10 cosas que aprendí de mi querida Jane

miércoles, septiembre 11, 2013

Mientras que esta entrada no puede ser tomada en serio ya que dista mucho de ser el análisis comparativo que sueño algún día hacer de la obra completa de Austen (sí, eso incluye "Northanger Abbey", ugh), es la amalgama perfecta de mis detalles favoritos o más recordados de los libros y las diferentes interpretaciones que el cine se ha encargado de dar a las cuatro principales novelas de mi querida Jane.

1. Un par de finos ojos y leer contribuyen a que una mujer sea considerada como realizada y con logros. 

Y esto es algo que aprecio mucho de Elizabeth Bennet como heroína austeniana. Que toma ventaja de su inteligencia, porque ya Jane es la hermana "bonita", y aparte le da personalidad (cosa que creo que ni Jane tenía y mucho menos Mary, Lydia y Kitty). Podríamos hasta decir, por qué no, que Lizzie es ocurrente e irreverente.


2. Mi buena opinión una vez perdida, está perdida para siempre. He dicho. No cambiaré de opinión. 

“In vain have I struggled. It will not do. My feelings will not be repressed. You must allow me to tell you how ardently I admire and love you.”
― Jane Austen, Pride And Prejudice
Ustedes no tienen idea cuánto odié al señor Darcy cuando se le propuso a Elizabeth y después de esa frase magistral, lo siguiente salió de su boca:



Pero si me abre las puertas de Pemberley, me admira mientras toco el pianoforte con su hermana Georgina y me hace estos ojitos... Ahí sí que no respondo. No, que me enamoro.

3. Hay que tener cuidado con los hombres malintencionados como Willoughby y Wickham...

George Wickham es un ser despreciable. Eso ya lo sabemos. Jamás se arrepentirá de todo lo que hizo. Pero Willoughby me parece peor. Imperdonable. Enamorando a Marianne y después descartándola por pobre. Eso sí que no.

Muchacho, muchacho malo. Es mentiroso.

4. ...porque de lo contrario, te podés escapar a morir de neumonía y mal de amores.



He de confesar que nunca fui partidaria de que la romántica Marianne casi se muera "por amor". Pero entre más veo la película, más he llegado a apreciar esa serie de escenas. Marianne bajo la lluvia recitando, la idea de Willoughby a la distancia, la preocupación de Elinor, la desesperación del Coronel Brandon. Es demasiado para mi cursilería.

5. No hay que jugar a la casamentera. Te puede ir mal.

Emma no es mi favorita. Por mucho que vea la película e incluso me guste la adaptación de "Clueless" (Paul Rudd jovencito, pfff, ¡por favor!) detesto a la Emma del libro. Es mala. En serio. Es la mean girl de todas las heroínas austenianas. Pero algo que sí aprecio es que Emma y el señor Knightley sean los únicos que en verdad se conocen (para los parámetros de la época) antes de casarse. Por eso no hay que jugar a la casamentera. Tu mejor amiga Tai la señorita Smith puede enamorarse del hombre del que tú no sabías que estabas enamorada.

6. Las hermanas van primero. 

Es un tema recurrente en el mundo austeniano. Aún si Emma no tiene una relación cercana con su hermana porque ella ya es casada y si las hermanas de la pobre Anne están a cuál peor, Jane siempre nos remarca que el lazo entre hermanas es de los más fuertes. No hay mejor ejemplo que las hermanas Dashwood, las personificaciones de la sensatez y el sentimiento. Una de mis escenas favoritas de S&S es cuando Marianne se entera del compromiso de Edward y le reclama a Elinor y esta se quiebra demostrándole que ella también tiene sentimientos. No sé. Quizá me lo tomo muy personal. Pero me encanta.

Cuando Marianne ve a Willoughby con la otra. Igh. Demasiado heavy.

7. Tu familia puede presionarte para que te cases, pero nadie será jamás tan malo como la señora Bennet.

Mis pobres nervios con sus diez mil libras al año. Tiene que ser uno de los mejores personajes de P&P y de las interpretaciones actorales en la adaptación de la BBC de 1995. Nunca me quejaré de nadie de mi familia si la tengo a ella en mente.


8. Los hombres, incluso los más serios como el capitán Wentworth y el señor Darcy, se expresan mejor por escrito. ¡Y vaya qué cartas hacen!

“You pierce my soul. I am half agony, half hope...I have loved none but you.”
― Jane Austen, Persuasion
No le digan a Darcy pero a veces creo que prefiero a Wentworth. Y no es solo por la carta. Es la idea de que ese amor que dejaste ir regrese y el timing sea el correcto.

9. No importa el malentendido. Todo se soluciona con una declaración romántica capaz de que Emma Thompson tiemble y entre en llanto.

Edward Ferrars es un "Mñe" absoluto. Entre más lo pienso, el tipo prácticamente ni sale en el libro. Lo que lo salva en la película de Ang Lee es que lo haya interpretado un joven Hugh Grant. Aún así, la declaración al final de S&S es memorable.

10. Está bien si te querés casar. Y preferiblemente con un hombre soltero en posesión de una buena fortuna. Pero que sea "por amor". 

“It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife.”
― Jane Austen, Pride And Prejudice
Tengo mis dudas sobre si Lizzie es o no gold digger. O si incluso se casa en agradecimiento con Darcy por haber recuperado a Lydia. Lo mismo en el caso de Marianne y el Coronel Brandon. Pero a final de cuentas es un libro y ellos son personajes, por lo que elijo irme a dormir tranquila pensando que mi querida Jane nunca condonaría el matrimonio por conveniencia y que sus obras son un reflejo de la situación para las mujeres de su época. 

And they lived happily ever after... until people started writing crazy fan fiction.



"One doesn't read Jane Austen; one re-reads Jane Austen."
William F. Buckley, Jr

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