Viajes

Esas escasas horas en Sevilla

jueves, marzo 29, 2018

Día 20.

Compré el boleto a Sevilla por puro capricho mientras esperaba en la estación de Atocha por el tren a Toledo. De esos momentos "YOLO, quién sabe si algún día regrese". No sabía mayor cosa acerca de la ciudad andaluza, excepto que mi abuela siempre decía que si algún día se ganaba la lotería, viajaría a Sevilla y a Granada. Una idea sacada de las canciones de su juventud, esas de Los Churumbeles de España, quizás.

Caminé desde el apartamento a toda prisa por Ronda de Atocha por miedo a no llegar a tiempo a la estación. Aún viajando en el AVE, el tren de alta velocidad, tres horas separan a Sevilla de la capital española, por lo que perder el tren no es una opción, especialmente si haces un viaje del día. La prisa por poco me juega una mala pasada cuando estando aún en la plataforma me fijé que me había subido al tren equivocado... Hacia Barcelona.


Superado el revés inicial, el tren llegó a la estación de Santa Justa pasadas las 11:00 a.m bajo un sol fulgurante. Ya en Madrid y Toledo había sido víctima del sofocante verano de la península, un calor que te seca la nariz y garganta, y que te lleva a pagar €2.00 por una botella con agua a la entrada del Parque del Buen Retiro. Pero en Sevilla el calor era de otro nivel, uno que me hizo agradecer haber perdido la vergüenza y enfundarme en unos shorts que solo usaría en público para ir a la playa 😌.

Esos errores de turista...

Salí de la estación con una autoridad injustificada. Después de tres semanas me creía que lo podía todo, que podía improvisar cualquier cosa. Siguiendo a un grupo de turistas, llegué a la parada de buses y todavía me atreví a tratar de ayudarle a otros que andaban igual de perdidos que yo. Tan confiada que mi único plan era buscar uno de esos buses de turistas, de los rojos de dos pisos, para "no tener que preocuparme por nada".

Yo sé, yo sé, yo sé. La regué.


Ya había cometido este error de principiante en Washington D.C. en el 2011, en Barcelona y en Roma en el 2013, y el viaje a Sevilla solo demuestra que uno no aprende de sus errores. Aunque útiles en otras circunstancias, no son funcionales para los viajes del día, a menos que su intención sea abarcar un área geográfica grande y ver todo desde afuera. Sin embargo, para alguien que lo que menos tiene es tiempo, pues resultan ser una pérdida total de tiempo.

Además, las paradas por lo general coinciden con las de los buses del transporte público, que pasan con mucha más frecuencia porque tienen más unidades -si bien hacen más paradas- y cuestan una fracción de los boletos de los buses "hop on, hop off". Conclusión: Espero que no haya una quinta vez en que me arrepienta de esto, porque lamento informarles que en Ciudad de México cometimos la misma burrada (sí, con ese tráfico 😐).

¿Olé?


Me bajé en el Paseo Colón, frente a la Plaza de Toros de la Maestranza y me pudo más la curiosidad al ver que daban tours guiados por el recinto, incluida la entrada al pequeño museo. Disclaimer: Yo desapruebo las corridas de toros y el maltrato animal. Hice el tour con el propósito de conocer realmente de qué trata y entender el razonamiento detrás de la tauromaquia, cosa que creo que jamás hará sentido para mí. Para muchos es un tema de patrimonio histórico y cultural, pero claro está que todas las culturas tienen la capacidad de evolucionar...

Debo decir que si hubo algo que me gustó fue el contraste del color ocre del ruedo de la plaza, con el celeste del cielo. Hay algo en los colores de los lugares que uno visita que los hace más memorables. No sé si se debe a que era un día bastante soleado, pero en mi recuerdo, Sevilla es brillante y cálida, con los toques justos de color y contraste 🌞.

En una galaxia muy, muy lejana

Di con la Plaza de España en el Parque de María Luisa después de almorzar por pura chiripa*, y por chiripa quiero decir que por poco me lo pierdo. Ese "A ver rápido qué hay por aquí" y la casualidad de toparse con esa majestuosidad al doblar una esquina, es de esas cosas que no se olvidan. El edificio se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929, y los fans de Star Wars la recordarán como el planeta Naboo en el "Episodio II: El ataque de los clones".

Y vaya que sí es de otra galaxia y da gusto pasar por cada uno de los bancos y ver los respectivos azulejos. Es de esos lugares en que uno se siente minúsculo, y para el viajero solitario, de los que dan ganas de tener a alguien con quien compartir la experiencia. Sin duda, un desvío fortuito y, para quien planee viajar próximamente a Sevilla, una parada obligatoria.

Aquel déjà vu
En vista de que di la vuelta más larga del mundo en el bus turístico desde la Plaza de España hasta el Paseo Colón (sí, justo adónde había llegado en el bus desde la estación del tren unas tres horas antes), tuve la oportunidad de ver un poco más de la ciudad. Haciendo caso de la recomendación de una revista, me bajé en la parada del Barrio de Triana, descrito como un "clásico barrio sevillano" del otro lado del río Guadalquivir.

Con sus fachadas pintorescas con murales de azulejos (retablos cerámicos) en honor a la Virgen Esperanza de Triana y sus calles estrechas, esta parte de Sevilla me hizo recordar ciudades centroamericanas con arquitectura colonial. Lo mismo me pasó en Toledo. Admito que aún después de una búsqueda en Google no he encontrado la correlación entre una cosa y otra, pero a mis ojos, estando ahí, lo primero que se me ocurrió es que estaba teniendo un déjà vu. ¿No les parece curioso?

   

Si la Triana es una muestra representativa, Sevilla debe ser una ciudad agradable para explorar a pie, ver la dinámica del barrio, visitar los negocios locales, bares, restaurantes... ver cómo es la vida y cómo interactúan las personas en lo que parece ser un ritmo de vida más despacio, que no me consta que sea así. Claro está que desde el bus se veían zonas con más actividad y bullicio, pero esa es la impresión que me dio a comparación de Madrid, que debe ser lógico pues es una ciudad mucho más grande. Le dejo la inquietud a los interesados.

