4 notas a resaltar sobre el concierto de Alejandro Sanz

domingo, mayo 08, 2016

Anoche se presentó Alejandro Sanz con su gira "Sirope" en el Estadio "Mágico González". Decir que no cabía de la emoción sería una atenuación, considerando que había esperado casi nueve años para repetir una noche con el madrileño, quien nos visitó la última vez con "El tren de los momentos". Sí, "Paraíso Express" y "La música no se toca" nos saltaron.

Este era mi tercer concierto de Sanz en un período de 12 años, suficientes -quisiera creer- para notar cuánto hemos cambiado los dos, y si no él, pues al menos yo, con él en el fondo como parte del soundtrack de mi vida.

En honor a un concierto increíble, acá cuatro notas a resaltar sobre una noche dulce de sirope:

1. Me alegra tanto verte, verte. Es todo lo que me hace feliz

Nunca antes había comprado un boleto tan cerca del escenario. ¿Me habría gustado un asiento en la primera fila? Sí, no lo dudo. Aún así no habría sido lo suficientemente cerca como me gustaría estar, porque si por mí fuera, el hombre me habría cantado al oído todo el concierto, y pues, no venden boletos para eso. No que yo sepa. O que pueda pagar.

Entonces tocó "conformarse" con la fila 2 y les puedo decir, la anticipación en mi corazoncito fanático era palpable. Tanto así que al sonar las primeras notas cuando Sanz subió al escenario, dudé por un momento si la del pum pum, pum pum era yo o el efecto de estar tan cerca del sonido. Lo declaro un empate.

Valió cada centavo ver de cerca los gestos, las muecas, sus movimientos. Esa sonrisa un poco torcida de Sanz que lo hace ver como un niño. Esa es la experiencia que me llevo.


2. Ven acércate, dame calor y un beso que me despeine. ¡Que me despeine!

De todas las canciones que quedó debiendo, algo que es inevitable si recordamos que este es su décimo álbum de estudio, la ausencia más notable para mí fue "Pero tú". Verán, yo me había "preparado" para el concierto intentando aprenderme las canciones que están en "Sirope vivo", de su presentación en Madrid. "Pero tú" estaba en ese set list, junto con otras dos canciones más de su último álbum que no cantó.

A mí me faltó el beso para el despeine. Y un puñado más de canciones por las que no vale la pena quejarse si ya sabíamos cuáles iba a cantar. Para esas nos toca Spotify.

3. A que hago que recuerdes y que aprendas a olvidar

A fuerza de ser sincera, al principio no me gustaba esta canción. Quizás es exageración mía, pero me parece machista. Y aún si la cantara una mujer, seguiría sin sentirla. Pero escucharlo cantarla en vivo es una cosa completamente distinta. En el piano, justo después de "¿Lo ves?" hacía perfecto sentido en el universo de la discografía de Sanz. Y la interpretación la elevaba a otro nivel.

"A que no me dejas" es un remanente de cuando Sanz cantaba canciones más melancólicas y en una manera me recuerda a "Eso". Y eso es perfecto para mí.

4. Esto aún no lo sabes pero me querrás igual que hoy te quiero yo 

Ya he escrito varias veces que "El tren de los momentos" es mi álbum favorito de Sanz. Son emociones más crudas. Tristeza, desesperanza. Con gemas como "A la primera persona" y "Enséñame tus manos". Lo que vino después del tren era más feliz. Mi conjetura es que es un paralelo con su vida personal.

Y si hay una canción que me convence de esto es "Capitán Tapón", que personalmente es una de mis favoritas de "Sirope". En esa letra Sanz hace lo que mejor sabe hacer: pintarte una historia con la que te puedes identificar aún si nunca has estado en esa situación. Fue la penúltima que cantó y en la que se veía más feliz. O eso imaginé yo.




Y al final de la noche, feliz era justo como me sentía yo.

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