Online

Sabiduría en el humor gráfico

martes, julio 24, 2018

Siempre me han gustado las tiras cómicas. Mafalda es, por ejemplo, una de mis favoritas. Me cuesta creer que haya una persona a la que no le gusten, pero supongo que a medida nos hacemos cada vez más adultos es más probable que perdamos el contacto con esa parte de nosotros capaz de reír y reflexionar con personajes plasmados en papel.

La buena noticia en la era digital es que ahora es más fácil tener acceso a viñetas y tiras cómicas de artistas de prácticamente cualquier lugar del mundo. Gracias a la omnipresencia en redes sociales, estos artistas difunden su ingenio por diferentes canales, aparte de los tradicionales como los libros, revistas y periódicos. Conocerlos es tan sencillo como hacer scroll en nuestro feed de Instagram o de Facebook.

Esta es la lista de quienes me hacen reír (y pensar), en ningún orden en particular.

1. Tute - Humor al diván

Este argentino en particular me encanta, con sus viñetas mordaces acerca de las relaciones humanas. Siempre me sorprende con lo mucho que dice con apenas unas cuantas palabras.

Una publicación compartida de Tute (@tutehumor) el


2. The New Yorker Cartoons

Este perfil en Instagram comparte las viñetas de diferentes caricaturistas de la revista "The New Yorker", lo que permite ver diversidad de estilos y temas. Suelen compartir viñetas de años pasados, lo que también te da un vistazo a cómo enmarcaron con humor ciertos acontecimientos históricos o apreciar cómo hay situaciones que nunca cambian.



3. 72 kilos

Esta viñeta es probablemente la más motivadora de la lista. Curiosamente, acabo de descubrir que comenzó como un blog y hay un marcado contraste entre la primera publicación en 2008 y la más reciente, lo que en muchos sentidos nos habla de evolución y cambio, e inspira mucho más, seas corredor o no.


4. Agustina Guerrero, alias "La Volátil"

Captura algunas de las vulnerabilidades (¿o volatilidades?) femeninas con las que muchas nos identificamos. La amo y punto.



5. Flavita Banana

Otra viñetista femenina, con un estilo y humor particular.



6. Mostropi

Opi y Kipi, la pareja más linda de amigos desde Colombia.





7. The Good Advice Cupcake

La pequeña Cuppy, el "pastelillo de los buenos consejos" es una obra de Loryn Brantz y figura en Buzzfeed. Esparce dulzura y tough love por igual. Como un plus, también hay una versión animada de ella y es adorable.



8. Puterful

Este es la competencia menos dulce de Mr. Wonderful. Admito que me hacen reír con sus ocurrencias, aunque es un sentido del humor muy español.

En la TV

Alguien deme lo que Phil está comiendo

lunes, julio 23, 2018

Un buen programa de televisión hace todo lo correcto para ser memorable, hasta la canción del opening. Acabo de pasar unos 10 minutos buscando en YouTube y Spotify sin éxito alguno la canción que antecede el programa de Netflix "Somebody Feed Phil" para explicarles por qué me hace feliz desde el primer minuto. Tal vez les esté haciendo un favor al no encontrar la pegajosa canción, porque de lo contrario la andarían en la cabeza de aquí a la eternidad. Así que tendré que explicarles de otra manera por qué Phil Rosenthal me hace feliz.




La premisa de este programa es simple y no es nada que no hayan visto antes: Un tipo recorre diferentes ciudades del mundo comiendo de todo, con una fotografía excelente que hace que te enamores visualmente de cada lugar. Desde comida callejera hasta algunos de los restaurantes más galardonados de la escena culinaria. La diferencia, a mi manera de ver, es que Phil es uno de los nuestros, una persona relativamente común y corriente que, a pesar de tener la gran suerte de poder hacer este programa, reacciona como lo haría una persona que se maravilla ante las pequeñas cosas de la vida.

Quédate con quien te vea como Phil a la comida

Mi mamá dice que tiene cara de tonto. Yo digo que es de felicidad genuina, y los ojos y los gestos que hace en el momento de que le ponen un plato de comida enfrente o cuando prueba un platillo son una de las cosas que más me gustan del programa. Cero pretensiones, cero necesidad de ponerse en un altar superior por cuánto conocimiento tenga sobre la comida o el lugar, cero deseo de ser una guía absoluta. Por el contrario, Phil parece ser solo un observante de paso. Él mismo admite que solo es un lucky bastard.