Cuestión de prioridades

Si se trata de visitar los lugares "must-see" de Sevilla, en ningún itinerario puede faltar la Catedral y el Real Alcázar. Si viajan en bus público, el acceso a ambos es a través del Paseo Colón (para esto habrá que caminar un poco). Si yo pensé que la Catedral de Toledo era grande, la Catedral de Santa María de la Sede me hizo reconsiderar qué entiendo por grande. Esta catedral es masiva. MASIVA. Creo que mis ojos no terminaron de procesar en el momento todos los detalles, como el retablo mayor, las puertas, el coro. Quizás nunca deje de arrepentirme de no haber hecho la visita con tiempo para poder apreciarlo todo como era debido.

La catedral gótica a la izquierda (construida donde antes fue una mezquita) con el Patio de los Naranjos a la derecha

De lo que jamás me arrepentiré es de haber subido los 47 metros de altura en 35 rampas con 17% de pendiente de la Torre de la Giralda, el campanario de la catedral. Esta torre fue diseñada para permitir incluso el acceso a caballo, y para cuando llegué a la cima y vi las campanas, agradecí con todas mis fuerzas el poquito de condición física que había logrado desarrollar previo al viaje. En las últimas rampas todavía tuve el aliento suficiente para darle ánimos a una turista asiática, porque un "You can do it" es lo que yo habría querido para mí misma en ese momento 😆.

    
La Giralda y el Patio de los Naranjos, muestras de la conquista musulmana de la península ibérica

Y entonces todo vale la pena cuando llegas a la cima y ves toda la catedral, los muros del Alcázar, los techos de las casas, las piscinas en la terraza de algún hotel boutique, todo Sevilla a tus pies...

     

A una distancia corta de la Catedral se encuentra el Real Alcázar de Sevilla, un palacio del tiempo de los moros. Cualquier persona que haya leído y/o visto "El tiempo entre costuras" entenderá la emoción de entrar a un lugar que se asemeja lo más posible al Tetuán marroquí que nos venden en la historia de Sira Quiroga.

En particular, este viaje fue mi primera experiencia con arquitectura morisca y quedé fascinada. De nuevo, en el Real Alcázar lo que faltó fue el tiempo y un guía que pudiera explicar todos los pormenores del edificio. Pero si de algo me sirvió la visita, fue para despertar más el deseo de ir a Granada algún día, o por qué no, al propio Marruecos.



Final de infarto
El final perfecto a esta aventura de escasas horas fue el intento desesperado por que no me dejara el tren. Y digo perfecto porque no podría haber pasado de otra manera. Más que capricho, quizás fue una locura hacer un viaje del día de Madrid a Sevilla justo el último día de mi viaje. Y este fue el final perfecto de locura (y de infarto).

En mi mente, esos 10 o 15 minutos, siempre serán como escenas sacadas de una película de acción, desde el momento en que salí a toda marcha del Alcázar al Paseo Colón a tomar un taxi, que al abrir la puerta del taxi se subieran otras personas (¡me robaron el taxi!), la agónica espera por el bus o por otro taxi -lo que pasara primero-, luego a contar los segundos que duraban las paradas por doquier en el camino a Santa Justa, hasta el sprint de mi vida corriendo desde la parada del bus al andén del tren, pasando por los puntos de seguridad. Llegué con apenas segundos de sobra, tanto así que me hicieron subir al primer coche y el tren se puso en marcha después de dar tres o cuatro pasos.

Sí, en mi mente siempre será como la escena eliminada de "Love Actually" en que Sam corre por el aeropuerto para alcanzar a Joanna, con música igual de épica:




No recuerdo cuánto tiempo tomó que se normalizara mi respiración cuando por fin llegué a mi asiento. Recuerdo ver paisajes convertirse en manchones de colores. Recuerdo que me dormí. Me dormí probablemente por todas las emociones de un solo día, o las de todas esas tres semanas, o de pensar que en cuestión de horas tendría que regresar a la realidad. Para cuando el tren llegó a Madrid, sabía que ya era el final.

Lógicamente había que celebrar con una jarra de tinto de verano. Solo porque sí.


Fechas qué recordar: Viernes 1 de julio de 2016
Duración real: ¿5 horas? Probablemente pasé más tiempo en el tren que en Sevilla 😣.
Experiencias para siempre: Subir la torre de la Giralda.
Comida memorable: Mi almuerzo en Sevilla consistió en croquetas, ensalada de langostinos y un granizado de limón en un restaurante a la entrada del Parque de María Luisa. Seguramente hay cientos de lugares mejores para probar algo típico de Sevilla, pero con el hambre y el calor, me supo a gloria.
Qué faltó de esencial: Tiempo *suspiro*.
Qué aprendí: ¡Uf! Tantas cosas. A preferir un tren que salga más temprano y uno que regrese más tarde (considerando que en verano aún hay sol hasta entrada la noche), a hacer una lista de los lugares a los que darle prioridad para visitar antes del viaje (y revisar en el mapa adónde están y cómo llegar), y a no usar los buses hop on, hop off en ciudades en que son innecesarios o inútiles. Y a pesar de todas estas cosas, a sentirme agradecida.
Presupuesto aproximado: Alrededor de $220, sin contar el alojamiento en Madrid. Solo el boleto del AVE costó $143 (ida y vuelta), así que hay muchas maneras de bajar el presupuesto para quedar por debajo de $200. Mi recomendación sería incluir Sevilla en un itinerario por diferentes ciudades de España y no tener que regresar a Madrid al final del día.

Motivación

Tiempo para mí

domingo, marzo 25, 2018

Si alguien me pidiera poner en números cuántas horas a la semana tengo de tiempo para mí misma, creo que la respuesta me deprimiría. Entre las horas esparcidas entre semana y las que el sueño a causa del cansancio rezagado permite en el fin de semana simplemente no suman suficientes.


No entraré en detalles acerca de la ironía de que vivimos para trabajar para pagar por vivir de acuerdo a un estilo de vida para el que apenas nos queda tiempo. O que pasaremos de 30 a 40 años viviendo así para que un día nos podamos retirar con dignidad, si es que alcanzamos a hacerlo antes de que ese ritmo de vida nos pase factura. Con eso lo dije todo. Porque la vida así es. O al menos nos han hecho creer que es la única manera.

