En la TV

Queer Eye para el alma

viernes, abril 20, 2018

Bobby, Karamo, Antoni, Jonathan y Tan

Recuerdo cuando vi la serie original "Queer eye for the straight guy" en Bravo a finales del 2003. Para mí fue lo más natural del mundo, un grupo de cinco hombres gais, dando un makeover a un hombre heterosexual que por lo general lo necesitaba a gritos. Para mí los Fab 5 eran habilidosos y entretenidos. Nunca me detuve a pensar que perpetuaban estereotipos o en la poca diversidad que había en el elenco. Esos no eran temas tan grandes en aquel tiempo prehistórico en que no existían redes sociales. 

Por eso cuando vi que Netflix había hecho un reboot de la serie, no dudé en comenzar a verla. Aunque el nombre se acortó a "Queer eye", el formato permaneció casi intacto. Cinco hombres gais, cada uno experto en un área (moda, cocina, diseño de interiores, cuidado personal y cultura), que ayudan a superar o avanzar en un tema específico a un hombre, a la vez que le dan un makeover. Un poquito más de diversidad y un poquito menos de estereotipos. Y mucha más conversación sobre temas como religión, racismo y aceptación de la comunidad LGBT, gracias a una meticulosa selección de los "Héroes", como llaman a los transformados.

Para mí, la diferencia es que hoy hay tanto énfasis en el autoestima y autoaceptación, lo que francamente es una de las cosas que más me gustan de la nueva serie. Tal vez porque es algo que necesito en mi vida en este momento, pero escuchar a estas personas convertirse en los cheerleaders personales de alguien que se encuentra en una situación de vulnerabilidad emocional, pues, motiva un poco o cuando menos, te alegra por los 45 a 50 minutos que dura cada episodio.


Por esto mismo, mi nuevo integrante favorito del Fab 5 es Jonathan van Ness. Can you believe? Gorge. Yas queen! Jonathan es bienvenido a darme mi makeover y refuerzo de autoestima y que nos hagamos BFF cuando él quiera. Y si viene acompañado por Antoni Porowski, aún mejor.  


Así que ya saben: Si vieron alguna vez el Queer Eye original, o si solo buscan un buen programa de reality TV que sintonizar en Netflix, los ocho episodios de la primera temporada los esperan en el popular servicio de streaming.

P.D. En lo personal, uno de mis favoritos es el primer episodio, "You can't fix ugly" 😭.
P.P.D. La versión del tema de entrada es lo único que extraño del primer Queer Eye.

En el cine

The end. ¿Qué pasa después de los créditos?

viernes, abril 20, 2018



La última vez que vi "Clueless" me pregunté si Cher y Josh habrían terminado juntos. Vamos, que Cher ni siquiera se había graduado de high school y Josh estaba a media universidad. Literalmente les quedaba toda una vida por delante, a diferencia de la novela de Jane Austen en que se basa el guión, "Emma", en que la protagonista epónima no tiene más que hacer que casarse con John Knighley, considerando las costumbres de la época.

Pero en el mundillo de la película de los 90, muchas cosas pudieron haber pasado después de "The End". Por todo lo que sabemos, pudieron haber terminado su relación al cabo de unos meses cuando cayeron en cuenta de lo raro que es estar con tu ex-hermanastro. O tal vez continuaron juntos, eventualmente tuvieron una relación a distancia una vez Cher se mudó a otro estado para estudiar en la universidad y ahora son una power couple de litigadores socios de Mel (el papá). Quién sabe.

Probablemente soy la única persona que se pone a pensar en estas cosas, pero mi mente es curiosa y le encantan las historias. Tal vez porque no creo al pie de la letra en los "Felices para siempre", esta es una pregunta que me he hecho en más de una ocasión. En el Nueva York de "You've got mail", ¿seguirán juntos Joe Fox y Kathleen Kelly? ¿Fox & Sons Books quebraría? ¿Habrá perseguido una carrera como escritora Kathleen? ¿Seguirán enviándose correos electrónicos solo por el romance?

A veces las mejores secuelas son las quedan a la imaginación del público.

Como un bono, aquí está la sonrisa de un joven Paul Rudd en "Clueless" 😍:


Opiniones

Cuando el cliente se vuelve más exigente

viernes, abril 20, 2018

No me van a dejar mentir que como clientes, hemos sido consentidos. Cada vez somos más exigentes. Esperamos más. Y lo que antes era un extra, ahora es lo que consideramos el mínimo estándar.

Nivel de cliente VIP al que algunas quisieran que las atendieran  

Como clienta nueva de un taller, me complació saber que podría programar los pagos automáticos con mi tarjeta de crédito, agendar las citas de los mantenimientos, la pequeña cafetería en la sala de espera, el TV con cable, el WiFi gratuito, el servicio de transporte, si bien con lo que me ganaron fue con las computadoras con acceso a internet, desde una de las cuales hasta logré escribir en el blog en una mañana de espera inevitable. Son detalles que se aprecian. Pensé que por lo que pago, es lo menos que podría esperar, ¿pero acaso no todos pagamos por productos y servicios? ¿Acaso no es valioso todo nuestro dinero?

Lo mismo pasa a la inversa, como el médico al que dejé de ir porque a pesar de programar mi cita, siempre terminaba esperando más de media hora por mi turno. O el otro que me perdió como paciente cuando a media consulta intentó venderme un medicamento para un padecimiento que no tengo. O la suscripción a la caja mensual de productos que cancelé por las múltiples trabas para recibirla en el correo. La mitad de la emoción era venir a casa y encontrar mi paquete, pero desde el primer mes se convirtió en ansiedad y mensajes constantes con los de servicio al cliente. El producto era bueno, simplemente no iba a funcionar.



Tal vez soy quisquillosa, pero la credibilidad es la base para construir una relación sólida y duradera. Esas relaciones duraderas se traducen en lealtad, retención de clientes, y en buenas recomendaciones boca a oreja. La mayoría de nosotros llegamos a un lugar o damos con un producto por la experiencia que tuvo previamente alguien en cuyo criterio confiamos.

No hay que ser ultra experto en mercadeo para verlo. Todos somos clientes. Salas de venta más bonitas, ubicaciones accesibles, horarios ampliados, vendedores entrenados para hacer recomendaciones personalizadas, detalles especiales, procesos más sencillos, comunicación más efectiva... una experiencia diseñada de principio a fin con el cliente en mente. Siempre hay espacio para la sorpresa.

A fin de cuentas, la mayoría buscamos que nos hagan la vida más fácil.

En mente