Viajes

Cinco respuestas post-viaje a la pregunta "Why Chicago?"

domingo, diciembre 31, 2017

And all that jazz ūüéĶ


Cuando el oficial me apart√≥ de la fila a mi llegada en el aeropuerto de O'Hare un s√°bado por la tarde, me hizo una pregunta que ya hab√≠a escuchado al menos un par de veces antes del viaje: "¿Por qu√© Chicago?". Me dediqu√© a explicarle que un amigo no paraba de hablar de lo mucho que le hab√≠a gustado, y que yo estaba ah√≠ para ver qu√© ten√≠a de fascinante, aprovechando una oferta en el boleto de avi√≥n y un fin de semana largo.

Eran los hechos. Sin embargo, tambi√©n es cierto que sab√≠a muy poco acerca de Chicago, aparte de que la llaman "la ciudad de los vientos" y es famosa por la pizza de masa alta. Viendo hacia atr√°s, conoc√≠a Chicago m√°s de lo que recordaba, solo de verlo en un pu√Īado de pel√≠culas como "My best friend's wedding", "Baby's day out", "Ferris Bueller's day off", "The break-up" y en "While you were sleeping" (una de mis pel√≠culas favoritas ūüíē). Simplemente no estaba en mi top of mind. 

Esta vez apenas y me molest√© en investigar lo b√°sico (OK, lo b√°sico para mi est√°ndar de planificaci√≥n). Mis expectativas eran bajas y mi mente, m√°s abierta. Me dediqu√© a disfrutar lo que pude, a apreciar las oportunidades que tuve y a improvisar seg√ļn la necesidad. Ahora, post-viaje, tengo cinco respuestas a la pregunta "¿Por qu√© Chicago?".

#1 La comida

Admito que cuando viajo tiendo a preocuparme tanto por el dinero (y por aquello de las emergencias) que tiendo a comer menos. Soy de ese tipo de turista y mi necedad hace que me pierda de ciertas cosas. Sin embargo, Chicago fue la excepción, convirtiéndose en una experiencia gastronómica singular, en parte gracias a las recomendaciones de mi amigo y su larga lista de restaurantes, cafés y bares.

Como yo contaba con poco menos de cuatro días, hubo que priorizar, y la primera tarea al momento de bajarme del metro en Clark/Lake fue buscar comida. Caminar en círculos bajo la lluvia, con un frío que se cala capa por capa de ropa hasta los huesos, incomunicada, sin mapa ni idea de adónde estás y para dónde vas, ciertamente te da hambre.

Pero después de lo que se sintió como una eternidad, la ciudad gris se iluminó con la marquesina del teatro de Chicago y mi estómago se calentó con los bao buns de Wow Bao y el más delicioso caldo tailandés. Claro, si hubiera caminado en línea recta cuando salí de la estación lo habría encontrado a dos cuadras, pero así se aprecian más los detalles como los tulipanes en las jardineras de las calles.

Esa noche, despu√©s de dar una vuelta innecesaria en el Loop, de nuevo caminar en c√≠rculos bajo una lluvia torrencial, perd√≠ mi reservaci√≥n en Little Goat Dinner ūüíĒ, el restaurante de Stephanie Izard, ganadora de la cuarta temporada de Top Chef y, m√°s recientemente, Iron Chef. Resignada, termin√© cenando pasta en Reno, un restaurante ultra hipster en el barrio de mi Airbnb, mientras ve√≠a la tormenta azotar sobre Logan Square.

La lluvia cedió un poco el domingo, aunque el frío continuó. Un desayuno rápido para llevar de Do-Rite Donuts, las más exquisitas donas. Mi elección de sabores fue red velvet y, mi favorita, limón y pistacho. Como no se puede ir a Chicago sin probar la pizza de masa alta (deep dish), la visita a Giordano's era obligatoria, con una Goose Island Urban Wheat (la recomendación del mesero) para aguantar la espera de media hora y recargar baterías para seguir caminando.


Ese día terminé en un Trader Joe's viendo todas las cosas que no podía llevarme a mi casa y comprando las que sí podían hacer el viaje de regreso. Trader Joe's es un paraíso para comprar souvenirs comestibles, como las cerezas cubiertas de chocolate oscuro que siempre compro para compartir pero raras veces llegan a otras manos. También es bueno para economizar si en tu alojamiento tienes acceso a la cocina.