Sin embargo, independientemente de cuántas horas al día logramos ganar de tiempo para nosotros mismos, siempre podemos encontrar work-arounds que permiten aprovechar mejor lo que tenemos. Algo así como "Si la vida te da limones, haz limonada".

Estos son algunos de los trucos que yo he encontrado, lo que no significa que yo sea una experta haciendo que las cosas funcionen. A menudo es lo opuesto, pero lo importante es no desmotivarse.


Hacer que el tiempo en el tráfico cuente

De lunes a viernes paso alrededor de 90 minutos en el tráfico a diario. Sé que hay países con peores embotellamientos que El Salvador, pero hay que admitir que hay días -como un viernes de pago antes de salir a un feriado-, en que uno se escapa a volver loco, como describí hace años [click aquí]. Para mí, la solución es Spotify y lo fue aún más cuando descubrí que tiene podcasts.

De esta manera, un viaje de 45 minutos se convierte en un episodio de un podcast con gente hablando de algo que me llama la atención. Estoy segura que si quisiera encontrar los 30 minutos para escucharlo "tranquila" fuera del carro, jamás los encontraría o dejaría de poner atención eventualmente por ese afán que todos tenemos de hacer dos cosas al mismo tiempo. Pero es perfecto para mientras voy manejando.

Así fue como conocí a Cheryl Strayed y Steve Almond, la dupla de "Dear Sugar" 😍. Comenzó en 2008 con una columna de consejos que los autores definen como "radicalmente empática". El podcast vino años más tarde y en 2017 la columna reapareció en el New York Times.

Pueden seguir el podcast en Spotify aquí y leer la columna, "The Sweet Spot", acá. Ambos están disponibles solo en inglés.

Hay algo relajante en ocupar la mente en una historia mientras uno va manejando. En escuchar la vida, las preocupaciones y las ideas de alguien más, y saber ponerme en su lugar o solo imaginarme qué haría yo en una situación similar. Los consejos de Cheryl, Steve y sus invitados también son interesantes y en más de una ocasión aplican para uno como escucha.

Otros podcasts interesantes que se encuentran en Spotify (y estoy segura de que hay muchos más que me quedan por explorar):

  • Modern Love - de la columna del New York Times
  • The Tony Robbins Podcast
  • HBR IdeaCast

Variar el contenido que consumimos

Un poco en consonancia con el work-around anterior, este es tan sencillo como tener una buena rotación de lo que vemos, escuchamos y leemos. Sí, todos tenemos a Netflix en el tope de la lista de nuestros hobbies, aunque algunos debatirán que ver televisión no es un hobby. Pero, ¿qué tal si variamos un poco lo que vemos de vez en cuando? Es la misma inversión de tiempo, pero con el valor agregado de la sensación de novedad.

El mismo principio aplica para lo que leemos y escuchamos. Incluso alternar entre estas tres maneras de consumir contenido. Por ejemplo, tener un fin de semana sin televisión, dedicada a un libro o a leer todos los artículos a los que les damos "Guardar" en Facebook pero que jamás volvemos a abrir. No todo tiene que ser una gran sesión de binging. Unos capítulos de un libro repartidos por aquí y por allá, un episodio a la vez y solo cada cierto tiempo, o pasar de un género musical a otro completamente distinto, pueden hacernos sentir como que hacemos más de lo que en realidad hacemos.

Apartar tiempo para estar apartados

¿Cuándo fue la última vez que te invitaste a salir? Un café y un postre pueden ser la excusa perfecta para recluirse. El truco está en apartar el tiempo. Así como en el trabajo dependemos de las invitaciones en el calendario, podemos decidir que el jueves 29 de marzo nuestro plan es dormir hasta tarde. El tiempo a solas puede ocuparse para descansar, consentirse o simplemente tener un "día de salud mental". Solo es cuestión de hacer todos los arreglos previos necesarios para que así sea.

En los días laborales también se pueden encontrar pequeños bolsillos de tiempo para estar apartados o para tachar de la lista cosas que relegamos para el fin de semana. Mi favorito es la hora de almuerzo. No importa cuántos malabares tenga que hacer para lograrlo, siempre se siente bien avanzar en algo, especialmente si es algo que me hará sentir mejor. También se puede ocupar para cosas que disfrutamos hacer, como leer. A veces es necesario solo para pensar, planear y revisar el progreso de dichos planes.

Explorar y descubrir

Todos conocemos a alguien que nos parece que tiene un hobby increíble. Y luego nos preguntamos por qué nosotros somos "aburridos". La respuesta, a mi parecer, es que no exploramos lo suficiente ni nos atrevemos a probar cosas nuevas. No todo tiene que ser una tarea enorme como aprender un nuevo idioma o aprender a bailar salsa como un profesional. Hay pequeñas cositas que se pueden hacer, dependiendo de los gustos de cada quien.

Puede ser algo práctico como armar un rompecabezas de mil piezas. O algo complejo o que consume tiempo como adentrarse en un fandom (y ver todas las películas de Marvel, desde "Iron Man" hasta "Black Panther"). Puede ser de preferencia algo que requiera una acción que nos levante del sofá... y con esto me refiero a casi cualquier cosa que no sea leer, ver televisión o escuchar música.


Estas son solo ideas. El manejo efectivo del tiempo se reduce a que hayamos determinado desde un principio cuáles son nuestras prioridades y a reconocer qué es valioso para nosotros. A discernir entre a qué le queremos (y deberíamos) dedicar tiempo y a qué no.

Para una idea más estructurada de cómo ganar el control de tu tiempo libre recomiendo esta TED Talk de Laura Vanderkam. De haberla visto hace cinco horas* antes de que comenzar a a escribir esto, probablemente me habría ahorrado 1,109 palabras y solo habría compartido el video.


Click aquí para una versión con subtítulos en español



* En ocasiones cuando escribo me distraigo más que Heart siguiendo a la mariposa. Pero en el lado positivo, edité más de una docena de entradas, algunas tan viejas que se remontaban a hace nueve años, cosa que a nadie le importa más que a mí. 



Música

10 canciones de Pablo Alborán para cada necesidad

sábado, marzo 24, 2018

A estas alturas del partido, creo que ha quedado bastante claro que Pablo Alborán se ha convertido en los últimos dos años en uno de mis cantantes favoritos. Las razones sobran. Pero su calidad vocal solo sería forma si no la acompañara con el fondo de la composición de sus canciones, de la mayoría de las cuales él es el autor.

