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Mostrando entradas de noviembre, 2009

La diferencia entre oír y escuchar

Se acabaron los consejos Por aquello de las vueltas que da la vida terminé miércoles y jueves en un taller sobre "Coaching gerencial", aunque debo admitir que mi principal motivación era la comida de FUSAL (que dista años luz de la de mi casa). Lo curioso es que la palabra "coaching" me hacía pensar en la música de Rocky. Sí, en una canción, pero se entiende el panorama que me imaginaba, ¿verdad? Entrenador, pep talks, cheers, quitarle el sudor de la frente al otro, etc. Ya estando en el taller me di cuenta de que andaba dando vía y, una vez más, me sorprendí por todas las cosas que se inventan (o descubren) quienes estudian el comportamiento humano. No voy a ni siquiera intentar explicar a profundidad qué es coaching , porque apenas y lo voy entendiendo -un cambio de chip mental será requerido-. Solo me remitiré a ponerlo en mis palabras: aprender a escuchar a los demás, hacer las preguntas correctas, reforzar y valorar a la persona que lo recibe para que

Hacer amigos

¿Por qué no? En ocasiones, me considero socially awkward, como la niña nueva en el kínder que ve la gloria cuando llega otro niño a hablarle y le ahorra los gigantescos pasos de atravesarse el salón para ir a socializar con sus pares o que en el peor de los casos, se aferra a las enaguas de la mamá. Es raro, porque puedo estar haciendo fila a la par de alguien y ponerme a platicar así como si nada. También puedo participar sin problema en una conversación social, de esas en las que te ponés a hablar de temas sacados del periódico o noticiero durante un almuerzo de trabajo. Pero a la hora de conocer nuevas personas, me vuelvo a sentir la niña de kínder. A la primera, soy callada -al final, no tanto.- A la segunda, no hallo por dónde comenzar, me cuesta romper el hielo y hallarle el lado a la gente. Y a la tercera, generalmente, ya he entrado en confianza. La semana pasada experimenté eso de "hacer amigos" -o al menos conocer gente nueva-, por primera vez en mucho tiempo. Lle

Todos somos losers

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O lo fuimos en algún momento Con mi hermana nos ha dado por ver " Glee ", el nuevo programa de FOX que convirtió mi fantasía de ver series musicales en realidad (¿se imaginan "CSI: The Musical" con Grisson cantando ópera?). Por un lado, la combinación de los arreglos de canciones populares y las performances de los actores, es tan buena que te dan hasta ganas de cantar con el sing-along , buscar los videos en YouTube o bajar las canciones. Por otra, encuentro la propuesta bastante original, aunque por momentos me parece una versión anti Disney (o más realista) de "High School Musical" donde los geeks y los bullies no conviven pacíficamente, y la cheerleader y la nerd no se hacen amigas aún cuando las dos se disputan el afecto del capitán del equipo de la escuela, y claro, todos andan calenturientos y con las hormonas revueltas. Pero sobre todo, hace que uno se proyecte en los personajes. Tal vez no seás el "cuatro ojos" en silla de r

Si todavía no es navidad

Santa se adelantó demasiado Puede que para ustedes la Navidad sea, como el almacén La Nueva Milagrosa, "una gran cosa", tan grande que de hecho anhelan que llegue hasta con 3 meses de antelación. Pero para mí, si bien no le hago la competencia al Grinch y a don Scrooge , la Navidad va comenzando allá por el 20 ó 21 de diciembre que ya se respira el ambiente de vacación en el aire. Hacerlo más temprano -digamos, por poner un ejemplo, ¡desde finales de octubre!- me parece que solo contribuye a generar altas expectativas consumistas para los salvadoreños y las salvadoreñas (y por ende, propicia posibles frustraciones). Sin embargo, aún hasta aquellos que todavía estamos conscientes de que apenas vamos por mediados de noviembre -por muy rápido que pase el tiempo-, o de que en estos dorados tiempos no estamos para gastar lo que no tenemos y encima de eso, enjaranarnos, en ocasiones nos cuesta resistirnos a la tentación de caer en las garras de los jingle-bells' y los we

