Decisiones

lunes, julio 11, 2011

Soy una de las personas más indecisas que conozco. No es tanto que sea indecisa, como que tengo que atravesar todo un proceso para tomar la que considero es la decisión más acertada. Entre más importante es la decisión, más tengo que torturarme pensando cuál es la mejor opción. 

Trato de pensar en el panorama completo, en las posibles ramificaciones que pueda tener, en cómo afectará otros aspectos o el impacto que tendrá en otras personas. Desarrollo todos los argumentos en mi cabeza y tarde o temprano termino haciendo alguna lista de pros y contras, como si eso me ayudara realmente a discernir. Pero no paro ahí. Por algún motivo siempre necesito debatirlo en voz alta y pido opiniones ajenas, no tanto acerca del problema en sí, como de las posibles soluciones que arrojó el proceso de consulta interna. 

Lo verdaderamente molesto, y lo admito, es que de alguna manera inconsciente no busco opiniones sino reafirmaciones de que he llegado a la decisión más o menos correcta. "¿Crees que está bien?" es la pregunta con la que usualmente asalto a mi interlocutor, y en ocasiones, escuchar lo que el otro tiene para decir me hace regresar al punto de partida y volver a pensarlo todo.

Siempre me ha dado envidia la gente que se tira a la piscina sin pensarlo dos veces. Yo no soy así. Yo soy del tipo que tiene que meter primero un dedo en el agua, como si con eso supiera qué va a pasar cuando se aviente. Y ni siquiera me tiro. Termino por sentarme con cuidado en la orilla y me sumerjo lentamente. (Ahora que lo pienso, las clases de natación fueron de las experiencias más traumáticas para mi autoestima cuando era niña. Puede que eso también influya).

¿Que si me gustaría no ser así? Sí. ¿Que si creo que puedo cambiarlo? No, lo dudo mucho. Hay decisiones que solo una puede tomar y cada quien tiene su manera de hacerlo.

¿A usted también le cuesta tomar decisiones? Comente y conversemos.

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2 comentarios

  1. Depende de lo grande o impactante que sea el asunto así tardo en decidir, usualmente decido rápido en la mayoría de casos, lo único que veo mal para mi es que soy demasiado drástico, así que puesto a andar pocas veces retrocedo o me detengo. A veces pido opinión, pocas, puesto que los demás, a veces, solo por salir del asunto dicen lo primero que se les viene a la mente. No hay nadie mejor que uno mismo para decidir, hasta para decidir darse un sopapo, hasta eso es mejor decidirlo uno mismo...

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  2. Uno tiene que aprender a ser flexible... no es el fin del mundo si uno ha tomado una mala decisión. Siempre está la posibilidad de retroceder, ver en perspectiva y recapacitar; solo así se avanza. Lo entiendo cuando dice que a veces pareciera que los demás dan opinión solo por salir del compromiso. De las cosas que más me molestan es que el otro no pueda ver por qué para uno es un problema. Desvalida y menosprecia el conflicto emocional que uno atraviesa... es como si el otro te quisiera decir "Qué tonto sos por afligirte por eso". Y sí, no hay nadie mejor que uno para decidir sobre aquello que le afecta.

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