No soy experta en el tema, ni pretenderé serlo. Pero para mí, una buena canción es aquella que cuenta una historia y/o consigue aflorar una emoción en uno. No necesariamente son canciones de letra profunda, llenas de metáforas o figuras literarias, casi filosóficas. No. A veces son "básicas", pero tienen la capacidad de hacerte sentir feliz y levantarte de tu asiento para bailar. Alborán tiene de ambas.

Pablo en concierto en Guatemala. Ese momento en que quisiera tener mejores fotos 💔

En mi afán enteramente educativo de llevar la música de Pablo Alborán a más personas, acá hay una lista de algunas de sus mejores canciones a mi juicio, en ningún orden específico. Reducir la lista a 10 fue un desafío y muchas que merecían figurar quedaron fuera. El borrador inicial era del doble de tamaño y en su mayoría, de "Terral", pero a fin de priorizar las he tratado de asociar a una necesidad.

Porque todos necesitamos una canción específica para diferentes situaciones, estados de ánimo, momentos de la vida y, a veces, hasta para cada estación, clima u hora del día.


1. Quién (Tanto*) [Enlace a Spotify]
* Preferiblemente en vivo con Alejandro Sanz en "Tres noches en Las Ventas"

Esta canción es para la contradictoria ocasión en que quieres desvanecer a alguien de tu vida...
«Me conformo con no verte nunca. Me conformo si ya no haces parte de mi vida. Te ha bastado una noche con otro, para echarme la tierra en los ojos.»

pero al mismo tiempo no te quieres quedar solo.

«Quién va a quererme soportar y entender mi mal humor. Si te digo la verdad, no quiero verme solo.»




2. Dónde está el amor, feat. Jesse & Joy (Tanto - Edición Premium) [Enlace a Spotify]

Para cuando tenemos el valor de pedir otra oportunidad.
«Tengo contados todos los besos que nos damos. Y tú, fugitiva, andas perdida en otro lado. Yo no quiero caricias de otros labios. No quiero tus manos en otras manos. Porque yo quiero que volvamos a intentarlo.»

3. Volvería (Terral) [Enlace a Spotify]

Esta canción sirve para cuando quisiéramos retroceder el tiempo, un pensamiento inútil en sí mismo. Esta, admito, tiene que ser una de mis favoritas (y del que es una pena que no haya un video oficial 😢).

«Gracias por ser quien lleva las riendas cuando quema la sed de ser quien yo quiera. Por mirarme como nadie me miró, por hacer de la tristeza una opción y llenarme de tanta verdad cuando el mundo no hace más que divagar.»
«Te volvería a llamar y volvería a empezar. Y lo haría con menos reproches y más verdades... quizás. Te volvería a besar, pero tocándote más. Volvería sin frenos ni tantos reflejos de una vida fugaz.»
«No me dejes escapar, que el amor que hay en mí no se va, pero asusta quererte como te quiero a rabiar. Estaba escrito que fuéramos dos, pero es que a veces te miro y me extraño de ver que podemos vivir como planeamos.»

4. Pasos de cero (Terral) [Enlace a Spotify]

Para bailar. O para desear tener con quien bailar. O alguien a quien dedicarle esta canción. O todas las anteriores.

«Bésame. No dudes ni un segundo de mi alma. Alteras mis sentidos, liberas mis alas. No cabe tanto amor en esta cama, si me dejaras...»



«Qué futuro más bello. Qué plan más perfecto presiento. No tendremos que estar batallando buscando siempre el momento. Por dar pasos de cero y un camino certero de sueños. Liberamos el llanto vacío que tanto provocan los miedos.»

5. Por fin (Terral) [Enlace a Spotify]

El título lo dice todo. Esta canción es para el momento glorioso en que encontraste a "esa" persona por la que tomarías decisiones de vida.

«Por fin lo puedo sentir. Te conozco y te reconozco que por fin sé lo que es vivir con un suspiro en el pecho, con cosquillas por dentro... y por fin sé por qué estoy así. Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era. Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera.» 


Confieso que esta es la primera vez que me entero que esta canción tiene video oficial 😂


6. Saturno (Prometo) [Enlace a Spotify]

Y esta es para cuando esa persona deja de estar. Y todo lo que te imaginaste que pudo ser, no fue.

«Tuve tantos momentos felices que olvido lo triste que fue darte de mi alma lo que tú echaste a perder.»

«En Saturno viven los hijos que nunca tuvimos. En Plutón aún se oyen gritos de amor. Y en la luna gritan a solas tu voz y mi voz pidiendo perdón, cosa que nunca pudimos hacer peor.»

7. Prometo (Prometo) [Enlace a Spotify]

Mil promesas diferentes en una sola canción. Personalmente prefiero la canción acústica, aún más después de escucharlo cantarla en vivo solo con su piano.

«Me voy a desprender de todo aquel que no nos mire de frente. De los poetas, del palabra hueca, del ruido que ahogue tu canción favorita de amor. Y respirar lo que nos quede. Bailaremos nuestro tango en el salón. Si te atreves, no me sueltes.»

8. Está permitido (Terral) [Enlace a Spotify]

Más que una canción, este es un himno que podría (o debería) escuchar a diario para levantarme los ánimos.

«Voy a brindar por lo que fui, por el presente y lo que queda por hacer. Aprenderé a decir que sí cuando siempre dije no. Está permitido equivocarnos.»



9. Recuérdame (Terral) [Enlace a Spotify]

Para los corazones rotos.

«¿Dónde te marchas? ¿Dónde piensas irte? Vayas donde vayas sé que ya no voy a perseguirte.»


«Si supieras la agonía. Decir adiós, perderte y no volver a verte más. Si pudieras revivirme, prométeme buscarme como una vez lo hiciste.»  

10. Solamente tú (Pablo Alborán) [Enlace a Spotify]

Esta fue la primera canción de Pablo. Y pensar que todo comenzó con un vídeo colgado en YouTube por él mismo. Sin contrato, ni disco ni nada. De nuevo, habla sobre encontrar a esa persona.