Tú cantas para mí

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♪ Oh oh oh oh ♫ En una noche de soledad y desesperación, al son de "Si hay Dios", llegué a pensar que Alejandro Sanz describía en la letra de sus canciones lo que sentía en esos momentos, como si fuera el soundtrack de ese capítulo de la serie dramática que puede llegar a ser la vida. En otra noche de aburrimiento -y sí, de soledad, lo admito-, llegué a escuchar sus canciones una y otra vez tratando de encontrar un patrón en el contenido y en la discografía (y terminó en este post ). De mi análisis de contenido improvisado y sin oficio, llegué a la conclusión que, entre más joven, él escribía más optimista acerca del amor: "Si tú me miras" y "Los dos cogidos de la mano" son una muestra. Pero, al llegar "Al tren de los momentos" -aunque mi favorito-, era claro que algo andaba mal en la fuente de inspiración de Sanz -deletréese D-I-V-O-R-C-I-O, escúchese en "A la primera persona", "En la planta de tus pies" y "Se lo

(Des)orden obsesivo compulsivo

Cuando ando en mis días (no esos, otros) Son lapsos que me dan. Dios sabe que no es todo el tiempo y que trato de contenerme, pero a veces no lo logro. Toqué fondo un día de la semana pasada, cuando cerca de las 2 de la madrugada, me levanté a revisar todo mi clóset buscando una camisa que no recordaba haber guardado. Dos semanas antes, en otro arranque, lo había organizado por colores, así que en la locura actual pensé no tendría por qué costarme encontrar la prenda. Pero no fue así. Y no me pude quedar quieta. Fui sigilosamente al clóset de mi mamá y tampoco hubo resultados. In crescendo , la manía me llevó hasta el área de servicio, hurgando por todos lados si había señal de la dichosa camisa, otra vez sin resultados. Regresé, más que desilusionada, convencida de que me había vuelto loca, porque nadie en su sano juicio pasa 20 minutos en la madrugada buscando una pinche camisa. Hasta que se me encendió el foco y busqué en la ropa de mi hermana: ahí estaba. A escasos metros de

10 Falsedades sobre trabajar en casa

En el más puro tono de revista de mujeres* Algunos disfrutan de freelancear. Otros -como yo-, lo hacen porque no hay de otra, ya sea porque la mayoría de las veces se tiene la oportunidad de generar más ingresos que en una plaza fija, porque están ganándose el derecho de piso en alguna empresa u organismo, o para ganar experiencia y engrosar de esa forma las páginas del currículum. Por eso, ¡aquí les van las 10 falsedades sobre trabajar en casa! Eres tu propio jefe. Sí, eres tu propio jefe, pero eso también significa que eres tu propio patrono, por lo que tienes que hacerte cargo de tu propio ISSS y AFP, o resignarte a no cotizar por el momento. Eres un "empleado independiente". Sí, tal como dice mi conciencia en nuestras citas cada 3 semanas, no estás desempleado, pero técnicamente, tampoco estás empleado. Entonces, ¿en qué quedamos? Trabajar como outsourcing es el epítome de "cool". Sí, las palabras "consultor independiente" o "asesor ex

Otro lunes de desempleo

Semana #46 En otra época, mi única expectativa al abrir los pediódicos del día lunes era leer los resultados del fútbol. En otra, pudo haber sido resolver el SUDOKU para matar el aburrimiento. Pero por las últimas 46 semanas, lo abro solo con la intención de leer la guía de empleos. Creo que, como la mayoría de personas que la consultamos, ya lo hago por inercia. No sé qué espero hallar entre sus páginas, pero a estas alturas sí sé que las probabilidades de que en ella encuentre un anuncio para el trabajo de mis sueños son mínimas. Y aunque apareciera el dichoso anuncio y el mentado empleo, mandado a hacer a Ilobasco especialmente para mí, por cada requisito que llenara, otro juega en mi contra. ¿Graduado? Sí, en mayo. ¿Mayor de 25 años? Hasta el 2011. "Inglés avanzado". Sí. "Manejo de paquetes de software". Sí. "Licencia de conducir". Sí. "Sin compromisos". Sí. "Disponibilidad inmediata". Sí. "Experiencia comprobable de al menos

Suficiente

El adjetivo de los inconformes A veces nos parece que nada de lo que hacemos es suficiente. Otras, las más frustrantes, nos parece que aunque hacemos bastante para lo que se necesita (y hasta más de la cuenta), para los otros nunca es lo suficientemente bueno. Y si bien podríamos decir que ya tuvimos suficiente de nunca hacer suficiente, ni hacerlo lo suficientemente bien; o que ya fue suficiente de querer complacer a los otros, uno decide que, en cambio, de hoy en adelante, solo hará lo justo. Lo justo dentro de nuestras posibilidades y lo justo dentro de sus expectativas.