La oportunidad para probar Little Goat Diner lleg√≥ dos d√≠as despu√©s del plan original, cuando decid√≠ que pod√≠a intentar ir al restaurante sin reservaci√≥n porque era lunes - esta vez revisando bien en Google Maps c√≥mo llegar para no perderme. ¿C√≥mo podr√≠a estar lleno un lunes a eso de las 11 a.m.? La gente trabaja, ¿qui√©n ir√≠a a brunch? Pues, no, estuvo mal suponer. No solo estaba lleno, sino que ¡hab√≠a gente esperando entrar! Con la suerte de andar sola, me sentaron de inmediato en la barra, el mejor asiento de la casa porque pod√≠a ver toda la comida que sal√≠a de la cocina.

Si me dijeran "Dibuja tu restaurante so√Īado", probablemente se ver√≠a como Little Goat Diner. El sal√≥n, con sus l√≠neas limpias, paleta neutral y gran tragaluz al centro, enamora al ojo desde el momento en que entras. El men√ļ casual est√° lleno de opciones creativas para desayunar a cualquier hora del d√≠a, s√°ndwiches, hamburguesas, entre otros.

En mi cruzada personal por probar algo que no podr√≠a ordenar en El Salvador, orden√© camarones con cheesy grits. Siempre hab√≠a querido probar los grits, s√©mola de ma√≠z popular en el sur de Estados Unidos. Si todos los grits saben como el que preparan en LGD, es justo decir que saben a confort en un plato, en un ¿caldo? ¿salsa? de la que no dej√© ni una gota.

Siguiendo con el tema sure√Īo, ped√≠ un biscuit del tama√Īo de mi pu√Īo, que termin√≥ siendo devorado con mantequilla y mermelada. Lo √ļnico que lamento es haber quedado tan llena que no pas√© por la panader√≠a por algo para llevar.

¿Cu√°nto rompe la alcanc√≠a ir a LGD? No mucho. Creo que podr√≠as gastar m√°s en una de esas grandes franquicias que vienen a pa√≠ses como el nuestro. Ahora bien, hay que tomar en cuenta que Little Goat es un diner, y que Stephanie Izard tiene otros dos restaurantes m√°s formales, pero la moraleja es que a veces se encuentran work arounds para probar la cocina de un celebrity chef.

La alcancía se rompió esa noche con una cuenta rondando los $50 en Avec, otro restaurante en el West Loop, altamente recomendado por mi amigo/guía turístico/mentor foodie y para el que sí logré mi reservación. De líneas limpias, sobrio pero elegante, con detalles en madera en abundancia y ambiente cálido, si LGD se siente como una cafetería posh pero amigable, Avec es en definitiva un lugar para el que desearías andar mejor vestida. No con esto quiero decir que sea intimidante o incómodo, pero de entrada sabes que es otro nivel.

Mi cena en Avec fue una experiencia en s√≠ misma. El restaurante define su concepto como "platos mediterr√°neos r√ļsticos para compartir en un ambiente √≠ntimo", lo que puede ser una desventaja si andas sola y no tienes con qui√©n compartir los platos peque√Īos para probar distintas cosas del men√ļ. En ese caso, toca hacer el sacrificio de ordenar dos platos peque√Īos. El primero, los famosos d√°tiles rellenos de chorizo con tocino en una salsa de tomate con chile piquillo. El segundo, un salm√≥n que ven√≠a con una letan√≠a de ingredientes que jam√°s hab√≠a escuchado, como harissa. Y de postre, un semifreddo de chocolate con ruibarbo y otro sinf√≠n de cosas. Todo absolutamente delicioso.

      

Para el d√≠a de mi retorno, me sent√≠a lo suficientemente aventurera para hacer una parada en Wicker Park antes del aeropuerto. El destino: Dove's Luncheonette, un restaurante de inspiraci√≥n mexicana. Orden√© lo menos mexicano del men√ļ, un pancake con ar√°ndanos, granola de almendras, crema de lim√≥n y jarabe de maple. Cuando la cacerola de hierro lleg√≥ a mi mesa, el caramelo burbujeando fue indicativo de que hab√≠a valido la pena arrastrar la maleta hasta este lugar tan simp√°tico justo debajo de la plataforma de Damen.