«Haces que mi cielo vuelva a tener ese azul. Pintas de colores mis mañanas solo tú. Navego entre las olas de tu voz. Y tú, y tú, y tú, y solamente tú haces que mi alma se despierte con tu luz. Tú, y tú, y tú.» 




Espero que este haya sido un pequeño incentivo para explorar la música de este español. Sino, aquí hay un motivo más para que les guste Pablo Alborán:

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Para fácil acceso a toda la playlist en Spotify, pueden hacer click aquí

Ese estado "high" en un concierto

domingo, marzo 18, 2018

Tenía 11 años cuando asistí a mi primer concierto. Convencí a mi papá de que me regalara las entradas como un premio por haber aprobado grado. Viendo en retrospectiva, mi papá fue bastante complaciente, algo inusual en él. Pero a esa edad, y siendo mi primer crush con un artista, ver a Enrique Iglesias en vivo era lo que más deseaba en todo el mundo. Ingenuo, lo sé.

Era un domingo de noviembre e Iglesias visitaba El Salvador por primera vez. Estamos hablando de 1997, apenas tenía dos álbumes y era probablemente uno de los artistas más famosos del pop en español que pudiera venir al país en ese entonces. El concierto era en el Gimnasio Nacional.

Llegamos con mi mamá a eso de las 2 p.m. y las puertas del recinto se abrieron pasadas las 6 p.m. El público, en su mayoría mujeres, entró en estampida y en esa marea humana me separé de mi mamá, quien me encontró minutos más tarde llorando con unos agentes de la Cruz Verde. Creo que lloraba más de pensar que podía perderme el concierto. Tenía 11 años, por Dios.

Lloré una vez más cuando el español salió al escenario, mientras el corazón me latía más rápido. Fue la emoción más natural que pude haber sentido.

Sí. Algo así.

Ese fue el día que me volví adicta a los conciertos. Al thrill que recorre el cuerpo cuando las luces se apagan, a la libertad que se siente al entregarse a la música, a corear (o tararear las canciones) como si no hubiera mañana, a bailar sin importar quién me vea, a gritar cosas sin importar quién me escuche, a disfrutar. A simplemente ser parte de una euforia colectiva en que todo es felicidad y uno se siente más vivo. High.

Desde esa noche de 1997, he asistido a una treintena de conciertos. 31 para ser exacta (¡y pronto 32 😍!). No todos me dan taquicardia, que conste. Solo me ayudan a abstraerme de la realidad por unas cuantas horas.

Anexo [Enlace]: Lista de todos los conciertos a los que he ido alguna vez

La mayoría han sido porque me gustaba la música del artista en ese momento, y los más especiales han sido los de mis artistas favoritos de toda la vida. Recuerdo claramente la emoción cuando anunciaron que vendría Ricky Martin justo en la antesala del concierto de Alex Ubago. Ricky Martin, mi crush desde 1998, de quien coleccioné cassettes, pósteres, revistas, recortes del periódico, cuadernos y hasta manteles y portavasos en mi adolescencia.

Forever a fangirl

Ver a Ricky en vivo por primera vez, una persona real parada frente a mí (si bien separados por unos cuantos metros de distancia), tiene que haber sido una de las experiencias más increíbles, de esas que sientes la necesidad de pellizcarte para comprobar que no estás soñando. ¿Ingenuo? Tal vez. Mi hermana aún se burla de mi reacción cuando Ricky salió al escenario cantando "Til I get to you". Esa emoción se repitió cuando regresó con la gira "Black & White" en 2007 y, seguramente lo mismo habría pasado de haber dado el concierto que tenía programado en 2011

Otros me han evocado emociones con sus interpretaciones, como Alejandro Sanz, a quien he tenido la buena fortuna de ver en concierto tres veces, cuatro si contamos cuando cantó "A que no me dejas" en el espectáculo "Plácido en el Alma". Sanz a solas con su piano es de las cosas más bellas, especialmente cantando "¿Lo ves?", una de mis favoritas. De todas sus giras, probablemente la que más he disfrutado ha sido "El Tren de los Momentos" en 2007, cuando cantó "A la primera persona". Ese fue el primer concierto al que fui sola y que pagué con mi propio dinero.

Otros me han sacado de mi zona de confort, como cuando tomé la decisión de viajar a San Francisco para ver a Justin Timberlake de gira con Jay-Z. Asistir a un concierto en otro país, especialmente en Estados Unidos, es una experiencia totalmente diferente. Y pensar que en poco más de un mes repetiré la hazaña, esta vez con la parada de "Man of the Woods" en Los Ángeles.



No tengo futuro como camarógrafa.


A otros los he esperado con ansias y luego he tenido que ir en su búsqueda cuando mi país no es incluido en sus giras, como Pablo Alborán en Guatemala con "Prometo". Ese, debo decir, ha sido uno de los mejores conciertos a los que he ido en toda mi vida. Pablo cantó casi dos horas, el setlist fue perfecto, intercalando todas las canciones de su nuevo álbum con sus mayores éxitos. Músicos impecables. Tocó la guitarra, tocó el piano ("Solamente tú", "Prometo"), la percusión. Más que interactuar con el público, flirteaba. Bailaba al compás de las canciones. Se miraba como si genuinamente lo disfrutaba.

Ah, y los brazos. ¿Mencioné los brazos? ¿O el momento al final en que se echó una botella de agua encima para apaciguar el calor? El hombre es sexy, lo sabe y se aprovecha. Nadie se está quejando.

Perfecto. De principio a fin. Solo quisiera haber estado aún más cerca.

Otros me han hecho viajar en el tiempo. Nunca soñé con ver a los Backstreet Boys en concierto, pero cuando lo hice hace un año en su residencia en Las Vegas, me sentí como si había vuelto a séptimo grado. Si bien es cierto que los BSB ya no son veinteañeros, el espectáculo que dan es de calidad e incluso respetan muchas de las coreografías originales ("As long as you love me" con las sillas, justo como en el video). Esta fue, sin lugar a dudas, una de las mejores experiencias que he compartido con mi hermana.


Yo grabé este video. Los gritos pueden (o no) ser míos. Seleccionen la opción HD.


