Londres, industrial, moderno y lleno de historia

< Previamente en el viaje: Amsterdam

Vista del Palacio de Westminster y Big Ben desde el London Eye


No recuerdo cuáles eran mis expectativas antes de viajar a Londres, pero a mi llegada me enfrenté con una escena sacada de "Harry Potter y el prisionero de Azkabán", cuando Harry viaja en el Autobús Noctámbulo, solo que con menos velocidad. Mi vuelo proveniente de Ámsterdam llegó el mismo día del referendo del Brexit con un retraso por culpa de la poca visibilidad y en el aeropuerto de Luton tuve que ingeniármelas para tomar un bus pues los trenes habían sido cancelados por inundaciones. Llegué a mi Airbnb dos horas después, pasada la medianoche, luego de perderme por cruzar a la izquierda cuando tenía que ir a la derecha y de batallar con una cerradura electrónica, la primera que usaba en mi vida.

A la luz del día, caminando por la ribera sur del río Támesis, mi primera impresión de Londres se resumió en las palabras industrial y moderno. De haberme alojado en otro vecindario, mi impresión habría sido completamente diferente. Sin embargo, a mí me encantó el contraste entre edificios como el London Eye, el Shard y el Gherkin en un lado del río, y el Parlamento, la Catedral de San Pablo y la Torre de Londres en el otro. Creo que ese horizonte es el que hace especial a la capital inglesa. Le da una personalidad propia, diferente de otras grandes capitales como París, Madrid, Roma o Berlín.

   

   
El south bank

Y en ese fin de semana largo, entre lo industrial y lo moderno, se colaron pequeñas lecciones de historia. De mis experiencias, destaco dos: la Torre de Londres, una fortaleza, palacio real y prisión que data del siglo XI. Una de las exhibiciones más interesantes es la de las joyas de la corona, afuera de la cual también se puede presenciar el cambio de la guardia. Con muchos siglos de diferencia, también se pueden visitar los Churchill's War Rooms, el búnker subterráneo que ocupó el gabinete de guerra de Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial para protegerse de los bombardeos de los alemanes.

A mi forma de verlo, viajar puede ser una manera más práctica y entretenida de aprender, y Londres ofrece una interesante currícula de historia. Todo Londres es histórico, con su Palacio de Buckingham, la alameda The Mall, el Arco del Almirantazgo, la Plaza de Trafalgar y el Palacio de Westminster, su torre del reloj y su campana, Big Ben.

   

     
 1a. fila de izq. a der. La Torre de Londres y el puente de la Torre de Londres
2a. fila de izq. a der. Guardia en la Torre de Londres, cabina cerca de Westminster, y el parque de St. James.

Consideraciones prácticas:

  • Muchos museos en Londres son gratis para el público y aceptan donaciones voluntarias. Los que puedo recomendar personalmente: El Tate Moderno; la Galería Nacional (el edificio en sí mismo es bello); la Galería Nacional del Retrato (que en aquel momento tenía un video retrato de David Beckham durmiendo, pero quién soy yo para juzgar 😄); el Museo Victoria & Alberto (con una interesante colección de moda); y el Museo Británico (que apenas y recorrí porque me sentía demasiado cansada). Londres es caro 💸 así que tener este tipo incentivos es bienvenido.
  • Para el resto de atracciones que no son gratis lo mejor es comprar las entradas con anticipación. Las colas pueden ser larguísimas en temporada alta y ciertos lugares, como el London Eye, tienen horarios específicos y un número limitado de personas que pueden entrar al mismo tiempo. Aunque caro y súper turístico (todo en Londres puede ser súper turístico), no descarten el London Eye, pues ofrece vistas 360° de la ciudad.
  • Si visitan la Abadía de Westminster, no olviden buscar la estatua de San Oscar Romero en la entrada oeste, justo al lado del Dr. Martin Luther King Jr., entre otros diez mártires del siglo XX.
  • Londres está lleno de parques lindos como St. James' en las cercanías del Palacio de Buckingham, y Kensington Gardens, cerca del Museo de Victoria & Alberto. Con más tiempo y menos cansancio me habría gustado explorar más el área de Kensington o aventurarme aún más lejos a los Jardines Botánicos Reales de Kew.
  • Otro paseo simpático es andar por Covent Garden o ver las tiendas en la calle Oxford y Regent, hasta llegar a Picadilly Circus, con la gran pantalla en el fondo, muy a lo Bridget Jones. Si les interesa visitar uno de los grandes almacenes, tal vez Harrod's sea la mejor elección. Yo me perdí adentro buscando la dichosa sala de té y quedé asustada al ver la sección de bebés con modelos de Dior y otras marcas de lujo.
  • Para quienes prefieren comer, los clichés son un must. El pescado con papas fritas (fish and chips); un desayuno inglés completo directo a las arterias con huevo frito, frijoles blancos, tomates asados, hongos y salchichas; una visita al mercado de Borough (yo comí un pastel de carne, con puré de papas y gravy); y para elevar un poco el caché, un servicio de té en la famosa tienda Harrod's, con finger sandwiches, scones con clotted cream y mermelada, además de la viennoiserie de tu elección (lamentablemente la sala de té "barata" a la que yo fui ya no existe).
  • La manera más conveniente de moverse en Londres es el Underground o tube. Si estarán varios días, lo mejor es que compren una Oystercard en una máquina en cualquiera de las estaciones.


No me queda duda de que me encantaría regresar a Londres. No sé cuándo ni en qué plan, pero me quedaron demasiadas cosas pendientes por hacer y ver. Algún día.

El London Eye, al lado del Támesis


> A continuación en el viaje: Madrid

Fechas qué recordar: Del 24 al 27* de junio de 2016
Duración real: 3 días
Experiencias para siempre: La Torre de Londres con las joyas de la corona. El museo "Churchill's War Rooms" también me pareció muy interesante.
Comida memorable: Borough Market (meat pie, mash and gravy), un "full English breakfast" en Terry's Café, y el servicio de té en Harrod's.
Qué faltó de esencial: Demasiadas cosas, las suficientes como para justificar un nuevo viaje a Londres en un futuro.
Qué aprendí: A usar cerraduras electrónicas (inside joke) y que cuando te cancelan un vuelo en Europa tienes derecho a compensación económica, aún si han pasado dos años (gracias, British Airways).

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