No s√© si regresar√≠a a Chicago, pero si lo hiciera ser√≠a para volver a comer en algunos de estos lugares y probar m√°s restaurantes. Tal vez esto de ser foodie se me pegue ūüėČ.

#2 El Instituto de Arte de Chicago

Entonces, ¿qu√© se hace en Chicago aparte de comer? Esta ciudad del estado de Illinois tiene varias atracciones, pero si tuviera que elegir solo una para recomendar ser√≠a el Instituto de Arte de Chicago, un museo del tama√Īo justo que se ubica a un costado del parque Millennium y para el que se necesita un m√≠nimo de 2 horas para recorrerlo.


Platicando con una colega viajera que hab√≠a visitado Chicago semanas antes que yo, las dos coincidimos en que despu√©s de visitar algunos de los museos m√°s grandes, como el Louvre o el Prado, uno tiende a pensar que los dem√°s no te pueden sorprender, pero el AIC es justo eso, una grata sorpresa de cuatro niveles, incluyendo el lobby, donde se encuentra una de las exhibiciones m√°s interesantes de todo el museo: los cuartos miniatura de Thorne, reproducciones a escala de interiores europeos y norteamericanos del siglo XIII a los a√Īos 1930. Como detalla este art√≠culo del New York Times, esta sala te hace sentir como un ni√Īo, y es perfecta para ni√Īos, ya que hay un borde alrededor que les permite quedar cara a cara con estas preciosuras.


Otras obras a resaltar son las ventanas de Chagall (sobre estas líneas), las pinturas impresionistas y las alas de arte moderno y contemporáneo, respectivamente, del tipo que te hace inclinar la cabeza y te deja un signo de interrogación en el rostro, como esta escultura de Jeff Koons, "Woman in tub".


#3 Los rascacielos y su historia

Mucha gente no lo sabe pero el rascacielos fue inventado en Chicago. Este es el tipo de fun fact que se aprende cuando te unes a un walking tour. Era mi primera vez en uno y lo recomendar√≠a sin duda alguna. El gu√≠a, Mike, quien hab√≠a trabajado por a√Īos en la oficina de turismo de la ciudad, se dedic√≥ por alrededor de dos horas a dar c√°tedra de la historia de la ciudad, desde el r√≠o Chicago, el lago Michigan, el gran incendio, los primeros edificios, el Loop, la Gran Exposici√≥n Universal, por qu√© la llaman la "ciudad de los vientos" (a pesar de no ser la ciudad con m√°s vientos) y m√°s. Lo incre√≠ble fue que Mike no supiera que a la noria o ferris wheel se le conoce como "la Chicago" en este rinc√≥n del mundo, aludiendo al hecho de que la invenci√≥n fue presentada en la ciudad del mismo nombre en 1893. Para informaci√≥n sobre la compa√Ī√≠a de tours que ocup√©, pueden visitar este enlace.

Cuando viajas sola es raro encontrar con qui√©n hablar, y este tour fue la oportunidad perfecta para interactuar con humanos, como la se√Īora que estaba en la ciudad solo por el fin de semana con motivo de una fiesta y terminamos platicando sobre c√≥mo ella hab√≠a vivido en Sevilla, Madrid, y luego en Antigua Guatemala. ¿Por qu√©? No s√©, creo que ella solo quer√≠a hablar mientras esper√°bamos al resto del grupo bajo la marquesina del teatro ūüėÜ.


Tambi√©n me sirvi√≥ para ver que es perfectamente com√ļn y normal que las mujeres viajen solas, algo que a algunas personas a√ļn les cuesta entender. Algunas hab√≠an cruzado el oc√©ano Atl√°ntico para llegar hasta ah√≠. Me pregunto si alguien les cuestion√≥ por qu√© Chicago...

Walking tour aparte, Chicago es fácil de recorrer a pie y sumamente agradable a la vista, con edificios tan altos que la neblina imposibilita ver hasta dónde llegan. Verdaderos rascacielos. Solo cruzar el puente DuSable y caminar por la avenida Michigan, conocida como Magnificent Mile, es un tour en sí mismo, si disfrutas de ver la arquitectura.




