Locura

El que nunca ha tenido y llega a tener, loco se puede volver

Al menos eso reza el dicho. Y como todo en la sabiduría popular, tiene sentido. Piense en todos aquellos que alcanzan la fama y con ella, todo el poder, la plata y la atención que siempre han deseado.

Luego piense en qué les pasó a la mayoría con los años... y cómo terminaron en las drogas, el alcohol, deudas con el fisco, múltiples divorcios, cirugías plásticas que salen mal, juicios, la bancarrota y hasta la cárcel. Todo un material para sus E! True Hollywood Story.

Un ejemplo burdo: ¿alguna vez vio usted aquella novela ridícula "El Premio Mayor"? Bueno, si tiene idea de qué le estoy hablando y a su mente asomó la horrorosa voz de Laura León, comparemos al personaje de Huicho Domínguez con cualquier "nuevo rico" y verá que no hay mucha diferencia.

Como los futbolistas sacados de los barrios, que ahora aparecen en comerciales de revistas y televisión, vistiendo ropa "de marca" y sus pendientes de diamante en cada oreja, pero que luego echan por la borda su carrera gracias a sus notorias salidas nocturnas. O los raperos que la mayor parte del tiempo andan high y sonríen con grills de platino para que su dentadura no se quede atrás de todo el bling bling que llevan en el cuello y sus pimp cups.

O los rockstars que pernoctan cada noche en un hotel diferente, embriagándose, drogándose y acostándose con todas las groupies que se tiren a sus brazos y les abran las piernas. O los presidentes que no pueden mantener sus pantalones (y calzoncillos) en su lugar y pasan más tiempo con sus amantes que resolviendo los problemas de la nación. O los funcionarios que la ley que menos cumplen es la de ética gubernamental y construyen sus casas y compran sus carros con los impuestos de todos.

O las socialites que viven de su apariencia y para cuando cumplen 30 ya han pasado por el quirófano una treintena de veces y su única expectativa en la vida es convertirse en la esposa trofeo de algún heredero a una gran fortuna, para divorciarse después y obtener un buen acuerdo monetario de acuerdo a su contrato prenupcial. O las estrellas del pop que compiten entre ellas por ver quién usa menos ropa, quién come menos o vomita más, o quién graba canciones con más contenido sexual que la otra o baila más sugestivo en sus conciertos.

Tienen todo el dinero, el poder, la fama y la atención, y sí, son felices por un momento. Y uno quizá hasta los envidia. Pero en algunos casos, la locura llega y el dicho se cumple: "El que nunca ha tenido y llega a tener, loco se puede volver".

Sino, pregúntele a una Lindsay Lohan tras las rejas o un Mel Gibson más célebre actualmente por las infames grabaciones de sus llamadas telefónicas. O a Sméagol después de obtener el anillo. My precious.

Para esa gracia, mejor sigo sin tener.

Comentarios

  1. Cabal,el dinero los vuelve no locos, sino estúpidos y ciegos a la realidad.

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  2. Malú, jajajaja Me salté el paso de la estupidez a la locura. En algunos casos solo son estúpidos, pero en otros sí se les "pelan los cables"

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