Lugares sacados de un cuento de hadas

Hace años vi un documental sobre Walt Disney en que mencionaban que él enviaba a sus artistas a Europa para hallar inspiración para la dirección de arte de sus películas o inclusive para las atracciones de sus parques temáticos. Se dice, por ejemplo, que el castillo de Cenicienta en Disney World toma su semblante del Alcázar de Segovia en España y de Neuschwanstein en Alemania. 

A quienes crecimos viendo películas animadas no nos sorprenderá entonces llegar a un lugar que se ve literalmente como sacado de un cuento de hadas. Esto me pasó a mí al planear un corto viaje del día a Annecy, Francia, cuyo casco antiguo, al menos en mi imaginación, podría haber sido el escenario de una secuencia coreografiada para "La Bella y la Bestia", con Bella interactuando con los aldeanos mientras cantaba melódicamente.

  

   

   
 Postales de Annecy

Ubicada en la Alta Saboya a menos de una hora de Ginebra, Suiza, Annecy es una tarjeta postal en vivo, con su lago del mismo nombre y rodeada de montañas. Su principal característica son sus canales con aguas tan cristalinas que te hacen preguntarte si es real o si ha sido diseñado por un Imagineer de Disney. Pero es real. Tiene esos toques auténticos en las plaquitas de mármol que le dejan en acción de gracias a la imagen de la Inmaculada Concepción en la iglesia. O en los cerditos de mazapán en la vitrina de un café. O en el arte callejero que anunciaba claramente que "It's time to unfuck the world".

En este viaje me crucé con más de un lugar sacado de un cuento de hadas, de esos que te hacen preguntarte si tus ojos no te engañan y que te hacen pellizcarte para corroborar que no estás soñando. He llegado a la conclusión de que lo curioso de estos lugares es que se prestan para que cada quien escriba una historia en su cabeza usándolos como escenario. ¿Qué historia secreta de amor podría ocultar el Bastión de los Pescadores en Budapest? ¿Qué novela gótica podría transcurrir en el castillo de Praga? ¿Cómo sería la vida de una joven en Brujas en el medioevo o el renacimiento?

Lo cierto es que, en ocasiones, la belleza de la realidad supera a la ficción.

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