Necesitamos más personas así en la pantalla. Alguien que al viajar hace lo mismo que haría uno de nosotros: tener una videollamada con sus papás para decirles lo increíble que es el lugar que está visitando. Aunque si hay algo que quisiera imitar de Phil es su habilidad de conectarse con personas del país que visita. Kudos a los productores que le consiguen invitados tan interesantes que le abren las cocinas de sus restaurantes y sus casas. 

No olvidaré el episodio de Ciudad de México en que Enrique Olvera (su restaurante "Pujol" está entre los 50 mejores restaurantes del mundo y tiene su propio episodio de "Chef's Table") lo invita a comer a su casa. Enrique Olvera toma Tecate. ¡Tecate! No quiero sonar como una lunática, pero ese fun fact me hizo comprar una en mi siguiente visita al supermercado solo para probarla. O en el episodio de Nueva York, cuando Massimo Bottura (el dueño del restaurante #1 en el mundo) se levanta a pedir un bocado del salmón que ordenaron en la mesa de la par... y luego dice que estaba sobrecocido. O cuando en Israel Phil simplemente se sienta con un grupo de señoras que se han reunido para un café en un centro comercial, o el grupo de amigos en Lisboa con los pasteles de nata.

Phil es quizás como el tío cuyos relatos de viajes y experiencias te gusta escuchar Yo no tengo un tío así, pero Phil puede adoptarme en su familia de Netflix el día que él quiera y espero que sea por muchas, muchas temporadas más.

Estas son las ciudades que ha visitado a la fecha:

Temporada 1:
  1. Bangkok
  2. Saigón
  3. Tel Aviv
  4. Lisboa
  5. Nueva Orléans
  6. Ciudad de México

Temporada 2: 
  1. Venecia
  2. Dublín
  3. Buenos Aires
  4. Copenhagen
  5. Ciudad del Cabo
  6. Nueva York

Demasiado personal

¿Me estoy perdiendo algo de la vida?

domingo, julio 22, 2018

El "Fear Of Missing Out" (FOMO por sus siglas en inglés) ha sido caracterizado como el miedo a perderse de algo en redes sociales, lo que irónicamente hace que las personas vivan prendidas a sus dispositivos móviles. Mi FOMO es un tanto distinto. Digamos que no tiene nada que ver con el mundillo digital, y está más relacionado con la vida misma.

Hace poco cumplí 32 años. Como una mujer soltera y sin hijos, sin prospectos ni de lo uno ni de lo otro, a estas alturas de la vida una creería que ya debería estar acostumbrada a los comentarios y preguntas relacionados con la maternidad. Aunque soy muy buena esquivándolas, en mi interior no salgo ilesa, porque la verdad es que yo también lo pienso, en ocasiones constantemente.

Quisiera saber de quién es esta ilustración para poder darle el crédito debidamente.


¿Estoy perdiéndome de algo por no estar en una relación? Si no llegara a experimentar una relación afectiva sana, vivir con alguien, el matrimonio o todas las anteriores, ¿de cuántas experiencias humanas me estaría quedando afuera? Sin los hijos, ¿cómo voy a saber qué se siente que otro ser humano dependa enteramente de mí? O qué se siente en el pecho verlo crecer y convertirse en su propia persona. Compartir sus sueños y sus miedos.

Esto importa, claro está, porque para mí son cosas deseables, si bien sé que no es algo para lo que esté del todo lista en la actualidad. Si fuera un capricho voluble, ni siquiera estaríamos teniendo esta conversación, y aunque estoy segura de que puedo tener una buena vida soltera y sin hijos, hay una parte de mí que está convencida de que está perdiéndose de algo. Es como tener un paquete de cable y que te salga un anuncio de que HBO no está disponible para ti. O que un sitio web te diga que un video no está disponible para tu país. O que el mesero te informe que ya no tienen del postre que sonaba más apetecible en el menú.

¿Me estoy perdiendo algo de la vida? Solo el tiempo lo dirá.


