Me reservo el derecho a diferir

miércoles, mayo 11, 2011

¿Se imagina un mundo en el que a todos nos gustara el mismo color? Supongamos que a todos nos gustara el negro: nos vestiríamos de negro de pies a cabeza todos los días, hasta la ropa interior. ¿O que tal si a todos nos gustara el mismo sabor de sorbete? Llegaríamos a la heladería a ordenar y no habría que tomar una decisión: ni fresa ni chocolate, solo vainilla. ¿O si todos votáramos por el mismo candidato? No habría ni siquiera necesidad de hacer elecciones porque solo existiría un partido político. 

Ahora imagínese que todos pensáramos igual. Conversaríamos solo para recibir del otro una reafirmación positiva de lo que ya pensamos. Probablemente no conversaríamos en absoluto; aunque claro, siempre hay quienes prefieren que su interlocutor le diga solo lo que quieren escuchar. Tampoco habría televisión por cable porque todos veríamos el mismo canal; ni equipos de fútbol porque todos apoyaríamos al mismo, bajo el supuesto de que a todos nos tendría que gustar el fútbol; no habrían varios géneros musicales porque todos escucharíamos la misma música y muy probablemente del mismo artista.

Si todos pensáramos lo mismo, habláramos sobre lo mismo, viéramos lo mismo, leyéramos lo mismo, escucháramos lo mismo, creyéramos en lo mismo y opináramos lo mismo, ¿acaso no seríamos todos más de lo mismo?

Si usted se precia de ser diferente, ¿por qué insiste en que los demás sean iguales a usted? ¿Por qué se queja de que los demás no piensen, opinen, digan y hagan lo mismo que usted? Que a usted le guste o disguste X o Y cosa no lo hace mejor ni peor persona, y ciertamente no lo convierte a usted en un ser superior ni al otro en una criatura inferior. Si ya sabe que todos somos diferentes, ¿por qué insiste en renegar las diferencias?

¿Y qué si al otro le gusta el reguetón o qué sé yo? ¡Ahí déjelo ser! Para usted él o ella es diferente, pero hay más personas que se identificarán con él. La diversidad es algo con lo que nos enfrentaremos a diario por los siglos de los siglos. ¿Vale la pena ir por el mundo tratando de evangelizar a todo al que se encuentre para que acepte su verdad como LA verdad absoluta? Muchas cuestiones de la vida no tienen respuestas correctas y solo aplica la de "Todas las anteriores". 

Si a usted le molesta en sobremanera que otros vivan de manera diferente a usted, entonces por su salud mental limítese a convivir y socializar en círculos en que usted solo sea uno más entre quienes son todos iguales. No agregue a otros a su Facebook, no siga a personas diferentes en Twitter, no lea blogs con los que no simpatice, no sintonice la radio y siempre, siempre, tenga el control remoto a la mano. Tal vez necesite confinarse a su casa por el resto de su vida, o incluso encerrarse en su cuarto hasta el final de sus tiempos. 

Si usted va a diferir, hágalo con respeto. El mismo respeto que usted pide de los demás. Hay maneras de expresar un punto de vista. Tampoco lo haga bajo la premisa de que ganará un alma más, porque entonces lleva todas las de perder. Él otro probablemente piensa lo mismo acerca de su opinión y cree que usted es quien está equivocado. Pero si ambos superan los prejuicios iniciales y comparten sus perspectivas sobre el tema en discordia tal vez descubran que ahí donde hay diferencias también hay similitudes. O que simplemente son diferentes, pero que está bien que así sea.

Y si usted no tiene nada constructivo qué aportar, mejor no lo diga. Solo supérelo y siga con su vida.

Yo me reservo el derecho a diferir, ¿y usted? Comente y conversemos.

Por cierto, ¿sabía que el voto de una vendedora del mercado tiene la misma validez que el de un intelectual de bolsillo? Curioso.

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1 comentarios

  1. Creo que lo mejor que el mundo tiene esta en los muchos colores y olores, las mil y una manera de vivir y decir, creer y crear, bailar, jugar, amar y celebrar!

    La diversidad nos da vida, aunque a unos nos cueste mas que otros comprenderlo.

    Saludos!

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