Viajes

Navegando a pie los canales de Ámsterdam

domingo, febrero 18, 2018

Pareciera que el top of mind al pensar en Ámsterdam como destino turístico se reduce a dos cosas: marihuana y trabajo sexual, ambos legales en los Países Bajos. Cualquiera se lo imaginaría como un lugar sórdido, oscuro, pero nada dista más de la realidad. Si bien hay coffee shops anunciando en el menú diferentes especialidades de marihuana y hachís, y el Red Light District llama la atención de los curiosos todas las noches, todo esto puede pasarte por desapercibido si tu trip es otro.

Es que hay cosas mucho más interesantes que hacer en Ámsterdam que fumarse un porro o comerse un space cake, sin ofender a los amantes del cannabis. Para un turista caminante (o que nunca aprendió a andar en bicicleta, como yo 😔), Ámsterdam está lleno de calles, canales y puentes que recorrer, museos que visitar, flores que admirar y cosas curiosas que observar. Una ciudad despreocupada en que puedes sentirte en libertad.

La paleta de colores perfecta


He buscando sin éxito en Google el nombre del tono de negro en que están pintadas muchas de las casas que adornan los canales. Sin embargo, este es uno de los detalles que más recuerdo. El contraste de las molduras blancas sobre las sobrias fachadas, y cómo casi cualquier color yuxtapuesto a la escena resaltaba sin mayor esfuerzo.


Hay varios detalles curiosos con respecto a la arquitectura y la planificación urbana de esta ciudad, que está construida sobre el agua. Para muchas de estas casas, es como si el ángulo de 90° fuera una imposibilidad y se les ve inclinadas, algunas casi desafiando la gravedad. Las casas son estrechas y de varios pisos, por ser tan alto el precio de la tierra. La mayoría tiene un gancho y una polea en la parte superior de la fachada, porque al ser las gradas tan estrechas, los muebles tienen que entrar por las ventanas. 
    

Un paseo por estas calles puede fácilmente convertirse en un concurso para elegir tu fachada favorita, y eso para mí, es un entretenimiento en sí mismo. Pero si sienten tanta curiosidad por ver cómo vivían las familias ricas en la calle Keizersgracht allá por el siglo XVII, pueden visitar el Museo Van Loon (que en mi opinión, más que museo, solo es una casa bien preservada). 

Jardín del Museo Von Loon


Metros y metros cuadrados de museos

Apretujar la visita a tres museos en un solo día quizás no sea el mejor ejemplo a seguir. Pero si el tiempo es escaso, lo mejor es aprovechar la proximidad en que se encuentran algunos de los museos más icónicos de Ámsterdam, en el área conocida como Museumplein. La primera parada, el enorme Rijksmuseum con los clásicos holandeses (Rembrandt, Vermeer) y objetos curiosos de artes decorativas, como casas de muñeca, barcos y cerámica de Delft.

Dato curioso: el Rijksmuseum es el edificio detrás del rótulo de I amsterdam

Un imperdible es el Museo Van Gogh, donde se recorre en orden cronológico la obra del pintor junto con los sucesos que acontecían en su vida en ese momento. Confieso que sabía poco acerca de este personaje, tanto así que lo que más tenía en mente era la pintura "La noche estrellada", exhibida irónicamente del otro lado del Atlántico en el Museo de Arte Moderno (MoMA) en Nueva York, por lo que fue bastante interesante (y educativo) ver su obra más completa explicada.

Si el arte moderno es lo suyo, pueden ir al Museo Stedelijk, con un buen número de cuadros de Kandinsky y Mondrian como para tener suficiente de por vida. OK, esto último es mentira, porque los he seguido coleccionando mentalmente en el Modern Tate en Londres y el Art Institute of Chicago. Como todo museo de arte moderno, siempre habrá piezas difíciles de entender, como estas joyas:

 



Justo mi expresión

Un must es la Casa de Ana Frank, aunque en otra zona de la ciudad. La visita al lugar tiene que planearse con suficiente anticipación ya que los boletos solo se venden en línea para horarios específicos. Probablemente todos hemos escuchado acerca de la familia Frank, o leído el diario de  Ana, y sin embargo eso no te prepara para ver el lugar con tus propios ojos. Tan minúsculo, tan imposible de creer (o aceptar) que ocho personas vivieran escondidas ahí por dos años y que solo uno (Otto, el papá de Ana) saliera vivo de los campos de concentración. De verdad te rompe el corazón 😢.

La Casa de Ana Frank
Una última recomendación por si se sienten aventureros es ir a Zaanse Schans. Para esto tendrán que tomar el bus en la estación central y los deja justo enfrente. Zaanse Schans es un museo al aire libre en que han conservado casas y molinos para representar cómo era la vida en los siglos XVIII y XIX. Además tienen talleres de cosas típicas holandesas, como suecos y quesos. Es como estar atrapado en el tiempo y tiene unos jardines preciosos.



Las escenas pintorescas (y las flores)

Ámsterdam es una ciudad fotogénica. Esa es la conclusión a la que llegué. Podías fotografiar una estampa memorable a cada dos metros. Las bicicletas, las fachadas de las casas, las casas flotantes, las flores, los canales, los perros. 

  

 


Y luego están las escenas curiosas que algunos pueden pasar por alto, como los rótulos bilingües en holandés y chino en el Barrio Chino. O la vitrina con una trabajadora sexual justo a dos puertas de una guardería en que una mamá recogía a su pequeñín. O las bicicletas modificadas para transportar niños. O como el holandés promedio parece un gigante a la par mía, que mido apenas 1.54 m. O como en el mercado de flores se pueden comprar los bulbos de tulipanes y otras flores de todos los colores.

Mis días en Ámsterdam fueron una experiencia para todos los sentidos. Y todo esto sin necesidad de space cakes.

No sé si regresaría a Ámsterdam, pero definitivamente le recomendaría a quienes planean viajar a Europa incluir en su itinerario al menos dos días en esta ciudad. En mi caso, subí de París a Bruselas en bus, y luego de Bruselas a Ámsterdam en bus también (toma poco más de tres horas y  Ouibus llega a la estación Sloterdijk, a un tren de distancia de la estación central). Salí de Ámsterdam a Londres por aire en Vueling. El aeropuerto de Schiphol también está a un tren de la estación central, otra muestra de lo bien conectada que está esta ciudad.


Fechas qué recordar: 20 -23 junio, 2016
Duración real: +/-3 días
Experiencias para siempre: La casa de Ana Frank
Comida memorable: Pie de manzana 💗. Los quesos del desayuno. Y Febo, solo por el trip. 
Qué faltó de esencial: Pasear por la ciudad de noche. Entre el cansancio y el mal clima, terminaba el día relativamente temprano. También me habría gustado ir a un campo de tulipanes, pero florecen en fechas específicas que no coincidían con mi viaje.
Qué aprendí: Que a veces el placer está en ver.
Presupuesto aproximado: $400, incluyendo estadía (Airbnb). Es notable lo caro que era el transporte público.

En mente