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Por qué es tan cruel el amor

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Dice Arjona que el amor es tan cruel al grado que le prohíbe pensar, que le ata y desata y luego de a poco le mata, lo bota y levanta, y lo vuelve a tirar. Ha habido días en que, en contra de mi buen juicio, le he dado la razón a Arjona. Y a este cómic de The Awkward Yeti.  Basándome en lo que Instagram, TikTok, los podcasts que sigo en Spotify y mi terapeuta intentan decirme, no es el amor y las relaciones las que son difíciles o complicadas en sí. Es la comunicación. Es nuestra mente. Nuestra emociones. Todas las anteriores. Arrrgh! Creo que subestimamos cuánto puede minar nuestra confianza haber "fracasado" en el amor. Y a veces me pregunto, ¿será que algún día podré entablar una relación sana y lo más lejana posible a una canción de Arjona?  Pero como dijo un amigo, uno no es la misma persona que en el pasado. ¿No debería eso servir de algo?

Improvisando

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  Hoy cumplí 36 años y, a pesar de que fue un día lleno de sobresaltos que incluyeron una emergencia médica en un elevador, fue un día tranquilo. Tan tranquilo que me he preguntado si debería tener miedo. Solo fue. Los cumpleaños siempre me han costado. En los últimos años, mi tendencia ha sido escribir listas con equis número de cosas que quiero hacer antes de cumplir años, como si fuera una carrera contra el tiempo. Por ejemplo, el año pasado me metí a clases de piano... Duré siete lecciones hasta que me harté del profesor. En cambio, este año no hice mayores planes, lo que supongo me ahorró muchas frustraciones en un día como hoy.  Alguien me mandó un mensaje que decía "Espero que recuerdes este cumpleaños el resto de tu vida". Una parte de mí quisiera hasta olvidarlo. Pero este mes, con todos sus momentos improvisados en que simplemente fluí, espero que no se me olvide nunca. Aunque no termine como empezó. Aunque simplemente termine.

Del final de This is us

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Contiene algunos spóilers El día del entierro de mi abuelito terminamos en un restaurante de comida china probablemente pidiendo nuestra orden habitual de wontons, tacos chinos, chao mein mixto, arroz cantonés, lomito con semilla de marañón y cerdo con piña. Buena parte de esa década, ese era el menú de la rara ocasión que reuniera a la familia un domingo cualquiera, incluido el último cumpleaños que celebramos de mi abuelo en agosto 2003. Recuerdo pensar cómo era posible que estuviéramos haciendo algo tan banal como comer cuando esta disrupción tan monumental acababa de ocurrir en nuestras vidas. Tres días antes mi abuelo había estado vivo y yo nunca había experimentado una pérdida tan de cerca y con la conciencia que te da la adultez. Ver a los Pearson alrededor de la isla de la cocina con su take out de comida china la noche en que se reunieron para acompañar a Rebecca en sus últimas horas desenterró ese recuerdo. Ese es el poder de la familia Pearson y conexos: que cualquiera se ve

A propósito de la segunda temporada de Bridgerton

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Siempre me han gustado las películas y series de época. Recuerdo que tenía unos 12 años y me emocionaba cuando en el cable daban "Emma" con Gwyneth Paltrow, muchos años antes de descubrir a Jane Austen . Este gusto se mantiene a la fecha. Hace un par de semanas, por ejemplo, terminé de ver la primera temporada de "Gilded Age", la serie de Julian Fellowes, creador de "Downton Abbey, situada en Estados Unidos allá por los 1870s. Resulta entonces curioso que, salvo un par de títulos ("Edenbrooke" de Julianne Donaldson, altamente recomendado), antes del boom de "Bridgerton" nunca me había sumergido mucho en las aguas del romance histórico. Como millones de usuarios de Netflix, vi la primera temporada justo el día que salió (altamente recomendado no verla con tu mamá) y aunque aprecié el interés que despertó en el género, yo decidí no leer los libros para no pasar comparando una cosa con la otra todo el tiempo. La trama de la temporada 1 😗  via

De la adolescencia y otros demonios

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Mi adolescencia fue cringey .  Mas bien CRINGEY , en mayúsculas y en negritas. Gorda, con brackets, un sentido de la moda cuestionable, en medio de un episodio de violencia psicológica que poco abonaban a problemas con mi autoestima (algo más para el pitch a Televisa), y con un mega crush con Leonardo DiCaprio, Ricky Martin y los Backstreet Boys, así era mi vida allá por 1998-1999. A veces pienso que es un milagro que tenga recuerdos positivos de esta época de mi vida, pero a decir verdad, no sé si habrá alguien sobre el planeta que se haya escapado de los momentos vergonzosos (o dolorosos) de la adolescencia. O que no haya tenido que exorcizar esos demonios ya de adulto. Aunque hay adultos que pareciera nunca dejaron de ser adolescentes. Quizás por eso mismo me gustó de inmediato "Turning red", la nueva entrega de Pixar que sigue la historia de Mei Lee, una niña canadiense de 13 años, hija de inmigrantes chinos, que un día allá por el 2002 descubre que las mujeres de su fam

Justicia para Luisa Madrigal y las hermanas mayores del mundo

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  Todo el mundo habla de "Encanto" y el trauma generacional pero, ¿qué tal si hablamos de "Encanto" y las relaciones entre hermanas? Cuando vi esta película por primera vez en noviembre del año pasado hasta le dije a alguien que me parecía que tenía demasiadas canciones. Me pareció entretenida, aprecié la escena en el río con "Dos oruguitas" en el fondo 💔, pero nada más. Cuando vi esta película a principios de febrero (ahora en inglés con la música original), en un punto bajo de mi vida, se me salieron las lágrimas en una parte insospechada. No recuerdo si fue en la canción de Luisa, la de Isabela o en las dos, pero desde entonces, "Encanto" se convirtió en la banda sonora oficial de mi desmoronamiento emocional de febrero. Entre más escuchaba las canciones y no, no solo "We don't talk about Bruno", más me quedaba claro de que esta es de las pocas películas animadas de Disney que toca la relación entre hermanas. He intentado pensar

El problema con la productividad

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Hace dos semanas perdí mi invicto ante el COVID. No, no sé cómo ni dónde me contagié, y francamente no me importa porque no hace ninguna diferencia. Lo que sí sé es que fui afortunada de haberme puesto la tercera dosis de la vacuna a principios del mes y creo que eso hizo una diferencia. Con una orden de aislamiento, por primera vez en mi vida estuve incapacitada por más de tres días. Ese tiempo extra me enfrentó a varios dilemas en los que he estado trabajando en los últimos meses, como el valor que le doy a mi bienestar físico (más que antes, pero con menos prioridad de la que debería), la flexibilidad con mi tiempo (incluyendo pasar tiempo conmigo misma), y el bendito "aquí y ahora" que hoy hasta es eslogan de campañas publicitarias de cerveza. No quiero hablar en nombre de toooda mi generación, pero hablo en serio cuando digo que si un concepto nos ha destinado al fracaso es el de la productividad. Somos pequeños hámsteres corriendo en ruedas que no dejan de girar. Querem