Si hace buen clima durante su estadía en Chicago, pueden subir a los observatorios de la torre Hancock o la torre Willis (la típica foto de turista en el mirador con piso de vidrio). Si está lloviendo, como me pasó a mí, no correrán con esa suerte y cualquiera los desanimará de gastar su dinero en las entradas, si acaso no están ya cerrados por la velocidad de los vientos. En ese caso, tocará admirar Chicago desde abajo, y fijarse en otros detalles, como este reloj que es mi favorito:



#4 Los espacios y transporte p√ļblico

Chicago tiene tanto espacio. Aunque Nueva York es grande, es f√°cil sentirse atrapado en medio de los grandes edificios. Eso no te pasa en Chicago, que adem√°s tiene hermosos espacios p√ļblicos, comenzando por Millennium Park, donde est√° la famosa escultura del Bean, o el "guisante de metal" como escuch√© a un par de espa√Īoles llamarlo, y la fuente Crown, una curiosa instalaci√≥n de arte digital / videoescultura en que dos pantallas interact√ļan la una con la otra y con los transe√ļntes.

Todos tienen esas fotos espectaculares en que el cielo se refleja en el Bean... Y yo tengo esta.


El parque queda cerca de las orillas del lago Michigan, tan grande que lo rodean cuatro estados. Creo que el acceso a lugares así debe aumentar exponencialmente tu calidad de vida y es algo que envidio de muchas de las ciudades que he conocido.

También a la orilla del lago están varias de las atracciones más familiares, como el Acuario Shedd y el Planetario Adler, aunque si me lo preguntan, sentarse en una de las bancas a ver el lago es una atracción en sí misma.

¿C√≥mo se puede recorrer la ciudad tan f√°cilmente? ¡En el metro, por supuesto! Una tarjeta Ventra para uso ilimitado por tres d√≠as te cuesta $20 y puedes tomar el metro desde el mism√≠simo aeropuerto O'Hare (l√≠nea azul).

Una vez entiendes cómo funciona el Loop puedes llegar a casi cualquier punto de la ciudad. Los buses son también fáciles de usar y te llevan a áreas donde el metro no - recordemos que Chicago es una ciudad grande.

No me da pena decir que me costó entender el circuito elevado, pero dejaría de ser yo si no tuviera la capacidad de reírme de mí misma ante algo tan bobo como no saber por dónde subir las gradas para tomar el tren en determinada dirección.

#5 Los vecindarios

Una de las ventajas del metro es que hace f√°cil recorrer los diferentes vecindarios. En mi caso, busqu√© desde el principio un Airbnb que estuviera cerca de una l√≠nea de metro y as√≠ fui a parar a Logan Square, un vecindario encantador con acceso a la l√≠nea azul, perfecta porque va directo a O'Hare y al Loop. Es un √°rea residencial tranquila en la que apenas y te encuentras a alguien en la calle. M√°s encantador es Wicker Park, o lo que alcanc√© a ver. En esas fechas en ambos vecindarios estaban grabando episodios de "Easy", una serie tipo antolog√≠a de Netflix que se sit√ļa en Chicago.


Si el people watching es lo suyo, pueden subirse al metro que los lleve a Wrigley Field en un día de juego. Ver a los fans de los Chicago Cubs ataviados con toda su parafernalia (mi favorita, la chica en el metro con la frazada de los Cubs) es un interesante ejercicio de observación, y se puede hacer desde la comodidad del Starbucks sobre la calle Clark.


Mi viaje de +/-3 d√≠as apenas cubri√≥ lo esencial de Chicago, pero qued√© satisfecha. Siento que puedo decir con propiedad que conozco Chicago, al menos lo m√°s tur√≠stico. Quedaron varios restaurantes y vecindarios en lista de espera. No s√© si regresar√≠a pronto, o en absoluto, pero de presentarse la oportunidad (y la oferta), quiz√°s me animar√≠a a visitarla de nuevo. La pr√≥xima vez espero que sea con un mejor clima.


Fechas qu√© recordar: 29 abril - 2 mayo, 2017
Duraci√≥n real: +/-3 d√≠as
Experiencias para siempre: El Instituto de Arte de Chicago y los tulipanes por todos lados.
Comida memorable: Toda. TODA. TODA. Pero Avec fue la m√°s especial.
Qué faltó de esencial: Las cosas que el clima no permitió, como el tour por el río (tipo Julia Roberts en "My best friend's wedding), el mirador de la torre Hancock, y tal vez ir a un juego de béisbol.
Qué aprendí: A empacar para el clima más extremo. Aunque iba preparada con una sombrilla, me tocó comprar guantes y gorro para sobrevivir el resto del viaje. Y a gastar en comida como parte de la experiencia (y no arrepentirme de ello).