A otros fui en calidad de acompañante, como la vez que mi hermana quería ver a Los Rabanes y terminamos en un pabellón de CIFCO lleno de humo por los fans de Gondwana. Les daré una pista: no era humo de cigarrillo. Terminamos sin ver a la banda panameña porque era medianoche y no salían al escenario. Ahora puedo decir que fui a un concierto de reggae.

O como la vez que mi hermana mandó una cantidad absurda de mensajes SMS para ganarse entradas para el concierto de Belanova y Moderatto, el cual admito terminó siendo bastante entretenido. O la vez en que ambas, emocionadas como unas niñitas -a pesar de tener 15 y 20 años-, fuimos a ver el espectáculo de la telenovela argentina "Floricienta", que terminó bajo un aguacero.

Curiosamente a muchos de los artistas que he visto en concierto les he perdido la pista. Tiziano Ferro, who? Pero en ese momento concreto, el presente que es realmente el único que cuenta, las experiencias las he vivido al máximo. Algunas inclusive pasaron sin planearlas, como el concierto de la Banda El Recodo en El Zócalo mientras esperábamos el grito de independencia en CDMX. Sí, yo bailé con todo el flow "La fresa". Porque de eso se trata la vida.

Entonces, ¿qué conciertos quedan en el bucket list? Definitivamente Michael Bublé. Me muero de ganas por verlo en concierto. Todo es cuestión de paciencia y de que él vuelva a la música, lo que me da tiempo para ahorrar. De ahí hay otros a los que me gustaría ver y de seguro en algún momento regresarán a El Salvador, como Carlos Vives, Fonseca, Chayanne y Miguel Bosé.

Hasta la próxima vez que el corazón me lata más rápido para recordarme que estoy viva.

Michael Steven Bublé, te tengo en la mira.



P.D. Enrique Iglesias me dejó de gustar en 1998.

En el cine

Cómo vi todas las películas de Marvel en dos meses (y sobreviví para contarlo)

sábado, marzo 17, 2018

Mi fascinación por los superhéroes (y las películas de superhéroes) no es reciente, pero hasta enero de este año, sólo había visto algunas de las películas del universo cinematográfico de Marvel (MCU, por sus siglas en inglés) que se ha venido construyendo en los últimos 10 años

Y vaya que es todo un universo, como ilustra esta foto que el estudio reveló a principios de febrero con los más de 80 actores, cineastas y productores asociados a las películas de la que seguramente será la primera de varias décadas del imperio propiedad de Disney

Click aquí o en la imagen para un video del "Making of" de la foto.

¿Qué pasó de diferente en enero? Agregué a mis propósitos de año nuevo ver todas las películas del MCU antes del estreno de "Avengers: Infinity War". Sí, las 18 películas. Un aproximado de un día, doce horas y 7 minutos repartidos en dos meses, porque adelanté el deadline para alcanzar a ver "Black Panther" en el cine.

¿Por qué? Porque sí. Porque por qué no. De paso, contagié a mi mamá, quien cada fin de semana me preguntaba cuál era la película que nos tocaba ver y se emocionaba cada vez que salía Stan Lee en uno de sus cameos. Una familia que decide ver 18 películas unida, permanece unida.

Si bien hay diferentes aproximaciones al orden en que se pueden (y/o deben) ver las películas, para aquellos interesados en completar esta hazaña, el que yo recomendaría es el siguiente, que varía ligeramente del orden en que yo las vi. Claro, siempre pueden verlas en el orden en que se estrenaron en el cine. Una ventaja es que la mayoría de las películas (hasta "Guardians of the Galaxy, vol. 2") están en Netflix. El resto les tocará conseguirlas a través de otras vías.

Otro punto que quiero destacar es que no soy ninguna experta en cómics, ni en los personajes, ni en las películas. Solo soy alguien que Googlea muchas cosas.

Orden sugerido para hacer el camino a "Avengers: Infinity War"


1. Iron Man (2008): Todos hemos visto el meme de Tony Stark con los brazos abiertos. Esta es la película en que esa escena pasa. Y sí, fue hace 10 años y hasta este año nunca la había visto. Y cuando al fin la vi, me encantó. En mi opinión, es la mejor de toda la trilogía de Iron Man, con suficiente insight al personaje de Tony Stark, pero no demasiado de su ego, que a veces se interpone en las tramas de las películas en que el "hombre de hierro" hace aparición. - ★★★★


2. The Incredible Hulk (2008): Esta es la de Edward Norton. Tiene varias incongruencias que por algún motivo no pude dejar pasar de alto, y aunque no es tan mala, viéndola por primera vez 10 años después de su estreno, la película parece estar por debajo del estándar de calidad que hemos aprendido a esperar de las producciones de Marvel Studios. Toda la película no abona en mayor cosa al MCU ni al personaje de Hulk, que luego reaparece con Mark Ruffalo en "The Avengers". - 

3. Iron Man 2 (2010):
 Armas, armas y más armas. Un villano ruso. Lo más relevante es la presentación del personaje de Natasha Romanoff, alias Black Widow, y la continuidad que le dan al personaje de James "Rhodey" Rhodes, que después pasa a formar parte de los Avengers, además de las referencias a S.H.I.E.L.D. - 

4. Thor (2011): No es la película más interesante de la trilogía de Thor, pero es necesaria para entender su origen y su relación amor-odio con su hermano Loki, También hay una pequeña intervención de Hawkeye, que casi pasa desapercibida. - 

Loki, un villano con daddy issues


5.
Captain America: The First Avenger (2011)*: El origen de Steve Rogers, Capitán América. Pueden verla antes que el resto de películas, porque la historia se desarrolla en la Segunda Guerra Mundial. Introduce a Hydra y la primera Gema del Infinito, el Teseracto (Gema del Espacio). También conocemos el origen de la relación del Cap' con James Buchanan "Bucky" Barnes, alias Winter Soldier. Me quedé dormida cuando la fui a ver al cine en el 2011 y me quitó el sueño cuando finalmente la vi completa en enero. Es una historia muy entretenida. -

Chris Evans tampoco está mal...

My point exactly.

Como bono, sugiero darle una oportunidad a la serie "Agent Carter", un spin-off de esta película centrado en el personaje de Peggy Carter. Vi la primera temporada y me pareció muy buena, con las intrigas de los espías y una protagonista femenina fuerte.

