Cosas que pasan

Cómo hacer una reflexión para el año nuevo

lunes, diciembre 31, 2018

Estamos a horas de que se acabe el año en este huso horario. Hasta hace unos años, la celebración del año nuevo era algo que me emocionaba. Un año. Nuevo. Wow. Luego decidí que todos los años son iguales, que el tiempo es como un círculo en el que no necesariamente distingues cuál es el principio y cuál es el fin, que el calendario no dicta en realidad que algo nuevo pasa en tu vida. Cuando era estudiante hacía sentido: el año nuevo traía un nuevo año escolar, un nuevo semestre en la universidad. Ahora bromeo que la vida es eso que pasa entre una película de Marvel y otra.

Sin embargo, para celebrar el fin de un ciclo, me di a la tarea de hacer una especie de reflexión del 2018 y visualización del 2019. Estas son algunas de las preguntas que recomendaría para dicho ejercicio:

  1. Logros (ej. este año publiqué más entradas en el blog que en los últimos cinco años); una cosa que habrías hecho diferente y por qué; algo de lo que estás especialmente orgullosa; tus principales desafíos u obstáculos (ej. yo misma); y la razón por la que estás particularmente agradecida del 2018.
  2. Hacer una lista de cosas que quisiera hacer más (ej. bailar, salir los fines de semana) y que quisiera hacer menos (ej. ser sarcástica, trabajar hasta tarde).
  3. Algo en lo que quisiera mejorar, dos cosas nuevas que quisiera intentar y tres cosas o temas sobre los que quisiera aprender en el 2019 (ej. geografía).
  4. Cuáles son tres emociones que quisieras sentir más en el 2019 y cómo crearás un ambiente para sentir esas emociones (ej. sentido de logro, asombro y júbilo).
  5. Imagina que es el fin del 2019 y fue tu mejor año hasta la fecha. Haz una lista de eventos, logros, personas y cosas que lo hicieron tan bueno (ej. sobrepasar la entrada #600 en este blog, un fin de semana largo en la playa, hacer el viaje más fantástico a Europa).




Y claro está,

Demasiado personal

El período más solitario de mi vida

lunes, diciembre 31, 2018

Bridget Jones, my spirit animal


He llegado a la conclusión de que este debe ser el período más solitario de mi vida. De verdad. No estoy exagerando. Tengo evidencia que respalda dicha conclusión. Como he sostenido en años anteriores, hay una diferencia entre estar sola, sentirse sola y saber que estás sola. En mi caso cumplo con esas tres condiciones. Para empeorar la situación, estoy sola y triste, muy mala combinación.

Y no me refiero a "sola" como sinónimo de "soltera", porque a esto último francamente ya estoy acostumbrada. Sino a sola, sola. Sola con contadísimos amigos y aún más escaso contacto humano significativo, de ese que te nutre. Sola aún rodeada de personas con las que interactúo diariamente, pero que me demuestran que el ruido puede ser una distracción, pero no hace compañía.

¿Cómo se deshace una de su soledad? No creo que haya solución instantánea. No se entablan relaciones entrañables de un día para el otro. Para comenzar, ¿cómo se hacen amigos nuevos después de los 30? No se encuentran en una app, aunque hoy por un minuto lo contemplé. Podrías intentar remendar relaciones fragmentadas, pero probablemente no venga al caso. Si el vínculo se rompió, pues, que por algo será. Aparte que se necesita de la voluntad de ambas partes para que funcione.

¿Qué tal si esto no es un período sino que simplemente así es mi vida? Existe la posibilidad. Conozco personas que por años pasan sin interactuar con amigos, o que tienen amistades superficiales, de esas que sobreviven de recuerdos de otros tiempos o que son amistades para reuniones sociales.

¿Cuánto tiempo puede una sobrevivir sola? O mejor dicho, sin ese contacto humano que te hace humano y te salva de ser un autómata.

Otra serie de preguntas para las que no tengo respuesta.

En mente