Viajes

Caminando por Manhattan

lunes, diciembre 04, 2017


Nueva York es una de mis ciudades favoritas en todo el mundo. S√≠, es cierto que no tengo un pasaporte lleno de sellos para comparar, pero estoy convencida de que podr√© recorrer otros rincones del mundo y seguir√° siendo de mis favoritas, adonde seguir√© eternamente planeando viajes imaginarios para volver "alg√ļn d√≠a".

Hace un a√Īo fue mi turno de regresar a Nueva York y experimentarla de otra manera. Lejos de las t√≠picas atracciones tur√≠sticas, sin itinerarios ajetreados, a pie y en silencio, sin WiFi ni datos, entre el oto√Īo y el invierno, y con el esp√≠ritu navide√Īo a reventar. 

Navidad por todas partes

Tomar el tren hacia la estaci√≥n Penn en Manhattan al final de la tarde y salir de ese mundo subterr√°neo a una pl√©tora de luces de todos los colores. Cruzar la 34 y ver el edificio de Macy's con su enorme r√≥tulo con la palabra "Believe" ("Cree") y sus escaparates decorados para la √©poca. Avanzar al parque Bryant para ver el mercadillo de Navidad con sus ventas, los patinadores sobre la pista de hielo y el √°rbol de navidad con su decoraci√≥n patri√≥tica en rojo, blanco y azul. Seguir caminando por la quinta avenida, desviarme en el centro Rockefeller para ver el famoso √°rbol de "Mi pobre angelito 2", momento que repetir√≠a d√≠as m√°s tarde acompa√Īado de fresas cubiertas de chocolate Godiva despu√©s de la funci√≥n del "Christmas Spectacular" de las Rockettes en el Radio City Music Hall, f√≥rmula perfecta para entrar en el esp√≠ritu de la navidad. 

Detenerme a ver el juego de luces y m√ļsica en la fachada de Saks Fifth Avenue, mientras los polic√≠as dirigen el tr√°nsito de los cientos de peatones que han salido a la calle ese domingo. Ver afuera de la Catedral de San Patricio a un coro de monjas j√≥venes cantando villancicos y que una de ellas llamara mi atenci√≥n por usar zapatos tenis con su h√°bito. Un par de bloques m√°s arriba, admirar los escaparates de Bergdorf's con sus dise√Īos intr√≠nsecos y maniqu√≠es ataviados de ropa y zapatos que jam√°s podr√≠a costear. Una hora despu√©s, sentarme en Times Square, al centro de todas las luces, en medio de tantos otros turistas como yo y recordar la letra de "New York, New York", de Sinatra.

Caminar, caminar, caminar


Otro d√≠a comenz√≥ desde la punta de la isla con vista a la Estatua de la Libertad, en el parque Battery donde conoc√≠ oficialmente el oto√Īo en las hojas amarillas y rojizas de los √°rboles que a√ļn no hab√≠an sucumbido al fr√≠o del invierno. Ese d√≠a debo haber caminado unas 20 calles, con breves paradas en la Iglesia de la Trinidad, el memorial a los ataques terroristas del 9/11, el Oculus (la estaci√≥n de metro m√°s cara del mundo), hasta atravesar Tribeca, y despu√©s SoHo y sus calles empedradas y edificios con detalles de hierro en sus fachadas, y llegar al parque Washington Square, f√°cil de reconocer por todo aquel que vio "Friends" alguna vez en su vida. 