6. The Avengers (2012): Cuando todos los personajes que se habían venido desarrollando por los últimos 4 años finalmente se reunieron en "The Avengers" fue bastante épico. Desde la primera vez que Thor, Iron Man y Capitán América se cruzan, cuando Black Widow va por Hulk, y cuando vemos a S.H.I.E.L.D en su máxima expresión. Loki es el villano en esta entrega (aliado con los Chitauri), uniendo el mundo de Thor (Asgard, los Nueve Reinos) con la Tierra. También relevante que volvemos a ver el Teseracto y aparece Thanos. Ah, y ojo con el cetro de Loki - 



7. Iron Man 3 (2013): De nuevo armas, armas y más armas, y el ego de Tony Stark. Además de una (a mi gusto) innecesaria preponderancia al personaje de Pepper Potts. La idea del villano ficticio, construido a través de una narrativa mediática, era interesante y se pudo haber explotado más, pero de nuevo... armas, armas y más armas, y la explosión de numerosos trajes de Iron Man (Men?). -

8. Thor: The Dark World (2013): Transcurre en Asgard, donde continúan los daddy issues de Loki y su relación amor-odio con Thor. Lo más relevante es que aparece el Éter, la Gema de la Realidad. También conocemos brevemente a El Coleccionista, y por ende, tenemos por primera vez un vistazo, aunque mínimo, a otro rincón de la galaxia, donde después veremos a los Guardians of the Galaxy. -

9. Captain America: The Winter Soldier (2014): Esta película es tan buena que literalmente me tuvo al borde del asiento... del sofá de mi sala. Cuánto desearía que mi siesta en el cine en 2011 no me hubiera hecho apática al Cap'. En esta película se continúa explorando el mundo de Hydra, S.H.I.E.L.D. y el pasado de Steve Rogers, con el regreso de Bucky Barnes, esta vez como el villano Winter Soldier. Black Widow se consolida como un personaje relevante en el MCU (no eye candy ni el token femenino) y conocemos a Falcon, que luego se convierte en el sidekick no oficial de Capitán América. Si no la han visto, VÉANLA. -

Aquí un incentivo:



Y sí, sí era él. No un doble.
Holy mother of pearl.


10. Guardians of the Galaxy (2014): Esta película consigue con éxito crear otro mundo completamente diferente de lo que nueve películas previas nos habían presentado, con un grupo de personajes con pasados peculiares que, en ocasiones, cuesta creer que son héroes que trabajan por el bien común. Aquí conocemos la tercera Gema del Infinito: la Gema del Poder, que queda bajo la custodia de los Nova Corps. Aunque tal vez no tan relevante para la trama, el soundtrack me encanta.  -




11. Avengers: Age of Ultron (2015): Esta probablemente es una de las películas más confusas del MCU. Aparece otra vez Hydra, está el cetro de Loki con la Gema de la Mente, el ficticio país de Sokovia, está Ultron (el villano), que existe pero no existe, está J.A.R.V.I.S., luego Helen Cho, y luego Vision (que tiene la Gema de la Mente, que estaba en el cetro). Incluso hay vibranio y la breve mención de Wakanda. Personajes que conocemos en esta película: los gemelos Quicksilver y Scarlet Witch (ambos mutantes que convergen en los cómics con el universo de los X-Men), Ulysses Klaue (que vuelve a aparecer en "Black Panther"), y Vision. Ah, y la esposa de Hawkeye, que sospecho será relevante en "Avengers: Infinity War". Es un ameno dolor de cabeza al que cuesta seguirle el hilo. Ojo que esta es la película en que Hulk desaparece (hasta que vuelve en "Thor: Ragnarok"). -


Y luego está esta escena de alivio cómico. Ah, los superhéroes. Son igual a nosotros.




12. Ant-Man (2015):
Full disclosure, puede que mi opinión de esta película esté sesgada por mi crush de años con Paul Rudd, desde que vi su linda cara en "Clueless" en mi pre-adolescencia.


 

 

O porque a su linda cara, aunque casi cincuentona (tenía 46 años cuando estrenó "Ant-Man"), ahora la acompaña su cuerpo de superhéroe.


La clásica innecesaria escena sin camisa



Pero la verdad es que "Ant-Man" es una de las películas del MCU con mejor sentido del humor. La historia es sencilla, no hay dónde perderse. Llegamos a entender las motivaciones de los personajes principales (los Pym, padre e hija, y Scott Lang), y del villano (de nuevo, armas), sin complicarse. Hay un cameo de los Avengers, específicamente Falcon, y una referencia a Howard Stark que ayudan a hacer creíble que todos estos personajes coexisten en tiempo y espacio.

Y, en mi humilde opinión, el personaje que eleva el sentido del humor de esta película es Luis y esta es una de las mejores escenas post créditos (además que explica cómo llega Ant-Man a "Captain America: Civil War"). Yo disfrutaría de ver a los socios de Scott Lang en "Avengers: Infinity War" 😆.




13. Captain America: Civil War (2016): Esta fue la película que me convenció de que que la trilogía de Capitán América es mi favorita de todo el MCU y la que me parece la historia más interesante, consistente y mejor desarrollada. Hay una mescolanza de eventos, pero a diferencia de la segunda entrega de "Avengers", no es confusa. La historia acontece justo al año de los hechos de Sokovia, retoma el interés del Cap' en ayudar a Bucky (lo que genera fricción entre el Cap' y Tony Stark), introduce el personaje de T'Challa, alias Black Panther, y, en corto, enfrenta a unos Avengers contra otros (y sus nuevos aliados: Spiderman y Ant-Man). Si "Avengers: Infinity War" es la mitad de emocionante que esta escena de menos de 5 minutos, está garantizado que será un éxito. El final de esta película es dónde sabemos que está la mayoría de los personajes, así que no hay que perderlo de vista. -




Las siguientes tres son, a mi criterio, historias independientes entre ellas. Considerando los eventos relacionadas a T'Challa en "Captain America: Civil War", mi sugerencia es ver "Black Panther" justo después, luego "Spiderman" (que tiene pequeñas referencias a la primera entrega de la saga de los Avengers), seguida de "Doctor Strange", por su breve conexión con "Thor Ragnarok".