En la TV

Jake Peralta y su "Nine-Nine!"

sábado, julio 21, 2018


¿Les pasa que ven lo mismo, lo mismo y más de lo mismo, o en su defecto, solo lo que Netflix les sugiere? Tal vez yo soy la única, pero antes de sucumbir a "Brooklyn Nine-Nine" tenía un buen rato de no soltar un par de carcajadas y "descubrir" una comedia como tal -ya les había hablado de "The Good Place", pero sigo debatiéndome entre si califica como comedia o algo más... ¿tragicomedia tal vez?-.

No he descubierto nada nuevo. Brooklyn Nine-Nine lleva ya 5 temporadas de combinar la comedia con un ligero toque de género policíaco, aunque por momentos no sabes si es una sátira o si realmente intentan incorporar algo de seriedad tipo "Law and Order" y sus congéneres. De haberlo sabido antes, no estaría poniéndome al día en Netflix, donde pueden encontrar las primeras cuatro temporadas.

Admito que, aparte de mi falta de conocimiento sobre el plot de la serie, mi aversión a Andy Samberg fue lo que me mantuvo alejada de esta joya. Sí, Andy Samberg no me cae del todo bien porque lo asocio con su persona de "Saturday Night Live", pero a Jake Peralta... A Jake Peralta lo adoro. Creo que uno de los factores determinantes de la simpatía del show es que no hay personaje que caiga mal. A todos se les agarra cariño.

El ego de Jake (que van desinflando un poco cada temporada), la obsesiva y perfeccionista Amy, el ingenuo Boyle, la agresiva Rosa, el conciliador Terry, la loca y sarcástica Gina, hasta a los buenos para nada Hitchcock y Scully... todos son, pues, todos unos personajes. Pero mi favorito absoluto es el Capitán Raymond Holt. ¿Cómo hace el actor para no mostrar ninguna expresión facial? En serio. Si yo fuera él, no podría contener la risa.

Un jefe así, por favor 💙

Juntos hacen un gran equipo de detectives (y cast). Me encanta en particular cuando hacen su grito de "Nine-Nine!". Así que gracias al genio que decidió salvarlos de la cancelación, porque esta serie tiene potencial para ir para largo.


Divagando ando

4 verdades duras

sábado, julio 14, 2018

De alguna manera fui a parar al blog "Barking up the wrong tree", a un post titulado "4 harsh truths that will make you a better person" ("4 verdades duras que te harán una mejor persona"), que se resumen así: te vas a morir, cualquier cosa que valga la pena tomará más trabajo, nunca serás perfectamente feliz y las personas te decepcionarán. Vaya combinación.


Estas 'verdades' no podrían ser más... verdaderas. Yo incluso agregaría una quinta: La vida no es justa. En lugar de frustrarnos, aceptar estas verdades deberían motivarnos. ¿Llevaríamos la misma vida si recordáramos que nuestro tiempo en este mundo es finito? Si dejáramos de aspirar a una "vida perfecta" y de creer que seremos felices hasta que lo tengamos todo, probablemente seríamos más felices. Y si dejáramos de tener expectativas sobre los demás, el golpe de la decepción sería menor (o inexistente), porque pues, las cosas pasan.

Pero quizás la mejor de todas, y la más complicada, sea "Cualquier cosa que valga la pena tomará más trabajo". Aunque sea tan fácil desanimarse.

Alguien me dijo que la motivación es oscilante y que por eso es mejor tener disciplina y estar motivado. Tal vez esa persona tiene toda la razón.

Divagando ando

Consejos no solicitados

sábado, julio 14, 2018

A veces toca morderse la lengua para no dar consejos u opiniones no solicitadas. Me pasa más seguido de lo que quisiera (o debería), pero con el tiempo y la práctica, cada vez me vuelvo más consciente de cuándo quedarme callada y dejar que la otra persona resuelva por su cuenta lo que tenga que resolver. Porque por más grande que sea el cariño, una no puede ir por el mundo pretendiendo que puede arreglar las vidas ajenas. Después de todo, pensar siquiera que tenemos "la solución", "la razón" o "un mejor punto de vista", simplemente es pretencioso de nuestra parte.




En mente