En mi experiencia viajando he descubierto que no cualquiera comprende el placer de solo caminar. Siempre me preguntan "¿Pero qu√© hiciste?", "¿Ad√≥nde fuiste?", "¿Ah√≠ que hay?". No siempre hago algo aparte de caminar. Ni voy a lugares espec√≠ficos todo el tiempo. A veces en los lugares en los que termino ni siquiera hay algo concreto, un monumento o un sitio ic√≥nico. Pero caminar es m√°s que caminar. Es ver la arquitectura de la ciudad transformarse ante tus ojos. Son los murales, los r√≥tulos, las calcoman√≠as pegadas en un acto de vandalismo urbano, los graffitti. Son los establecimientos comerciales, ver a la gente entrar y salir en su vida diaria, interactuando entre ellos. Es preguntarse qu√© tipo de vida llevan los habitantes de esos vecindarios y pensar si uno ser√≠a feliz ah√≠.
Una de las desventajas de viajar en diciembre es lo temprano que anochece. Para cuando me había trasladado de Greenwich Village a Chelsea en el metro, todo lo que pude ver desde el parque Highline fueron las luces de Nueva Jersey, a pesar de que no eran ni las 6 p.m. Ese lunes, taché de mi lista de deseos culinarios conocer el mercado de Chelsea, abajo de las instalaciones del canal de televisión por cable Food Network. Cualquier día que termine con un rollo de langosta califica como perfecto, en mi humilde opinión.

Tienes un e-mail

La principal ventaja de viajar sola es que nadie cuestiona tu salud mental al momento de proponer ideas como recorrer los lugares en que se desarrolla una de tus películas favoritas. En este caso: "You've got mail". Después de un paseo rápido en los alrededores del parque de Madison Square, incluyendo una estampa curiosa de una plazuela con hamacas frente al edificio Flatiron, me moví 73 calles hacia arriba, específicamente al Upper West Side, el vecindario en que se desenvuelve la historia de Kathleen Kelly y Joe Fox (F-O-X).

Esa especie de peregrinaje me llevó al jardín de la calle 91, en medio del parque Riverside, donde los protagonistas finalmente se "conocen"; el Café Lalo, donde se citan por primera vez y Joe cae en cuenta que Kathleen es Shopgirl; y Verdi Square, entre otros. Fui una fanática feliz.


Es interesante cómo dependiendo del vecindario en que te muevas, puedes apreciar un Manhattan completamente diferente, no solo en arquitectura y el perfil de las personas que se logra observar sino también, como dirían los más místicos, en sus vibras. El Upper West Side se siente así de "cool" y relajado como nos lo hace creer la película de Nora Ephron, a diferencia de su vecino del este.

Una experiencia y un recuerdo

La noche acaba bajo la llovizna en el teatro David H. Koch, en el Centro Lincoln para las artes escénicas, con una función del ballet "El Cascanueces", de esas cosas que te alegran el corazón y que quisieras por un momento tener a alguien a tu lado para compartirlo. Una experiencia en sí misma.


Desde ver en el metro a un caballero ataviado en su traje, unas ni√Īas en sus vestidos m√°s elegantes de camino al teatro, el bullicio del lobby, el libreto de Playbill con la informaci√≥n de la obra, los detalles del vestuario, los decorados del escenario y, sobre todo, la destreza de bailarines y m√ļsicos, todo hizo que el precio del boleto valiera la pena. Lo que no tiene precio es sentirte doblemente afortunada al recordar de la nada aquel disco compacto con la m√ļsica de Tchaikovsky que pertenec√≠a a tu abuelito, y que por un tiempo sonabas para hacer las tareas del colegio.


Esta ciudad entera, con todo lo que me falta por explorar y descubrir, lugares que volver a ver y experiencias nuevas por vivir, la volvería a visitar todas las veces que pudiera. Con algo de suerte tal vez lo pueda hacer de nuevo el día menos pensado.

Para mientras, hay otros destinos en lista de espera.


Fechas qué recordar: 3 - 9 diciembre, 2016
Duración real: 5 días
Experiencias para siempre: "The Nutcraker" (New York City Ballet), "Christmas Spectacular" (Radio City Music Hall).
Comida memorable: Chelsea Market (llevar hambre y dinero), primera cerveza (Stella Artois), Eataly (demasiadas opciones), Alice's Tea Cup (cerca de Central Park, por Strawberry Fields), Whole Foods (abrumador), Godiva (las fresas cubiertas con chocolate), Max Brenner Chocolate Bar (cerca de Union Square), Wolffer Estate en los Hamptons (la cata de vino y el queso de cabra borracha).
Qu√© falt√≥ de esencial: Central Park de d√≠a en oto√Īo/invierno, el √°rbol de navidad del MET, Butter (reservaci√≥n que perd√≠ en el restaurante de Alex Guarnaschelli ūüíĒ).
Qué aprendí: Menos es más.