14. Black Panther (2018): Hay tantas cosas buenas de esta película, pero mi favorita son los tres personajes femeninos: Okoye, Shuri y Nakia. Sin spóilers. Por favor véanla. -




15. Spider-Man: Homecoming (2017): Yo recuerdo claramente lo apantallada que salí del cine cuando vi "Spider-Man", la primera con Tobey Maguire, allá por el 2002. Era novedoso. Los superhéroes estaban resurgiendo con X-Men e incluso con Los 4 Fantásticos. Cinco películas después (tres con Maguire y otras dos del reboot con Andrew Garfield, las cuales confieso no vi), uno creería que no queda nada que contar acerca del joven arácnido. Esta película comprueba que sí, y lo que más agradecí fue que no volvieran a explicar por la millonésima vez cómo obtuvo sus poderes. Otro toque agradable fue la relación entre Tony Stark, Happy Hogan y Peter Parker, recordándonos sutilmente que este Hombre Araña está dentro del MCU. ¿Qué no me encantó? Que le quitaran años a la tía May. 


Again, my point exactly.


16. Doctor Strange (2016): De una manera un tanto similar a "Guardians of the Galaxy", el mundo de Stephen Strange en Kamar-Taj es completamente diferente a lo que habíamos conocido en la Tierra y en Asgard. A la historia la rodea además toda una mística, con El Ancestral, Kaecillius, Dormammu, los santuarios, la Dimensión Oscura. Nunca tan confusa como "Avengers: Age of Ultron", pero nada fácil de contar. Lo crucial de ver esta película es que nos enteramos de que hay hechiceros que protegen los lugares sagrados y descubrimos otra Gema del Infinito: el Ojo de Agamotto, la Gema del Tiempo. Va a ser interesante ver el rol del Doctor Stephen Strange en "Avengers: Infinity War". -


Así de fumada


17. Guardians of the Galaxy, Vol. 2 (2017): Visualmente fabulosa, esta película se siente más como una profundización de los personajes que conocimos en el primer volumen. Conocemos al papá de Peter Quill, alias Star-Lord, su origen y sus poderes. Continúa explorando la relación de Gamora y Nebula (otras con daddy issues). Los traumas de Rocket. Introducen un nuevo personaje: Mantis. Groot baila y es lindo. Y hay una pérdida importante. En general es una buena historia y quiero creer que tendrá algo de relevancia cuando salga la tercera entrega, si no es que antes en "Avengers: Infinity War"  -

Otra escena innecesaria de uno de los Chris enseñando piel, ¿pero quién se está quejando?


I am Groot.


18. Thor: Ragnarok (2017): De todas las películas de la trilogía de Thor, esta es la única que califica para mí como entretenida de principio a fin. Al mandar a Thor a Sakaar, el planeta en que se reencuentra con Hulk, y luego *spóiler* destruir Asgard, se vuelve a hacer delgada la línea entre los mundos de los Avengers y los Guardianes de la Galaxia. Además, con el cameo de Doctor Strange al principio de la película, todos los mundos se conectan.-

Chris Hemsworth sin camisa. Oh, Lord. Oh, Jesus.

Mi reacción al ver a Chris Hemsworth sin camisa.


Considerando que "Thor: Ragnarok" se sitúa dos años después de los acontecimientos de Sokovia, hay un vacío de menos de un año entre este final de "Captain America: Civil War" y el momento en que Thor y Loki se ven frente a frente con la nave de Thanos en su camino a la Tierra (Midgard). Espero que "Avengers: Infinity War" me responda qué pasa entre el momento en que Tony Stark recibe este teléfono y cuando Steve Rogers llega a la prisión Raft, y esa escena post créditos de "Thor: Ragnarok". Ya sabemos que en medio pasó Wakanda, el enfrentamiento de Peter Parker con Vulture, la Dimensión Oscura para Doctor Strange, y la destrucción de Ego para Star-Lord.




Para mientras llega el 27 de abril, aquí está el tráiler oficial de "Avengers: Infinity war":



Y para cuando salgamos del cine, tenemos "Ant-Man and the Wasp", la cuarta parte de Avengers, la tercera de los Guardians, "Captain Marvel" y la secuela de Spider-Man, más todas las que seguramente se vengan una vez sea oficial la adquisición de la 20th Century Fox por parte de Disney.

Cheers por más maratones de superhéroes.

Demasiado personal

Deterioro

domingo, marzo 04, 2018


Vivir con un adulto mayor de avanzada edad es difícil, dependiendo de su personalidad y carácter. Quien diga que no, miente. Y el que diga que solo es cuestión de tener paciencia -como si eso fuera tan fácil los 365 días del año-, probablemente no es humano. Es un santo, un mártir o un masoquista.

Hay días en que mi casa parece una escena de una obra de teatro argentina que vi hace años en el Teatro Luis Poma, "La nonna", en que todos los personajes de la familia llegan al borde de la desesperación por causa de la abuela.

Podría hacer una lista de todas las cosas que mi propia nonna hace que nos vuelven locas o de los work-arounds a los que tenemos que recurrir, como esconder tus cosas en lugares estratégicos para que no se "pierdan" o desconectar la manguera para que no termine de matar las flores porque riega el jardín hasta cuatro veces al día.

Pero realmente lo que quiero decir para cualquier persona atravesando una situación similar y que por aquello del destino vino a parar aquí, de todos los sitios en internet, es que habemos millones de personas así en el mundo, viendo como una persona se deteriora física y mentalmente, se marchita, llegando a un punto en que es poco lo que se puede hacer para prevenir o paliarlo.

Y que también duele ver como se deteriora la relación en el grupo familiar de cuidadores. Porque nos cansamos. Se consume nuestra energía. Se nos agota la paciencia. Se nos quiebra el espíritu. Se nos acaban las ideas. Se nos acaba la compasión para apoyarnos entre nosotros. Nos distanciamos emocionalmente.

Yo te entiendo. Entiendo cómo te sientes. Quisiera tener respuestas, pero todo lo que tengo para decir es que no hay de qué sentirse mal. Los cuidadores también necesitan ser cuidados de vez en cuando.

Somos humanos. No santos ni mártires. Masoquistas tal vez.


📷 Créditos de la foto: "Wilted flower", de Cindy Díaz

En mente