De Lucifer, Tom Ellis y terapia psicológica

Netflix me conoce. Lleva años aprendiendo acerca de mí. A veces le hago caso a sus sugerencias. A veces no. Un par de meses atrás noté que Netflix insistía en recomendarme la serie "Lucifer", pero por motivos que no logro entender, no le presté atención. Quizás fue por puritana. Quizás por falta de curiosidad. Quizás por dejadez. Había escuchado un poco acerca del fandom de Lucifer. Incluso vi el video de los "thirsty tweets" de Tom Ellis (que ahora comprendo mucho, mucho mejor). Pero hasta hace un mes, no me había dignado a ver ni un episodio de este programa. No sé ni siquiera qué estaba esperando, pero resultó ser un programa de detectives en que el personaje principal es el diablo. Lucifer, Satanás. Belcebú. Ya vi la primera temporada y me gusta la trama. Y pues, esta otra trama no está nada mal tampoco...


Tom Ellis, protagonista de Lucífer
Yo también le dedicaría varios "thirsty tweets" a Tom Ellis 👀

Aunque una temporada es muy poco para afirmar cuánto me gusta la serie, de momento puedo decir que estoy interesada en ver más. Es intrigante y entretenido. Me gusta la premisa, el diálogo, la metáfora, la actuación de Tom Ellis. Curiosamente, lo que más me gusta les puede parecer... extraño. Resulta que, Lucifer y yo tenemos algo en común: Lucifer Morningstar, el propio diablo, va a terapia con una psiquiatra y da la casualidad que, una de las cosas que me ha dejado la pandemia es una nueva terapeuta. Lucifer está en un proceso. A veces tiene avances. A veces le cuesta un poquito más. A veces se proyecta. Yo también.

Después de 15 años, mi relación con mi psiquiatra llegó a su fin. No pasó nada. No hay diferencias irreconciliables. Solo se nos acabó el tramo en que teníamos que coincidir y no me queda duda de que su paso por mi vida fue de gran provecho. Después de una pequeña crisis, y gracias a la recomendación de un buen amigo, di con una nueva psicóloga. En estos tiempos de COVID, encontré a mi terapeuta por WhatsApp, hacemos videollamadas por Zoom y le pago por transferencia bancaria en línea. Nunca nos hemos visto en persona, aunque sé que la opción está ahí.

Para ser franca, tuve mis dudas acerca de iniciar un nuevo proceso. Esto de terminar con un médico después de mucho tiempo es como divorciarse o enviudar y buscar uno nuevo equivale a empezar una nueva relación. Alguien con quien tendría que empezar de cero. Alguien con quien nos tendríamos que conocer (lo que significa abrirse). Alguien con quien tal vez las cosas no funcionarían. Tal vez no haríamos click. Tal vez me caería tan pero tan mal que siempre la recordaría por eso. Todas estas eran cosas que se me cruzaban por la mente y al final decidí que lo mejor era no tener expectativas. Solo intentarlo.

Dos meses después de sesiones semanales casi ininterrumpidas, las cosas van muy bien. No sé si es el destino, pero encontré la psicóloga que, hasta el momento, parece que tiene una metodología que funciona para mí. Tenemos metas claramente establecidas. He aprendido técnicas prácticas que me ayudan a estar más consciente de mi mente. Es complicado esto de la salud mental, pero lo importante es buscar ayuda. En mi caso, es una rehabilitación de una relación tóxica que estaba resultando ser muy dañina para mí: el trabajo. Claro, eso sumado a una lista de muchas otras cosas. 

Y ahí vamos. Creo que las cosas van por buen camino. Para mí y para Lucifer.

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