Caminando por la Quinta

jueves, septiembre 01, 2011

Que no pueda comprar, no significa que no pueda ver. Dedique una tarde a pasearse por la quinta avenida. Puede ser al salir del MoMA y caminar desde la 53 a la 58, donde está el Hotel Plaza. Si las piernas y las ganas le dan para más, otra opción es poner como punto de partida la 42, donde está Bryant Park y la biblioteca pública, o comenzar desde la 50 al salir del Rockefeller Center y ver la catedral de San Patricio.

En su paso puede pegar la nariz en la vitrina de Harry Winston. Si tiene ganas, métase a Tiffany's, aunque sea al primer piso y vea de reojo los diamantes y trate de descubrir si tienen el precio (1). La Trump Tower está abierta al público: puede tomarse un café en Starbucks o subir al jardín. También puede entrar a mirujear a Bergdorf Goodman -yo no lo hice a sabiendas de que los vestidos que cuestan más de mil dólares no son lo mío-. Pero usted hágalo porque puede.

Eso sí, no deje de entrar a la FAO Schwarz, es el sueño de todo niño hecho realidad. Y si no tiene a quien comprarle, pues al menos puede darse gusto en la dulcería donde puede comprar a granel o todo el chuncherío imaginable con sus marcas favoritas, como camisas de Hershey's y brillos labiales de Jolly Ranchers.

Si quiere seguir caminando, pásese a Madison, después a Park y de ahí a la avenida Lexington. Métase a Bloomingdale's y salga espantada de los precios (¿blusas de $98?). En verdad hay tiendas por todas partes, una marca tras otra. 

Si llega a la tercera con la 60, entre a Dylan's Candy Bar y compre dulces o suba por un postre. Por menos de $4 puede comerse un sorbete pequeño (kiddie cup). Hágase un favor y pruebe el de pastel de terciopelo rojo si lo tienen ese día en el mostrador. Si anda con tiempo, puede ir al famosísimo Serendipity (el de la película). Le digo lo del tiempo porque la espera es de al menos 90 minutos.

Al final recuerde que las mejores cosas de la vida son gratis y que por ver no se paga. Lo más que le puede costar es la suela de sus zapatos... y un sorbetillo.

(1) No, no tienen etiquetas de precios. Yo vi.

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