de 60 mil personas, cuando a las 00:21 Pablo salió al escenario y de todas las canciones que podía elegir para su presentación, cantó justo dos que yo jamás había escuchado 😮. ¡Plop!


Mi vista del concierto obviamente no era esta

Digamos que para entonces yo no era tan fan y no tenía idea de lo famoso que era/es. Ha pasado un año, siete meses y 19 días desde aquella noche de verano y las cosas pintan diferente. "Terral" se convirtió en parte del soundtrack de mi 2016 (2017, 2018 y probablemente de aquí a la eternidad); "Tres noches en las ventas", en una de las playlist que más he visto en YouTube; y Pablo, en una de mis personas favoritas para seguir en Instagram.

Ahora entienden por qué... 😍

La emoción de seguir canción por canción el lanzamiento de su cuarto álbum de estudio, "Prometo", desde septiembre que salieron "Saturno" y "No vaya a ser", hasta noviembre cuando el álbum completo salió a la venta, fue una novedad bienvenida a mi vida, en un período en que pocas cosas logran emocionarme (¿será la edad? ¿seré yo, Señor?).

Poco a poquito, "Prometo" se ha ido ganando un lugar en mi corazoncito musical, con esta canción que arranca todos los suspiros (si bien "Terral" se mantiene como mi gran favorito...).



Prometo que no pasarán los años
Arrancaré del calendario las despedidas grises
Los días más felices no han llegado
Te prometo olvidar mis cicatrices
Y devolver lo que he robado
A tus dos ojos tristes

Poco después del lanzamiento, Pablo anunció su nueva gira, una gira en la que, oh sorpresa, El Salvador no figura como destino, pero que para mi beneplácito, sí incluye una fecha en Guatemala. Ahora ya saben dónde estaré el martes 13 de marzo a las 8:00 p.m.



Y por juvenil que suene, verlo en concierto me genera gran ilusión y un poco de ilusión nunca está de sobra. Y esta vez, sí me podré las canciones. Espero.

En la TV

Bienvenidos a "The Good Place"

sábado, febrero 17, 2018


Me encanta ver televisión y Netflix lo sabe. Me conoce bien. Sabe qué me gusta y me sugiere lo que él cree que podría gustarme. Aún así, en más de una ocasión, no le atina. Me ha pasado con un par de series que dejé a medias porque simplemente no podía obligarme a seguirlas viendo. Estoy hablando de ti, "Easy".

Por tanto, no sabía qué esperar cuando comencé a ver "The Good Place", una serie de comedia/fantasía producida por NBC de la que ahora Netflix tiene los derechos y "suelta" un nuevo episodio cada viernes. Si necesitan ponerse al día, las primeras dos y lo que va de la tercera temporada, se pueden fácilmente bingewatch en un fin de semana. Sin pena, todos lo hemos hecho.

TGP se centra en Eleanor Shellstrop (Kristen Bell, a.k.a. Anna de "Frozen"), una mujer de cuestionable moral que llega al cielo, "el lugar bueno", donde la recibe Michael (Ted Danson), una especie de burócrata que ha diseñado y administra el vecindario y Janet, su asistente. En el camino, Eleanor entabla amistad con otros personajes, Chidi, Jason y mi favorita, Tahani.



Ya que no estoy aquí para dar spoilers, me dedicaré a resumir en tres puntos por qué vale la pena ver TGP:
  1. En la trama siempre hay un giro inesperado... pero de verdad inesperado. Justo cuando uno cree que la historia no tiene otra dirección en la que ir, cambia de rumbo. Esto es algo positivo porque te deja pensando, lo que me lleva al segundo punto...
  2. Todo el conflicto moral y ético alrededor del cielo/infierno te pone a pensar e inevitablemente a ponerte en el lugar de los personajes. ¿Iría yo al "lugar bueno"? Si no, ¿cuál sería el motivo que me condenaría al "lugar malo"? ¿Para cuál de los dos lugares me calificarían mis acciones actuales?
  3. El sentido del humor. Probablemente no sea para cualquiera, pero quien lo entienda, lo disfrutará, y es necesario para aliviar la trama existencialista detrás de esta serie. 
Conclusión: Si tu cuenta de Netflix te sugiere TGP, hazle caso.


Adultez

Adulting

sábado, febrero 17, 2018

Hay un slang en inglés que define bien el último año de mi vida: adulting. Urban Dictionary lo define como cumplir con una o más de las tareas y responsabilidades que se esperan de los individuos completamente desarrollados.

Tomar decisiones de compra cruciales como un carro, por ejemplo. Qué marca, qué modelo, qué año, qué color, cuánto estás dispuesto a pagar, en qué institución financiera sacar el préstamo, por cuántos años, cuánto poner de prima, cuánto tomar de tus ahorros. Más todo el papeleo. Papeleo, papeleo, papeleo everywhere.


Y cuando ya tienes las llaves en tu mano, la toma de decisiones continúa persiguiéndote, como si cada aspecto a decidir se ramificara en decenas de decisiones adicionales. Seguro de vehículo, soluciones de parqueo, proyectos de construcción, contratos de mantenimiento preventivo. Todo acompañado de presupuestos, cuentas, números y más números que no siempre cuadran como una quisiera.

Quizás una llega a la adultez el día en que tiene que confiar en su propio juicio para tomar las decisiones en apariencia difíciles, porque nadie más puede ni debería tomarlas por una.

O quizás una piensa que llegó a la adultez plena cuando vuelve a ver las decisiones que tomó y cae en cuenta que la ansiedad fue remplazada por sentido de logro y la felicidad de un "yo-lo-hice".

Hasta que llegue la próxima decisión de vida.

Amor

Conocer a alguien

jueves, febrero 01, 2018

Hay una canción de Shakira, de aquellos tiempos pre-reguetón que ahora parecen tan distantes, que es una dedicatoria de amor a alguien a quien conoció un día de enero. Shakira no terminó con esta persona. "Día de enero" fue escrita claramente para su ex, Antonio de la Rúa, y como muestra de que el amor raras veces dura para siempre, años después conoció a Gerard Piqué y le compuso otra canción: "Me enamoré", una alegoría a cosas bonitas, bocas redonditas y barbitas.

Han pasado un puñado de eneros (y el resto de meses en el calendario) sin que alguien nuevo entre en mi vida. No es algo que yo busque proactivamente y no considero que dependa de mí hacer que eso pase. En parte porque yo no creo que las cosas funcionen así. Pero indudablemente entre más pasa el tiempo, más me cuesta creer en las probabilidades de que algún día llegue alguien. Más sobre esto próximamente

Y aunque esté convencida de que la calidad y el valor de mi vida no dependen de dicho evento, hay una parte de mí, que sí lo encuentra altamente deseable. No debería avergonzarme de desear tener con quien compartir la vida y el camino. Alguien a quien curarle el alma en duelo, a quien dejar como nuevo, asegurarle que todo va a pasar y pronto verá el sol brillar, porque él más que nadie merece ser feliz. Quizás porque eso es lo que desearía para mí misma.





Para mientras, a creer en la infinita sabiduría de Michael Bublé cuando dice: "I guess it's half timing and the other half's luck". Supongo que la mitad es que el tiempo sea el exacto, y la otra es suerte.

En mente